epespad

Las olimpiadas del hambre

Que tristeza causa ver gente desesperada buscar comida. El episodio de ayer, en la frontera Colombo-Venezolana, ha dejado un enorme cráter de aviso al gobierno de Venezuela y ojalá sirva de advertencia al mundo, a los ciegos de la OEA y a quienes dicen que en nuestro amado y golpeado país no está pasando nada. El mensaje al tirano fue claro; “Acabaste con mi país, tenemos hambre y no encontramos comida gracias a tu socialismo”.

Ayer, se acabó la vergüenza, se doblegó el orgullo y se venció al miedo. ¿Quién en su santa gloria pensaría en el pasado que los venezolanos íbamos a ser tan denigrados fuera de nuestras fronteras? Pero aquí pasó lo que predijo Carlos Andrés Pérez al ser desterrado por la cúpula chavista, y el socialismo trajo hambre y miseria al país. Dejamos de ser señor o señora, para ser “venekos”, y recibir un trato despectivo, irónico y xenofóbico, no solo en Colombia, sino en el resto del mundo.

Si nos vamos a sincerar, tenemos que ser cuidadosos de no mentir, sino de hablar con la verdad por delante. Fuimos una nación prospera, y eso nadie lo puede negar. ¿Cuántos de nosotros viajamos entre los años 80, 90 y 2000 a Colombia y comprábamos muchas de cosas gracias a que teníamos un poder adquisitivo normal y una moneda que tenía valor? Un valor que, por cierto, fue destruido en socialismo. Un valor que le estorbaba a Chávez quien decidió enterrar nuestra moneda al ordenar quitarle 3 ceros al Bolívar para hacerlo más “fuerte”, miren hoy como estamos. (Reflexión).

Si nos vamos a sincerar, tenemos que decir que a muchos colombianos que emigraron de su país en búsqueda de mejores condiciones de vida, fueron vejados por las fuerzas armadas. Esa situación no es muy distinta de hoy, eso lo prueba la gran hazaña de Maduro al ordenar el cierre de la frontera y sacar a patadas a hombres, mujeres, niños y ancianos provenientes de Colombia.

¿Qué muchos colombianos desde el éxodo migratorio vinieron a delinquir? Eso es cierto, aunque no fueron todos. Y de ser así, se supone que para eso existen controles migratorios, controles de depuración, pero en este país las fronteras están de adornadas de alcabalas y retenes militares que funcionan como grandes centros de negocios torcidos.

Si nos vamos a sincerar, hay que decir las cosas por su nombre, y la verdad es que en la frontera colombiana también contribuyeron mucho al deterioro de nuestra moneda. El negocio del cambio se tergiverso totalmente cuando el régimen socialista implementó el control de cambios. Fue este gobierno el que le puso el valor a Bolívar cuando lo puso a competir frente al dólar. El control de cambios trajo como consecuencia valores monetarios espantosos y abrió una brecha muy grande a la corrupción.

Cadivi, Sicad I, Sicad II, Cencoex, Dicom, y cualquier otro nombre que le han puesto siempre ha sido lo mismo, y solo fue agravando el problema. Muchos vieron como salida vender los cupos de dólares, por necesidad o por cualquier motivo, pero terminamos alimentando al mercado especulativo fronterizo y creando un daño a ambas naciones.

Esto es culpa tanto de allá como de acá, es decir, todos somos culpables en menor o mayor rango. Aquí, porque el gobierno, por sus ansias de poder, sacudió la economía con el control de cambios y alteró por completo la balanza económica del país. Y de suelo neogranadino, porque las autoridades se hicieron de la vista gorda y no atacaron el problema de fondo. Ni mucho menos implementaron controles para evitar el contrabando de alimentos hacía su país. Hubiera sido una decisión sensata del gobierno colombiano haber cerrado la frontera de su lado cuando de este lado corríamos a vender dólares en su suelo patrio.

Allá quien quiera o no quiera ver la realidad. Pero lo cierto de todo es que gracias a la tremendamente mala política económica del socialismo y a que en Colombia no se hizo nada en contra del contrabando de alimentos y el lavado de dólares provenientes de Venezuela, el Bolívar como moneda se desplomó a niveles que dieron por sentado la muerte de la economía binacional. Para los venezolanos comenzó a ser muy costoso la compra de mercancías en Colombia y hoy el diferencial cambiario impide comprar como solía ser durante la 4ta República.

Hoy, por circunstancias de la hiperinflación que atravesamos y a que la economía venezolana está en un escenario sumamente complicado, producto de políticas económicas chavistas, el precio de algunos rubros y alimentos está incluso por debajo del precio fronterizo. Lo cual no es beneficioso para ningún venezolano, pero es la triste realidad. Lamentablemente, en ninguno de los gobiernos ha madurado bien la sensatez, pero con suerte el éxodo de compradores venezolanos desesperados hacia Colombia, haga reflexionar a comerciantes, empresarios y a todo aquel que sepa sumar bien.

Los números están claros, es mucho más ventajoso que los venezolanos vayan a comprar y gastar dinero en Colombia a que se haya preferido recibir venezolanos lavando dólares en suelo colombiano. Se lucraron solo las mafias, pero se perjudico al comercio sano, hoy vemos la prueba de ello. En otro escenario, ningún venezolano pisaría Colombia en búsqueda de comida, los precios lo impedirían.

Lo cierto de todo es que ya se abrió el canal del dinero, y Colombia a diferencia de los que piensan que para Colombia es indispensable que los Venezolanos compremos sus alimentos y mercancías, están muy lejos de la realidad, porque la economía colombiana funciona bien desde muchos años, y lo que hoy se traen los venezolanos simplemente lo reponen en 2 días. En Colombia no se están muriendo de hambre ¿No son los venezolanos los que vamos hasta allá a buscar comida?

Las olimpiadas del hambre Esperemos a ver si las mentes obtusas chavistas entienden esto.

Ronnald Rojas
11/07/2016

1 comentario - Las olimpiadas del hambre

TianNovara
A ver cuando fusilan al gordo puto de maduro y sus amantes.