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El Gobierno encarna una nueva versión del fracaso

Cuando derrocaron a Juan D. Perón en el 55 supieron decir: "Muerto el perro, se acabó la rabia". Años más tarde, recuerdo pintar paredes con la consigna "somos la rabia". Expresé hace unos días mi pensamiento sobre el fracaso del actual Gobierno. La reacción fue parecida a la que generé al enfrentar al Gobierno anterior. La mediocridad de los gobiernos suele engendrar el fanatismo de sus seguidores. La agresividad de los defensores intenta cubrir la ausencia de propuestas de sus representantes.

Un corresponsal extranjero me contaba, asombrado, que un ministro le había afirmado su certeza: "Después de nosotros, jamás volverá la vieja política". Ese reiterado sueño de los mediocres de ser "lo nuevo". En mi juventud el primer fanatismo fue el marxismo, luego le tocó el turno a la violencia, ahora la moda de los "iluminados" es el ateísmo, siempre con la pretensión de ser lo nuevo y el correspondiente desprecio a la opinión ajena.

Derrotaron a una versión agresiva y decadente del peronismo, imaginar por eso que son la garantía del futuro es tan pretencioso como falso. Que los otros fueran malos no les asigna virtud a los actuales. Construyeron un imaginario donde habían terminado con el "populismo"; se soñaron propietarios de los tiempos futuros y si, además de dueños del dinero, lograban quedarse con la democracia, podrían recuperar el sueño de la dictadura de convertirse en "la vanguardia de Occidente". Después de derrocar a Perón habían continuado con Illia y con Frondizi, también con Isabel Perón y siempre mantuvieron el mismo modelo económico, este que hoy instalan donde prometen inversiones y solo generan endeudamiento.

El Gobierno encarna una nueva versión del fracaso

Cuando cuestioné al Gobierno anterior, sus esbirros fueron otros, pero la furia y la agresión personal fue la misma, el poder aporta sus beneficios y hasta los hay que imaginan participar de una propuesta. Están siendo poco democráticos y digo "poco" porque soy generoso, no soportan discutir las ideas y mucho menos la obviedad de que ellos se enriquecen sin producir otra cosa que la de apropiarse de la riqueza colectiva. Si no cambia, este Gobierno va a incrementar la pobreza a la par de la deuda; si no cambia, este Gobierno va a intentar disfrazar de exitosa a la miseria que incrementa en la población. Me pueden decir lo que quieran, el Gobierno hasta hoy ha fracasado y, por más que se enojen, han borrado la esperanza del rostro de la gran mayoría de la sociedad.

Apoyo al capitalismo tanto como cuestiono la concentración. No es lo mismo una empresa productiva que una financiera o un servicio público monopólico y corrupto. No es lo mismo una empresa nacional que una extranjera. No es viable un país donde la renta financiera es desmesuradamente mayor a la ganancia productiva.

En el imaginario de los vencedores, el triunfo era definitivo, y hoy ni pueden echarle la culpa al peronismo. Ellos son dueños absolutos de su propio fracaso, no les pusieron "palos en la rueda", el proyecto enriquece a los que tienen todo y en eso son solo una nueva versión de la burocracia gobernante.

Había muchos —demasiados— enriquecidos por el kirchnerismo, ahora aparecen muchos —demasiados— que se enriquecen con el Gobierno de Mauricio Macri, y sufren muchos —demasiados— que ven cómo les van quitando sus derechos y los van sometiendo a la miseria. El fracaso es de la dirigencia política en cualquiera de sus versiones y la decadencia atroz es la de la sociedad que hace cuatro décadas que no deja de hundirse.

Me pueden insultar y agredir, solo les digo que el camino elegido es equivocado, que el fracaso está asegurado. Luego tendrán explicaciones y justificaciones, esas siempre existen, claro que no alcanzan para cambiar la realidad. No derrocaron al populismo ni son el neoliberalismo, encarnan tan solo una nueva versión del fracaso justo ahora, cuando ya no queda margen para nuevos errores. Hay una sola manera de apoyar la democracia, que es prever sus resultados, lo otro es fanatismo y eso siempre fue más dañino que exitoso. La democracia exige racionalidad y ella hoy está ausente. Vencer al populismo implica proponer políticas exitosas, y esas están hoy ausentes sin aviso. La democracia exige más de un partido, la oposición puede estar dispersa, pero hoy es un espacio negado por el gobierno, y eso es, en esencia, un acto de soberbia que devalúa a la misma democracia.

2 comentarios - El Gobierno encarna una nueva versión del fracaso

soyunente +2
No hay ningún cambio cuando los delincuentes siguen sueltos.
No hay ningun cambio cuando tenemos políticos y ex políticos con enormes sueldos.
No hay ningún cambio si seguimos con los mismos jueces que hasta hace poco miraban para otro lado.
No hay ningún cambio si sigue habiendo planes y no hay trabajo.

En pocas palabras no hay ningún cambio si se siguen haciendo las cosas igual.
cokcola
asi de simple ..