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El Hombre Negro. (Historia de terror)

hola:

buenas oches, disfrutalo.



El hombre negro
Cuenta mi abuela que el Hombre Negro se esconde en las casas abandonadas, en los lotes baldíos y en todas los ligares oscuros que cruzan la carretera, su hora preferida para atacar son a las siete de la tarde y en toda la noche. Esta es la historia de una niña que una tarde salió a comprar tortillas ya de noche sin la compañía de un adulto o de un perro:

No eran más de las ocho de la noche cuando a una vecina se le ocurre enviar a su hija de ocho años a comprar tortillas, todos sabemos que la tornillería se encuentra a unas cuantas calles de su casa pero en el camino se encuentran varias casas abandonadas y lotes baldíos. La mamá muy insistente la envió a comprar con la escusa de “No hay nada, es solo un cuento para asustar a los niños” pero para su suerte o desgracia nadie lo tenia contemplado que esas serian las ultimas palabras de ella para su hija; ella confiada de las palabras de su madre se puso en marcha para comprar sus tortillas, andaba en la calle sola y cantando una canción muy pegajosa de esas que hasta puedes chiflar. De pronto su entorno se comenzó a poner cada vez mas tenebroso, mas complicado y a su vez mas revuelto, su paso se volvió cada vez mas lento sintió que sus pies le pesaban como bloques de cemento, el aire se volvió mas tenso y menos respirable, miro al cielo y alcanzo a ver unos pájaros muy similares a los cuervos solo que estos volaban al revés y su chillido se asemejaba a un llanto de bebe, bajo la cabeza y cubriéndose con sus manitas se agacho, no tuvo otra reacción que intentar ver de nuevo el camino de regreso a su casa, pero no encontró camino recto, por que todo se retorcía en su entorno, con lagrimas en los ojos y nudos en la garganta, intentaba respirar y gritar al mismo tiempo, agacho la mirada y logro ver como las hormigas rojas se encargaban de destrozar su ropa, corrió hacia adelante sin voltear a ver a los lados y a tras, solo escuchaba silbidos que provenían de las casas abandonadas y de los terrenos abandonados, rezaba lo mas fuerte que podía, gritaba sin cesar, pero toda lucha ya era en vano, por que hace mucho tiempo atrás ella ya había entrado sin darse cuenta a la espesura del bosque, el reloj marcaba a las nueve de la noche y la niña aun no llegaba a casa, los padres no muy preocupados por que pensaban que andaba de paso visitando a alguna de sus amigas, nueve y media, aun no saben nada de ella, después de tanto tiempo fuera, la madre comenzó a preocuparse y salió de su casa para encontrar a su hija, irónicamente armada con una lámpara y un rosario en la mano, prendió su búsqueda para encontrar a su hija, junto con su hijo mayor se entraron a la espesura del bosque, mientras el padre se dirigía al pueblo para encontrarse con el padre de la pequeña iglesia o con el policía del pueblo. La madre y el hijo ya dentro del bosque comenzaron a gritarle a la pequeña, no la llamaban por su nombre por que decían que si se hace el Hombre Negro rápido se apoderaría de ella, después de unas cuantas horas el padre se logro reunir con su esposa y su hijo, junto con el padre y el policía.
El reloj marca alas once de la noche y aun no se sabe nada de la niña, en un torpe y desesperado momento de euforia el padre se levanta el animo y se para justo el monte y con lagrimas en los ojos mira a su esposa he hijo y les dice con una voz muy baja y temerosa “cuando vuelvan a verla díganle que la amo y por ella lo estoy haciendo, los amo a ustedes dos igual. Adiós”
Volvió su mirada al monte y de una sola inhalación grito “Se muy bien que tu la tienes, así que estoy dispuesto a cambiártela, mi alma por la de ella”; el cielo cambio de tono se torno en un color negro y café oscuro, con unas figuras como remolinos en todo el cielo, del monte salió de la nada una pequeña casa con aspecto antiguo en realidad solo era un pedazo de muro y una puerta vieja con dos gárgolas cuidándola como si fueran perros, la madre de la niña se desmayo al ver todo lo que estaba sucediendo, el hijo desesperado trataba de agarrar a su padre pero era retenido no se si era el miedo o algo que no se podía ver. De pronto la puerta misteriosa se comenzó a abrir y de ella se escuchaban llantos, gritos y suplicas como si se tratara del mismísimo infierno pero no tenia el color rojo intenso con la cual siempre se imagina, esta en cambio era de color morado oscuro, muy tenebroso, comenzó a salir muy despacio pero seguro un Hombre vestido de Negro, muy similar a un catrín, no media mas que el señor, tenia un sombrero algo extraño muy elegante, la cara era poca visible por la falta de luz, un smoking negro muy elegantemente resplandeciente incluso brillaban los pliegues, guantes blancos, en la mano derecha tenia un bastón muy poco peculiar por que tenia como centro un cráneo y el cuerpo era un hueso, unos pantalones negros y unos zapatos negros muy bien voleados, se le acerco al señor que se encontraba de rodillas en el piso con la cara hacia abajo los hombros hasta abajo y los ojos hechos un mar de llantos, con una voz ronca pero entendible le dijo “tu hija no me ha dado su nombre aun y ¿tu estas negociando conmigo?, ¿tú piensas que vale mas tu vida que la de ella? ¿Cómo puedes pensar eso? ¿Dime acaso no sabes quien soy yo?- jajaja te seré lo mas franco posible, te cambio a tu hija por tu miserable vida al igual que su memoria de ella, ¡solo así, aceptaría el trato! ¿Qué dices?
El hombre casi a punto de desmayarse se quedo en silencio unos segundos cuando contesto.
- ¡ACEPTO!
De pronto como si fuera un tornado, absorbió al pobre hombre hacia la puerta que desaparecio como humo y de la nada apareció la niña tirada en el suelo con una ropa blanca casi toda roda, la mirada de ella no era la misma, se volvió en una mirada muy fría, inhumana, los ojos como mapache como si llevara semanas enteras sin dormir, la boca pálida y seca, las manos y todo el cuerpo se encontraban muy pálidas y flacas como si no hubiera comido nada en un mes. El hermano mayor que se encontraba consiente se le acerco para ver a su pequeña hermana y preguntarle como estaba, pero al verle la cara y los ojos pego un grito de dolor y de miedo, por que aun sin saber nada del pacto el ya sabia que ella no era mas su hermana.








Esta es una histaria salida de mi imafinacion, nada de copias, y por lo mismo suplico no reportearlo, este es mi primero de muchos proximos post, espero sea de su agrado, buenas noches.
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