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En defensa de Moreno (Mariano y Guillermo)

Ya se ha dicho en numerosas oportunidades que el principal obstáculo para el crecimiento económico de nuestro rico país es la carencia de una burguesía nacional, de un sector “jacobino” de un “tercer estado” interesado en construir una Nación.
Cuando Mariano Moreno fue designado Secretario Político de la Junta de Mayo soñaba con el desarrollo de una sociedad moderna y progresista, industrial, con educación popular, democrática y republicana y por lo tanto mucho más igualitaria. Pero se encontró con dificultades socioeconómicas que resultaron insalvables. Los sectores con capacidad financiera para construir esta sociedad no estaban interesados en el proyecto, eran los latifundistas y la burguesía comercial porteña encargada de comprar productos suntuarios para el escaso mercado interno. La oligarquía poseedora de las tierras y que tenía también el dinero, el oro, compraba en Europa productos de lujo, otros que se fabricaban en la región pero ellos los preferían europeos y otros que se hubiesen podido fabricar en el país si alguien aportaba los capitales necesarios. De ese modo el capital que entraba por la venta de nuestros productos volvía a salir al exterior en pago por platería, licores, whisky, ropas, perfumes, joyas, muebles, vajilla, etc.
Ante esta situación Mariano Moreno elabora su Plan Revolucionario de Operaciones que consistía esencialmente en que el Estado tomara el lugar de esa burguesía inexistente y de ese modo poder “desarrollar fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos dedicados a promover los artesanatos preindustriales, la agricultura y navegación”.
Doscientos años más tarde pasamos de un Secretario Moreno a otro Secretario Moreno y las similitudes no se acaban ahí. Seguimos implorando a la “burguesía nacional” que se haga cargo de su rol económico e histórico y, sin conseguirlo, seguimos instalando al Estado en su lugar.
Néstor Kirchner dijo en mayo del 2009, “hagamos el automóvil argentino, todo con autopartes argentinas, con mano de obra argentina”, pero fue imposible porque no hay quien fabrique el 70% de autopartes que hacen falta y que actualmente se importan. Desde el 2003 el Estado realiza reuniones promoviendo planes de sustitución de piezas y repuestos importados por los nacionales y pidiendo a los empresarios que reinviertan sus ganancias en sus empresas. Pero las piezas no aparecen. El Estado, a su vez, aumentó o sostuvo subsidios al gasoil, a la electricidad y al gas para que los precios de producción sean competitivos. Pero las piezas no aparecen. El Estado también creó 200 parques industriales en 8 años contra los 80 que se había construido en toda la historia argentina. Pero las piezas no aparecen. El Estado realizó una política de beneficios fiscales, de quitas de impuestos a las producciones locales, créditos a tasas preferenciales y quitas para nuevos industriales o para ampliar industrias pre-existentes. Pero las piezas no aparecen.

Quizás a los empresarios se les pasó por alto el hecho, por demás elocuente, de que este gobierno no se destaca por su paciencia o por su indulgencia, y este segundo mandato de Cristina vino acompañado de una cantidad de medidas como no se veían desde el primer peronismo. A estas acciones “profundizadoras del modelo” se las llama “sintonía fina”, siendo Moreno (Guillermo) el “ministro de la sintonía fina”

- Se controla como no ocurría en casi 40 años la compra y la venta de dólares y se combate con todos los elementos legales posibles la fuga de capitales. Cualquier compra y/o transferencia de dólares al exterior debe ser aprobada por AFIP.
Moreno observa que las consecuencias de la crisis internacional nos llevan a un problema muy serio de balanza comercial. “Nos pega en un lugar central que es si voy a tener o no voy a tener dólares. ¿Y qué pasa cuando en este país no tenemos dólares? Empieza a haber problemas”, razona Moreno. E inmediatamente lo relaciona con la corrida cambiaria desatada apenas unos días después de la reelección de Cristina. “20 días después de haber ganado por el 54%, legal y legítimamente -porque no había dudas de que no hubo fraude y le sacó 40 puntos al segundo- todas las cadenas de comunicación decían que íbamos a abrir los bancos y las cajas de seguridad”, rememoró Moreno. Orlando Ferreres decía que “el dólar tenía que estar en $5,60, $6,50, y si estaba a 7 mejor. Los banqueros insistían en que iban a faltar dólares para que nos apuráramos a comprar y lograr un efecto manada, mientras ellos buscaban ser los primeros en pasar por la puerta”.
“Está claro que no había un problema en el mercado. Había algunos muchachos que estaban haciendo lo que siempre hicieron. Hay algunos que siempre se han quedado con el esfuerzo ajeno, abusando de las situaciones que se generan a nivel local y mundial.”

- Se compele a las empresas, la mayoría de ellas de capital transnacional, a compensar importaciones con exportaciones. El lema de Moreno es “si querés ser importador, se exportador”. Esta política ha llevado a situaciones insólitas, como que la empresa de neumáticos Pirelli se encargue de la exportación de miel argentina al resto del mundo.
“Parece que hay problemas sanitarios con nuestra miel, que las abejas argentinas no hacen buena miel a los ojos de italianos y japoneses. Yo lo que sí sabía es que teníamos la miel parada. Me venían a pedir los productores que les mandáramos azúcar. Y se la mandábamos. Obviamente que no había problema, pero ahí había algo que no cerraba. Entonces empecé a preguntar y me dijeron que el problema era que están cerrados los mercados”, explicó Moreno. Y contó la solución. “Pirelli hizo un acuerdo con el gobierno en donde se hace responsable de la exportación de miel. ¿Podían las embajadas y consulados argentinos vender esa miel? Imposible. ¿Puede Pirelli? Sí. ¿Lo hacen porque de repente se volvieron sensibles? No. Lo hacen porque si no no importaban cubiertas”, comentó con crudeza.

- Se “aconseja” a las empresas accionistas en el extranjero para que no envíen sus dividendos al exterior este año y los reinviertan en el país. “Con sus importaciones y sus remesas de utilidades, más los dólares que salen rumbo a las casas matrices en concepto de marcas y patentes, las empresas de todos los rubros radicadas en el país han contribuido al déficit en la balanza comercial”, dijo Moreno. Esta situación se revela insostenible y, si alguien no cree que el gobierno no va a seguir tolerándolo, que mire a Repsol.

- Por una resolución del BCRA los bancos que reparten utilidades entre accionistas (locales o extranjeros) no podrán decidir libremente cuál porcentaje de sus utilidades reparten y hacia dónde y están obligados a mantener dentro del capital del Banco el 75% de sus ganancias, dinero que deberá ser incorporado por estos bancos al capital prestable.

- Se obligó a las mineras y petroleras a liquidar el total de las divisas por exportaciones en el país. Hasta octubre pasado sólo estaban obligadas a ingresar en el BCRA el 30% de los dólares de sus exportaciones.


- Se re-estatizó el 51% del capital accionario de YPF, expropiándolo de la empresa Repsol que no cumplió las condiciones de inversión, ignoró la advertencia de no liquidar utilidades y aumentó sus considerablemente sus ganancias bajando la producción y obligando al país a importar combustible, desequilibrando la balanza comercial.




Fuentes:
economía. iprofesional.com
www.lapoliticaonline.com
www.periodicotribuna.com.ar
pdqdigital.com
ceny.worldpress.com
politicaymedios.com
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