Blacklist: La fascinación del antihéroe

"The Blacklist" es una serie llena de misterio, y entre los bastidores de la producción el clima no es muy diferente. Pregúntenle a James Spader sobre la relación de su personaje con Elizabeth Keen, la Liz encarnada por Megan Boone.


El vínculo entre el protagonista y la agente novata va a tener nuevos vuelcos.


Él no va a contestar. Megan, por su parte, dirá que solamente ella, Spader y los libretistas son probablemente las únicas personas del mundo que conocen el final del viaje, y no se lo cuentan ni a sus respectivas familias. El propio Hisham Tawfik, que interpreta a Dembe, el guardaespaldas de Red, dice estar seguro de que, en el fondo, "nadie sabe gran cosa, nadie".

En el rodaje en el estudio montado en los muelles Chelsea Piers, en Manhattan, todos parecen divertirse con los enigmas que, a juzgar por el éxito del programa, no serán develados muy pronto. La historia de Red, quien para los no iniciados corresponde informar que era uno de los criminales más buscados por el FBI y decidió entregarse, prometiendo dar a conocer una larga lista de delincuentes y cooperar en su captura a condición de trabajar con la novata Liz, acaba de llegar a su segunda temporada, que Sony estrenó anoche en América Latina.

"Nadie va a descubrir nada por encanto, pero todos van a sentir que están más cerca", resume Spader, revelando que mantiene un diálogo con los libretistas para tener, como actor "un sentido de todo, incluyendo aspectos del pasado y del juego final". Una vez que la serie llegue a su inevitable fin, se va a poder mirar para atrás y conectar algunas cosas. Es como un rompecabezas en el que las piezas se van dando poco a poco. Eventualmente va a ser posible juntarlas, y van a encajar.


Oscuridades.

Al describir la evolución de Liz, que aparecerá cada vez más sombría, Megan confirma la técnica: "En el medio de la temporada, los espectadores van a tener acceso a las raíces del comportamiento de Liz en este segundo ciclo; ella ya viene cambiando desde los primeros nuevos episodios que filmamos. O sea: estoy interpretando cosas de la mitad de la temporada en la superficie desde el principio".

Surgirán nuevos personajes como Naomi, la exmujer de Red, papel a cargo de Mary Louise Parker. También nuevas estrategias de marketing: los episodios 8 y 9 (de un total de 22) serán en la práctica un épico en dos partes, la primera a ser exhibida a continuación del Super Bowl, en febrero de 2015. En cuanto a las tradicionales emisoras de TV americanas enfrentan duros desafíos, desde la proliferación de series de alto nivel en los canales de abonados al crecimiento de Netflix, que pasó a producir programas y ya anunció que gastará tres mil millones de dólares en contenidos el próximo año, la inversión es una señal de que NBC, que presenta la serie en los Estados Unidos, apuesta muchas fichas a The Blacklist.


Enigmas.

Acostumbrado a papeles misteriosos, sobre todo en películas que hicieron su fama como Corrupción en Beverly Hills (1987), sexo, mentiras y video (1989) y Crash: Extraños placeres (1996), Spader cuenta que buscaba trabajo en un canal para abonados luego de años de estar haciendo series como Boston Legal y The office en la TV abierta.

"Simplemente por el hecho de que las temporadas son más cortas", explica. "Pero ocurrió que encontré este material en NBC. Buscaba un papel con complejidades, a veces gracioso, a veces no, y cuya complejidad me permitiese jugar. La gente responde a las dicotomías de cualquier antihéroe, alguien que alterne entre antagonista y protagonista. Nadie sabe si Red es un tipo malo que hace cosas buenas, o un tipo bueno que hace cosas muy malas".

No habla de la competencia: el actor no ve televisión, no va al cine ni al teatro ("Trabajo desde una posición de ignorancia, me limito a hacer mi trabajo", admite). Tan luego él, que tiene tanta cosa hecha por ahí. En los últimos diez años, además de dos largos compromisos con series, Spader estrenó una pieza de David Mamet en Broadway e hizo cuatro películas. "Todo se ha vuelto un solo negocio ahora", dice. "Antes los actores trabajaban para el teatro o para el cine o para la TV, eran tres negocios diferentes, tal vez porque todos tenían éxito. No había tanto cruzamiento. Hoy eso cambió, probablemente a causa de la economía. Lo mejor de que esas líneas se hayan borrado es que podemos participar de procesos tan distintos. Son cosas muy diferentes. Eso es bueno".

En The Blacklist, el trabajo de los actores incluye hacer buena parte de las escenas peligrosas en las que generalmente serían sustituidos por especialistas. La táctica del coordinador de dobles de riesgo, Cort Hessler, ganador del Emmy por su trabajo en la serie, es mantener la acción lo más natural posible.

"Aquí los actores luchan y disparan para valer. Intento establecer un límite para evitar que se lastimen, pero todos han tenido ya contusiones y hematomas. Mi preocupación es que no ocurra nada que les impida trabajar", comenta Hessler, que, a ejemplo de sus colegas, solo atiza la curiosidad cuando se le pregunta sobre los giros del libreto. "La diferencia de esta nueva temporada es que estamos construyendo mejor la acción: sigue teniendo mucha acción, claro, pero está yendo claramente hacia algún lugar".

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Personaje lleno de giros y sorpresas

"Yo creo que una de las grandes virtudes de The Blacklist es que cambia de dirección muy rápidamente", dice James Spader. "Cuando uno empieza a sentirse cómodo con algo, descubre que ese no es el verdadero camino. Cuando uno cree que ha empezado a entender lo que está pasando, sucede otra cosa que lo descoloca. Uno comprende de inmediato que está cayendo en un agujero de conejo, pero no sabe en cuál".

Muchos admiradores de la serie pueden afirmar que el principal atractivo es el propio "Red" Reddington, un hombre cuyo carácter tiene facetas bastante complejas. Tal como Spader lo encarna, es por cierto uno de los personajes más intrigantes de la televisión.

"Es un hombre cuya actividad criminal continúa", dice también Spader. "Hay una agenda en los objetivos que elige. Hay muchas preguntas sin respuesta, y sentí desde el principio que llevaría mucho tiempo contestarlas todas. Para mí, y desde un punto de vista totalmente egoísta, eso resulta muy atractivo, porque abre la puerta a toda clase de sorpresas".