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La verdadera campaña del desierto

Campaña de Rosas al Desierto



La Campaña de Rosas al Desierto fue una expedición militar que el exgobernador Juan Manuel de Rosas realizó en 1833 y principios de 1834, durante el gobierno de Juan Ramón Balcarce en la provincia de Buenos Aires, Argentina, contra los indígenas pampas, los ranqueles, los tehuelches y los mapuches o araucanos ubicados en la Pampa y el norte de la Patagonia y que contó con la colaboración inicial de las provincias afectadas por la frontera aborigen.

La campaña tuvo varios propósitos, todos ellos relacionados, que fueron: someter a la obediencia criolla a los indígenas del desierto o la tierra adentro, terminar con los malones indios que asolaban constantemente a las poblaciones interiores, rescatar a los cautivos en poder de los aborígenes, incorporar tierras para la agricultura y la ganadería y efectivizar las soberanías provinciales sobre los territorios excursionados.

La traicion de los boroganos (mapuches)

Los borogas o boroganos eran mapuches o araucanos procedentes de Boroa en la zona al sur del río Imperial en la Araucanía, Chile, que fueron aliados de los realistas de los hermanos Pincheira, pero a medida que estos iban siendo derrotados, algunos borogas emigraron hacia el este situándose entre las Salinas Grandes, Guaminí y la sierra de la Ventana principalmente desde 1826. Desde allí atacaron Carmen de Patagones y la Fortaleza Protectora Argentina (abril de 1828) todavía en alianza con los Pincheira, pero luego comenzaron a alejarse de ellos e intentaron unirse al levantamiento unitario del general Juan Galo Lavalle. El federal Juan Manuel de Rosas entró en tratos con ellos impidiéndolo, por medio de una esposa (Luisa) del cacique mayor Caniucuiz o Cañiuquir, que mantenía prisionera en su estancia de Los Cerrillos.

Los borogas en las pampas formaban una alianza gobernada por un concejo de seis caciques del cual dependían otros veinte. El principal era el cacique Cañiuquir. Durante el gobierno de Juan José Viamonte en la Provincia de Buenos Aires, Rosas fue el comandante general de la campaña y a mediados de 1829 envió al ex cautivo Eugenio del Busto a las tolderías de los borogas llevando a la esposa de Cañiuquir y con el fin de separarlos de la alianza con los Pincheira, mientras que también enviaba al cacique pehuenche Martín Toriano (ex aliado de los Pincheira) a formar una fuerza araucana que atacara a los boroanos desde Chile, fuerza que comenzó a actuar en septiembre de 1830. Sin embargo, ese mismo mes una delegación boroana viajó a Buenos Aires y firmó la paz con sus enemigos Juan Catriel, Cachul y con Rosas y luego enfrentó al grupo de Toriano (en el que participaban Calfucurá y su hermano mayor Antonio Namuncurá) que desconocía los acuerdos de los boroanos con Rosas. Éste, poco antes de dejar el gobierno, envió en 1832 de la guarnición de la Fortaleza Protectora Argentina a 164 hombres al mando de Martiniano Rodríguez, quienes marcharon 30 leguas con sólo 11 caballos y derrotaron y capturaron a Toriano quien fue fusilado en Tandil.

El 14 de diciembre de 1830 los borogas entraron en alianza con Yanquetruz, un mapuche llegado de Chile que al morir Carripilún en 1828 comenzó a liderar a los ranqueles del sur de Córdoba, estableciendo un acuerdo en el paraje Chillué (actualmente Valle Argentino en La Pampa) en el que participaron 26 caciques boroanos, 19 caciques ranqueles del bando de Yanquetruz y 9 caciques ranqueles del bando de Pablo Levenopán. Adhiriendo todos a la alianza de los boroanos con Rosas e iniciando operaciones contra los Pincheira en el sur de San Luis y de Mendoza.

El 19 de agosto de 1831 los caciques boroanos Cañiuquir, Rondeau, Canuillán y Mellín junto con Yanquetruz sitiaron la villa de Río Cuarto y se llevaron el ganado de las estancias cercanas poniendo como pretexto que actuaban contra los unitarios de Córdoba, aunque esta provincia ya estaba en poder de los federales. Actuaron en forma pacífica y enviaron a Rosas a doce unitarios refugiados entre las filas de Yanquetruz (entre ellos el ex gobernador de San Luis, coronel Luis Videla y el teniente coronel Cuadra). Al parecer actuaron así guiados por versiones de una ruptura de su alianza con Rosas y un ataque general contra ellos. Las acciones de Río Cuarto terminaron rompiendo la alianza de Yanquetruz con los boroganos y con Rosas y en octubre de 1831 acogió a un grupo de unitarios encabezados por Manuel Baigorria.

Los planes iniciales de Rosas

A fin de tratar el problema del indio, el 31 de septiembre de 1831 Rosas escribió a Facundo Quiroga, quien se hallaba en campaña:

La Repubca. reportaría un inmenso bien y una riqueza positiva, si en el acto de concluir la campaña contra los tiranos, nos juntásemos en un punto céntrico y combinamos una formal expedición, que tenga pr. resultado la conclusión total de este malvado y de todos los indios que hostilizan ntras. fronteras haciendonos tanto mal.


Sabiendo Rosas que Manuel Bulnes estaba preparando en Chile una expedición en contra de Chocorí, delineó en septiembre de 1832 un plan de conquista basado en una expedición que debía partir desde la Fortaleza Protectora Argentina y de paso evitar que Chile se instalara en País de las Manzanas o Neuquén y en el sur de Mendoza, por donde ya había expedicionado Bulnes contra los hermanos Pincheira.

Chocorí había logrado que Yanquetruz atacara a las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza, por lo que las legislaturas de estas dos últimas solicitaron al riojano Facundo Quiroga que las defendiera con la División Auxiliares de los Andes.

Rosas propuso a la Legislatura de Buenos Aires coordinar las acciones con las provincias de Cuyo y con Chile y un nuevo plan conjunto en el que actuarían tres divisiones:

Quiroga, con la División Auxiliares de los Andes, expedicionaría por el río Desaguadero y el Atuel en busca de Yanquetruz y luego se uniría a Rosas en el río Colorado;
Rosas, desde la Fortaleza Protectora Argentina, avanzaría por la rastrillada de los chilenos a unirse con las fuerzas de Quiroga y atacar a Chocorí en la isla de Choele Choel para luego continuar hacia el País de las Manzanas o Neuquén;
Bulnes atacaría a los mapuches del sur de Llanquihue, del lado chileno.

La comandancia general le fue ofrecida a Quiroga, quien se resistió y luego recibió el mando de las tropas de Cuyo y de las demás provincias del interior involucradas en la campaña como director de guerra, pero posteriormente al regreso de las columnas del centro y oeste, su participación quedó desvirtuada, aunque Rosas no dejó de reconocerle el mando y rendirle informes.

La campaña



Rosas, en su último mensaje dirigido a la legislatura provincial, expresó su plan de realizar una campaña al desierto para expedicionar contra los indios enemigos.

Hacendados, vosotros sabéis que la campaña y la frontera se encuentran hoy enteramente libres de los indios enemigos; que aterrados por los repetidos golpes de muerte que han sufrido en sus mismas tolderías, se han refugiado al otro lado del río Negro de Patagones y a las faldas de la Cordillera de los Andes. Nuestras divisiones acampan o corren sin recelo desde la laguna grande de Salinas hasta las márgenes del río Negro. Un esfuerzo más y quedarán libres para siempre nuestras dilatadas campañas y habremos establecido la base de nuestra riqueza pública, y acabado la empresa que ha burlado por más de dos siglos el valor y la constancia de nuestros mayores. Vosotros prestareis con el patriotismo acostumbrado cuanto sea indispensable para expedicionar sobre los últimos asilos de los indios enemigos y para perfeccionar la población de nuestras fronteras. La nueva administración tendrá la gloria de coronar al fin esta grande obra.


En cuanto Rosas dejó de ser gobernador el 17 de diciembre de 1832, comenzó a coordinar la campaña con los gobernadores de Mendoza, de San Luis y de Córdoba para hacer una batida general, que además sería acompañada por otra que realizaría el general Bulnes en Chile. Rosas concentró y adiestró la tropa en su estancia de Los Cerrillos, en San Miguel del Monte, pero hasta el 28 de enero de 1833 no recibió del gobierno la comunicación de su nombramiento al mando de la columna del este, como había convenido con Juan Ramón Balcarce, el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El 18 de diciembre de 1832 los gobernadores de San Juan, Valentín Rivero y de Mendoza, Pedro Nolasco, con la anuencia de las legislaturas, autorizaron a Quiroga para dirigir la operaciones, encomendándole:



(...) al hijo de la victoria el Excelentísimo Señor Brigadier General, Don Juan Facundo Quiroga encargándole la invitación a las demás provincias y sometíendole sin reserva los recursos con que cuentan y le facilitarán hasta tocar la línea de lo imposible.


mapuches

Quiroga aceptó y envió una circular a las demás provincias solicitando su colaboración, respondiendo favorablemente Catamarca, La Rioja, Tucumán, y otras.


Los planes iniciales de Rosas fueron modificados. El director de la guerra fue finalmente Quiroga y la campaña fue realizada en tres columnas al mando de: José Félix Aldao (comandante general de Mendoza), José Ruiz Huidobro (comandante de la frontera sur de Córdoba) y del propio Rosas. El objetivo era ampliar la línea de frontera del océano Atlántico a la Cordillera de los Andes y derrotar a Chocorí y a los ranqueles de Yanquetruz. Originalmente se había acordado coordinar con fuerzas chilenas de Bulnes que actuarían sobre los mapuches del sur de Llanquihué y confluiría con las columnas argentinas en las márgenes del lago Nahuel Huapi, pero Bulnes no lo pudo hacer por problemas políticos internos derivados de la rebelión de José Ignacio Centeno. El ministro de Relaciones Exteriores Manuel Vicente Maza, envió el 6 de abril de 1833 una nota al gobierno chileno en un intento de coordinar las acciones militares:

Sería convientísimo al más favorable y breve éxito, que Chile anticipase al mes de diciembre su cooperación lo más rápido posible que el tiempo diese, internando su fuerza hasta los ríos Neuquén y Negro, pues por este tiempo deben obrar por ellos las de esta República.5​

Bulnes comunicó a Quiroga en junio de 1833 que no podía realizar la campaña:

...a causa de fuertes embarazos que no le fue posible vencer.6​

El mismo día que partió la columna de Rosas, éste recibió una nota del Ministerio de Guerra que le comunicaba que no se le podría proveer de vestuarios, municiones, pertrechos, caballos ni ganados, por lo que Rosas decidió realizar la campaña a su costa y la de sus amigos.

4 comentarios - La verdadera campaña del desierto

Gian1998rc +3
no lei una mierda, pero gracias a dios se hizo la campaña del desierto! sino argentina tendria un monton de negros como son los chilenos.
SheldorCooper
@Gian1998rc Bue, me das pena, ojala te mejores
Gian1998rc
@SheldorCooper dale, suerte con lo tuyo, indigena resentido.
Cylber
Lastima que mataron indios y no retrazados.
ronioso +1
Rosas merece mejor papel en la historia se peleo contra los ingleses los franceses y corrió a los chilenos.

Era medio facho pero lo normal para la época.

Yo lo tengo ahí nomas de Roca.
santi_s86
Que genio este Rosas les cambiaba vacunas por tierra
GuillermoGally
ROSAS Y ROCA LOS MEJORES PROCERES DE EL SIGLO 19 DESPUES DE SAN MARTIN Y BELGRANO OBVIO