TWD Análisis del episodio 9


La muerte tiene algo que decir.

Poco más de dos meses después de que Daryl sacara el cuerpo sin vida de Beth del Hospital de Atlanta, toca volver con los supervivientes y conocer sus reacciones al catastrófico intercambio de rehenes del Grady Memorial. Greg Nicotero, maestro del maquillaje y hombre fuerte de la serie, se encarga de dirigir este triste y onírico episodio de regreso. El propio Nicotero anunció que sería “el mejor capítulo de la serie hasta ahora” y, aunque muchos (entre los que nos incluimos) no están tan seguros de ello, es indudable que la entrega de esta semana es una genial rareza dentro de The Walking Dead. Por dirección, argumento, recursos narrativos y el acontecimiento más destacado (del que ya hablaremos), AMC nos ofrece un digno regreso. Si aún no lo has visto, detente aquí (en serio, para) porque lo que viene a continuación es puro territorio spoiler.





What Happened and What´s Going On es uno de esos episodios que se salta la estructura narrativa de una serie. Al igual que el mítico episodio de la mosca en Breaking Bad, el regreso de The Walking Dead nos introduce, de lleno, en 40 minutos de puro surrealismo y un ambiente onírico que nos acerca a los sentimientos, pensamientos y emociones de los protagonistas. Como si la propia serie se encontrara en estado de shock, y la muerte de Beth le hubiera hecho desconectar de la violenta realidad, todo el episodio está rodeado de una atmósfera casi hipnótica que (adrede o no) consigue que el espectador presencie el dolor, las dudas y el sufrimiento desde un plano más metafórico que realista. El prólogo ya presenta, a través de imágenes inconexas (que irán encajando según nos acerquemos al final) y personajes que ya han pasado “al otro lado”, los temas principales del capítulo: la desolación, la pérdida y, sobre todo, la muerte como viaje inevitable. Los últimos segundos antes de los créditos de apertura, nos recuerdan el eterno leitmotiv de la serie: ya no existen casitas agradables ni lugares seguros, la oscura sangre zombi lo inunda todo y la única forma de escapar del horror es morir.





Ya... ya lo sé, llego tarde. Análisis The Walking Dead.
Ya... ya lo sé, llego tarde.
Rick, el eterno líder, se encarga, una vez más, de dar al grupo una nueva razón por la que seguir adelante. Será la difunta Beth, curiosamente, la que decida el camino de los supervivientes, que guiados por Noah, llegarán a lo que el nuevo miembro considera “un refugio seguro”, el lugar al que pensaba huir con la menor de los Greene. La burbuja no tardará mucho en explotar cuando, en su llegada a la pequeña urbanización de Virginia, sólo encuentren un pueblo asolado por la muerte y los caminantes. Rick, Michonne, Glenn, Tyreese y el propio Noah, pasajeros del coche-avanzadilla, serán los personajes que empiecen a mostrarnos los pensamientos que ocupan la mente de los miembros del grupo. Entre ellos se encuentran las dudas sobre si el intercambio de rehenes del Hospital se hizo de la mejor manera, si pudo haber otro modo, a lo que se unen sentimientos derrotistas, de dejarse llevar, especialmente en Noah. Tyreese, sin duda el personaje más importante del capítulo, se encargará de ayudarle a levantarse (en varios sentidos) y de animarle a seguir adelante, de no bajar la mirada ante el horror, de plantarle cara y afrontar “el coste de seguir viviendo”.





Llegas tarde, el niño de la maqueta en el cráneo ya me ha mordido.Análisis de The Walking Dead.
Llegas tarde, el niño de la maqueta en el cráneo ya me ha mordido.
Tyreese se convierte en el nombre propio de este noveno episodio, regalando varias lecciones de cómo construir un personaje. Si cuando le conocimos era una bestia que no dudaba un segundo en matar a vivos y muertos con tal de sobrevivir, los traumas que ha sufrido durante este tiempo le han hecho hacer el camino opuesto al de sus compañeros de viaje. Mientras Carol o Rick pasaron de ser personas compasivas a auténticos ejecutores capaces de todo para sobrevivir, Tyreese se ha convertido en todo lo contrario: una persona que defiende la supervivencia a través del perdón y las buenas formas. Sin embargo, la ley de la serie de AMC es clara (o matas, o mueres), y a quien no la tiene en cuenta, le espera un prematuro final. Es lo que ocurre con Tyreese, que se despide de The Walking Dead tras ser mordido por uno de los hermanos zombi de Noah, que convierte su brazo izquierdo en el menú del día.

Mientras Noah busca desesperadamente la ayuda de Rick y compañía (que se debaten entre las dudas de si el intercambio del Grady Memorial fue la mejor estrategia, si seguir adelante y buscar un lugar seguro o quedarse en un sitio de una vez por todas), Tyreese tendrá su particular duelo con la muerte. En este proceso, repartido en varias escenas, vemos por fin todo el potencial de Chad Coleman como actor, con un par de monólogos que ponen, literalmente, los pelos de punta. En la réplica tenemos algunas de las últimas bajas en la plantilla de la serie (Bob, las hermanas Samuels, el asesino de Terminus que no llegó a matar y hasta el mismísimo Gobernador), que ponen voz a lo que la mismísima muerte tiene que decir al bueno de Tyreese. Este diálogo, de un gran componente dramático, se sale del hiperrealismo que siempre acompaña a la serie para acercarse al carácter onírico y surrealista de películas como El Séptimo Sello, en la que las imágenes (la vía del tren, la carretera), las canciones, los diálogos y hasta la radio que sólo Tyreese escucha están plagados de metáforas. Toda esta simbología envuelve el episodio en un ambiente crepuscular, de canto a la muerte y de aceptación de lo inevitable. Así lo hace Tyreese, que a pesar del esfuerzo de sus compañeros (su brazo infectado prueba la medicina de la katana de Michonne), se embarca en el viaje al otro lado. La última escena, en la que vemos detenerse el coche y sacar el cuerpo sin vida del hermano de Sasha, es, sin duda, una de las de mayor carga dramática que se haya visto en la serie.





Tenemos que hablar. Análisis de The Walking Dead.
Tenemos que hablar.
Todos los grandes personajes de The Walking Dead han tenido una muerte a su altura y un último episodio para lucirse. El caso de Tyreese no ha sido una excepción. Alejado de la épica de las despedidas de Hershel o Merle, el hermano de Sasha se va con un episodio que demuestra que The Walking Dead todavía tiene la capacidad para, zombis aparte, sorprender y aportar cosas nuevas. A esto hay que sumar un par de sustos protagonizados por putrefactos seres y una imaginativa forma de usar la maqueta de un caza de combate y estamos ante un más que digno regreso que, si bien no es lo que esperábamos, sí que se levanta por encima de la media de la serie. Ahora comienza un nuevo viaje, en este caso hacia Washington, y queda mucho por ver: ¿Cómo están Daryl y Maggie tras la muerte de Beth?¿Qué pasará con Sasha tras perder a su hermano? el camino a las respuestas y el regreso a la cruda realidad empieza la semana que viene
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