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Un perro andaluz para ver directo

Francia. 1928.
Director: Luis Buñuel.
Guión: Luis Buñuel y Salvador Dalí.
Fotografía: Albert Duverger.
Decoración: Schilzneck.
Con Pierre Batcheff, Simone Maureuil, Salvador Dalí, Jaime Miravitlles y Luis Buñuel.
B/N. Muda. (Cortometraje de 17 minutos).

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Su primer trabajo, “Un Perro Andaluz” (o “El Perro Andaluz”) es una historia surrealista (en la que, por supuesto, no aparecen ni perros ni andaluces!!). Se rodó en 2 semanas, intercalando imágenes, escenas que no tenían nada que ver la una con la otra. No contaban ninguna historia, simplemente son imágenes del subconsciente. Ninguna otra de sus películas buscaría provocar de esta forma (la escena de la navaja rasgando el ojo destaca por encima de ninguna otra). El protagonista, Pierre Batchett se suicidó después de realizar el corto lo que a Dalí (colaborador en el guión) le pareció un final coherente para la película.

EL ANALISIS DE WIKIPEDIA:

La extensión de la descripción de los planos de esta película es obligada si se quiere dar cuenta de su carácter de poema en imágenes, cuyos hallazgos visuales proceden en gran medida del poemario homónimo que Luis Buñuel tenía listo para la imprenta en 1927.

El mismo Buñuel señalaba la importancia que para él tenían los sueños, las visiones y los delirios en su vida cotidiana, en el grupo surrealista de París y, por tanto, en su cine. Por influencia de las teorías de Sigmund Freud, el surrealismo admitía las imágenes e ideas oníricas dentro de sus postulados. Toda la cinta puede definirse como una sucesión de sueños encadenados. Posee una de las secuencias más impactantes de todo el cine: las cuchilla que corta un ojo. En varias imágenes podemos descubrir las obsesiones recurrentes en Buñuel y Dalí. Así ocurre la crítica a la educación impartida por la Iglesia, la represión sexual, el “carnuzo” o burro en descomposición, la mano con hormigas o el cuerpo femenino. De esta manera, artesanal sin duda, pero muy innovadora e inquietante en la época de su primera proyección, presenciamos el inicio de las dos carreras artísticas más significativas de todo el surrealismo mundial.

Un perro andaluz refleja el ambiente de la Residencia de Estudiantes en la que Dalí, Lorca y Buñuel convivían. El hombre castigado cara a la pared, los pupitres, la rebelión ante la autoridad de el hombre mayor, los hermanos maristas o el deseo carnal así parecen atestiguarlo.

Los dos amigos elaboraron el guión en simpatía ideológica y con la máxima de no dejar intervenir ningún atisbo de control racional o asociación de ideas lógica y convencional mientras lo escribían. También rechazaban el menor indicio de simbolismo, motivo o clave susceptible de ser interpretada desde un punto de vista cultural. Por ello no cabe hacer interpretación alguna sobre esta cinta, aunque no han faltado exégesis desde varias afiliaciones, en especial desde las filas del psicoanálisis. Ya en el momento de su creación los dos autores habían eludido cualquier aclaración de su sentido, pues habría supuesto negar la razón de ser de la propia película.

Es necesario insistir en que la utilización de muchos de los motivos presentes en el filme (los carnuzos, las hormigas, La encajera de Vermeer) eran patrimonio del ambiente cretivo común que se daba en la Residencia de Estudiantes, sin poder discriminar su afiliación a uno u otro. En muchos de los casos las ideas partían de Pepín Bello, un residente que no produjo obra creativa alguna. Así, el plano final de la película de los dos amantes enterrados en la arena del desierto está conectado en última instancia con el Duelo a garrotazos de Goya y con el Ángelus de Millet, y aparece tanto en cuadros de Dalí como en Viridiana y Belle de jour de Buñuel.

La escena más conocida, la del ojo cortado, parece proceder de Buñuel, como parece reafirmar su presencia inaugural como actor en su única actuación como protagonista. Se trata de un cegar la mirada convencional para que surja la mirada asomada al interior. Esto es lo que promovía el surrealismo, como podemos apreciar en estos versos de su poeta favorito, Benjamin Péret:

Si existe un placer
es el de hacer el amor
el cuerpo rodeado de cuerdas
y los ojos cerrados por navajas de afeitar

El propio Buñuel explica que

Para sumergir al espectador en un estado que permitiese la libre asociación de ideas era necesario producirle un choque traumático en el mismo comienzo del filme; por eso lo empezamos con el plano del ojo seccionado, muy eficaz.

La originalidad radical y su lugar en la historia del cine radica en que la película, de modo premeditado, destroza las convenciones de la narrativa fílmica habitual (lo que se ha denominado «modo de representación institucional» o MRI) buscando liberar de la mímesis aristotélica tradicional a la cinematografía, del modo en que ya había sido hecho en pintura o literatura. Es patente el método consciente de ruptura de la continuidad (racord) entre los distintos planos de la película, tanto en el plano del espacio como en el del tiempo, cuyo ejemplo más visible sea la ostentosa heterogeneidad de los sucesivos intertítulos: «Érase una vez», «Ocho años antes», «Hacia las tres de la mañana», «Dieciséis años antes», «En primavera».

Debido a todas estas novedades, la cinta fue aclamada entre las elites culturales parisinas, pues difería grandemente del cine vagamente simbolista de la vanguardia francesa. Al cine donde se proyectaba acabó acudiendo el tout Paris: Pablo Picasso, Le Corbusier, Jean Cocteau, Max Ernst, Man Ray, René Magritte, René Char, Ives Tanguy, Jean Arp, Pierre Unik, Louis Aragon, Paul Éluard, Tristan Tzara y en general, todo el grupo de artistas liderado por André Breton. Este, rechazó el carácter pretendidamente surrealista de otras obras como La coquille et le clergyman, de Germaine Dulac y acogió Un perro andaluz como el ejemplo perfecto de surrealismo cinematográfico, que les valió a Buñuel y Dalí ser acogidos de pleno derecho en este grupo.

FUENTE: http://usuarios.iponet.es/dardo/revista/perro.html
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