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Grandes películas que ocurren en una sola locación




Un Dios Salvaje, de Roman Polanski






Una película que además de situarse en un único escenario completamente cerrado, transcurre en tiempo real. Una disputa infantil es catalizadora  de una reunión en la cual los padres de los dos menores, tanto los del agresor como los de la víctima,  se reúnen para determinar cómo resolverán el conflicto. Lo que empieza como una charla cordial y civilizada se convierte en una intensa e ilógica pelea que demuestra, a modo de metáfora, que los adultos pueden comportarse de manera más irracional que un niño y embarcarse en una auténtica pelea de infantes. Mientras que en la primera mitad atestiguamos una batalla entre ambos matrimonios, la discusión se va transformando en un “Sexos en Guerra” en que las madres forman un bando en contra de los padres, hasta que finalmente todos los personajes se terminan enfrentando unos con otros. En esta película, Román Polanski es el Dios Salvaje, mientras que Jodie Foster y Kate Winslet son los ángeles que libran su batalla con portentosas actuaciones.


Amour, de Michael Haneke






El filme por el que Haneke ganó un merecido Oscar por Mejor Película Extranjera (además de lograr la hazaña de ser una de los pocos filmes  en ser nominados a Mejor Película a pesar de no estar hablados en inglés), es toda una cátedra del cine europeo. Sólo aparecen cuatro personajes durante toda la cinta, de los cuales sólo dos cargan el peso de toda la película. El director plasma una de las historias más desgarradoras, pero a la vez conmovedoras de los últimos tiempos, en el que seremos testigos de cómo el amor de una pareja de la tercera edad será puesto a prueba  cuando ella empieza a padecer una enfermedad degenerativa hasta quedar en estado catatónico, obligando a él a cuidarla mientras contempla la extinción de su esposa tras prometerle que no volvería a internarla en el hospital. Justamente, la película empieza con el matrimonio (con ella en un estado todavía lúcido)  regresando a su hogar tras asistir a un concierto y  a partir de que ingresan a su departamento, toda la acción transcurrirá entre las cuatro paredes, aprisionando al público hasta el trágico desenlace, siendo hasta los últimos momentos del filme en el que volveremos a visualizar el exterior. Mención aparte la extraordinaria interpretación de Emanuelle Riva como Anne, papel que le valió una nominación al Oscar por Mejor Actriz.


La Habitación del Pánico, de David Fincher






Si eres o te consideras claustrofóbico, debes mantenerte alejado de esta película mientras puedas. El director, David Fincher, demuestra su habilidad como narrador al conseguir que el nerviosismo se apodere del espectador mientras contempla una historia que, literalmente, acontece en un espacio tan pequeño como la  habitación del pánico de una casa. Independientemente de la sensación de claustrofobia, Panic Room es un excelente ejemplo de que se puede emocionar al público valiéndose de espacios tan pequeños como una simple habitación.


127 Horas, de Danny Boyle






Narrar la historia real del escalador-Aron Ralston- quien quedó atrapado 127 horas por una roca que aplastó su brazo. Esta cinta se antojaba como todo un desafío, pues se percibía complicado contar, sin aburrir al espectador, una historia que transcurre en un mismo espacio en el que, además, el protagonista no puede moverse. Sin embargo, el oscarizado director, Danny Boyle, supo cómo hacerlo consiguiendo un efectivo resultado, demostrando que los monólogos también tienen cabida en el cine. El filme comienza mostrándonos el arribo del personaje principal a la montaña donde ocurrirá la desgracia; y a partir de que ocurre el accidente, la cámara no se mueve del lugar en el que queda atrapado el escalador. Las fortalezas del filme son el gran trabajo de James Franco como protagonista, quien prácticamente realiza un monólogo al encontrarse solo ante la cámara durante el 90 por ciento de la película. También es loable: el trabajo del guionista, Simon Beauf, así como del director al lograr la hazaña de que los 94 minutos que dura el filme se pasen como un suspiro, en una historia en la que el protagonista  permanece inmóvil  durante gran parte de la misma, sólo recurriendo a contados momentos surrealistas para darle dinamismo a la trama.


Melancolía, de Lars Von Trier






Es cierto que en la primera mitad de la película deambulan varios personajes, pero son pura utilería para darle dinamismo a esa primera parte en la que atestiguamos la boda del personaje interpretado por una sorprendente Kristen Dunst, muy alejada de sus papeles cursis. Independientemente de lo anterior, son tan sólo 5 los personajes que realmente importan dentro de la historia que muestra una muy peculiar visión del fin del mundo que no tiene nada que ver con la pirotecnia a la que nos tiene acostumbrado Hollywood. Desde el inicio, arribamos a la mansión  en la que se desarrollará la acción y de la que no saldremos en ningún momento. Si bien la primera mitad sirve de mera carta de presentación para conocer a los personajes, en la segunda parte podremos angustiarnos con ellos mientras hacen frente al amenazador arribo de un planeta que amenaza la vida en La Tierra. Aislados en una suntuosa mansión, los protagonistas se enfrentarán a ellos mismos y sus propios temores mientras la amenaza del fin del mundo se hace latente en el ambiente.


¿Qué fue de Baby Jane?, de Robert Aldrich




Una película que vale la pena porque significa un gran thriller con gran carga dramática que reúne como protagonistas a las legendarias Bette Davis y Joan Croawford, divas del cine que se odiaban a muerte y que dejaron plasmada su rivalidad en este largometraje, en el que interpretan a dos hermanas que se infligen dolor físico y psicológico la una a la otra, alcanzando cotas artísticas gracias a las actuaciones de ambas actrices. Vale la pena destacar que tal era el desprecio mutuo que se profesaban las actrices, que algunas escenas en las que se golpean ocurrieron realmente. Incluso es celebré la frase de Davis quien dijo que “No orinaría sobre Croawford aunque se estuviera quemando”, insigna que  ha pasado a la historia del cine.


Funny Games, de Michael Haneke




El realizador europeo vuelve a aparecer en este listado, construyendo un escalofriante relato a partir de la premisa del temor que significa volverse prisionero en la seguridad de su propio hogar. Una familia burguesa se dispone a disfrutar de sus vacaciones en su casa de campo, cuando su tranquilidad es interrumpida por dos jóvenes con una apariencia sumamente inocente, pero que convertirán a la familia en prisioneros de su propia casa al apostarles que no llegarán vivos al amanecer, sometiéndolos a una serie de crueles juegos en los que expondrán la peor faceta de la naturaleza humana y que ni siquiera los más ricos son inmunes a la maldad del hombre. Con largos planos e imágenes que apelan al encierro, Haneke no tiene ni siquiera que demostrar violencia gráfica para golpear al espectador con tan crudo relato.

Gravity, de Alfonso Cuarón






Ya estábamos acostumbrados a que nos narraran odiseas ocurridas en el espacio al puro estilo Star Wars o Star Treck en el que saltamos de un escenario a otro y de una nave a otra, pero el mexicano Cuarón realizó una arriesgada labor cuando decidió situar una historia de supervivencia que únicamente ocurre en la cabina del personaje de Sandra Bullock, quien aparece sola ante la cámara durante el 90 por ciento del filme, siendo George Clooney el único otro actor que se hace presente en todo el largometraje. Sin tener que recurrir a flashbacks y apenas utilizando algunas secuencias surrealistas, Cuarón logra sumergir al público en una de las aventuras más angustiosas del cine al transmitir la soledad y vacío que se puede experimentar cuando se está solo en el espacio.


Atrapados sin salida, de Milos Forman




Un filme que puso de moda situar a los antihéroes como protagonistas, pues el Randall McMurphy de un espectacular Jack Nicholson (ganaría su primer Oscar en este papel) está lejos de ser considerado un hombre modelo. La historia, que transcurre al interior de un hospital psiquiátrico, presenta una carismático relato sobre un individuo que desafía a la autoridad y sus reglas; un ser que nada contracorriente en todo momento. Cargada de diálogos brillantes y momentos antológicos de la historia del cine, Alguien voló sobre el nido del cuco es un apasionante relato que tiene el honor de ser una de las pocas películas que ha conseguido ganar cinco oscares en los considerados más importantes premios de La Academia: Mejor Guion Adaptado, Mejor Actriz-Louise Fletcher, Mejor Actor-Jack Nicholson y Mejor Película.


La Ventana Indiscreta, de Alfred Hichtcock






Uno de los grandes clásico del maestro del suspenso que significó todo un reto cinematográfico al momento de rodarla. La historia se desenvuelve en una sola habitación a partir de la mirada del protagonista, un reportero fotográfico que debe permanecer en reposo y que solo observa lo que ocurre en la habitación de la casa de enfrente a través de su ventana. A partir de que se perciben sucesos extraños, el protagonista empezará a sospechar a su vecino cuando deja de ver a la mujer de este último. Así mimo, la película emula que fue filmada en un solo plano, efecto que retomarían posteriormente filmes como Birdman o Irreviersible.


Un Tranvía Llamado Deseo, de Elia Kazan



Otra obra maestra del cine clásico de Hollywood que esboza uno de los retratos mentales más perturbados de la historia del cine: el personaje de Blanche a cargo de una soberbia Vivien Leigh. La película demuestra cómo este conflictivo personaje llega a alterar el matrimonio de su hermana provocando que un tornado de emociones arrase con los protagonistas y, de paso, con la audiencia. Esta película es histórica por ser uno de los pocos filmes en los que tres de los protagonistas se hicieron de un Oscar por su interpretación: Mejor Actor de Reparto para Karl Madden, Mejor Actriz de Reparto para Kim Hunter y Mejor Actriz para Vivien Leigh.


¿Quién le Teme a Virgina Woolf? de Mike Nichols






Un gran filme que nos permite apreciar una de las mejores interpretaciones de una de las grandes divas del séptimo arte: Elizabeth Taylor, quien ganó su segundo Oscar a Mejor Actriz por su participación en este largometraje. La historia transcurre en tiempo real y en un solo espacio (salvo en una secuencia que ocurre en un bar), a partir del matrimonio conformado por Martha y George (interpretados por Elizabeth Taylor y Richar Burton, que en ese momento eran pareja en la vida real) invitan a tomar unas tragos a una joven pareja. A partir de ese momento, el viejo matrimonio discute sin prejuicio alguno sus problemas más íntimos, volviendo partícipes a la joven pareja de un cruel juego en que ambas parejas sacarán a relucir sus miserias y se atacarán hasta terminar desgastados física, mental y emocionalmente. La película fue muy polémica al momento de su estreno, pues tocaba temas tabús de la época tales como los embarazos psicológicos o el aborto, además de que durante su momento tuvo el record de ser el filme en el que más  se exclamaban palabras altisonantes. Nominada a Mejor Película a los Premios de La Academia, también posee el honor de ser uno de los pocos filmes que logró una nominación para cada uno de sus intérpretes: George Seagal y Richar Burton para Mejor Actor y Actor de Reparto respectivamente, mientras que Elizabeth Taylor y Sandy Deniss se hicieron de sendos Oscares por Mejor Actriz y Actriz de Reparto respectivamente.  La pareja interpretada por Taylor y Burton ha sido considerada muchas veces como la pareja más despiadada de la historia del cine.





The Man from Earth






Un día, un hombre se despide de sus amigos y les revela un secreto increíble: que es un ser prehistórico que lleva vivo 14.000 años.


Tres amigos encuentran una misteriosa máquina que toma fotografías de lo que sucederá 24 horas después, y los chicos decidirán usarlo para hacerse ricos ganando apuestas. Sin embargo, pronto llegarán los problemas cuando molesten a la gente indebida, y la máquina empezará a vaticinar un futuro inmediato peligroso



En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa.


John, un novel director de cine, va a Lansing (Michigan) para presentar su película en el festival de cine local. Vince, su mejor amigo desde el instituto, también visita la ciudad para apoyarlo. Los dos se reúnen en un hotel y empiezan a rememorar los dolorosos recuerdos de sus años estudiantiles. Poco a poco, una creciente tensión va enrareciendo el ambiente hasta que Vince acusa a su amigo de algo que sucedió diez años antes.


Un hombre evita en el último momento que otro se suicide tirándose a las vías del metro. A partir de ese momento se establece entre ambos una intensa relación basada sobre todo en encendidas discusiones de carácter ideológico. Sus contrapuestos puntos de vista están en parte determinados por sus distintas circunstancias vitales. Adaptación de la obra de Cormac McCarthy. 



Los doce miembros de un jurado deben juzgar a un adolescente acusado de haber matado a su padre. Todos menos uno están convencidos de la culpabilidad del acusado. El que disiente intenta con sus razonamientos introducir en el debate una duda razonable que haga recapacitar a sus compañeros para que cambien el sentido de su voto.



Después de ser secuestrado, Paul Conroy (Ryan Reynolds), contratista civil en Irak, se despierta enterrado vivo en un viejo ataúd de madera sin más armas que un teléfono móvil y un mechero. El teléfono podría ser el único medio que lo salvara de esa mortal pesadilla., pero la precariedad de la cobertura y la escasa batería parecen obstáculos insuperables en su lucha contra el tiempo: sólo dispone de 90 minutos para ser rescatado antes de que se le agote el oxígeno. Interesante film español de suspense, que fue presentado en Sundance 2010 y que levantó mucha expectación. 



Ivan Locke (Tom Hardy) es un prestigioso capataz de grandes obras que ha tenido que trabajar muy duro para alcanzar su sueño: llevar una buena vida, con un buen trabajo y una familia que le quiere. Sin embargo, un día, en la víspera de su encargo más importante, recibe una llamada que le empuja a tomar una decisión que quizás eche toda su vida por tierra. Desde ese momento tendrá que emprender una peligrosa huida a contrarreloj







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