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Traer por traer


Luis Spahn, actual presidente

Pasan los años, pasan dirigentes, pero el Tate sigue repitiendo la misma política que lo llevó a acumular fracasos: incorporar jugadores, sin coherencia. Desde el descenso, llegaron 83 y rindieron pocos. La mitad de ellos jugó menos de una rueda. Esta dirigencia, en 13 meses, trajo 23. La realidad indica que cuando hubo menos refuerzos, mejores fueron las campañas.

Unión empezó a transitar su octava temporada consecutiva en la “B” Nacional con una dirigencia que repite los mismos vicios que las anteriores: la idea de que el mejor camino para regresar a Primera División pasa por cambiar técnicos e incorporar jugadores. La actual conducción, bajo el mando de Luis Spahn, lleva trece meses de gestión y en ese período utilizó dos entrenadores y permitió el desembarco en Santa Fe de 23 jugadores. Una lógica que no escapa a la que utilizaron sus predecesores.

Hay un detalle que llama la atención: las dos mejores campañas del Tate desde el descenso de 2003 coincidieron con las temporadas en las que se les dio continuidad a algunos jugadores de inferiores y se incorporaron menos futbolistas: en el último año de gestión de Ángel Malvicino, y el primero de Juan Leonardo Vega, cuando se perdió la chance del regreso en la Promoción ante Gimnasia de Jujuy.

Los números de Unión desde el descenso parecen no ser tenidos en cuenta por cada uno de los directivos que asume circunstancialmente el mando de la institución: en siete años consumió a doce entrenadores y vio desfilar a 83 futbolistas (ver archivo adjunto) que llegaron con la etiqueta de “refuerzos” pero que, en su gran mayoría, pasaron con más pena que gloria.

Traer por traer

El descenso de 2003 pegó duro en la gente y terminó con la presidencia de Ángel Malvicino, que llevaba ocho años consecutivos en el cargo. Asumió en su reemplazo René Citroni, que contrató a José María Bianco como entrenador. La paciencia con el Chaucha duró poco: apenas cinco encuentros, y fue despedido.

El técnico se fue, y los que lo sucedieron (Alcides Merlo, y luego el trío Miguel Oyeras, Marcelo Yorno y Marcelo López) debieron quedarse con los once refuerzos que él había pedido: el arquero Lemma, que ni siquiera debutó; los defensores Brown, Raggio y Squadrone; los volantes Marchant, Aranha, Ceferino Díaz y Coyette y los delanteros Bueno, Alves y Roberto González. Ninguno de ellos rindió. El equipo terminó jugando una promoción para salvar la categoría ante Tristán Suárez, en la que ninguno de los “refuerzos” que había llegado salió a dar la cara y los pibes, que habían sido postergados durante toda la temporada, terminaron salvando al club del abismo.

Citroni le ratificó la confianza a Oyeras, Yorno y López para el campeonato siguiente y repitió la fórmula: once incorporaciones desembarcaron en la capital provincial. El que más ilusionaba, Trotta, terminó defraudando; del que menos se esperaba, brilló: Bazán Vera. Además del Cabezón y el Indio llegaron el arquero Tauber, los defensores Donnet y Verino; los mediocampistas Ricardo Pérez, Mazzoni, Piombo y Castillo, y los puntas Cuba y Mariano Martínez. Tras el despido del trío técnico y un interinato de Oscar Roteta, Daniel Silguero fue designado entrenador, pero no terminó su contrato y Roteta fue el encargado de dirigir hasta el final del certamen.

En 2005, la vuelta de Malvicino a la presidencia permitió el regreso de Néstor Craviotto como entrenador. Insólitamente, decidió prescindir de Tauber, uno de los pcos refuerzos que había rendido. Para reemplazarlo, pidió a Noce, que jugó dos partidos y se retiró, y a Evangelisti, que se fue de Santa Fe luego de agredir a un compañero. Además, para la última línea llegaron Juan Fontana, Rodríguez Pagano y Sartori; en el medio se sumaron Gil, Cavallo, Saboredo, Casanova y Rosales, y para el ataque llegó Rami.

La campaña fue paupérrima y en el receso Craviotto pidió cuatro jugadores más: Etulain, Laspada, Calabria y Stalteri. Duró cinco partidos, dejó al equipo complicado con los promedios y Carlos Trullet fue el encargado de sacar al equipo de esa situación.

Para la temporada siguiente, sin dinero para salir a comprar, Trullet decidió contar con los jugadores que Craviotto había mandado a préstamo a otros clubes: Héctor Desvaux, Ignacio Canuto y Martín Zapata. También volvió Nereo Fernández, que se hizo otra vez dueño del arco. Se sumaron además los defensores Rezzónico, Fernando Fontana, Ruiz y Marcos Torres; el volante Goicoechea y los delanteros Pereyra, Barreto, Lucas Martínez y Peralta Pino. Los 57 puntos siguen siendo, hasta hoy, la mejor campaña desde 2003, aunque no le alcanzó para pelear por el ascenso.

En el año 2007, Vega ganó las elecciones, eligió la continuidad de Trullet, mantener la base del plantel anterior e incorporar poco. Arribaron el arquero Pocrnjic, que no debutó; los volantes Serrizuela, Jorge Torres y Flores y los delanteros Arrúa, Ferrer y Zárate. Además, volvió al club Mosset. En la 14º fecha, la dirigencia despidió a Trullet y se inclinó por Claudio Gugnali. El equipo llegó a la Promoción con Gimnasia de Jujuy, pero dejó una imagen muy pobre y quedó en la puerta del ascenso.

En otra decisión inexplicable, la comisión directiva desarmó ese plantel, contrató a Fernando Quiroz como entrenador y trajo ocho refuerzos: el arquero Kletnicki, los defensores Alessandria, Peralta y Gorostegui; los volantes De La Fuente, Diez y Arrieta y el atacante Guerra. La campaña fue pésima y el fallecimiento de Vega derivó en la asunción de Luis Spahn como presidente.

Spahn contrató a Nery Pumpido como manager y a Fernando Alí como técnico. Para la temporada 2009/10 llegaron el arquero Limia; los defensores Correa y Cardozo, los volantes Saucedo, Calgaro, Donnet, Pagés, Buján y Vazzoler y los delanteros Cólzera y Pratto. Tras una primera rueda brillante, se derrumbó en la segunda. La dirigencia colgó a varios profesionales antes del final, desarmó la base del plantel, despidió a Alí y no pudo retener a Pumpido.

Lejos de fijarse en los errores del pasado, a la llegada de Frank Kudelka como entrenador, el 13º en menos de ocho temporadas, se sumaron otros doce futbolistas: los defensores Bernay, Cárdenas y Avendaño; los volantes Gaitán, Vidal, Velázquez y Pablo Pérez y los delanteros Zárate, Mannara, Pirchio, Quiroga y Kissner. El comienzo no fue nada bueno, con una victoria, tres derrotas y casi nada de fútbol. Falta muchísimo y en un torneo tan irregular, cualquier cosa puede pasar. Lo que está claro es que las posibilidades de ascenso no parecen ser muchas. Y que en caso de conseguirlo, ese logro estará más vinculado a la suerte que a un trabajo serio.

Fuente: http://www.notifedeportivo.com/articulos/index.php?ida=49966
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