About Taringa!

Popular channels

trastornos alimentarios:bulimia y anorexia

Desde la perspectiva nutricional, dos hechos nuevos y cruciales definen en la actualidad a la sociedad de consumo: la amplitud de la oferta alimentaria, y la disminución del tiempo y de las capacidades para realizar una elección adecuada de su ingesta.

Esto ha llevado a que la especie humana parezca hoy incapacitada para alimentarse y a que surjan necesidades, o modas, de generar nuevas alternativas de alimentación.




Introducción
Desde la perspectiva nutricional, dos hechos nuevos y cruciales definen en la actualidad a la sociedad de consumo: la amplitud de la oferta alimentaria, y la disminución del tiempo y de las capacidades para realizar una elección adecuada de su ingesta. Esto ha llevado a que la especie humana parezca hoy incapacitada para alimentarse y a que surjan necesidades, o modas, de generar nuevas alternativas de alimentación. A estas conclusiones arribó la psicóloga Marinella Rodríguez, luego de realizar una investigación con adolescentes venezolanas.

Ha surgido así un nuevo modelo del cuerpo, una preocupación excesiva por el control del peso y una necesidad de cambiar la dieta. Este nuevo patrón alimentario suele llegar hasta las últimas consecuencias de sus conductas inadecuadas, generando, entre otros, los llamados trastornos alimentarios.

Si bien éstos tienen su origen en trastornos psicológicos, ocasionan graves consecuencias en el terreno físico, constituyéndose en un problema de salud pública y de alarma social.

Aun cuando los trastornos alimentarios constituyen uno de los problemas de salud pública que han existido en otras épocas y culturas, principalmente en países desarrollados y ligados a la sociedad de consumo, los datos epidemiológicos indican que no son exclusivos de ellos sino que se han convertido en un problema de salud cercano a nuestras latitudes.

Por otra parte, han cobrado un interés e importancia considerables debido a la aparición de nuevas variedades registradas por la Organización Mundial de la Salud. Entre los más conocidos y preocupantes se encuentran la anorexia y la bulimia nerviosa. Actualmente no es posible identificar una única causa que explique la eclosión de los trastornos alimentarios. La opinión más generalizada es que son de origen multicausal, desde una posible sensibilidad biológica o genética, pasando por la presencia de trastornos emocionales y de la personalidad, hasta las variables de tipo social o cultural, sobre todo el auge de los factores ligados a la estética corporal, enmarcados estos últimos dentro de una sociedad con tendencia a globalizar los conceptos y valores de la imagen corporal, bajo el ideal de la perfección y la delgadez.

Definiciones y características
Para la discusión de este tópico seguiremos de cerca los planteamientos de la psicóloga Marinella Rodríguez, quien estudió la relación entre factores psicológicos y trastornos alimentarios.

De acuerdo con esta autora, los trastornos alimentarios se caracterizan por la presencia de alteraciones frecuentes y graves de la conducta alimentaria, encontrándose que la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son los más conocidos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la anorexia nerviosa es un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida deliberada de peso, inducida o mantenida por el mismo enfermo. Es una enfermedad mental derivada de un intenso temor a la obesidad, en la que la persona genera una serie de conductas que tienen como objetivo conseguir el ideal del cuerpo perfecto.

Sus características, de acuerdo con la OMS, son:

Pérdida significativa de peso: cuando se evalúa el peso corporal y/o la grasa corporal del sujeto, el Indice de Masa Corporal (IMS) de Quetelet (el cual consiste en el producto de dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros, elevada al cuadrado), se encuentra por debajo de 17,5.

La pérdida de peso está originada por el propio sujeto a través de la evitación del consumo de alimentos que engordan, o por una o más de las siguientes conductas sintomáticas: vómitos autoprovocados, purgas intestinales autoprovocadas, ejercicio excesivo y consumo de fármacos o anorexígenos.

Distorsión de la imagen corporal, la cual involucra una psicopatología caracterizada por una idea persistente de pavor ante la gordura o la flaccidez de las formas corporales, de modo que el enfermo se impone a sí mismo el permanecer por debajo de un límite de peso corporal.

Trastorno endocrino generalizado que afecta el eje hipotálamo-hipofisiario-gonadal, manifestándose como amenorrea en la mujer y como pérdida del interés y de la potencia sexual en el hombre.

Pueden presentarse altas concentraciones de hormonas del crecimiento y de cortisol, alteraciones del metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anomalías en la secreción de insulina.

Si el trastorno alimentario se inicia antes de la pubertad, cesa el crecimiento; en las mujeres no se desarrollan las mamas y hay amenorrea primaria; en los varones persisten los genitales infantiles. Si se produce una recuperación suele completarse la pubertad, pero la menarquía es tardía.

Pueden presentarse síntomas depresivos u obsesivos, así como rasgos de la personalidad anormales.

Dentro de la anorexia nerviosa existen dos grupos diferenciados según el método que se utilice para lograr la disminución de peso: anorexia nerviosa tipo restrictivo (cuando se utiliza únicamente la reducción de ingesta) y la anorexia nerviosa tipo bulímico (cuando se emplean el vómito, los laxantes y los diuréticos, pudiéndose además presentar episodios de atracones de comida).

En la bulimia nerviosa aparece la sobrealimentación pero ésta asume una forma típica: se presenta como atracón (se ingieren grandes cantidades de comida en períodos cortos de tiempo) seguido de una conducta compensatoria de eliminación (por ejemplo, vómito autoinducido y/o uso de laxantes o diuréticos, y/o ejercicio compulsivo) y el ciclo se cierra con fuertes sentimientos de culpa y depresión.

Según la OMS, algunas de sus características son:

Preocupación continua por la comida, acompañada por irresistibles deseos de comer, lo que conduce al atracón.

El enfermo intenta contrarrestar el aumento de peso mediante una o más de las conductas compensatorias que hemos señalado, o recurre a la disminución de la ingesta normal de comida entre atracones.

Gran preocupación por el peso y la imagen corporal, que se traduce en un miedo intenso a engordar, de modo que el enfermo se fija de forma estricta un peso muy inferior al que tenía antes de enfermar y al de su peso óptimo o sano.

Los síntomas de la anorexia y la bulimia pueden ser compartidos por ambos trastornos, situación que en la práctica dificulta la clasificación estricta de los enfermos en una de las categorías. Los trastornos alimentarios forman parte de un contínuo en el cual resulta casi imposible trazar una línea divisoria.

Origen de los Trastornos alimentarios
En la actualidad no es posible identificar una única causa que explique la génesis de los trastornos alimentarios. Se trata más bien de una relación entre diversos factores, esto es, de un origen multicausal, como asevera Rodríguez.

Entre los factores biológicos se han mencionado elementos de tipo metabólico, neurológico y fisiológico; sin embargo, ninguno de estos factores se han podido confirmar como causa. Por otra parte, como aseguran Vandereycken, Castro y Vanderlinden, las alteraciones biológicas son consecuencia y no causa de tales trastornos.

Es posible que ciertas características de índole hereditaria sean favorecedoras de la aparición de los problemas alimentarios, ya que algunos resultados sugieren que la influencia genética es de particular relevancia, según los estudios de Sullivan, Bulick y Kendler.

En opinión de Gómez, las investigaciones han identificado el centro del control del apetito en la zona del hipotálamo, el cual consiste en un dispositivo neuroendocrino que regula la ingesta de alimentos por parte del organismo. Dicho centro puede verse afectado por circunstancias externas (temperatura ambiental, ingesta de fármacos anorexígenos) e internas (estado hormonal, estado psicológico, problemas circulatorios, nivel de glucosa en sangre, etc.). Así, los trastornos alimentarios se iniciarían por una disfunción hipotalámica desencadenada por un acontecimiento estresante, que aparece generalmente en la adolescencia, de acuerdo con los hallazgos de Garfinkel, Brown y Darby.

En otras palabras, los trastornos alimentarios son desórdenes producto de una compleja interacción entre procesos físicos y psicológicos. El comportamiento alimentario no implica solamente una base somática ya que ésta debe ser integrada con el factor psíquico. La información y la experiencia de nuestros sentidos son procesadas por el hipotálamo pero también están mediadas, entre otras cosas, por nuestras represiones emocionales, conflictos inconscientes, personalidad e historia de aprendizaje.

En relación con la incidencia de los factores psicológicos, diversas teorías postulan distintos elementos. No es nuestra intención profundizar en éstas sino tocar sucintamente algunos de los planteamientos que formulan en relación con el tema.

Por ejemplo, las teorías psicodinámicas (según autores como Vandereycken, Castro y Vanderlinden; Ball y Brown; Bennett y Cooper; Bruch, Stice y Agras; Davis) afirman que previo al desarrollo de los trastornos se presentan en el sujeto problemas de autonomía e independencia; problemas de aceptación de las dificultades propias de la vida adulta; problemas interpersonales, falta de asertividad y dificultades para las relaciones heterosexuales; sensación de ineficacia, fracaso y falta de control en la vida escolar, laboral o social; tendencias perfeccionistas con rasgos obsesivos, rigidez y extremismo en la evaluación de los problemas. Por otra parte, ante el aumento de la ansiedad y altos niveles de estrés en la vida cotidiana, se hacen manifiestas ciertas características de la personalidad -especialmente en personas sensibles a altos niveles de presión psicológica- que las hacen más propensas a desarrollar conductas de riesgo como soluciones alternativas a los conflictos.

La anorexia nerviosa parece estar relacionada con la dependencia, trastornos de ansiedad, fobia social y trastornos de la personalidad por evitación, dependencia u obsesión-compulsión hacia la perfección del ideal del cuerpo, baja autoestima y distorsión de la imagen corporal. La bulimia nerviosa parece estar asociada a trastornos del control de impulsos, tendencia al robo, abuso de tóxicos, tendencias autoagresivas y hasta antecedentes de suicidio, trastornos del estado de ánimo, entre otros.

Sobre la base de la teoría del aprendizaje, Capaldi reconoce que los seres humanos aprenden a dejar aquella comida que los hace sentir enfermos, y a recibir y buscar aquella que les hace sentir bien y les da placer. Entonces, si comer es un comportamiento aprendido, éste puede ser cambiado.

Las personas difieren en su peso así como en las preferencias por los alimentos, especialmente aquellos que producen sobrepeso. Las personas obesas experimentan una mayor preferencia por alimentos que contienen más calorías, tales como carbohidratos. En las personas de peso normal tal comportamiento es menos frecuente, y en los anoréxicos y bulímicos están ausentes.

La teoría cognitivo-conductual destaca la influencia de los pensamientos e ideas en el desarrollo y mantenimiento de las patologías alimentarias y de los comportamientos de control de peso. En forma resumida, la teoría predice la presencia de trastornos alimentarios en sujetos con alta preocupación por el cuerpo, el peso y la imagen corporal.

En la explicación de la génesis de los trastornos, el enfoque sistémico destaca la importancia del ambiente familiar. Así por ejemplo, se han descrito trastornos afectivos y relaciones familiares inadecuadas relacionadas con problemas de peso, enfermedades somáticas y abuso de sustancias tóxicas, a juzgar por los hallazgos de Laliberté, Boland y Leichner.

Los factores socio-culturales también son cruciales, como concluyen investigadores tales como Thompson y Heiberg, Kashubeck, Walsh y Crowl. El papel de los medios de comunicación, la moda, y los valores femeninos tales como el éxito y la perfección a través del cuerpo -como sinónimo de la ausencia de conflictos en la vida familiar, social y personal- parecen ser uno de los elementos importantes en el desarrollo de los trastornos de la alimentación. Específicamente, los medios de comunicación refuerzan los elementos culturales ligados al modelo de la mujer y el hombre de estos tiempos. En otras palabras, estamos en una cultura de la delgadez y, además, se observa un proceso de transculturización del modelo de la mujer y el hombre delgados, desde los países más desarrollados hacia otras geografías y tipos étnicos.

Este énfasis en la apariencia, la moda, el aumento en la preocupación por el peso y las dietas, la centración en el cuerpo, etc. puede llegar al extremo de contribuir al desarrollo de patrones inadecuados de conducta alimentaria.

Para sintetizar, el comportamiento alimentario es el resultado de la interacción entre lo interno (cuerpo y mente) y lo externo (ambiente, sociedad y cultura), es decir, entre la naturaleza y la educación. Se hace imperativo, entonces, lograr una mejor comprensión de todos los factores involucrados puesto que los condicionantes culturales empiezan a actuar desde etapas muy tempranas del desarrollo evolutivo, lo cual hace necesario priorizar las acciones dirigidas a la prevención del problema, para no tener que llegar a la curación del mismo.

Prevención de los Trastornos Alimentarios
La mejor manera de intervenir el problema de los trastornos alimentarios radica en la prevención. A esta conclusión han llegado investigadores de distintas latitudes: Morel y Aguilar, Van Oosveldt y Lafourcade, de Argentina; Gómez y Fernández, de España; Shislak, Crago, MCKnight y Estes, y Phelps, Jhonston y Augusyniak, de USA; Rodríguez, de Venezuela.

Tales esfuerzos de prevención deben incluir a todos los actores, en todos los ámbitos: el hogar y la familia, las instituciones educativas y de salud, la sociedad, en general. Los hallazgos de la investigación y las actividades terapéuticas llevadas a cabo por los psicólogos anteriormente citados, permiten esbozar algunas ideas para llevar a cabo la prevención:

Enseñar -desde el hogar y la escuela- a comer de una manera racional, adaptada al consumo energético real. Dejar de obsesionar a los niños con la comida, la cual debe dejar de ser el centro de la vida familiar y social. Detectar precozmente el problema y realizar un buen diagnóstico del mismo. Implantar programas educativos en concordancia con los lineamientos de la educación para la salud. Implantar programas de sensibilización sobre estos trastornos dirigidos a la familia y al personal docente. Identificar factores de riesgo que deben ser modificados, haciendo énfasis en la insatisfacción con la imagen corporal como elemento disparador. Asistir a los jóvenes en el reconocimiento de los atributos físicos y la apariencia, con el objeto de aumentar sus niveles de eficacia personal, disminuir la aceptación de códigos socioculturales foráneos y facilitar la reflexión acerca de las utopías respecto al cuerpo. Realizar programas para modificar las creencias y pensamientos que distorsionan la percepción del cuerpo y de la comida. Involucrar a los padres y representantes en la reflexión y crítica constructiva acerca de las metas que transmiten a los hijos, de las actitudes para mejorar su autoestima, del respeto por los gustos y formas de ser de los jóvenes. Informar sobre las características de la comida sana y variada, del peligro de hacer dietas sin control médico, y de la importancia del ejercicio moderado. Inducir la reflexión acerca de los modelos imperantes sostenidos por el imaginario grupal y social, para modificarlos y hacerlos cónsonos con la realidad.

En síntesis, las intervenciones que se realicen deben apuntar a la promoción de la salud, activando los recursos comunitarios y personales, y compartiendo un espacio de intercambio con todos aquellas personas vinculadas, directa o indirectamente, con una problemática de tal naturaleza.

fuente:enplenitud.com
0No comments yet