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Costa Argentina vs. Florianópolis (en auto)

Este es un posteo dedicado a los que podrían ir, y nunca se decidieron... y para aquellos que alguna vez fueron, y no saben si volver o no.



1 - Diccionario.
Primero que nada, vamos a precisar bien algunas palabras del posteo.
"Florianópolis": Es una ciudad bastante grande y moderna, de más o menos medio millón de habitantes, que se encuentra en una isla pegada al continente, en el sur de Brasil (y es la capital de uno de los estados brasileños llamado Santa Catarina). En la foto, se encuentra en el punto denominado como "centro". Allí está el puento que une a la isla con el continente; el viejo puente colgante (en desuso) que también une Floripa con el continente, es una hermosa postal de la ciudad.
"Floripa": Es una isla de forma ovalada, de unos 50 km de largo (norte-sur) y unos 20 km de ancho) donde está ubicada la ciudad de Florianópolis. Dado que la ciudad capital en sí misma casi no tiene playas, todos se refieren como "IR DE VACACIONES A FLORIANÓPOLIS", cuando se viaja a alguna de las playas (pueblos) que se encuentran en las costas alrededor de esa isla.
"Bombas, Bombinhas, Mariscal, 4 Ilhas, etc.": Son las playas de una península que está sobre el continente, 65 kilómetros al norte de Florianópolis.
"Balneario Camboriú": Ciudad turística que está un poco más al norte de la península de Bombas y Bombinhas.

2 - Pros y contras.
Cuando llega el momento de diagramar las vacaciones estivales (aquellos que tienen la posibilidad de hacerlo y, además, de poder elegir) surge la duda... Este verano... costa atlántica o "Brasil"? (entre comillas porque hablamos del sur, obvio)
Y entonces llega el momento de poner en balanza los argumentos a favor y en contra de la decisión.
Como pasa en general en los hogares argentinos, la cosa comienza por el tema económico... cuánta guita hace falta para lo uno y para lo otro?... y el cambio?... y el combustible?... y Candela?
Pues bien, compartiendo en parte mi experiencia personal, ayudo a quienes tuviesen que decidir con estos breves puntos de comparación entre una y otra opción:
- COSTOS: Comienzo diciendo que puede ser verdad que en Brasil... hay cosas que no se pueden gasolerear tan fácil como sí podría hacerse en Argentina; pero una vez que estamos en nuestras queridas playas argentas esto se termina compensando con el "abuso" que sufren los turistas al veranear en su propio país.
En mi experiencia personal, tendría que decir que si bien veranear en Florianópolis implica presupuestar una buena guita, lo cierto es que a igualdad de servicios, calidad del lugar, etc.... la balanza termina casi, casi empatada. Aunque debe aclararse que cada año que pasa, dado el deterioro en el valor del peso y su inconvertibilidad, las vacaciones afuera se hacen un poquito más saladas.
- DISTANCIAS: He aquí, yo creo, el primero de los puntos complicados de la cuestión. Teniendo en cuenta que son (a grandes rasgos y dependiendo de donde se salgo) unos 2000 km de distancia, son dos días bastante bastante largos de ruta... y hay que bancárselos. Esto además termina siendo un costo muy importante a tener en cuenta ya que no solo hablamos de combustible (argentino, braasileño y eventualmente uruguayo dependiendo de la ruta), sino también en comida y alojamiento... y tanto para la ida como para la vuelta.
- ALOJAMIENTO: Aquí Brasil gana por varios cuerpos, tanto en calidad como en cantidad y precio. Esto último dado que los amigos que alquilan en la costa atlántica argentina, tienden a ajustar los precios de los alquileres en "moneda dura" (quizá porque sus costos también suben a ese ritmo, no lo se)... pero la oferta, en definitiva, no tiene ni punto de comparación.
Se puede ir con todo alquilado desde acá, o bien llegar y buscar un lugar para quedarse. En mi caso, casi siempre opté por la segunda (llegar y buscar) y me fue muy bien; la única vez que alquilé desde acá, por internet, no me funcionó. Pero cada quien tiene su estilo, así como también el tipo de alojamiento. Hay departamentos con o sin servicios, están las populares "pousadas" (de todo pelaje y precio) y también están los hoteles de todas las categorías. Como todo, también esto va en gustos.
- COMIDA: Para el argento, la comida brasileña no es buena; tienen un gusto diferente. Y lo que más se acerca a "nuestro gusto", es un tanto más caro para adquirir. Y en unas vacaciones relativamente largas (no menos de 2 semanas es lo aconsejable para amortizar el viaje), no todos se bancan cambiar por tanto tiempo el gusto. Por ejemplo el "frango asado" (pollo al spiedo), se vende bien barato en casi todas las esquinas de floripa, y es un clásico para el argento gasolero. Pero cuando ya nos empiezan a aparecer las primeras plumas, nos daremos cuenta que algún churrasco hay que comer.
- CLIMA: En el 90% de los casos, Brasil le pasa el trapo mal a la costa argentina. Calorcito permanente, habitualmente despejado y cuando llueve... no importa; en una hora se termina y a la playa de nuevo, aunque siga nublado. Ahora bien, si llega a tocar mal tiempo en continuado (nunca me ocurrió, pero está en el bolillero), la cosa se complica bastante más que estando en Argentina (sobre todo con nenes chiquitos)
- PLAYAS: En este punto, lamentablemente para el litoral bonaerense, no existe comparación posible. La oferta es casi infinita desde aguas tibias a frescas; desde mares planchados a océano abierto con olas alucinantes para hacer surf... y todo a una hora de viaje como mucho entre playa y playa. Las aguas son usualmente transparentes y llenas de vida (se pueden ver pececitos y cangrejos por todos lados). Las playas en sí no suelen ser muy amplias, pero son de arenas blancas, perfectamente limpias (se cuida mucho el detalle) y sin cuatriciclos o camionetas circulando por ninguna parte. En esto, Brasil es imbatible.
- COMERCIOS: Soy un convencido de que los comercios de Argentina en general, y de la costa atlántica en particular, atienden pésimamente mal a la gente. Pareciera como si uno les estuviera haciendo el favor a ellos por haberlos elegido. Además los precios suelen no tener relación alguna con la realidad de las grandes ciudades. En Brasil todo (o casi) puede ser pagado con tarjeta de crédito y/o débito; el problema es el sistema bancario argentino que a veces no habilitan bien las tarjetas y pueden haber problemas (que yo nunca tuve). Los comerciantes brasileños, quizás por la ascendencia cultural portuguesa, están siempre bien predispuestos para "hacer negocios"; los regateos en la playa (donde se ofrecen vestidos y mallas para mujeres, textiles, etc.) suele ser una experiencia divertida... y en todos los casos el vendedor lleva colgando del cuello un postnet con el cual pasar con total seguridad las tarjetas para no dejar caer ninguna compra.
- SERVICIOS: El estado de los servicios públicos en Argentina deja mucho que desear, así como la mugre en las playas y la inseguridad en las calles. Brasil, siempre dejando a salvo que hablamos de un país del tercer mundo con problemas de toda clase, en esto también nos saca (lamentablemente) una apreciable ventaja. Los servicios más o menos funcionan razonablemente bien, y
- LA NOCHE: Este tema es para gente joven, pero según comentarios es todo mucho más sano y tranquilo que en Argentina, siendo que además es un ambiente sumamente controlado por ser destino turístico extranjero.

3 - Rutas.
Básicamente son 3 las rutas más populares para llegar.
De sur a norte, tenemos:
- Saliendo por Gualeguaychú (Entre Ríos), cruzando por Uruguay y entrando a Brasil por Santana do Livramento. Si bien hay que pasar por dos aduanas, se ahorran algunos kilómetros de recorrido. La ruta va desde la frontera hasta Río Grande do Sul y desde ahí al norte hasta las playas. Suele hacerse noche en la localidad de Sao Gabriel y uno de los atractivos (para algunos) es el shopping de frontera entre Uruguay y Brasil.
- Saliendo por Paso de los Libres (sur de Corrientes); es similar a la otra ruta, salvo que se hacen más kilómetros del lado argentino (combustible más barato); los argentinos también suelen parar en Sao Gabriel para luego encarar el segundo día de viaje fresquitos.
- Saliendo por Santo Tomé (norte de corrientes); es una ruta bastante más montañosa y un poco más larga (unos 100 km más); si bien ésta es mi preferida, reconozco que tal vez sea un poco más exigente para manejarla. Muchos hacen noche en la frontera del lado argentino; otros (mi caso) en alguna ciudad del lado brasileño.
Recomiendo "estudiar" el blog "En auto a Brasil"; allí se dispone de muy buena información sobre rutas y hospedajes.
En cuanto al ruteo por GPS y detección de radares, los mapas de "projeto tracksource" son tan buenos, confiables y gratuitos como los de nuestro "Proyecto Mapear" y nos llevan razonablemente bien a destino.
Para más dato sobre uso del GPS, etc. les recomiendo este otro posteo que hice en su momento.
Los radares están muy bien señalizados en Brasil, y no existen los "cazabobos". En cuanto a las multas, existe la posibilidad de que no les permitan salir del país sin antes abonarlas, pudiéndose consultar antes del regreso varios sitios WEB para ver si se tienen infracciones pendientes (en caso de haber comprado un auto usado, se recomienda este procedimiento para evitar sorpresas desagradables)

3 - Conclusiones.
Para ir a las playas del sur de Brasil es importante hacer más o menos bien los números y presupuestar tanto el viaje como la estadía.
Hay que ir dispuesto a bancarse dos días seguidos de manejo bastante agobiantes (y dos al regreso), o bien turnarse con otra persona, aunque de todas maneras el trayecto se hace largo. Siempre tomándoselo con extrema paciencia y evitando (en lo posible) circular en las rutas de noche.
Allá es posible gasolerear muchas cosas, casi igual que acá... y también darse gustos muy propios de Florianópolis.
Además se puede hacer "mini turismo" por la isla (y aledaños), descubriendo lugares alucinantes que acá son imposibles de encontrar, básicamente por el clima tropical y las temperaturas del agua. Otras opciones son el clásico "Barco Pirata" (aunque parezca medio berreta, es una excursión que vale la pena hacer, aunque sea una vez en la vida).
También, quien tenga, se puede llevar la lancha o la moto de agua; es muy simple pasarla por la frontera (sólo se requiere la documentación básica del vehículo, como si fuese un auto) y los carnets habilitantes argentinos allá sirven perfectamente.
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