Popular channels

¡Esto es el final del mundo! [Capitulo 4]

Bueno gente, llegó la parte 4:

Nos despertamos. Comenzamos a recorrer mejor la comisaría. Nos dimos cuenta de que anoche estábamos tan cansados que no nos habíamos tomado el lujo de registrarla bien. Lo que logramos rescatar fue:

4 Linternas (Había más, pero no quisimos dejar sin linternas a los otros).
2 Walkie-Talkie.

- Miren… – Dije – Podríamos separarnos en dos grupos, cada uno con un Walkie-Talkie, y registrarla mas rápido.
- Si, es una buena idea. – Dijo Mateo –
- Bueno, yo con el Leo, Lucía, ahí tenés el tiempo a solas que pediste. – Y señalé a Mateo –
- Jaja… - Rió Leonel –
- Bueno, nosotros por los vestidores y la recepción, ustedes, por las celdas. – Dijo Mateo, con la cara ilusionada –
- ¿Qué pasa? ¿Estas apurado? – Reí –
- ¡Bueno, basta! – Gritó arto Leonel –
- Vamos, nos vemos acá en 20 minutos – Agregó Mateo –

Nos separamos. Leo y yo habíamos llegado a las celdas.

- Era de esperarse – Dije –
- Era OBVIO. – Aclaró –

Zombies. Zombies por todas las celdas. Dentro para nuestra suerte. Pero, en una celda había un humano. Le preguntamos por el nombre.

- Mariano, - Dijo – Me llamo Mariano.
- Hola, yo soy Franco, y el es Leonel, un militar… ¿Cómo llegaste acá?
- Bueno, - Comenzó a explicar – Yo estaba con mis viejos y mi primo en mi casa de Formosa. Si, Formosa, pero llegué hasta acá porque está destruida. Esa puta de Cristina no nos ayudó, y bueno… Así quedamos. Bueno, el punto es que, para celebrar los 17 de mi primo, fuimos a bailar. Al llegar al boliche había un borracho en la entrada. El policía, luego de intentar ser mordido por el borracho, que resultó ser un engendro, lo golpeó fuerte en el estómago, pero no le hizo nada. El zombie volvió a pararse y lo atacó otra vez, y esta vez lo mordió. Y se fue expandiendo a todo el boliche. Nosotros, ya dentro, entramos al baño, mientras escuchábamos los gritos despavoridos de las personas. El baño era uno de esos clásicos de los lugares informales. Pintado de verde, dos inodoros y dos lavados. Pero tenía una toma de aire por el techo. Subimos y escapamos. Volvimos a nuestra casa. Tomamos todo lo que pudimos y partimos. Se nos quedo sin gasolina en Funes y comenzamos a caminar. Resultó que esa ciudad estaba totalmente infectada y solo quede yo. –Luego de esto una lagrima – Llegué hasta la comisaría en busca de armas, pero estaba saqueada, y me atrincheré aquí.
- Bueno, - Dijo Leonel – Ven con nosotros.
- Ven, te daremos una linterna. – Dije –

Vino con nosotros. Luego de darle la linterna, salimos de la comisaría. A fuera no había nada, por lo que no nos costo llegar hasta el hospital mas cercano. Para nuestra sorpresa, estaba vacío. Tomamos algunas cosas. Remedios, gasas, agua oxigenada, y mucho mas, Para estar preparados.

- Bien, ahora deberíamos buscar un coche. – Dije –
- Bueno, - Contestó Leo – Pero ates deberíamos…

Khhhhh….Khhhhhh. Me miré con Leo.

- ¡¡La radio!! – Grité
- ¿Hola? – Decía Mateo –
- Hola Mateo, estamos buscando un auto. – Dije –
- ¿Salieron? – Preguntó Lucía –
- Si, si, - Dijo Leonel – pero está todo vacío. Agarramos cosas para un botiquín.
- Bueno. – Dijo Mateo – Nosotros encontramos unas de esas porras de policía.
- Buenísimo – Contesté – Espéranos en la entrada, en la parte de adentro, y los pasamos a buscar.
- Ok, ah, por cierto, también encontramos 6 mochilas. – Dijo –
- Ok, deja una. – Contesté –
- Dos, querrás decir. – Contestó Lucia –
- No, no, una sola. – Contesté – Tenemos uno nuevo. Se llama Mariano, pero no hay tiempo para presentarse. Guarden todo lo que encuentren y nos vemos en la entrada.

Espero que les halla gustado!
0
0
0
0No comments yet