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Sufrimiento, indefensión y el poder de superación

Sufrimiento, indefensión y el poder de superación

No importa lo que hagas - eres impotente. Lo más que puedes esperar es haber nacido en circunstancias afortunadas, con la suerte suficiente para tener una vida con más confort que sufrimiento.

Esta creencia, que somos extremadamente limitados en nuestra habilidad para cambiar el curso de nuestra vida, es posiblemente uno de los estados psicológicos más perjudiciales. Sin embargo, tristemente, es también un estado mental que afecta a gran número de personas en la actualidad.

En la infancia, y en la niñez, somos en general seres indefensos, totalmente dependientes de nuestros padres, hermanos y otros cuidadores para nuestra supervivencia. En otras palabras, en esta etapa temprana de nuestra vida somos objetivamente indefensos. A medida que crecemos esta indefensión objetiva disminuye con el desarrollo de nuestras capacidades físicas y mentales. Pero para mucha gente la indefensión objetiva de su juventud es reemplazada por una perniciosa indefensión subjetiva, una indefensión no basada en la realidad objetiva, como lo es para un infante, sino en la actitud emocional y psicologica de uno sobre la vida.

Aquellos afectados con esta desesperanza se vuelven más y más incapaces de lidiar con las frecuentemente duras realidades de la vida. Tienden a creer que nada de lo que hagan va a hacer diferencia y que su destino está mayormente fuera de su control. Si esta actitud dura mucho tiempo la vida se vuelve un poco más que un intento de escapar de la ansiedad, depresión y aburrimiento, y esto no debería sorprender. Si tú crees que eres incapaz dejarás de tratar de encontrar soluciones a tus problemas, dejarás de luchar por cumplir objetivos y te estancarás en una complacencia que despojará tu vida de cualquier significado o propósito.

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Consecuentemente, superar la indefensión subjetiva puede tener un tremendo impacto en la vida de uno y afortunadamente, como es una actitud, una manera de verse a sí mismo en relación con el mundo, y no es objetiva como lo es para un infante, puede ser superada.

Lo que hace difícil para muchos superar esta actitud es que interpretan sus fracasos y dificultades como reflejo de una ineptitud personal, lo cual limita su habilidad para lograr cambios positivos. Pero raramente es tenido en cuenta que todas las personas pasan por estas cosas, y que muy frecuentemente son los grandes proverbiales, no los mediocres, los que sufren los más agudos sufrimientos.

Cuando uno mira a una figura prominente de la historia, como Goethe o Beethoven, la atención se concentra en sus grandes logros, sea el trabajo literario de Goethe o las sinfonías de Beethoven. Sin embargo, una mirada cercana a estos individuos revela que sus vidas fueron formadas tanto por los puntos bajos que tuvieron que soportar como por las increíbles alturas que alcanzaron. Goethe, por ejemplo, no era extraño al sufrimiento, declarando que,

"Yo bien puedo decir que en mis setenta y cinco años no he conocido cuatro semanas de real tranquilidad."


Pero, al contrario de un individuo subjetivamente incapaz o indefenso, Goethe no vió sus dificultades como un reflejo de que él era de alguna manera menos capaz que otros y que debería entonces resignarse a una vida de inacción. En lugar de eso el sabía que la vida era un proceso, lleno de desafíos que superar y que,

"Lo más grande en este mundo no es tanto donde estamos como en qué dirección nos estamos moviendo." (Goethe)

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Muchos que han reflexionado sobre la condición humana han notado que sufrimientos, dificultades y fracasos inevitablemente nos afectarán a todos. Pero los pocos que viven una vida plena también se dan cuenta de que esto es solo una parte de lo que significa ser humano y que también existe dentro de cada persona un inmenso poder interior para superar incluso los más grandes sufrimientos.

El psicólogo William James, en su ensayo "The Energies of Men" sugirió que la mayoría de la gente nunca raspó la superficie de su potencial y va por la vida completamente inconsciente del gran poder interior a su disposición.

"Comparado con lo que podemos ser, somos solo medio concientes... el individuo humano así vive usualmente lejos dentro de sus límites; posee poderes de varios tipos los cuales habitualmente falla en usar. Él energiza debajo de su máximo, y se comporta por debajo de sú óptimo... en todas las maneras concebibles su vida es contraída como el campo de visión de un sujeto histérico - pero con menos excusa, porque el pobre histérico está enfermo, mientras en el resto de nosotros es solo un hábito de larga data - el hábito de inferioridad respecto a nuestro pleno ser." (The Energies of Men, William James)

La única manera de aprovechar estas energías, y de disminuir el impacto de la indefensión o incapacidad subjetiva, es a través de la acción. Tomando riesgos y enfrentando los miedos uno descubre pronto que es mucho menos incapaz de lo que creía. Comportarse de esta manera será ciertamente desafiante porque inevitablemente traerá fracasos, retrocesos y decepciones.

Pero hay que tener en mente que acontecimientos como estos no son una señal de que somos de alguna manera menos aptos que otros. Más bien, una vida plena se encuentra no evitando luchas y dificultades, sino enfrentándolas continuamente y tratando de superarlas. Como escribió Nietzsche en "Así habló Zaratustra",

"Y la vida me ha confiado este secreto: “Mira, dijo, yo soy continua y necesaria superación de mí misma”» (Así habló Zarathustra, Nietzsche).




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