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Vampiros emocionales






VAMPIROS EMOCIONALES ¿QUE HACEMOS CON ELLOS?



¡Vade retro, vampiro!


Hay personas entre tu grupo de amigos, compañeros, amantes o vecinos que forman parte de este siniestro grupo: los vampiros emocionales, aunque algunos de ellos ni estén enterados de que lo son.


Pero, vamos por el principio: ¿Qué es un vampiro emocional? ¿Cómo identificarlo?


Simplificando muchísimo, podríamos decir que el vampiro sufre de envidia, pero el tema es más complejo, al parecer.


Puede estar más relacionado con diversos problemas de autoestima. El “vampiro” no se siente a gusto consigo mismo, con su vida o con sus logros y consigue aumentar artificialmente su autoestima devaluando o manejando a otros.


El vampiro siempre es bueno y siempre tiene la razón. Pretende verse a sí mismo como una persona noble y justa. Quiere tu atención y tu lealtad exclusivas. Y, cuando no obras como a él le gusta, tú te conviertes en “el malo” de la película.


¿De qué es signo esto? ¡De inmadurez supina!


Pero, además de lo anterior, hay algo más que sirve para identificar a un vampiro emocional: la sensación que produce.


Su metafórico nombre es muy descriptivo: un vampiro emocional es una persona negativa, que “drena” tu buen humor y tu energía.


Frecuentemente, después de tratar con esta persona, experimentas los efectos de su mordedura: cansancio, mal humor, estrés, bajón anímico… Los signos varían, pero estás seguro de que te ha contaminado con su presencia.


Cómo tratar a los vampiros emocionales


Depende de “tu” vampiro. Puede que, simplemente, hablando con esa persona y haciéndole ver su negatividad, tome conciencia de la misma.


Hay momentos en la vida en la que todos somos un poco vampiros...


Claro, que eso para vampiros recalcitrantes y con solera sería como predicar en el desierto. Imagínate a una persona inflexible, que no está dispuesta a entender la vida de otro modo ni a considerar un punto de vista distinto. ¿Funcionaría la advertencia? Mmmm… Lo dudo.


Si no hay nada que hacer en ese sentido, la mejor opción es poner distancia física, emocional o de las dos. Total, si no puedes ayudarle, evita al menos que te arrastre a su reino de las tinieblas.


En la vida personal no es tan complicado poner un poco de distancia, pero imagínate que el vampiro es alguien de tu trabajo, tu propio jefe u otra persona con la que estés obligado a convivir. Eso es más dificultoso, ¿verdad?


No obstante, aquí van 7 observaciones para tener en cuenta en ese caso:


1. Recuérdate continuamente que ese comportamiento tan repulsivo es problema suyo, no tuyo.


2. Ignora sus escenitas y sus dramas. (Que por un oído te entren y por otro te salgan).


3. Mantén con ellos el menor contacto posible, aun estando en la misma habitación.


4. No caigas en la trampa de creer cada una de sus palabras. El vampiro se vale de ellas para darte el mordisco y succionarte hasta el apellido. Es peligroso seguirle el juego.


5. Trata de rechazar (educadamente) sus invitaciones, si es que alguno te propone ir a tomar café fuera del trabajo, por ejemplo.


6. Procura que tanto tu tono de voz como tu actitud obren a modo de barrera disuasoria. Es mejor que no suenes cálido y afectuoso, sino más bien correcto, educado y distante.


7. Cuando el vampiro o vampiros emocionales de tu entorno ven que no eres tan vulnerable, es muy probable que dejen de insistir y busquen a otro a quien hincarle el diente.


Por último, recuerda que todos tenemos la elección de caminar por el lado oscuro o por el lado luminoso de la vida.


Si te decides, por el camino de la luz, provéete de fuerza, de energía, de alegría, de ganas de vivir… Nadie puede arrebatarte esas armas sin tu permiso.



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