Check the new version here

Popular channels

Darín y Cámara, Concha de plata compartida










Los protagonistas de «Truman» derrochan química y complicidad dentro y fuera de la gran pantalla



Concha de plata en mano, cada uno la suya, que por algo se la llevaron ex aequo, en una infrecuente decisión del jurado, todavía en las tripas del Kursaal, Ricardo Darín y Javier Cámara empiezan a digerir lo que ha ocurrido unos minutos atrás: que han sido designados mejores actores del Festival de Cine de San Sebastián por sus respectivos papeles en «Truman». Darín, el de enfermo terminal de cáncer que decide interrumpir su tratamiento; Cámara, el de amigo que acude de visita desde Canadá y le acompaña en el proceso.

Una idea se repite en la charla que se organiza mientras el resto de premiados van desfilando ante los medios: el acierto del jurado al haber reconocido el trabajo de ambos. «Le ha restado una parte que viene adosada a un premio, que es esa parte mezquina de que te lo den a ti solo. Siempre hay una cierta incomodidad. Lo decía Javier: no hemos visto los trabajos de los demás. Seguramente hay trabajos bárbaros, maravillosos. Cuando te lo dan a ti solo, hay una cierta incomodidad. Por lo menos a mí siempre me ha pasado eso. No he visto a los demás y estoy actuando como si lo mereciera», reflexiona Darín.

«En este caso, al ser compartido de los dos y haber visto todo lo que él hizo y puso en esta película; y yo sé que el sabe lo que yo hice y puse, no hay mezquindades. Nos han ahorrado esa parte que es muy pesada. Es todo disfrute, felicidad, no hay que justificarse ante nada. Hay que disfrutar y nada más. Es glorioso», prosigue el actor argentino. «Compartir el premio no es llevarte la mitad del premio, es llevarte el doble», redondea Cámara.

Solo falta un factor para completar la ecuación de Truman: su director y coguionista, Cesc Gay. «Está un poquito aquí», rebate Darín. «Si fueras director, y entras en un certamen de esta categoría, con una película en la que has puesto tanto, y que significa tanto para ti, y premian a tus dos actores protagonistas, es como si te premiaran a ti», explica.

«No hemos trabajado solos. En cada escena teníamos un genio delante», retoma la idea Cámara, que enumera a sus compañeros de reparto. «Cada escena era magia, cada día venía una estrella más. Cesc lo vertebró muy bien. El tono. Había veces que nos emocionábamos muchísimo, a veces nos reíamos. Él ha vertebrado eso desde el principio».


«Ni hablar de lo que significa para la película [que se estrena el 30 de octubre]. Que los dos protagonistas estén premiados por la misma labor, uno dice: habrá que verla», valora Darín. De paso, hace hincapié en el gran activo del filme: «Es una historia que hace contacto directo con la gente, no hay forma de no tener contacto con esta historia. No hay forma. Lamentable o afortunadamente, pero no hay manera de no tener contacto».

«De ahí la delicadeza de Cesc al contar esto desde su propia experiencia y dejarla abierta a que cada espectador cierre esa película como quiera», comenta Cámara. «Las películas, cuando son desesperadas, a veces no quieres cerrarlas para que la gente no tenga una opinión que no sea solo la tuya. Que sea el público el que piense que él podría ser esa persona cuando le llegue el momento».

El ganador de un Goya por «Vivir es fácil con los ojos cerrados» trae a colación una anécdota que implica a su antecesor en el premio, Javier Gutiérrez: «Cesc Gay le ofreció el personaje que interpreta en nuestra película un día antes de que le concedieran la Concha de Plata al mejor acor. Cesc me estaba diciendo: 'Me gusta mucho, ¿tú que crees?'. Le digo: 'Es un actor increíble'. 'Qué bien que lo hayamos contratado ahora, porque hubiesen subido las cotizaciones'. Me lo encontré hace dos meses volviendo los dos de un rodaje internacional. Me preguntó: '¿A dónde vais?'. 'A San Sebastián'. Me dijo: 'Toda mi suerte es vuestra, os paso el testigo'. Mira, nunca mejor dicho. Al primero que tengo que llamar es a Javier Gutiérrez».




Visita mis otros post:






0
0
0
0No comments yet