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Un transexual desmonta ‘La chica danesa’

Un transexual desmonta ‘La chica danesa’ y descubre el lado oscuro que oculta el film


El norteamericano Walter Heyer cuenta su experiencia como transexual para ayudar a gente que ha pasado por lo mismo que él. Y deja en evidencia al lobby gay y a la película de moda del momento.


'La chica danesa' es una película dirigida por Tom Hooper y protagonizada por Eddie Redmayne.

La chica danesa es la última producción de la industria del cine que hace un guiño al lobby gay al describir la historia de un transexual en la Dinamarca de los años 20. Una cinta que que hace el juego a estos grupos de presión y que muestra una historia que no se corresponde con la realidad de muchas personas que se han operado para cambiar de sexo creyendo que así van a ser felices.

Que se lo cuenten Walter Heyer, un escritor y conferenciante estadounidense que ha desmontado todos los mitos que aparecen en la película a través de su propia experiencia, pues previamente él mismo había sido transexual.

Tras ver que operándose y haciéndose pasar por mujer tampoco conseguía ser feliz dio marcha atrás y ahora ayuda a otras personas que se arrepienten de su cambio de sexo.

En un artículo publicado en The Public Discourse y recogido por Religión en Libertad explica las diferencias entre el idealismo en el que se basa la película y la vida real. De este modo, Walter Heyer explica que la cinta “está llena de sentimentalismo ñoño y pegajoso, planeada para convencer a los heterosexuales ‘homofóbicos’ y ‘transfóbicos’ de la dolorosa búsqueda que hace una persona transgénero es realmente una búsqueda sana y valiente para abrazar su verdadero yo”.

Walter Heyer: “La película es poco más que un instrumento de venta de ideología LGTB”


Los problemas psicológicos no han sido tratados

Desde su experiencia, La chica danesa, “al final es poco más que un instrumento de venta de ideología LGTB”. Y aunque Heyer recuerda que estas personas sufren, la película no menciona que “los pacientes transgénero siguen sufriendo después de la cirugía, porque sus problemas psicológicos no han sido tratados”.

El protagonista de la película se enamora de su imagen como mujer cuando se disfraza pero el autor del artículo afirma que “esto no es transexualismo, sino fetichismo sexual”. Es más, explica que el término médico es autoginofilia por el que cambia el amor a su esposa por el amor a su propia imagen como mujer.

Walter Heyer habla de los paralelismos que existen entre su vida y el protagonista remontándose a su propia infancia. Habla así de un beso de un amigo y sobre todo del hecho de que su abuela le vistiera en secreto como a una niña desde que tenía cuatro años. “Me hacía vestidos y me decía lo ‘bonita’ que estaba cuando me los ponía para ella”, recuerda el autor.

Tras operarse, pasado el tiempo, descubrió que “vivir como una mujer no me daba la paz”


Años más tarde se casó con una mujer, al igual que el protagonista del filme. Pero continuó con disfrazándose de chica. “Me vestía de mujer en secreto y con el tiempo empecé a salir vestido de mujer”, recuerda y añadía que pronto fue a más hasta que dijo que ya no era Walter sino Laura. Y el último paso fue someterse a una operación quirúrgica.

Hasta ahí todo sucedió igual que en La chica danesa. Es a partir de ese momento cuando difiere totalmente su experiencia vital de la de la película. Durante ocho años vivió como un transexual pero afirma que “con el tiempo descubrí que vivir como una mujer no me daba la paz”.


Walter Heyer tras la operación de cambio de sexo (izquierda) y tras abandonar la transexualidad (derecha)

Seguía buscando esa tranquilidad que no había conseguido con la operación y buscaba respuestas desesperadamente. Aunque le habían dicho que sería feliz, Walter sólo notaba la desesperación. “Hasta que tomé la decisión de dejar de vivir como Laura y hacer todo lo posible para volver a ser Walt no hallé la paz. Estar abierto a la posibilidad de volver a ser un hombre cambió todo”, afirma ahora el autor del artículo.

Detrás de un trastorno suele haber más

Heyer fue diagnosticado y pronto comenzó a ser tratado. “A medida que seguía el tratamiento para mi trastorno disociativo, mis deseos de ser una mujer se fueron debilitando hasta que desaparecieron por completo”, sentencia.

Las personas transexuales “no nacen así; evolucionan a partir de experiencias que modelan sus emociones y deseos”


En su opinión, los realizadores de la película intentan vender la “popular idea” de que en el interior del protagonista “había una chica atrapada desde siempre”. En este punto, Walter se muestra muy contundente y pide a los espectadores no dejarse engañar por el “argumento comercial”.

“Observad bien y veréis una serie de trastornos mentales mal interpretados y sin diagnosticar”, afirma. Y Heyer añade que “las personas transgénero no nacen así; evolucionan a partir de experiencias que modelan sus emociones y deseos”.
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androlicus

y que se jodan por putos, dicen cosas re obvias, trastornados del orto

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eL_LeChEr0
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