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Los rusos que combatieron en las Waffen SS.

Los rusos que combatieron en las Waffen SS.

Una de las formaciones más llamativas organizadas por las Waffen-SS fue la compuesta por nativos eslavos que integraron la 29ª División SS Rusa. Prácticamente sin tener nada que ganar y mucho que perder, los voluntarios rusos combatieron contra el bolchevismo en las últimas etapas de la Segunda Guerra Mundial.


Obsoleto quedó el criterio de inferioridad racial eslava propuesto por el nacionalsocialismo cuando el Tercer Reich invadió la Unión Soviética en 1941 durante la “Operación Barbarroja”. Los más de 1 millón de rusos que se levantaron en armas contra el comunismo y abrazaron la causa, forzaron a los alemanes a abrir un diálogo con la población local y más aún a reclutar eslavos en sus formaciones militares, un proyecto al que también se sumaron las Waffen-SS.



Bajo la dirección del Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, a finales de 1944 se inició entre las ciudades de Ülm y Sttutgart la creación de una división rusa para las Waffen-SS. Esta unidad se nutrió mayoritariamente de otras formaciones rusas en el Ejército Alemán (Wehrmacht) como los 890 supervivientes de la Brigada “Kaminski” (RONA), los voluntarios de la 600ª División Panzer de Granaderos (600ª Panzer Grenadier Divisionen), varios efectivos de la 30ª División SS Bielorrusa, obreros de la Organización “Todt” y por supuesto los veteranos del Ejército de Liberación Ruso (ROA) dirigido por el general Andrei Vlasov, además de 3.000 ciudadanos de la extinta nación satélite pro-alemana de la Rusia Autónoma de Lokot.
Varios nombres fueron con los que se bautizó a la 29ª División SS Rusa (29ª Waffen Grenadier División der SS “Russische Nº1) tras desechar la denominación de 30ª División SS Rusa II (30ª Waffen Grenadier División der SS “Russische Nº2) en favor de la 30ª División SS Bielorrusa (30ª Waffen Grenadier División der SS “Belarussian”). Bajo el mando compartido del general ruso Sergei Kuzmich Bunyachenko y del general alemán Karl Burk, la división llegó a contar con 12.000 voluntarios que serían ampliados a los 20.000.
hitler

Muchas esperanzas pusieron los líderes exiliados de la Rusia Blanca en la 29ª División SS Rusa hasta que el general Sergei Kuzmich Bunyachenko vio a los primeros voluntarios descender del tren cuando fue a esperarles en la estación. Prácticamente la mayoría vestían uniformes distintos, algunos venían borrachos, muchos iban acompañados de mujeres y un gran número mostraba relojes en sus muñecas de los que habían saqueado en las poblaciones en Polonia. A esto se añadía su escasa disciplina militar, mala educación y desobediencia. Así lo describió el propio Bunyachenko al oficial alemán de enlace: “¿Eso es lo que me dais: bandidos, ladrones y asesinos? ¡Me entregáis todo lo que ya no podéis utilizar!”.
Con toda la escoria en su poder, Bunyachenko y el personal cualificado del Cuartel de Beraun, tuvieron la difícil labor de intentar convertir a unos delincuentes en soldados disciplinados y profesionales. Para ello primeramente Bunyachenko expulsó a todos aquellos oficiales de la antigua Brigada “Kaminski” (RONA) que hubieran tenido participación en saqueos o crímenes contra la población civil en el Levantamiento de Varsovia de 1944. Gracias a ello y una vez concluida la depuración de la oficialidad, se sometió a una férrea disciplina a la tropa, a la cual se enseñó a pensar como si fueran personas y no animales, llegando no solo a impartirse doctrina militar, sino también recibiendo clases de cultura occidental, ya que al fin y al cabo se encontraban en Occidente y no en la URSS. Poco a poco se les fue instruyendo en el uso de tácticas modernas y nuevas armas con las que se obtuvieron muy buenos resultados. Tal fue el milagro que cuando la entrenamiento concluyó con excelentes puntuaciones, los alemanes entregaron a los rusos blancos un total de 19 tanques entre los que hubo 9 T-34 de origen soviético, 8 carros Hetzer y 2 autopropulsados Stug.
Respecto a la uniformología militar de la 29ª División SS Rusa constituyó una mezcla de vestimenta rusa con alemana. Originalmente fue una guerrera negra del modelo “Begmütze” con el escudo de la división y las runas en el cuello (también hubo verde “feldgrau”), además de pantalones marrones y botas de caña alta. Al emblema de la unidad con las dos espadas atravesadas de la Cruz de San Jorge, se añadieron parches en el brazo con los colores nacionales blanco, azul y rojo del Ejército de Liberación Ruso (ROA) y algunas insignias con referencias al zarismo que se combinaban con el águila hitleriana.
Oficialmente el bautismo de fuego de la 29ª División SS Rusa tuvo lugar en Febrero de 1945 sobre el Frente Oriental en Pomerania. Todo sucedió cuando un destacamento al mando del oficial ruso Igor Sakharov se enfrentó a las vanguardias soviéticas, a las cuales consiguió provocar gran cantidad de bajas y rechazarlas en las condiciones más adversas. Aquel triunfo que le permitió capturar a varios cientos de soldados soviéticos, incrementó los efectivos de la 29ª División SS Rusa porque la mayoría de los cautivos se cambiaron de bando. Precisamente el Richsführer Heinrich Himmler quedó tan impresionado por la victoria que felicitó a través de un telegrama al mismo Sakharov y le regaló un reloj de oro.
Al mes siguiente, en Marzo de 1945, la 29ª División SS Rusa se desplazó desde Müsingen hasta el Río Oder, no sin antes reclutar a una gran cantidad de trabajadores rusos que entusiasmados se enrolaron voluntarios. Una vez acampados en Frankfurt, los rusos blancos desencadenaron un ataque contra una posición soviética de la que tuvieron que retirarse con ciertas bajas debido a su inferioridad numérica. Así fue como tras este suceso, el grueso de la 29ª División SS Rusa abandonó Alemania para internarse en Chequia.
alemania

Checoslovaquia fue el siguiente objetivo de la 29ª División SS Rusa que tuvo que permanecer a 40 kilómetros de la capital de Praga, a la espera de que el destacamento de Igor Sakharov procedente de Pomerania viniese al punto de reunión para partir juntos a Europa Occidental y rendirse a los Aliados antes que a los soviéticos. Sin embargo no contaron con el Levantamiento de Praga, una insurrección armada de los checos promovida por dos razones: primeramente para expulsar a los alemanes de la ciudad y segundo para hacerse con la urbe antes de la inminente entrada del Ejército Rojo que acampaba a las afueras de la metrópoli. Fue entonces cuando miembros de la Resistencia Checa contactaron el 5 de Mayo con Bunyachenko para rogarle que le ayudasen a enfrentarse contra los alemanes a cambio de mediar con los Aliados para que no tomasen represalias contra los rusos blancos al acabar la guerra. Creyendo en su palabra, el 6 de Mayo la 29ª División SS Rusa se sublevó contra el Eje y atacó al Ejército Alemán en el Barrio de Hradschin. Tal fue la sorpresa de la traición que en menos de 24 horas, el 7 de Mayo, los escasos defensores alemanes se rindieron a los rusos blancos (aunque Bunyachenko rápidamente liberó a los prisioneros y les dejó marchar hacia la frontera con Alemania). Desgraciadamente la 29ª División SS Rusa tuvo que abandonar Praga el 8 de Mayo después de que el III Ejército Estadounidense del general George Patton se detuviese en los suburbios de la capital y el Ejército Rojo penetrase en el interior haciéndose con el control de la administración pública y de la propia Resistencia Checa que sería rápidamente depurada.
Finalmente el 9 de Mayo de 1945, los 17.000 supervivientes de la 29ª División SS Rusa se rindieron a las tropas de Estados Unidos en la ciudad alemana de Schluesselburg. No obstante y a pesar de que entre el 9 y 11 de Mayo muchos de los prisioneros rusos blancos escaparon hacia Europa Occidental, el día 12 la mayor parte de los efectivos de la división fueron entregados al Ejército Rojo. Esta extradición llevó a que decenas de los antiguos integrantes de la 29ª División SS Rusa fueran fusilados de inmediato, el general Sergei Kuzmich Bunyachenko juzgado y ahorcado el 2 de Agosto de 1946 y el resto de los soldados deportados a los gulags de Siberia, donde muchos perecerían en los campos de trabajo esclavo hasta que los supervivientes fueran liberados en 1953.
Segunda Guerra Mundial

Terminada la Guerra Fría y caída la URSS en 1991, las nuevas autoridades de la Federación Rusa comenzaron a honrar el recuerdo de todos aquellos rusos blancos que lucharon contra el comunismo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue a partir de esta nueva etapa, cuando los miembros de la 29ª División SS Rusa, al igual que los combatientes del Ejécito Rojo, fueron considerados “dignos hijos de la Madre Rusia”.

5 comentarios - Los rusos que combatieron en las Waffen SS.

otto-bismarck +1
Muy bueno. El ejército multinacional de las SS leí el otro día. Como para diferenciarlo del "internacionalismo". Muchos extranjeros se unieron a la cruzada antibolvhevique.
Marquitos_SC
Igual hitler no los queria y se usaron de manera "discreta". el plan original era eliminarlos a todos los eslavos para qeudarse con sus tierras y repartirse algunos como esclavos. La ideologia de superioridad racial le jugoe n contra ala hora de usar esas razas inferiores como fuerzas de combate. Siempre se usaron en operaciones secndarias o como reserva, no queria hitler darles visibilidad. Hitler perdio al guerra antes de empezarla.