En bici por Europa, tercera parte
Hola a todos! Aprovecho la compu que me prestaron para hacer algo mas util que postear, pero bueno, el fracaso siempre tira mas. En esta ocasion me dispongo a compartir la continuacion de mi viaje en bicicleta, el cual comenzo en Dinamarca, para cruzar a Alemania y posteriormente a Holanda, como podran leer en este post. Cabe destacar nuevamente que el material es de mi autoria, tanto el escrito como las imagenes que voy a compartir en este post. Bitcoin free, porque lo importante no es comprarte esa pelopincho que tanto queres, sino compartir las experiencias y aprendizajes que uno va obteniendo. Continuamos? Va.
Cada tanto se ve el sol, cada tanto son solo nubes
15/01/2015
Perdiendo información
Tras una breve pero emotiva despedida a la gente que me hospedaba, nuevamente pisé la ruta, en este caso en dirección a Oldenburg. Bremen me fue diciendo adiós a su manera, con lluvia y etapas de calma parcial, sin sol ni viento. es dificil saber cuando estas fuera de Bremen, por la cantidad de pueblitos cercanos a la ciudad, que confunden la sensación de estar en un barrio con la de pisar la ruta en pocos tramos y ver carteles que, indicando “Zentrum” junto a una flecha, van demarcando la diferencia a veces.
Delmenhorst llegó rapidamente a mi vista, y empecé a trazar una linea mas recta hacia Oldenburg, evitando el camino habitual para los vehiculos motorizados y tambien para las bicicletas, tomando una ruta interna poco transitada que me llevó primeramente hacia una derivación y en segundo termino directo hacia Hude. Gracias a un camino que se encuentra próximo a las vias del tren logré mi objetivo del día en menos tiempo del que esperaba, llegando alrededor de las 4 y media de la tarde a Oldenburg.
En algún tramo del trayecto mi tablet quiso actualizar la aplicacion de los mapas offline, y opté por dejar que lo haga una vez que me estableciera esa noche. Como no obtuve respuesta de mis solicitudes de alojamiento, decidí parar en un hostel no muy caro, algo alejado del centro de la ciudad. Oldenburg es muy agradable, con un intenso movimiento de gente en el centro y mucho tránsito de vehículos y bicicletas, sobre todo en el denominado “City ring” que es la única calle transitable para los vehiculos motorizados en el centro. Disfruté mucho de la ciudad, recorrí, conocí, saqué varias fotos y caminé por la entramada peatonal del centro, que supone un grado de desorientacion importante dado que muchas veces el camino se curva y se encuentra con otro camino de similares características.
A la noche, luego de revisar mi correo y establecer nuevos contactos para el próximo destino, decidí dormir mientras dejaba que los mapas offline se actualicen en el transcurso de mi descanso, dado que el paquete de datos pesaba bastante, pero disponia de una conexion bastante buena. Al día siguiente revisé la tablet, y aparentemente había perdido la conexión. Decidí desconectarla de la red y volver a conectarla, pero ya no encontraba ninguna conexión. Opté por apagar el dispositivo, esperar y volver a encenderlo, y comenzó con un bucle infinito de inicio del sistema. Aparentemente se daño alguna parte del sistema, o del arranque al menos.
Por suerte, antes de que se dañara, pude compartir varias imagenes en internet, que esta vez cumplió una función de backup al menos para esta visita a la ciudad. Lamentablemente todo el resto de la información está perdida, y comprende varios textos que habia escrito anteriormente, contactos para continuar mi viaje, canciones nuevas que compuse, videos y mas fotos de lugares que recorrí anteriormente. De todas maneras, ya no lo veo como algo tan malo. Estoy aceptando cada situacion adversa de la misma manera que acepto las favorables. Es importante mantenerse optimista, equilibrando nuestra energía interna y adaptandonos a cada desafío. Cuando estabamos juntos, Yanina me afirmaba que estaba experimentando un cambio interno, una transformación, y que su capacidad de adaptación ante los desafíos era bastante maleable. Ahora lo entiendo, viviendolo también. No se si lo mío es ser anfibio, como me definías tu cambio, pero de algo estoy seguro: esa enseñanza que me diste fue tan contundente, que siento como me está cambiando, y lo veo quedar de manifiesto en cada acción de mi vida, sin alterar mi capacidad de sonreir. Muchísimas gracias por eso, luz de mi vida. Si hoy sonrío, también es por vos.
Sin dejar de soñar, en constante movimiento.
Despierto antes que vos. Que lindo es verte dormir, y tener el tiempo exacto para levantarme y prepararte el desayuno. La mañana de Mendoza está comenzando, y la armonía está latente. Debería ir a la panadería, y comprar las tortitas que tanto te gustan. No quiero hacer ruido, no quiero perturbar tu paz. Es sábado, y hoy vamos a salir a andar en bicicleta por el parque a la tarde. Voy y vuelvo enseguida. Ya tengo el mate listo, el plato lleno de variedad, mermelada y alguna cosita mas, termo y mate me acompañan caminando hacia la cama de nuevo. Que lindo sábado, despejado, sin viento y con calor. Ojalá que nunca se termine. Finalmente, me despierto por la alarma. El cuarto compartido está vacío. Anoche estuvo helando, por lo que se ve desde la ventana. Ya estoy volviendo de a poco, mientras el invierno en Oldenburg, Alemania, todavía dice presente.
18/01/2014
Gran día y parada de bus.
Salí desde Oldenburg rumbo al sur, con la intención de avanzar unos 70 km hacia Papenburg, siguiendo una ruta que acompaña un cauce de agua bastante ancho, con ganas de tener un panorama agradable en el trayecto, acompañado tal vez por algo de nieve.
La ciclovía facilitó en alto grado mi avance, el cual era constante, y solamente opté por detenerme en ciertos tramos del camino, aprovechando para sacar fotos mientras se iba la nevada. Incluso los pueblos que uno encuentra en el camino son pintorescos, también tuve la oportunidad de ver embarcaciones desplazandose por esta suerte de canal que se encontraba al lado de la ruta.
Llegué a Papenburg a las 5 de la tarde, ya con muy poca luz, y estuve recorriendo la ciudad para poder encontrar algun lugar donde pasar la noche. Al primer lugar al que fuí, un camping, me recibió el encargado diciendo muchas palabras en alemán, aunque solo con dos me quedó bien claro que el lugar cerró a las 5 de la tarde y que no me iba a dejar acampar allí esa noche. continué mi busqueda, en este caso de hostels, para descubrir que todos estaban cerrados. Sin pensarlo más, decidí acortar la distancia en dirección a Holanda, dado que no me encontraba tan lejos. Me puse nuevamente en camino a las 10 pm. en la mitad de mi trayecto hacia Weener, un pequeño pueblo al noroeste de Papenburg, comencé a perder intensidad en las luces de mi bicicleta, yendo por un camino totalmente separado de la carretera y de a ratos muy complicado para hacer a oscuras, dado que había tramos en los que no había asfalto, y a cada lado del camino había pequeños cauces de agua con una caída alfo pronunciada. Decidí apagar la luz delantera, e ir encendiendola cuando sea totalmente necesario. Demoré cerca de 40 minutos en llegar, adivinando el camino en algunas partes. Al ver que todo se encontraba cerrado, decidí continuar hacia Bunde. Volví a utilizar el mismo método con la luz delantera, que era la que me brindaba más problemas. Como no podía ser de otra manera, Bunde estaba tan desierto como Weener. Decidí parar en algún lugar que tuviera algo de reparo, dado que nevó durante las últimas horas, y me encontraba completamente blanco, lleno de nieve. La prioridad no era descansar, solamente no enfermarme y aguantar mientras secaba mis cosas. Me detuve en el unico refugio que encontré: una parada de bus local. Aproximadamente 40 minutos después de estar en ese lugar, vino un patrullero con dos policías, me preguntaron que estaba haciendo, les expliqué la situación y uno de ellos me autorizó a pasar la noche allí. Sequé mis zapatos, cambié mis medias e hice un vano intento de secar mi campera. a las 3am pude dormir, para despertarme a las 5 por la temperatura, que estaba en 3 grados bajo cero. Mi segundo intento de dormir fue un lapso mucho mas corto, aproximado entre las 6:15 y algún momento antes de las 7. A las 8 abrió el supermercado que se encuentra detrás mío, pero me quedé dormido momentanea e involuntariamente, razón por la que pude entrar 40 minutos mas tarde, a comprar algunas baterías para evitar que las luces de mi bicicleta vuelvan a perder intensidad. Estoy tomando un café en la panadería del supermercado, porque anoche no cené y además creo que me lo gané. No se si sean dos días o un sólo día larguísimo, pero no crucé a Holanda de noche a pesar de estar a 6km, solamente porque era mi intención sacarle una foto al cartel que está situado en la frontera.
19/01/2015
Caminando se llega también.
Luego de una dura noche en la parada, pero con el ánimo renovado, me dispuse a cruzar finalmente la frontera, siendo Groningen mi próximo objetivo. La mañana mostraba signos de frío persistente, pero no había nada de viento, por lo cual un abrigo adecuado era la opción. demoré cerca de 30 minutos en completar el primer tramo, que era hasta la frontera. No habia linea de demarcación, puesto de control ni ningún tipo de obstáculo, era como ir de un pueblo a otro.
Fue muy raro para mí darme cuenta que ahora también cambiarían las reglas del viaje, ya que las bicicletas, que no pueden ir por la carretera, pueden circular por una red de caminos destinados a ese fin, con muchisimas encrucijadas y dejando postales increibles, tantos lugares hermosos que se encuentran por los alrededores de cada ciudad, e incluso en puntos aislados, que por lo general se desvian de la ruta original, y a la vez, dejando abierta la posibilidad de proyectar un tramo corto y terminar haciendo un tramo mucho mas largo, dada la cantidad de desvios existentes, que a su vez son caminos propiamente dichos. Cabe destacar que no existen pendientes muy pronunciadas, lo cual da un extra de facilidad a la hora de desplazarse en bicicleta o corriendo. Es muy habitual el avistaje de aves de diferentes especies en la zona, dado que la cercanía al mar y la cantidad de campos verdes supone una fuente constante de alimento para todas. Fueron 36 km que pude disfrutar pedaleando, viendo pequeñas aldeas, cauces de agua, campos, arboledas aisladas y sentir la paz que ofrece la lejanía de las grandes ciudades. Winschoten fue una parada momentanea, y disfruté de la belleza de la ciudad, saqué algunas fotos y caminé por el centro despues de comer algo.
Durante la tarde, en busqueda de una ciclovia que vaya lo mas recto hacia Groningen, tuve otro percance. El pedalier de la bicicleta (eje movil donde estan sujetos las bielas de los pedales y la corona) se desgastó tanto que ya no se podia mantener centrado y estable, comenzando a inclinarse al pedalear junto con todas las piezas que sujeta el mismo, haciendo rozar la cadena contra la guia de la corona. En presencia de este hecho, advirtiendo que me faltaban aún 6 km para poder llegar a Groningen, decidí no exponer al resto de las piezas a un desgaste mayor y posterior rotura. Caminar llevando la bicicleta era la opción mas viable.
Finalmente, luego de aproximadamente una hora y media, con las piernas bien cansadas, la espalda un poco adolorida y una sonrisa en la cara, pude llegar al hostel donde pararía durante 2 días. El arreglo de la bicicleta fue efectivo pero caro, siendo la mano de obra incluso mas cara que la pieza en sí. Vi irse todo el dinero que había ganado tocando la guitarra en Berlin, pero no me dolió, porque solamente lo considero un medio que solamente utilizo algunas veces para cumplir mi objetivo. Sin embargo se que la libertad plena es solo una ilusión, ya que todos siempre dependemos del dinero para vivir en esta sociedad como la conocemos.
No esperaba encontrar en Groningen a nadie que hablara en español, pero evidentemente me equivoqué. Miguel es un chico de México que vino hace poco tiempo a instalarse en la ciudad, para cursar en la universidad durante los próximos 2 años. Es cierto que necesita un periodo de adaptacion al clima que hay, ya que no se aproxima ni un poco al que sería habitual para él. Compartimos, además de la habitación del hostel, charlas muy constructivas e interesantes respecto a la humanidad, los sentidos, las experiencias, los viajes y nuestra idea personal respecto al sentido que debemos dar a la vida, a la manera de traducir nuestro paso por la existencia, y a la huella que debemos dejar.
La ciudad nuclea una cantidad importante de estudiantes, tiene un ritmo bastante agitado, intercalado entre actividades durante el dia y la noche, con muchos pubs, bares y restaurantes. La arquitectura tambien es un aspecto muy interesante a destacar en la ciudad, intercalando modernismo con muchas construcciones de un periodo anterior.
De repente, ya tengo en mente mi próximo destino. Drachten podía ser la opción, pero un poco más hacia el oeste se encuentra otro pueblo, muy poco conocido para el circuito turístico, y que promete como experiencia: Joure. Allá voy!
Trazando el oeste
22/01/2015
Se lava el camino, y también desafía.
Luego de haber recorrido y disfrutado de mi paso por Groningen, de la reparación de mi bicicleta, y de haber conseguido un contacto que me confirmara la disponibilidad de alojamiento para mi estadía en Joure, me puse en camino inmediatamente. Salir de Groningen me recordó a Bremen en cierta manera, no solo por el clima, sino también por la vista e la ciudad a medida que me alejaba, con pintorescos pueblos alrededor, casi considerados barrios por la cercanía que hay con la ciudad.
El trayecto fue algo desviado, dado que no existe un camino totalmente derecho hacia Drachten cuando se avanza en bicicleta. De todas maneras, fue muy agradable recorrer la ciclovía y su enorme entramada, a pesar de la lluvia que había comenzado temprano, la cual se detuvo alrededor de las 6 de la tarde. hubo momentos de bosque, de lugares completamente despejados, y la vista de a ratos era bastante parecida al primer tramo en Holanda, muchas aves, tierra revuelta por los topos, grandes campos, canales y puentes. A las 7 y media de la tarde, la noche comenzó formalmente, a pesar de estar oscuro desde las 5. El frío comenzó a hacerse sentir gradualmente, hasta llegar a los -4°C. la humedad remanente de la lluvia convirtió gradualmente al camino en una pista de patinaje, lo cual no me preocupó dado que advertí que el peso que traslado es de utilidad a la hora de desplazarse sobre los planchones de hielo que se fjeron creando. No obstante, sin confiarme, decidí llevar una velocidad moderada, tal vez tardando un poco más de lo esperado, pero teniendo la seguridad de avanzar sin problemas. Llegué a Joure a las 10pm, y logré ubicar rápidamente la casa de Eelco, un tipo muy agradable, viajero temporal, fanático de fútbol, de Maradona y de Messi, quien me alojaría por 2 días antes de seguir mi camino hacia Amsterdam.
El dia siguiente fue un día ideal: Soleado, despejado y sin signos remanentes de la helada del día anterior. Decidí conocer los alrededores del pueblo, gracias a las recomendaciones que Eelco muy amablemente me brindó. El suroeste de la provincia de Frisia comprende una sucesion de embalses y puentes, canales y circuitos de bicicleta, pequeños pueblos, clásicos y pintorescos molinos, mucho campo con ganado y costa. El día me fue muy favorable, y pude aprovechar de cada vista a medida que avanzaba con mi bicicleta liberada del pesado equipaje que transporto durante el viaje.
link: https://www.youtube.com/watch?v=mnNBEEfavFY
24/01/2015
El iglú.
Salí de Joure a las 8 de la mañana, con la idea de llegar directamente a Amsterdam, cubriendo un tramo de 125km. La idea no fue mala a mi entender, pero el clima no me ayudó en absoluto. Al cambiar de provincia, pude notar que las ciclovías dibujaban tramos mucho mas directos que antes, yendo por lo general a unos metros de distancia de la carretera. La mañana fue agradable y cálida, pero esta proyección se fué diluyendo a medida que se acercaba el mediodía. Alrededor de las 13hs, decidí hacer una parda en un pueblo llamado Urk, el cual se encuentra justo antes de cruzar un enorme puente que hace del camino rumbo a Amsterdam una línea recta. Diez kilómetros antes de llegar, con muy poca visibilidad desde antes producto de la niebla, comenzó a nevar bien fino y molesto, impidiendo una buena visibilidad.
De todas maneras, y con más ganas todavía, decidí volver al camino rápidamente. El día terminó formalmente a las 3 y media, comenzando a cerrarse rápidamente, y ahora en contacto directo con el viento proveniente de la costa.
El camino mas recto resultó ser el mas inhospito, y el mal clima persistía. a las 21hs decidí detenerme, sin haber cumplido mi objetivo. No fué frustrante para mí, dado que acepté el hecho evidente de la condición climática, la cual empeoró progresivamente al llegar a la medianoche. En el tercer descanso existente en el tramo de la carretera N701 que conecta las ciudades de Lelystad y Almere decidí acampar, en medio de la oscuridad y algo expuesto al helado viento nocturno de la costa, junto a una carretera que de un lado tiene el mar y del otro solamente tiene un enorme lago. Cociné algo de arroz, salsa y atún, comí algunas frutas, me abrigué bastante y me dispuse a escribir estas lineas.
La noche llega despacio a mi cabeza, mientras la nieve cae y transforma de a poco mi carpa en un iglú, creando paredes blancas que se van compactando por ayuda del viento. de un momento a otro, ya no se siente el frío dentro de la carpa, dado que estas paredes provisorias suponen una especie de refugio. Por suerte no tengo mucha ropa mojada, y no demoré practicamente nada en apostar el campamento. creo que debo estar a unos 35 o 40 km de Amsterdam, no mas que eso. Recuerdo esas noches acampando en el desierto que dibuja Villa el Chocón, en la provincia de Neuquén, Argentina. El profundo cielo estrellado, sin contaminación lumínica, al igual que el lugar en el que me encuentro. Una lástima no poder ver las estrellas.
Gracias por pasar!! Se aceptan criticas, comentarios y sugerencias.
Cada tanto se ve el sol, cada tanto son solo nubes
15/01/2015
Perdiendo información
Tras una breve pero emotiva despedida a la gente que me hospedaba, nuevamente pisé la ruta, en este caso en dirección a Oldenburg. Bremen me fue diciendo adiós a su manera, con lluvia y etapas de calma parcial, sin sol ni viento. es dificil saber cuando estas fuera de Bremen, por la cantidad de pueblitos cercanos a la ciudad, que confunden la sensación de estar en un barrio con la de pisar la ruta en pocos tramos y ver carteles que, indicando “Zentrum” junto a una flecha, van demarcando la diferencia a veces.
Delmenhorst llegó rapidamente a mi vista, y empecé a trazar una linea mas recta hacia Oldenburg, evitando el camino habitual para los vehiculos motorizados y tambien para las bicicletas, tomando una ruta interna poco transitada que me llevó primeramente hacia una derivación y en segundo termino directo hacia Hude. Gracias a un camino que se encuentra próximo a las vias del tren logré mi objetivo del día en menos tiempo del que esperaba, llegando alrededor de las 4 y media de la tarde a Oldenburg.
En algún tramo del trayecto mi tablet quiso actualizar la aplicacion de los mapas offline, y opté por dejar que lo haga una vez que me estableciera esa noche. Como no obtuve respuesta de mis solicitudes de alojamiento, decidí parar en un hostel no muy caro, algo alejado del centro de la ciudad. Oldenburg es muy agradable, con un intenso movimiento de gente en el centro y mucho tránsito de vehículos y bicicletas, sobre todo en el denominado “City ring” que es la única calle transitable para los vehiculos motorizados en el centro. Disfruté mucho de la ciudad, recorrí, conocí, saqué varias fotos y caminé por la entramada peatonal del centro, que supone un grado de desorientacion importante dado que muchas veces el camino se curva y se encuentra con otro camino de similares características.
A la noche, luego de revisar mi correo y establecer nuevos contactos para el próximo destino, decidí dormir mientras dejaba que los mapas offline se actualicen en el transcurso de mi descanso, dado que el paquete de datos pesaba bastante, pero disponia de una conexion bastante buena. Al día siguiente revisé la tablet, y aparentemente había perdido la conexión. Decidí desconectarla de la red y volver a conectarla, pero ya no encontraba ninguna conexión. Opté por apagar el dispositivo, esperar y volver a encenderlo, y comenzó con un bucle infinito de inicio del sistema. Aparentemente se daño alguna parte del sistema, o del arranque al menos.
Por suerte, antes de que se dañara, pude compartir varias imagenes en internet, que esta vez cumplió una función de backup al menos para esta visita a la ciudad. Lamentablemente todo el resto de la información está perdida, y comprende varios textos que habia escrito anteriormente, contactos para continuar mi viaje, canciones nuevas que compuse, videos y mas fotos de lugares que recorrí anteriormente. De todas maneras, ya no lo veo como algo tan malo. Estoy aceptando cada situacion adversa de la misma manera que acepto las favorables. Es importante mantenerse optimista, equilibrando nuestra energía interna y adaptandonos a cada desafío. Cuando estabamos juntos, Yanina me afirmaba que estaba experimentando un cambio interno, una transformación, y que su capacidad de adaptación ante los desafíos era bastante maleable. Ahora lo entiendo, viviendolo también. No se si lo mío es ser anfibio, como me definías tu cambio, pero de algo estoy seguro: esa enseñanza que me diste fue tan contundente, que siento como me está cambiando, y lo veo quedar de manifiesto en cada acción de mi vida, sin alterar mi capacidad de sonreir. Muchísimas gracias por eso, luz de mi vida. Si hoy sonrío, también es por vos.
Sin dejar de soñar, en constante movimiento.
Despierto antes que vos. Que lindo es verte dormir, y tener el tiempo exacto para levantarme y prepararte el desayuno. La mañana de Mendoza está comenzando, y la armonía está latente. Debería ir a la panadería, y comprar las tortitas que tanto te gustan. No quiero hacer ruido, no quiero perturbar tu paz. Es sábado, y hoy vamos a salir a andar en bicicleta por el parque a la tarde. Voy y vuelvo enseguida. Ya tengo el mate listo, el plato lleno de variedad, mermelada y alguna cosita mas, termo y mate me acompañan caminando hacia la cama de nuevo. Que lindo sábado, despejado, sin viento y con calor. Ojalá que nunca se termine. Finalmente, me despierto por la alarma. El cuarto compartido está vacío. Anoche estuvo helando, por lo que se ve desde la ventana. Ya estoy volviendo de a poco, mientras el invierno en Oldenburg, Alemania, todavía dice presente.
18/01/2014
Gran día y parada de bus.
Salí desde Oldenburg rumbo al sur, con la intención de avanzar unos 70 km hacia Papenburg, siguiendo una ruta que acompaña un cauce de agua bastante ancho, con ganas de tener un panorama agradable en el trayecto, acompañado tal vez por algo de nieve.
La ciclovía facilitó en alto grado mi avance, el cual era constante, y solamente opté por detenerme en ciertos tramos del camino, aprovechando para sacar fotos mientras se iba la nevada. Incluso los pueblos que uno encuentra en el camino son pintorescos, también tuve la oportunidad de ver embarcaciones desplazandose por esta suerte de canal que se encontraba al lado de la ruta.
Llegué a Papenburg a las 5 de la tarde, ya con muy poca luz, y estuve recorriendo la ciudad para poder encontrar algun lugar donde pasar la noche. Al primer lugar al que fuí, un camping, me recibió el encargado diciendo muchas palabras en alemán, aunque solo con dos me quedó bien claro que el lugar cerró a las 5 de la tarde y que no me iba a dejar acampar allí esa noche. continué mi busqueda, en este caso de hostels, para descubrir que todos estaban cerrados. Sin pensarlo más, decidí acortar la distancia en dirección a Holanda, dado que no me encontraba tan lejos. Me puse nuevamente en camino a las 10 pm. en la mitad de mi trayecto hacia Weener, un pequeño pueblo al noroeste de Papenburg, comencé a perder intensidad en las luces de mi bicicleta, yendo por un camino totalmente separado de la carretera y de a ratos muy complicado para hacer a oscuras, dado que había tramos en los que no había asfalto, y a cada lado del camino había pequeños cauces de agua con una caída alfo pronunciada. Decidí apagar la luz delantera, e ir encendiendola cuando sea totalmente necesario. Demoré cerca de 40 minutos en llegar, adivinando el camino en algunas partes. Al ver que todo se encontraba cerrado, decidí continuar hacia Bunde. Volví a utilizar el mismo método con la luz delantera, que era la que me brindaba más problemas. Como no podía ser de otra manera, Bunde estaba tan desierto como Weener. Decidí parar en algún lugar que tuviera algo de reparo, dado que nevó durante las últimas horas, y me encontraba completamente blanco, lleno de nieve. La prioridad no era descansar, solamente no enfermarme y aguantar mientras secaba mis cosas. Me detuve en el unico refugio que encontré: una parada de bus local. Aproximadamente 40 minutos después de estar en ese lugar, vino un patrullero con dos policías, me preguntaron que estaba haciendo, les expliqué la situación y uno de ellos me autorizó a pasar la noche allí. Sequé mis zapatos, cambié mis medias e hice un vano intento de secar mi campera. a las 3am pude dormir, para despertarme a las 5 por la temperatura, que estaba en 3 grados bajo cero. Mi segundo intento de dormir fue un lapso mucho mas corto, aproximado entre las 6:15 y algún momento antes de las 7. A las 8 abrió el supermercado que se encuentra detrás mío, pero me quedé dormido momentanea e involuntariamente, razón por la que pude entrar 40 minutos mas tarde, a comprar algunas baterías para evitar que las luces de mi bicicleta vuelvan a perder intensidad. Estoy tomando un café en la panadería del supermercado, porque anoche no cené y además creo que me lo gané. No se si sean dos días o un sólo día larguísimo, pero no crucé a Holanda de noche a pesar de estar a 6km, solamente porque era mi intención sacarle una foto al cartel que está situado en la frontera.
19/01/2015
Caminando se llega también.
Luego de una dura noche en la parada, pero con el ánimo renovado, me dispuse a cruzar finalmente la frontera, siendo Groningen mi próximo objetivo. La mañana mostraba signos de frío persistente, pero no había nada de viento, por lo cual un abrigo adecuado era la opción. demoré cerca de 30 minutos en completar el primer tramo, que era hasta la frontera. No habia linea de demarcación, puesto de control ni ningún tipo de obstáculo, era como ir de un pueblo a otro.
Fue muy raro para mí darme cuenta que ahora también cambiarían las reglas del viaje, ya que las bicicletas, que no pueden ir por la carretera, pueden circular por una red de caminos destinados a ese fin, con muchisimas encrucijadas y dejando postales increibles, tantos lugares hermosos que se encuentran por los alrededores de cada ciudad, e incluso en puntos aislados, que por lo general se desvian de la ruta original, y a la vez, dejando abierta la posibilidad de proyectar un tramo corto y terminar haciendo un tramo mucho mas largo, dada la cantidad de desvios existentes, que a su vez son caminos propiamente dichos. Cabe destacar que no existen pendientes muy pronunciadas, lo cual da un extra de facilidad a la hora de desplazarse en bicicleta o corriendo. Es muy habitual el avistaje de aves de diferentes especies en la zona, dado que la cercanía al mar y la cantidad de campos verdes supone una fuente constante de alimento para todas. Fueron 36 km que pude disfrutar pedaleando, viendo pequeñas aldeas, cauces de agua, campos, arboledas aisladas y sentir la paz que ofrece la lejanía de las grandes ciudades. Winschoten fue una parada momentanea, y disfruté de la belleza de la ciudad, saqué algunas fotos y caminé por el centro despues de comer algo.
Durante la tarde, en busqueda de una ciclovia que vaya lo mas recto hacia Groningen, tuve otro percance. El pedalier de la bicicleta (eje movil donde estan sujetos las bielas de los pedales y la corona) se desgastó tanto que ya no se podia mantener centrado y estable, comenzando a inclinarse al pedalear junto con todas las piezas que sujeta el mismo, haciendo rozar la cadena contra la guia de la corona. En presencia de este hecho, advirtiendo que me faltaban aún 6 km para poder llegar a Groningen, decidí no exponer al resto de las piezas a un desgaste mayor y posterior rotura. Caminar llevando la bicicleta era la opción mas viable.
Finalmente, luego de aproximadamente una hora y media, con las piernas bien cansadas, la espalda un poco adolorida y una sonrisa en la cara, pude llegar al hostel donde pararía durante 2 días. El arreglo de la bicicleta fue efectivo pero caro, siendo la mano de obra incluso mas cara que la pieza en sí. Vi irse todo el dinero que había ganado tocando la guitarra en Berlin, pero no me dolió, porque solamente lo considero un medio que solamente utilizo algunas veces para cumplir mi objetivo. Sin embargo se que la libertad plena es solo una ilusión, ya que todos siempre dependemos del dinero para vivir en esta sociedad como la conocemos.
No esperaba encontrar en Groningen a nadie que hablara en español, pero evidentemente me equivoqué. Miguel es un chico de México que vino hace poco tiempo a instalarse en la ciudad, para cursar en la universidad durante los próximos 2 años. Es cierto que necesita un periodo de adaptacion al clima que hay, ya que no se aproxima ni un poco al que sería habitual para él. Compartimos, además de la habitación del hostel, charlas muy constructivas e interesantes respecto a la humanidad, los sentidos, las experiencias, los viajes y nuestra idea personal respecto al sentido que debemos dar a la vida, a la manera de traducir nuestro paso por la existencia, y a la huella que debemos dejar.
La ciudad nuclea una cantidad importante de estudiantes, tiene un ritmo bastante agitado, intercalado entre actividades durante el dia y la noche, con muchos pubs, bares y restaurantes. La arquitectura tambien es un aspecto muy interesante a destacar en la ciudad, intercalando modernismo con muchas construcciones de un periodo anterior.
De repente, ya tengo en mente mi próximo destino. Drachten podía ser la opción, pero un poco más hacia el oeste se encuentra otro pueblo, muy poco conocido para el circuito turístico, y que promete como experiencia: Joure. Allá voy!
Trazando el oeste
22/01/2015
Se lava el camino, y también desafía.
Luego de haber recorrido y disfrutado de mi paso por Groningen, de la reparación de mi bicicleta, y de haber conseguido un contacto que me confirmara la disponibilidad de alojamiento para mi estadía en Joure, me puse en camino inmediatamente. Salir de Groningen me recordó a Bremen en cierta manera, no solo por el clima, sino también por la vista e la ciudad a medida que me alejaba, con pintorescos pueblos alrededor, casi considerados barrios por la cercanía que hay con la ciudad.
El trayecto fue algo desviado, dado que no existe un camino totalmente derecho hacia Drachten cuando se avanza en bicicleta. De todas maneras, fue muy agradable recorrer la ciclovía y su enorme entramada, a pesar de la lluvia que había comenzado temprano, la cual se detuvo alrededor de las 6 de la tarde. hubo momentos de bosque, de lugares completamente despejados, y la vista de a ratos era bastante parecida al primer tramo en Holanda, muchas aves, tierra revuelta por los topos, grandes campos, canales y puentes. A las 7 y media de la tarde, la noche comenzó formalmente, a pesar de estar oscuro desde las 5. El frío comenzó a hacerse sentir gradualmente, hasta llegar a los -4°C. la humedad remanente de la lluvia convirtió gradualmente al camino en una pista de patinaje, lo cual no me preocupó dado que advertí que el peso que traslado es de utilidad a la hora de desplazarse sobre los planchones de hielo que se fjeron creando. No obstante, sin confiarme, decidí llevar una velocidad moderada, tal vez tardando un poco más de lo esperado, pero teniendo la seguridad de avanzar sin problemas. Llegué a Joure a las 10pm, y logré ubicar rápidamente la casa de Eelco, un tipo muy agradable, viajero temporal, fanático de fútbol, de Maradona y de Messi, quien me alojaría por 2 días antes de seguir mi camino hacia Amsterdam.
El dia siguiente fue un día ideal: Soleado, despejado y sin signos remanentes de la helada del día anterior. Decidí conocer los alrededores del pueblo, gracias a las recomendaciones que Eelco muy amablemente me brindó. El suroeste de la provincia de Frisia comprende una sucesion de embalses y puentes, canales y circuitos de bicicleta, pequeños pueblos, clásicos y pintorescos molinos, mucho campo con ganado y costa. El día me fue muy favorable, y pude aprovechar de cada vista a medida que avanzaba con mi bicicleta liberada del pesado equipaje que transporto durante el viaje.
link: https://www.youtube.com/watch?v=mnNBEEfavFY
24/01/2015
El iglú.
Salí de Joure a las 8 de la mañana, con la idea de llegar directamente a Amsterdam, cubriendo un tramo de 125km. La idea no fue mala a mi entender, pero el clima no me ayudó en absoluto. Al cambiar de provincia, pude notar que las ciclovías dibujaban tramos mucho mas directos que antes, yendo por lo general a unos metros de distancia de la carretera. La mañana fue agradable y cálida, pero esta proyección se fué diluyendo a medida que se acercaba el mediodía. Alrededor de las 13hs, decidí hacer una parda en un pueblo llamado Urk, el cual se encuentra justo antes de cruzar un enorme puente que hace del camino rumbo a Amsterdam una línea recta. Diez kilómetros antes de llegar, con muy poca visibilidad desde antes producto de la niebla, comenzó a nevar bien fino y molesto, impidiendo una buena visibilidad.
De todas maneras, y con más ganas todavía, decidí volver al camino rápidamente. El día terminó formalmente a las 3 y media, comenzando a cerrarse rápidamente, y ahora en contacto directo con el viento proveniente de la costa.
El camino mas recto resultó ser el mas inhospito, y el mal clima persistía. a las 21hs decidí detenerme, sin haber cumplido mi objetivo. No fué frustrante para mí, dado que acepté el hecho evidente de la condición climática, la cual empeoró progresivamente al llegar a la medianoche. En el tercer descanso existente en el tramo de la carretera N701 que conecta las ciudades de Lelystad y Almere decidí acampar, en medio de la oscuridad y algo expuesto al helado viento nocturno de la costa, junto a una carretera que de un lado tiene el mar y del otro solamente tiene un enorme lago. Cociné algo de arroz, salsa y atún, comí algunas frutas, me abrigué bastante y me dispuse a escribir estas lineas.
La noche llega despacio a mi cabeza, mientras la nieve cae y transforma de a poco mi carpa en un iglú, creando paredes blancas que se van compactando por ayuda del viento. de un momento a otro, ya no se siente el frío dentro de la carpa, dado que estas paredes provisorias suponen una especie de refugio. Por suerte no tengo mucha ropa mojada, y no demoré practicamente nada en apostar el campamento. creo que debo estar a unos 35 o 40 km de Amsterdam, no mas que eso. Recuerdo esas noches acampando en el desierto que dibuja Villa el Chocón, en la provincia de Neuquén, Argentina. El profundo cielo estrellado, sin contaminación lumínica, al igual que el lugar en el que me encuentro. Una lástima no poder ver las estrellas.
Gracias por pasar!! Se aceptan criticas, comentarios y sugerencias.
14Comments