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Conoce Nápoles, una ciudad tan caótica como encantadora









La belleza, el bullicio, el caos circulatorio, la suciedad, la alegría y hospitalidad de sus gentes, los monumentos y las pizzas son algunas de las características más conocidas de Nápoles, una ciudad costera del sur de Italia tan caótica como encantadora. Probablemente, en ningún lugar del mundo se respira tanta vida como en Nápoles, sin embargo, bajo las bulliciosas calles, existe un sitio tranquilo y enigmático, un entramado de galerías y catacumbas que fue testigo, durante cientos de años, de diversas actividades. Y es que en Nápoles, retroceder en el tiempo, es tan fácil como bajar unas escaleras.


El Nápoles subterráneo se remonta al año 470 a.C., cuando los griegos empezaron a excavar grandes cavidades subterráneas para almacenar agua. Luego, los romanos ampliaron las galerías para construir una compleja red de túneles que conectaban las distintas cisternas de agua. Estos depósitos también conectaban (y todavía conectan) con las casas superiores; de esta forma sus ocupantes podían extraer agua directamente de ellos. Pero el húmedo y oscuro subsuelo de Nápoles era algo más que sistema de acueductos: también era el lugar donde los emperadores romanos llevaban a cabo sus placeres sexuales secretos.


Luego, pasó de lugar de orgías a vertedero. Y así, durante siglos, se fue llenando de basura, hasta que la epidemia de cólera del 1885, forzó su cierre. Aunque no fue cerrada del todo, puesto que era uno de los lugares preferidos de la mafia napolitana, la Camorra, que se reunía allí para realizar sus clandestinas reuniones y actividades de contrabando.


La ciudad subterránea también sirvió, durante la dictadura de Mussolini, de escondite para los antifascistas y, en la Segunda Guerra Mundial, de refugio antiaéreo para los civiles. Muchas familias se mudaron a vivir allí y ahora en sus muros puede leerse la frase “Noi vivi” (Nosotros vivos), escrita en 1943 por alguno de los supervivientes.



Tras la guerra, y ante la carencia de medios de transporte en Nápoles, la ciudad subterránea se utilizó de nuevo como vertedero, hasta que empezaron a colapsarse los pozos y depósitos. Finalmente, tras varias inundaciones, se inició un paulatino proceso de recuperación. Actualmente está abierta al público.


Cuenta la leyenda que…
Allí vivía un personaje llamado “Monaciello”, que iba vestido con una capucha de monje y no se sabe si era hombre o duende. Se encargaba de limpiar los pozos y podía acceder a las casas por canales que conectaban el subsuelo con la superficie. El Monaciello era un mujeriego empedernido y cuando las mujeres estaban solas en sus casas, subía por los canales a conquistarlas. Además, cuando en una casa se echaba algo en falta, se decía ‘Habrá sido el Monaciello’





Justo encima de la silenciosa ciudad subterránea se ubica el ruidoso Centro Storico o Barrio Español (el antiguo cuartel de las tropas hispanas), un barrio con carácter y encanto donde sus gentes tienden la ropa en la calle o, porque no, sacan el televisor y el sofá de sus casas para disfrutar de sus tardes de zaping al aire libre. En sus estrechas y serpenteantes callejuelas nunca falta ambiente: los estridentes pizzaioli (fabricantes de pizza), los múltiples puestos callejeros, las vespas con tres ocupantes (todos sin casco) y la vida callejera en general son las características más distintivas de este barrio.


Con 2500 años de historia, el Centro Storicoalberga un gran patrimonio cultural y artístico, de hecho, en 1995, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dicen que es uno de los barrios más problemáticos de la ciudad, sin embargo, la prostitución y los negocios sucios se llevan a cabo en zonas muy concretas (y no en todo el barrio). Actualmente, el turismo va in crescendo y con hundredrooms encontrarás los mejores apartamentos turísticos en Nápoles.


Y que decir de los mercados napolitanos. Estos mercados se convierten en un espectáculo para los sentidos, con tenderos anunciando su género, cabezas de pez espada expuestas ante el público y el irresistible perfume del crujiente pan casareccio (casero) o la sfogiatelle (pasta rellena de ricota) recién hecha.



En Nápoles, además de los monumentos, palazzos, edificios y esculturas antiguas típicas de la artes contemporáneas y antiguas, encontramos otro arte más moderno bastante peculiar:muchas de las estaciones de metro están diseñadas o decoradas por artistas de fama internacional. En la estación de Vanvitelli están las luces de neón de Mario Merz; en Salvator Rosa una ingeniosa instalación de Perino & Vele, mientras que la parada de Materdei acoge los murales tecnicolor de Sol LeWitt.


Lejos del bullicio de la ciudad encontramos el Vesubio, cuya fuerza destructora acabó con la ciudad de la antigua Roma, Pompeya. La ciudad fue enterrada tras una violenta erupción el 24 de agosto del año 79 d.C bajo capas de cenizas y tufo, y no fue redescubierta hasta 1748. A medida que se fue excavando se fueron recuperando utensilios de todo tipo, mosaicos y cuerpos perfectamente conservados. El foro, el anfiteatro, el teatro grande y el teatro pequeño, y templos son algunos de los espacios recuperados casi intactos de aquella sociedad extinguida hace miles de años.






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