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La serie de zombies más grandiosa de la historia cerró de manera brillante su quinta temporada y nos dejó con un grado de ansiedad enorme que tendremos que soportar por siete meses. La llegada de un personaje fuerte al elenco, los cambios importantes en los protagonistas y los futuros villanos que se erigen en el horizonte. ¡Ojo!, va con spoilers…


Hace apenas meses, dejamos en claro lo mucho que habíamos sufrido el final de media temporada de The Walking Dead por la inesperada muerte de Beth y jugábamos con la idea de que, por lo general, los cierres de la serie de zombies más exitosa de todos los tiempos tenían como un ingrediente infaltable el deceso de alguno de los personajes del elenco central. Y, la verdad, todos estábamos esperando que alguno de los miembros del equipo/familia de Rick cayera abatido de alguna manera salvaje y emotiva. No obstante, en un movimiento maestro de los guionistas, esto no pasó en ningún momento de los 67 minutos que terminó durando el season finale de este quinto volumen.

Quizás porque Greg Nicotero, a cargo de esta última emisión, es un buen conocedor de la mitología griega y entendió que, como la roca que colgaba sobre el inmóvil Tántalo sin matarlo nunca, no hay mayor estado de ansiedad que cuando las situaciones límites para las que nos preparamos no acaban por suceder jamás. O, tal vez, porque el pilón de cadáveres que la serie había dejado en este segundo segmento ya era de por sí importante, con los cuerpos de Tyreese y Noah. Sea cual fuere su intención, nos tuvieron más de una hora con la expectativa a flor de piel y, como yapa – que no nos alcanzó, je – sobre el final, nos sorprendieron (¿nos sorprendieron?) liquidando a Reg Monroe para dejar un panorama mucho más oscuro en Alexandria de cara a la próxima temporada.




El primero que coqueteó con la muerte y salió bailando (o más bien, demostrando su talento para las artes marciales) fue Morgan, increpado por dos de los miembros de los Lobos (The Wolves) – al mismo tiempo que, por fin, dilucidamos el misterio tras las “W” marcadas en algunos caminantes. Luego, el turno pasó a Glenn: tiroteado y golpeado por Nicholas, se salvó con lo justo de ser devorado por una horda de errantes para luego tener la chance de cobrarse venganza de su atacante y elegir perdonarle la vida.





Otros que se las vieron feas fueron Daryl y Aaron, quienes se encontraban en busca de suministros para Alexandria y cayeron en una de las trampas preparadas por el siniestro grupo que, seguramente, se convertirá en el escuadrón antagónico en las historias por venir a partir de octubre. Encerrados en un auto con cientos de seres putrefactos a su alrededor y entregados completamente a la idea de que ese era su fin y de que lo único que podían hacer era perecer dignamente, fueron rescatados a último momento por Morgan (sí, que fue algo así como el gran héroe del episodio final).




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