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SALTO BASE

Todo comenzó a mediado de los años setenta con Carl Boenish, fotógrafo y paracaidista norteamericano, que descubrió este deporte para ser seguido en poco tiempo por otros que, como él, empezaron a saltar desde tejados, azoteas, antenas , puentes, acantilados o cualquier otro lugar que tuviera una altura mínima.

Más tarde se han ido mejorando los equipos y se ha ido recogiendo experiencia, de modo que casi todas las cimas artificiales del mundo ya han servido para practicar este curioso deporte, desde la torre Eifel, pasando por el Empire Estate Building y la Estatua de la Libertad hasta la torre de Pisa.
En España este deporte vino en 1986 con el sudafricano Peter Dickens al saltar éste desde el puente Silva en las Palmas de Gran Canaria, continuando con la Torre de Madrid. Más tarde le siguieron otros, como Laureano Casado ( que saltó desde el Pirulí ), o José Antonio Colomer ( alias mosquito ) y otros muchos hasta hacer que esta actividad sea medianamente conocida, aunque no siempre entendida por el público.

El salto base es muy diferente del paracaidismo en contra de lo que parecería en un principio ya que en el paracaidismo la altura mínima de salto es de 900 m., cota impensable para los saltobasisitas que llegan a saltar desde torres de alta tensión, estando su rango de alturas entre los 100 y 300 m.. Estos deben tardar menos de 8 seg. en abrir su paracaídas, mientras que en paracaidismo pueden esperarse hasta 65 seg. Además de estas diferencias existen otras relacionadas con el equipo como por ejemplo en el tamaño del pilotillo, que en salto base a de ser mas grande ( el pilotillo es el miniparacaidas que tira del paracaídas de vuelo ), o que no llevan dosificador de aire.

El riesgo de este deporte no radica sólo en la baja cota de salto ( que no es poco ) sino que deben añadirse otros factores que dependen del lugar, los cuales son imprescindibles de valorar si se desea continuar con vida. En el caso de torres de alta tensión existe el riesgo de chocar contra los cables en el descenso, electrocutarse al acceder al punto de salto además de recibir radiaciones perjudiciales.

Si se salta desde un acantilado, ha de elegirse uno lo mas vertical posible, se corre el riesgo de ser arrastrado por el viento hacia la pared ( así fue como falleció Carl Boenish ) o de chocar contra la misma antes de empezar a planear, además de tener un accidentado aterrizaje en terreno abrupto.
Para los que prefieran saltar desde edificios en zona urbana deben saber que no puede conocerse la dirección o velocidad del viento de manera segura hasta que no se llega a la cota de apertura del paracaídas, además debe de evaluarse la posibilidad de chocar, una vez iniciado el planeo de descenso, contra otros edificios o antenas, poderse quedar enganchado en una farola, ser atropellado por un vehículo, etc.... también se puede uno ver detenido por la autoridad local y sufrir arresto y/o perder todo el equipo.

Estos son sólo algunos de los riesgos a los que se enfrentan los saltobasistas, incrementados además si el salto es nocturno. Es sin duda el deporte más arriesgado del mundo, ya que con sus escasos 20 años de historia han fallecido ya 30 personas de sus 200 participantes en todo el mundo ( el 15% de bajas ), imaginemos tal número de perdidas en otros deportes ( alpinismo, espeleobuceo...) que poseen miles de aficionados, si trasladamos este porcentaje a deportes más comunes para darnos idea como por ejemplo al fútbol, tendríamos que en un partido morirían 4 jugadores.

Es por ello raro encontrar saltobasistas experimentados ( con unos 200 saltos ), aunque los hay que superan la barrera de los 300. Los saltobasistas sienten un gran apego por sus vidas, lo que se hace evidente en sus estado antes de cada salto, alcanzando la adrenalina niveles altísimos mientras el corazón late desbocado.
Todos coinciden en que merece la pena, experimentan tal sensación de libertad total durante unos pocos segundos que compensa de todos los riesgos, también, dicen, les ayuda a sentirse vivos, de darle intensidad a su existencia, de disfrutar al máximo de cada día.

Para ser un saltobasista, y no morir en el intento, es necesario disponer del equipo adecuado además de disponer de gran experiencia en saltos y conocer a la perfección las posibilidades y el funcionamiento tanto del equipo del que depende nuestras vidas como de nosotros mismos, es imprescindible saber valorar las circunstancias y los riesgos, ser metódico en todo sin dejar nada al azar, en este deporte realmente no hay principiantes, los que lo practican son ya veteranos, aquí sólo puede uno equivocarse una vez. A pesar de poseer todo lo anterior, no siempre es suficiente, ya que la suerte es aquí un factor importante que no siempre juega a nuestro favor.










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