5 Películas que marcaron los 90.

*1.TITANIC (1997, James Cameron)



Si de encontrarles fallas a las películas de James Cameron se trata, sus guiones siempre parecen permeables a los ataques. Porque sí podemos decir que la historia de Titanic es simple. También podemos decir que no tiene muchos grises y que los personajes están definidos con uno o dos rasgos. Sin embargo, para el contexto de esa historia, la relación entre Jack y Rose funciona. Cameron nos muestra, bajo esas dos perspectivas contrapuestas, cómo el hundimiento del transatlántico generó consecuencias diferentes dependiendo del lado en el que uno y otro se posicionara. Asimismo, y aunque hoy se la recuerde por la forma en la que su realizador desplegó las posibilidades de los efectos (como años después haría con Avatar), Titanic nunca dejó de ser un exponente de cómo sentimientos tales como amor y pérdida son universales, y que encontraron en las actuaciones de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet el vehículo más humano y sensible para ser expresados.



*2. NI IDEA (1995, Amy Heckerling)



Cuando se decide hacer una relectura moderna de Jane Austen, no hay lugar para las medias tintas en la recepción. De todas maneras, cuando la adaptación consigue ese equilibrio entre parodiar sin erradicar la naturalidad de los personajes y sus acciones, el resultado puede ser brillante. Ni idea - película que puso la vista en Emma, una de las obras más infravaloradas de la escritora británica - hace foco en la superficialidad de Cher (una brillante Alicia Silverstone), una niña mimada que arrasa con todos los locales de ropa de Beverly Hills, pero jamás se ubica por encima de ella. Como sucedería posteriormente con el Zoolander de Ben Stiller, Cher es un personaje que no es castigado por sus deslices sino al que más bien se lo acompaña durante ellos. Ni idea, gracias a sus citables momentos ("you are a virgin who can't drive", "as if!" y tantos otros), le marcaría el camino a Chicas pesadas, y reviéndola hoy, casi veinte años después, se mantiene vigente porque no castiga ni tampoco reivindica: simplemente muestra la adolescencia, el primer amor y los conflictos de amistad con la combinación justa de calidez e ironía.



*3. MI POBRE ANGELITO (1990, Chris Columbus)



Cuánto le debe el cine a John Hughes, ese hombre que era, por sobre todas las cosas, un escritor consumado. Desde La chica de rosa , pasando por Some Kind of Wonderful hasta Drillbit Taylor, Hughes se acercaba a sus personajes con una candidez inusual. Para el caso, recordar la última escena de El club de los cinco , en la que John Bender (Judd Nelson) levanta el puño mientras su voz asegura que no va a claudicar ante las nomenclaturas. Lo que prevalece siempre es la esencia. Bajo la dirección de Chris Columbus, Mi pobre angelito se convirtió tanto en un clásico navideño como en ese film mediante el cual Hughes indagó en la complejidad de los roles familiares, enmascarando ese tópico con una comedia de enredos. Sin embargo, lo que verdaderamente importa en el film es la cruzada de esa madre (la extraordinaria Catherine O'Hara) para reencontrarse con su hijo, un Macaulay Culkin que contaba con la dosis perfecta de picardía y ternura como para incluir a Kevin McCallister en la lista de los personajes infantiles más entrañables del cine.



*4.TIEMPOS VIOLENTOS (1994, Quentin Tarantino)



Posiblemente la película Tiempos violentos fue la que más notoriamente marcó la década del 90 y que, aún siendo una obra maestra, fue apenas un pequeño adelanto de todo lo que Quentin Tarantino tenía para ofrecer: la música digitando el vínculo entre Jack y Max Cherry en Jackie Brown, el homenaje a La novia vestía de negro de Truffaut con el díptico de Kill Bill, la alteración histórica de la ajustada Bastardos sin gloria y la desaforada y desprolija (en el mejor sentido posible) Django sin cadenas. Tarantino frecuentemente alude a cómo las canciones terminan por configurar sus historias (esas que no se parecen a ninguna otra), a cómo a veces con poner un disco y cerrar los ojos, los personajes empiezan a aparecer en su cabeza. Su oposición a la narrativa lineal, sumada a la confluencia de géneros (Tarantino sabe cómo intercalar diálogos mundanos e hilarantes con instantes de cruda violencia) y a la maestría para generar secuencias icónicas (la gran mayoría con Mia Wallace a la cabeza) hacen de esta producción una de las obras más viscerales de Quentin, un realizador al que se le podrán cuestionar muchas cosas, pero que es uno de los pocos en hacernos sentir que realmente disfruta haciendo cine.



*5.GENERACIÓN X (1994, Ben Stiller)



"Vos y yo y cinco dólares", le dice Troy (Ethan Hawke) a Lelaina (Winona Ryder) en una de las escenas más simples pero más reveladoras de toda la filmografía de Ben Stiller. El mensaje de Troy es claro: en medio de todo el cinismo, de la preocupación por el porvenir, de los vaivenes laborales y de la presión familiar, a veces lo único que importa es refugiarse en el placer de una inigualable compañía. Eso representa Troy para Lelaina y Lelaina para Troy, dos jóvenes que saben mejor lo que no quieren que aquello que sí. Stiller debutaba en 1994 con una película que podría haberse regodeado en ese sarcasmo de los adolescentes que creen saberlo todo pero que da un giro en el final, cuando él se aparece súbitamente en la casa de ella, demostrando que la vulnerabilidad no es una cualidad de la cual avergonzarse. Generación X , escrita por Helen Childress, está atravesada por un gran número de momentos donde es imposible no verse reflejado, como cuando Lelaina habla de sus expectativas respecto a su edad ("pensé que iba a ser alguien cuando tuviera veintitrés), a lo que Troy le responde: "No tenés que ser nadie más que vos misma". Sencillamente perfecta.