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Cómo Apple logró que sólo leas literatura basura

Cómo Apple logró que sólo leas literatura basura
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Cómo Apple logró que sólo leas literatura basura



Hasta hace unas décadas, la mercadotecnia era la rama que se encargaba de la comunicación entre una empresa y sus consumidores potenciales, planeaba y llevaba a cabo acciones orientadas a dar a conocer su producto e incrementar sus ventas. Sin embargo, esto cambió tras la llegada —y posterior éxito— de una de las marcas más importantes de los últimos años: Apple.



El equipo de Apple cambió el mecanismo de marketing y dio un giro a la manera en la que se venden los productos. Ahora la mercadotecnia no sólo busca la mejor estrategia de venta para el consumidor indicado, sino que específicamente busca el producto indicado para cada persona. Para la empresa dirigida por Steve Jobs —hasta su muerteen 2011—, lo más importante para la venta no radica en el producto en sí, sino en la satisfacción que éste pueda ocasionar en la persona que lo adquiere.

Actualmente, esta ideología de “vender satisfacción” es la pauta a seguir en todas las grandes empresas. Hoy por hoy los departamentos de marketing son básicamente quienes dirigen a sus empresas, pues están en constante investigación de lo que la gente desea y analizan la mejor estrategia para satisfacer este deseo. El producto por sí mismo debe demostrar que es exactamente lo que necesitan, está hecho a la medida para cada grupo de personas y, por tanto, se vende fácilmente.



A simple vista esto no parece algo malo. Si nos colman de publicidad, al menos se agradece que los productos estén diseñados con el consumidor en mente. Sin embargo, cuando esta manera de diseñar y crear productos se globalizó, afectó terriblemente al mundo de la Literatura. No todo lo que pueda ser vendido se venderá automáticamente, sino que debe atravesar los filtros del marketing. La escritura de cuentos y novelas no se ha visto exenta de este procedimiento.

Literatura

Muchos de los libros que se escriben en la actualidad han dejado de ser una creación literaria —con todas las cualidades artísticas que amerita— para convertirse meramente en un producto diseñado para cierto mercado: un grupo de personas con el mismo rango de edad, poder adquisitivo, género e intereses en general. Es así que podemos encontrar el reciente género literario de young adult (adulto joven), historias de acción, drama y romance capaces de cautivar a los jóvenes; o bien, dirigidas al público femenino que gusta de historias románticas y con contenido sexual.



en este género se encuentran los libros que prometen estrategias y respuestas para la gente que se siente abrumada por los problemas de la vida. Estos libros de autoayuda no son otra cosa que historias vacías o discursos motivacionales que buscan que las personas se identifiquen y dan falsas sensaciones de seguridad. También están todos aquellos libros que prometen ser la guía absoluta para convertirte en un genio de los negocios, un empleado modelo y feliz, el mejor padre de la modernidad o un completo ganador en todos los ámbitos de tu vida.

cuentos

Antes de que los libros se produjeran con técnicas de marketing, los grandes autores eran precisamente grandes por su estilo y sus ideas revolucionarias, sus historias increíbles y complejas, su narrativa detallada, su originalidad o su talento poético. Ellos plasmaban su grandeza y nosotros los leíamos embelesados. Con los libros comerciales no ocurre eso; aunque pretendan incluir una moraleja, un mensaje aparentemente profundo o una lección, ya no hay un verdadero proceso creativo, pues fueron diseñados para generar esa satisfacción en el consumidor que sólo tiene un objetivo: vender. Por ello, no es extraño que este tipo de libros generen sagas de varios tomos, pues así se asegura la continuidad de las ventas.

Más allá de que cada uno de estos libros pueda ser una forma de pasar el rato, debemos pensar seriamente en su impacto para el arte escrito. Aunque su existencia no dañe a nadie, quizá llevan a los jóvenes a estancarse en un tipo de lectura y no conocer la verdadera literatura. Tal vez mientras estos libros son reconocidos, vendidos en todo el mundo y traducidos a muchos idiomas, nos estamos perdiendo de grandes escritores contemporáneos.



Lo cierto es que aunque encasillamos a la gente por el género literario que lee, lo que ocurre es lo opuesto: son estos libros los que nos encasillan, nos ubican en un nicho de mercado, nos analizan y nos dan esa “satisfacción” por la que pagamos gustosos. Pero lamentablemente también nos venden un estereotipo y nos alejan de la literatura de verdad.


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