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Animales Sin Hogar, Refugio animal en Montevideo

Son una jauría mansa pero ruidosa. Cuando uno ya se acerca a la portera del refugio de Animales Sin Hogar, es recibido por un coro de ladridos al que se unen el más de centenar de canes, la mayoría bastante baqueteados que llegaron a vivir allí después de una vida tormentosa que incluye todo un catálogo de maltratos y accidentes.

El más cariñoso parece ser el que llega primero aunque apenas puede trasladarse con sus rueditas que hacen las veces de patas traseras; hay varios igual que él. "Lo pisó un auto y perdió la sensibilidad de las patas, por eso el otro día encima se quebró otra vez", dice Laura Medina, directora y fundadora de la organización, quien parece saberse el nombre del medio millar de perros que están bajo su atención.

Es una tardecita que empieza a enfriarse aquí en un paraje rural no muy lejos de Montevideo que la organización prefiere no sea ubicado con mayor precisión "por motivos de seguridad". Se puede entender: hay unos 300 caballos sueltos en algún lugar de las 100 hectáreas que ocupa el refugio y alguien podría querer llevarse alguno.

Animales Sin Hogar es una organización sin fines de lucro que se creó hace 11 años en la que se da cobijo más de mil animales: unos 530 perros, 180 gatos, 225 caballos un centenar de animales de granja, según detalla Juan Echavarría, fundador y director. La página de la organización en Facebook —un rating que ellos mismos se preocupan en destacar— ronda los 630.000 "me gusta".

El de Animales Sin Hogar no es el único refugio de animales pero sí, dicen, el más grande del país. Empezaron ayudando en otro refugio y luego se instalaron en una en una casa en Ciudad de la Costa donde llegaron a tener más de un centenar de perros, lo que, seguro, no tenía muy contentos a los vecinos. Desde hace tres años están acá, a unos tres kilómetros de una ruta nacional, por un camino vecinal donde empezaron con tres hectáreas ("que compramos en cuotas y aún estamos pagando", dice con cierta resignación Cabrera) hasta llegar al centenar que tienen ahora pobladas de animales. No todas son de ellos (por ahora pudieron comprar 12 hectáreas), sino que han ido arrendándole a los vecinos.

Para atender tanta animalada tienen cuatro veterinarios y una veintena de empleados (que ocupan turnos todos los días y todas las noches del año) a los que se suman unos 40 voluntarios que dan una mano, y otros tantos espontáneos que van los fines de semana en plan paseo familiar solidario. Los veterinarios tienen mucho trabajo porque, no se trata de un hotel de animales, si no de un hospital de animales. Allí van a dar los animales desahuciados, y eso incluye perros accidentados y caballos requisados por la Justicia cuando son maltratados por sus dueños, en general clasificadores. Llegan en muy malas condiciones como bien atestiguan algunos perros que se acercan a saludar o como se ven algunos caballos recortados en el horizonte: rocinantes comiendo en paz, quizás por primera vez. "Tendríamos que sacarle fotos cuando llegan y como están al poco tiempo", dice Leticia Píriz, responsable de comunicación de Animales Sin Hogar. Tanto ella como Cabrera y Echavarría son voluntarios y ambos tienen otras actividades que ocupan su semana.



"Nadie nos ayuda", dice Píriz y se refiera a una mano oficial. Ni siquiera la Justicia cuando les manda los caballos. "Tenemos que pagar nosotros el remolque para traerlos"; sale unos 2.500 pesos. Tampoco nadie les dan una mano —directamente, al menos— cuando los llaman para avisarles que hay animales sueltos en una ruta. Y allá van igual.

La sociedad sí los ayuda. "Nuestra forma de trabajo ha sido coherente y por eso nos apoya tanta gente", dice Echavarría. Los costos son bastante grandes. "Es un presupuesto importantísimo", dice Echavarría. Un detalle apurado incluye 100 kilos de ración por día, 28 fardos de forraje por semana y 450 kilos de comida para gatos.

Así, el sistema de financiamiento apela a la generosidad ajena: "mucha gente que pone poco dinero cada una", explica Echavarría. Hay un servicio telefónico para colaborar y tienen una tienda en la montevideana Galería Delondon donde se venden, por ejemplo, el merchandising de la organización y los tres libros editados para recaudar fondos: uno de fotografías y dos con historias emotivas de algunos de los animales.

Anualmente, además, realizan una campaña pública donde consiguen gran parte de los recursos. La última -que se hizo el lluvioso fin de semana del 13 y 14 de setiembre- no fue tan buena como la de otros años. De acuerdo a cifras de la propia organización recaudaron 266.863 pesos, menos de la mitad de lo que se juntó en las anteriores. El clima fue poco amigable y es por eso que repetirán la actividad este fin de semana; se los identifica como unos jóvenes de chalecos naranjas agrupados en los semáforos.

Aunque ellos sean bastante reacios a dar la ubicación del refugio, mucha gente les deja animales en la portera. Y no tienen más remedio que entrarlos. Muchos de los animales que acercan a saludar a los forasteros y no paran de ladrar son algunos de estos recién llegados. Pero cada vez están siendo más selectivos con los ingresos, ya que están bastante saturados.

"Hoy solo aceptamos casos extremos", dice Echavarría. Eso quiere decir que al perrito o al gatito abandonado que usted encuentre por la calle pero que está sano, va a tener que encontrarle otro lugar para pernoctar; incluso quizás se lo pueda quedar. "Si encontrás un perro atropellado con tres quebraduras cosas así nos hacemos cargo nosotros".

Los perros están para dar en adopción y la mayoría tiene aspecto de ser de la calle. El otro día, cuentan, les dejaron un labrador que fue dado en adopción en seguida. Para el resto son muy exigentes y hacen toda una evaluación de los interesados y del lugar donde va a vivir el perro y un seguimiento una vez que se entrega.

"Damos ocho o 10 animales por mes pero hay meses que entra el doble", dice Echavarría. Los caballos se quedan en una modalidad conocida como santuario, es decir que van a estar allí para siempre. "Los caballos parecen algo muy simpático y viene gente que nos pide uno para el nieto pero tenemos que explicarle que ya no sirven para andar". Así de mal están.

Igual, "ha mejorado mucho el vínculo de los uruguayos con los animales", dice Echavarría. "Se ha tomado más conciencia y en vez de comprar adopta y si se ve un caso de maltrato a un caballo, ahora denuncia. Pero igual siguen sucediendo cosas".

Una de esas cosas son las recientes situaciones un tanto violentas que se generaron por activistas de animales. Una mujer que quemó a una gata y la tiró por la ventana de su apartamento céntrico provocó una manifestación y una serie de escraches. Unos días después, el remate de piezas de caza generó tirones, gritos e indignación de un grupo de animalistas, que es como se lo llama a los activistas en favor de los derechos de los animales.

Aunque ha participado en algunas de esas circunstancias (por ejemplo atendiendo hasta su muerte a la gata quemada), Animales sin Hogar "no es de convocar a la gente a la manifestaciones". Tienen una actividad que sí organizan todos los años, es el Día del animal, el 4 de octubre, que originalmente se hacía en la rambla de Montevideo pero ahora las están haciendo en propia chacra.

Allí donde un niño juega con unos perros que miran con los ojos tristes de los que fueron abandonados y habían perdido toda esperanza. Y ahora tienen quien los cuide.

PARA PODER AYUDAR
Para poder ayudar económicamente a la organización hay líneas telefónicas. Son estas: 0908 8050 (para una suscripción mensual por 50 pesos); 0908 8100, para una de 100 pesos); 0908 8200 (200 pesos)
y 0908 8500, para aportar 500 pesos mensuales. Si usted quiere adoptar un animal sugieren comunicarse a través del mail [email protected]


LA BASURA ES TODO UN PROBLEMA
Más de mil animales, muchos de ellos enfermos, generan inevitablemente mucha basura. Pero donde están no hay camión recolector, lo que ha generado algunas incomodidades y alguna denuncia que, según Animales sin Hogar, fue desestimada. "Al principio llevábamos la basura al pueblo pero se nos quejaron en el pueblo", dice Chavarría. Al final consiguieron que pase el basurero pero la frecuencia convenida no se cumplió y ahí y se formó un basural en el que cooperaron los vecinos, por lo que se ve. El refugio genera 16 metros cuadrados por mes y la intendencia cobraría 700 pesos por metro cuadrado: unos 12.000 pesos por mes solo por llevarse la basura. La solución sería hacer un pozo en el campo y tirar ahí y quemar lo que se puede comer. "Es medio de principios de siglo pero bueno", dice Echavarría.

LOS QUE CRITICAN, NO HACEN
—Usted tienen un presupuesto importante y una capacidad notoria de trabajo y de conseguir voluntarios. ¿No han recibido críticas de por qué dedican tanto esfuerzo y dinero para unos animales abandonados habiendo, por ejemplo, tantos niños en situaciones problemáticas? Después de todo, son solo animales.

Juan Echavarría, director de Animales Sin Hogar: Es cierto, nos lo han dicho muchas veces. Pero ya nos dimos cuenta que los que se quejan y dicen esas cosas siempre son los que no ayudan a nadie, ni a nada pero cuando nos dicen eso, nosotros les contestamos: "¿Y ustedes hacen algo por los niños o por los perros"? Y siempre nos dicen que no. entonces de qué se quejan que nosotros hagamos esto. La mayoría de aquellos que están involucrados en Organizaciones No Gubernamentales, ya sea trabajando o apoyando, aquellos que ponen dinero para otra clase de causas son incapaces de hacer esa clase de comentario.

FANPAGE OFICIAL DE ANIMALES SIN HOGAR




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