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Vacaciones de invierno inolvidables en Latinoamérica

Al pensar en vacaciones las imágenes que probablemente vienen a la mente son un mar azul, un sol brillante y una playa de arenas blancas. Pero al sur de Latino américa, en el corazón de la Patagonia argentina, existe un paraíso nevado donde se puede disfrutar tanto de una aventura extrema como de un chocolate caliente en familia, en medio de la nieve.



El recorrido comienza en la base del Cerro Bayo, situado en Villa La Angostura, provincia de Neuquén, en el sur de la Argentina. Este centro invernal está a sólo una hora y media de San Martín de los Andes, a una hora de San Carlos de Bariloche y a 30 minutos del paso internacional a Chile, Cardenal Samoré.



Para los aficionados al esquí, este lugar cuenta con 25 pistas de 4 niveles de dificultad con un descenso máximo ininterrumpido de 6 km. y 14 km. de pistas esquiables.



Para un lugar como este, frío y con nieve, es indispensable llevar: una primera capa de ropa térmica (sintética o de seda), encima un suéter de cuello alto y unos pantalones de algodón o lana. Luego un suéter grueso de algodón, pantalones de esquí, chaqueta impermeable y abrigada, gorro, guantes, dos pares de medias y gafas antireflectivas o de sol oscuras.



Los niños pueden recibir clases de esquí mientas sus padres esquían, se relajan o contemplan la belleza del paisaje nevado.



Y si en los planes de vacaciones no estaba contemplada la aventura pero sí algo muy familiar, este es el lugar ideal ya que tanto niños como adultos mayores podrán pasear seguros por la montaña nevada o los bosques que la rodean.



Para subir a las diferentes estaciones y refugios del cerro se puede ir en las telecabinas. Hay dos cerradas, para quienes le temen a las alturas, y varias telesillas abiertas para aquellos que desean contemplar el paisaje y el silencio desde el aire.



También se puede hacer un paseo guiado con raquetas especiales para caminar sobre la nieve, por el camino panorámico de 5 km. de extensión, con una vista insuperable del lago Nahuel Huapi.



El Cerro invita a sus visitantes y residentes de Villa La Angostura a 'vivir' la experiencia de la nieve con responsabilidad, bajo una política fuerte y clara de conservación del medio ambiente para el desarrollo sostenible de la región y de la montaña misma.



Si el esquí no les gusta, también se puede aprender o practicar snowboard, otra forma de deslizarse sobre la nieve pero con los pies juntos sobre una tabla especial. Las botas del snowboard son mucho más cómodas que las de los esquíes, así que si se sienten muy rígidos en uno, se sentirán un poco más libres con el otro.



No es necesario hacer una gran inversión en indumentaria, en Villa La Angostura y en Cerro Bayo hay diversas tiendas de alquiler con todo lo necesario para subir a la montaña, y además, algunas brindan asesoría sobre la actividad que más conviene realizar según el perfil o las ganas.



Los expertos en deportes sobre la nieve también hallarán lo necesario. El Cerro Bayo cuenta con equipos, ambulancias de alta complejidad y atención personalizada. Según su presidente, Pablo Torres García, se destina constantemente presupuesto a la modernización y su prioridad es la seguridad para todos los visitantes.



También se pueden aprovechar los cuatriciclos para andar por 3 kilómetros del bosque y los alrededores del cerro.



Para los chicos más inquietos, Villa La Angostura también cuenta con el Centro Recreativo La Piedra que está a unos pocos kilómetros del Cerro Bayo. Es un lugar en el que los niños podrán acercarse a otro tipo de aventuras seguras para su edad y en el que sus padres o abuelos podrán pasar un rato tranquilo en medio de la calma del bosque, otro atractivo imperdible.



Para seguir con las aventuras extremas, en el Centro Recrativo La Piedra se puede hacer canopy, rappel y escalada.



Otra gran opción para pasar los días en Villa la Angostura es visitar el Parque Nacional Arrayanes, ubicado a un costado del lago Nahuel Huapi, un lugar mágico lleno de árboles de más de 600 años y coronado por una casita de ensueño, los cuales, según cuentan sus habitantes, inspiraron a Florencio Molina Campos, colaborador técnico de Walt Disney, para dibujar los árboles de Bambi y la casa de los siete enanitos.

Como ven, no hay excusas para no animarse a acercarse a la nieve y a los paisajes que ofrece este lado del mundo.
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