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Bad Religion ayer en el Quilmes Rock

Ellos dicen mierda, nosotros amén (un boludo suelto en el circo del Rock Nacional)

"El deseo comienza con la exigencia de vivir no como un objeto sino como un sujeto de la historia -de vivir como si de hecho algo dependiera de las acciones de uno-, y esa exigencia se abre a una calle libre"
Greil Marcus, Rastros de carmín.


Como todos sabrán hoy comenzó el Quilmes Rock en cancha de River. La fecha de apertura estuvo integrada por: Bad Religion, Attaque 77, Las pelotas, Catupecu Machu y Divididos. Ese fue, además, el orden de la grilla. Ya tenía mi entrada cuando me enteré de que Bad Religion –LA banda por lo que había comprado mi ticket- iba a ser la primera banda en tocar. Me sorprendió y me dio bronca, pero bueno ya estaba.
El horario de comienzo del show era 17:30 y el de apertura, supuestamente, a las 16 (según la entrada). Llegué 15:30, dos horas antes, como para no tener problemas. Sin embargo, los tuve. Ya sea porque son unos incapaces o unos reverendos hijos de puta (me juego a que son ambas cosas a la vez) a los forros de Quilmes, Pop Art, Rock and Pop, etc, ni se les ocurrió pensar que una banda como Bad Religion llevaría mucha gente; eso era algo que tendrían que haber contemplado para abrir las puertas antes u organizar la entrada de otra manera y no como lo hicieron: dejando pasar de a una persona por vez y con varios puestos de cacheos en el camino (cosa inútil si las hay). Debido a esto eran las 17.15 cuando todavía me encontraba a unas 5 cuadras del ingreso al estadio y cuando Bad Religion empezó a tocar. O sea, el show comenzó antes y había, sin exagerar, unas 2000 personas que querían ingresar a ver exclusivamente a Bad Religion. Ante esta situación decidí salir de la fila y correr hasta el estadio. Me perdí 2 canciones, recibí golpes de la “gente” de seguridad, de algún policía y también de otras personas que como yo pensaron en mandarse porque de lo contrario ingresarían, con suerte, para el final del show. Pienso en la cantidad de gente que se quedó afuera y que no pudo ver a la banda de Greg Graffin y por la cual había pagado sus $ 50. La verdad que sí toda esa gente –adolescentes la gran mayoría- hubiera reaccionado de manera espontánea y violenta y se hubiera dignado a romper todo, nadie podría decirle nada. O sea, esa gente fue estafada y boludeada descaradamente; y no sólo por la organización. Pienso en todo lo que escuché durante la semana en Rock and Pop, medio publicitario del evento, donde muchos escribieron para quejarse del orden de la grilla, incluso alguno advertía que se iban a sorprender por la cantidad de público que iría a ver a Bad Religion. Al pobre pibe se le cagaron de risa. Y esa actitud fue la misma que hoy sufrimos: el desprecio total por parte de los que manejan el negocio del rock (empresarios y periodistas serviles). Ninguna sorpresa, claro, de esta gente se puede esperar eso y mucho más. El tema es que el rock (o sea las bandas) festejan este estado de las cosas y viven estos eventos como fiestas de unión de “razas” y bla, bla, bla... Prueba de ello -una más- fue justamente esta fecha del Quilmes Rock. Luego del tremendo show de Graffin y los suyos (no hablaré mucho sobre las virtudes de esta banda: cualquiera con un poquito de oído y que no esté contaminado por Blinks, Goodcharlotes y Simpleplanes sabe que Bad Religion es una banda de puta madre) comenzó el circo del ROCK NACIONAL. Aún con mucha bronca pese a la descarga que significó el show de La mala religión, traté de disfrutar del recital de A77aque, banda que -aclaro- me gusta mucho y que es tal vez la que más veces ví en vivo. Pero algo no cerraba… ¿Podía disfrutar de un show en el que minutos antes me habían forreado tanto? ¿Qué sentido tenía sumarse, otra vez, a una fiesta que lo único que significa es la afirmación de un negocio espectacular de unos pocos, que para colmo se sostiene en el abuso del público?. Las canciones de A77aque, o gran parte de ellas, son de protesta y tienen como blanco a los políticos. Digo yo: ¿para cuándo una canción contra los empresarios, etc? No soy boludo y sé la respuesta: hay que mantener el negocio. Es realmente asqueroso ver tan así el funcionamiento de las cosas y ser testigo de cómo las bandas hacen de agencia de publicidad y el público de consumidor pasivo y conformista. Al empezar su set, Ciro hizo referencia a la unión de los públicos y mandó un aguante Catupecu, Las pelotas, etc. O sea: circo políticamente correcto, que es en lo que se fue transformando el rock argentino en los últimos años y que tras Cromañon se consolidó de manera espectacular y vergonzante. Y la referencia a esa masacre no es gratuita ni mucho menos. Ese fue un momento importante para el negocio rockero. Y la toma de conciencia que vino después de ese hecho fue más que nada una forma de asegurar el negocio. Empresarios, periodistas y músicos vieron peligrar su “puestito” y entonces actuaron en consecuencia. Ahora es todo (en apariencia) prolijito, nos festejamos y cuidamos entre nosotros, no hay más rivalidades entre distintos públicos y la fiesta la realizamos bajo el patrocinio de grandes empresas en mega eventos aptos para todo público. Poco importa cómo se pelotudea a la gente, cómo se la estafa, si total todo sigue igual y así el negocio funciona. Cromañon nos enseñó que tenemos que ser más cuidadosos, no por la integridad del público, sino por la del –una vez más uso esta palabra- negocio. Ninguna banda hizo referencia al quilombo que fue la entrada; es más ni se habrán enterado. Su compromiso social es sólo gritar algunas cosas en el escenario o en alguna entrevista (recuerdo las declaraciones del pelotudo de Daffunchio luego de Cromañon diciendo que esto le serviría a la “derecha”). O sea: el rock argentino, o sea el negocio Quilmes-Pop Art-La Mega-Rolling Stones-Rock and pop, tiene un lenguaje comprometido, sensible a los hechos sociales, antipolítico y hasta anticapitalista. Lo más triste es que nosotros lo consumimos sin masticarlo, lo tragamos y vamos a estos eventos de mierda a festejarlo y creemos que es verdad. Que hoy nadie haya roto nada, ni siquiera protestado es un mal signo. Me chupa un huevo el espíritu pacifista post Cromañon, la verdad que de haber tenido un poco de dignidad hoy el público tendría que haber hecho algo de quilombo. Pero bueno, ahora el rock nos ensaña a ser educados y a ir a mega eventos a comprar remeritas con el logo de la empresa patrocinadora y a aplaudir a unos hippies millonarios que no sólo hacen música de mierda sino que además son la hipocresía andando: sí, me refiero a Las pelotas. Juro que deseaba que se cayera el cartel de Quilmes sobre la cabeza de Sokol. Aunque pensándolo bien, mejor que no haya pasado algo así, porque como era de la empresa que ponía la plata seguro que lo hubieran festejado.
Bueno, después de 6 temas de Las pelotas me fui. No daba para más. De solo imaginar que quedaba Catupecu con su cantante gritando lo linda que está la noche para luego dar paso a la que oficialmente se considera la gran banda argentina me daban ganas de vomitar. Y me fui como un boludo más, luego de haber alimentado el negocio. Ya lo cantaba La Polla: “la moral prohíbe, que nadie proteste, ellos dicen mierda, nosotros amén”. Así seguimos, así vamos, así creemos que el rock es rebelde por lo que canta y no nos damos cuenta de que esa rebeldía es sólo lenguaje ya adaptado, culturalmente aceptado y controlado.
Hace unos días ví en el BAFICI un documental llamado Punk not dead. En él se planteaba la pregunta de si el punk sigue vivo luego de tantos años, de idas y vueltas y luego de que gran parte de esencia se hay transformado en lenguaje aceptado, en pose MTV, en saltitos Sum 41. La respuesta que parecía aflorar del documental es que más allá de eso, el punk siempre está de alguna manera y que eso nos mantiene vivos con cierta dignidad. Más allá del negocio, siempre habrá alguien que de alguna manera se oponga al estado de las cosas. No sé si será así; lo que sé es que hoy hizo falta mucho de eso.

¿Cómo seguirá esto?; ¿hasta dónde llegará? Quién sabe.
¿Qué nos queda? ¿Ya no quedan rastros de carmín?.

A todo esto, Bad Religion la rompió. Gregg hizo alguna referencia al circo del rock (se burló de Steven Tyler y del evento) y la banda descargó esas tremendas canciones con las letras políticas más inteligentes que hay en el rock. Poco importa. La lucha de una banda como Bad Religion está perdida hace rato. Sin embargo, que estos tipos sigan parados bien firmes en medio de tanta mierda y frustración, no deja de ser al menos un poco reconfortante.

http://www.youtube.com/v/zW_XygBcGTM
link: http://www.youtube.com/watch?v=zW_XygBcGTM

Fuente: http://www.escritoenelviento.blogspot.com/
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