Ya vez....Te lo Dije!!

¿Que le puedes decir a una persona que regresa con el alma rota después de que tú le habías
advertido que eso le sucedería? Recordarle tus palabras y decirle “Te lo dije”sólo empeora el malestar y finalmente no van a llegar ¡a nada! Es mejor comprender que hay ocasiones en que cada quien tiene que vivir su realidad y aprender de ella, a pesar de nuestros buenos consejos.
¿Será terquedad, capricho o negligencia? Basta con ver la realidad,ser  objetivo,y ver que las cosas, las
personas y las situaciones son evidentes. Entonces ¿Por qué es necesario que la persona a la que adviertes quiera  experimentar en carne propia lo que es claro para ti?


Muchas veces por más de recibir los mensajes adecuados, la información suficiente, las personas esperan que los resultados sean distintos,es tan grande su deseo que sin dudar aseguran la posibilidad de que todo será diferente, que milagrosamente esta vez todo saldrá bien, que tienen la capacidad de cambiarlo a él o ella, que su amor lo cambiará todo. ¿Será que simplemente tienen una verdadera necesidad de vivir el dolor, la decepción o la dificultad para entenderlo, experimentarlo y en los mejores casos para aprender de esto?



Edgar anda con la mujer equivocada, todos lo saben y se lo dicen, ella es mayor que él, de carácter fuerte y con muy malas relaciones personales y hace que este joven de 20 años se comporte de una manera distinta con su familia, la cual lo quiere, lo apoya y siempre está a su lado.
Digamos que Edgar es tu hermano, Le explicaste, los tuyos le dijeron, le suplicaron, sin embargo Edgar no escucha. Se muda con Magda a vivir,ella, una mujer difícil, dominante, intolerante y poco sociable, sin embargo él la amaba y sentía una gran atracción.                                     
Al principio Edgar feliz, vivía con la mujer que quería y sentía que finalmente había elegido por sí mismo sin tomar en cuenta a su familia, especialmente a ti con quien siempre congenió más.
Como era de esperarse, comenzaron los problemas. Edgar ya no se ve tan encantado, su actitud ha cambiado. Nada salió como Edgar esperaba, perdió su trabajo, se sentía solo y no tenía con quien hablar.
Después de todo ya se lo habían advertido, que ni esa mujer ni esa relación le iban a hacer bien.
Cuando Edgar ya no pudo más, se regresó a casa de su familia, donde tú, al igual que todos en casa, estás resentido con él. Todos sabían el gran error que estaba cometiendo y se lo comunicaron en muchas ocasiones.




Tú, más que nadie, cuántas veces le advertiste que esto iba a pasar. Y cuando estás a punto de decirle “YA VEZ, TE LO DIJE…” haces un esfuerzo, te controlas y no le dices nada. Después de todo, estás contento que él haya regresado a casa y esperas que en el futuro posiblemente, Edgar tenga una mejor disposición para escuchar los consejos que le hacen.
Pero cómo podemos hacer para que Edgar y tantos otros que queremos, nos escuchen y no se den contra un muro, cuando es evidente que van a cometer un gran error.
Para empezar si queremos dar un consejo tenemos que tener en cuenta lo que vamos a decir y si la persona no está dispuesta a escuchar nada, ni el mejor consejo ofrecido lo podrá aprovechar.

Nuestro consejo debe ser:

Responsable, ¿Estamos seguros de lo que estamos diciendo?
Compasivo, ¿Nos pusimos en los zapatos de quien vamos a aconsejar?
Prudente, ¿Es el mejor momento para hablar?
Astuto, ¿Vamos a decirlo en la mejor forma posible?
Objetivo y sincero, ¿Vemos la situación desde fuera sin dejarnos influir por nuestras emociones?
Usar palabras claras y dulces, ¿Aconsejamos con claridad y con nuestro corazón?




Dar un consejo es cosa seria, éste puede cambiar el destino toda una vida.
Es posible que muchos consejos no sean malos simplemente, quizá les hace falta parte de la información para entender verdaderamente la situación.
Hablar con responsabilidad e inteligencia propicia que el consejo sea escuchado mejor.
Las consecuencias son los mejores consejeros. Hay que analizar, saber escuchar y ver más allá de los perjuicios personales antes de poder hablar. En lugar de pensar en que es la acción adecuada. Te deberías de preguntar, ¿qué pasaría si yo hiciera lo que estoy a punto de sugerir?
Los consejos son útiles siempre y cuando sean hechos sin prejuicios, sean objetivos y sobretodo sinceros.
De nada sirve confundir o limitar a la persona que se aconseja, el propósito del consejo es ayudar, apoyar, inspirar y motivar a la persona a que tome conciencia y haga una buena elección.

“Solamente puedes dar un consejo el día que entiendas que realmente no sabes toda la realidad, que solo quieres ayudar sinceramente a que la persona tome conciencia de sus propias acciones. Nunca para imponer tú opinión.”


Fuentes
http://www.vidaysalud.com/diario/estres-y-salud-mental/recetas-para-la-vida-cuando-es-el-mejor-momento-para-dar-tu-opinion/

https://es.scribd.com/doc/28658420/Norman-Wright-Como-Aconsejar-en-Situaciones-de-Crisis