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"Algunos quieren que seamos el Barsa en dos meses&quo



El DT de San Lorenzo, mano a mano con Olé, abre las puertas de su intimidad. ¿Qué hay detrás? Fútbol, fútbol, fútbol. Dice que lo más sencillo era quedarse en Chile, donde era "el puto amo" pero necesitaba probarse. Y no teme a los insultos: "Son parte del contrato".






Entrenar a San Lorenzo era mi sueño y lo estoy cumpliendo. ¿Qué miedo voy a tener?”. Pablo Guede no tiene medias tintas. Tampoco en su vida. En su casa se respira fútbol y no tiene problemas en compartir ese oxígeno con Olé . Abre las puertas de su intimidad, de su familia... Habla de fútbol, presenta su lugar de trabajo, ahí en pleno living, y enumera sus tesoros: libros, fotos y videos de distintos entrenadores, todos en su caja de seguridad digital, los discos rígidos externos que lo acompañan en cada mudanza.

-¿Qué le falta al equipo y que te sorprendió que ya haya conseguido de lo que vos querés?


-Es muy abarcativa la pregunta. Creo que hicimos todo lo que yo pretendía muchas veces y no las hicimos otras tantas. Eso da la pauta de que nos falta tiempo para que nos permita saber por qué no salió para corregirlo y que vuelva a salir. Muchas veces tuvimos la pelota, fuimos agresivos, presionamos bien y hubo partidos en los que fuimos insoportables, todo eso lo conseguimos, pero no con la continuidad que quiero. Necesitamos tiempo de adaptación para saber cúando tenemos que seguir atacando, cúando meternos atrás. Todavía es todo nuevo...

-¿Y hay tiempo en el fútbol argentino?

(Piensa) Yo tengo la suerte de trabajar junto a unos dirigentes espectaculares como Lammens, Tinelli, Romeo, Alvarez... Fue una de las cosas que me llevaron a agarrar. Para lograr un cambio tan profundo hay que tener la paciencia suficiente y en San Lorenzo estoy teniendo el tiempo. Y no con dudas, sino con apoyo constante.

-Sirve el respaldo, entonces. No es verso...


-En el éxito, Marcelo y Matías quisieron cambiar. Lo más fácil para ellos era firmar con otro entrenador, con alguien de más nombre. Eso es súper valorable. La gente que realmente es exitosa se reinventa todo el tiempo...

-¿Y en el fútbol también aplica eso de que uno se puede reinventar?

-Claro que sí, Gallardo por eso es el mejor. Salió campeón jugando de una determinada manera y en vez de seguir igual, que era el camino más corto, se reinventó en el éxito. Busca jugar de otra manera porque cree que tiene que cambiar y le está llevando tiempo. Y ya lo están criticando. El Bayern venía de ganar todo con Heynckes y llegó Guardiola y cambió. La gente exitosa sale de su círculo de seguridad. Eso hacen Matías y Marcelo.

La charla sigue y entra en el partido del domingo ante Belgrano, que significó la vuelta al triunfo de San Lorenzo. En la mañana del lunes, Guede ya había vuelto a ver los 90 minutos y para explicar lo que contaba antes de arrancar la entrevista, prende la TV con el partido ya en punta y le pone play para mostrar algunas jugadas.

-¿En algún momento pensaste “para qué vine”?

-Por San Lorenzo nunca; por el país, sí.

-¿Por qué?

-Por cómo se vive acá, hay gente que se pone más contenta por la desgracia ajena que por los triunfos propios. Pero estando en San Lorenzo estoy cumpliendo un anhelo de toda mi vida y después de lo que viví el domingo en la cancha más todavía. Uno espera que la cancha explote cuando ganás la Libertadores, pero no cuando llevas ocho sin ganar y vas perdiendo 2-0.

-¿Te molesta que se haya puesto tanto los ojos en vos?

-A mí me da exactamente lo mismo, el tema es que no lo entiendo. Tengo muy claro que los grandes protagonistas son los futbolistas. Esto es un juego, un deporte, y se puede jugar sin hinchas, sin dirigentes, sin entrenadores, pero no sin futbolistas. Por eso los méritos son para ellos y las puteadas para los técnicos.

-¿Y es justo eso?

-No existe la justicia en el fútbol.

-¿No te parece que el técnico merece compartir algo del éxito con los jugadores?

-No, el éxito confunde. Como dice Bielsa: debilita. Lo que te hacen fuerte son las derrotas. Aunque tengas todo claro, te confundís. Entonces te refugiás de todo y al otro día trabajás más y mejor.

-Decís que las puteadas van al técnico. ¿Cuánto te importa que te puteen?

-Nada, es una cláusula en el contrato: te van a putear desde el primer minuto si vas perdiendo. Y si ganás también por las dudas de que te equivoques al partido siguiente, ja. A mí realmente me pone mal por los futbolistas, porque son profesionales, que se entrenan con todo día a día y no se merecen ese trato; después las cosas les pueden salir bien o mal, pero dejan todo. El grave problema que tiene el fútbol es que es la única profesión en la que rendís examen cada tres días.

-En este contexto, lo más fácil era quedarte en Chile. ¿O no?

-¡Claro! Era el puto amo. Hubiese sido lo más fácil, pero necesitaba probarme. Y acá estoy, probándome... No es sencillo. Para mí, entrenar a jugadores de la categoría de los que tengo en San Lorenzo es un sueño. Dirigir seis meses en el fútbol argentino es como hacer un master en Oxford. Salís de acá y a donde vayas es todo más fácil...

-Encima llegaste en un momento en que la vara está muy alta...

-Sí, y está bien. Es lo que corresponde. Sabía a dónde venía, agarré el equipo en el momento más exitoso de su historia...

-¿El 4-0 a Boca te vino bien para adquirir respaldo?

-Pensé que nos iba a dar más tranquilidad de la que nos dio, pero era el objetivo. Cuando me senté con Matías, me dijo: “A Boca hay que ganarle sí o sí” y trabajamos toda la pretemporada para eso; pero no pudimos trabajar todo lo que abarca mi sistema. Por eso digo que necesitamos tiempo, pasa que algunos pretenden que seamos el Barsa en dos meses... Y lo del Barcelona no es casualidad, ni siquiera son años de trabajo, es un estilo de vida. Los chicos de nueve años juegan como Xavi, ¿me entendés? -Y acá Martino, el técnico de la Selección, dijo que no existen los proyectos. ¿Coincidís? -Sí, estoy de acuerdo. Salvo en San Lorenzo.

-¿Creés que es el único club en el que subsiste un proyecto?

-Hace unos años te hubiera dicho que sí, hoy te puedo nombrar algunos otros clubes: River, Lanús, Belgrano. ¿Alguien cree que es normal lo que pasó con Arruabarrena?

-¿Después del 0-3 con Quilmes, en otro club te hubieras tenido que ir?

-No sé qué pasará en otros clubes, pero yo vine a San Lorenzo justamente por la confianza que me daba.






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