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L virgen de Guadalupe desde punto cientifico

¿Cómo es el ayate?

El ayate mide un metro con sesenta y ocho centímetros de altura, por un metro con tres centímetros de ancho. La figura de la Virgen es menor, pues sólo tiene una altura de un metro con cuarenta y tres centímetros.

Consta de dos piezas unidas hacia el centro, en sentido longitudinal y de arriba hacia abajo, por un hilo de algodón, blando, delgado y de tan frágil apariencia que resulta increíble el que haya resistido, y siga resistiendo, el peso y la tirantez de las piezas que une. Es curioso notar que la costura no atraviesa el rostro de la imagen, ni tampoco la del ángel que está a sus pies; ello se debe a que la cabeza, así como todo el cuerpo, se hallan ligeramente inclinados.

La duración, contra toda lógica

Es impresionante el hecho de su extraordinaria conservación, pese a los embates del tiempo y de la piedad de los innumerables fieles que tocaron la imagen en los siglos pasados y, de manera particular, en los primeros ciento dieciséis años de su culto, durante los cuales permaneció desprovista de toda protección, expuesta a la intemperie y al humo de miles y miles de cirios y velas. Solo hay algunos pequeños deterioros en la tela y una atenuación de ciertos colores que debieron haber sido más vivos en su origen.

La pintura, otro misterio

Llama también la atención lo ralo de la trama, así como el que la tela parezca no pintada, sino como impregnada del color. Quienes examinaron la Imagen en 1666 certificaron que ésta se ve por el reverso tan clara como por el frente; y el pintor Cabrera, un siglo más tarde, pudo ver a través de la tela los objetos que estaban detrás de ella.

En 1936 se le enviaron al doctor Ricardo Kuhn, Director del Departamento de Química de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, y Premio Nobel de Química en 1938, dos fibras del ayate de Juan Diego: una de color rojo y otra de color amarillo, con objeto de que las analizara para determinar la naturaleza de los pigmentos. Su dictamen, rendido sin previo conocimiento de la procedencia de las fibras, fue el siguiente: «.. en las fibras analizadas, una roja y otra amarilla, no existen colorantes vegetales, ni colorantes animales, ni tampoco colorantes minerales».

Años mas tarde, el profesor Francisco Camps Ribera, de Barcelona, reconocido mundialmente como experto en pintura, examinó la tilma en 1954 y 1963 y afirmó: «... no pude encontrar huellas de pincel, ni que la tela fuera preparada para pintar», concluyendo que «ningún artista humano hubiera escogido, para ejecutar una obra de tal magnitud, una tela o lienzo de la calidad del ayate, y mucho menos con una costura al centro».
Una imagen perfecta
¿Qué es la proporción áurea?

La crítica artística afirma que una obra es bella y perfecta cuando encuentra en ella armonía entre el color, la línea, la luz y la composición, entre otros elementos.

La proporción dorada está formada por un cuadrado al que se le agrega un rectángulo, para formar un espacio donde el lado menor corresponde al mayor en una relación de 1 a 1.6181... denominada número áureo.

La proporción dorada se encuentra en todas las manifestaciones del arte, desde Mesopotamia hasta nuestros días. Se emplea en la escultura, la arquitectura y la pintura. Existe entre las diferentes partes del hombre, de los animales y de las plantas, actuales o fósiles.

La proporción áurea en la Virgen

Una de las formas más bellas para lograr esta armonía es por medio de la llamada proporción dorada o áurea. La imagen original de la Virgen de Guadalupe cumple con esta perfección extraordinaria, de acuerdo con el análisis que de la tilma ha hecho el doctor Juan Homero Hernández Illescas.

Es patrón universal e intemporal de perfección, equilibrio, balance, elegancia, delicadeza y belleza. Al analizar la imagen original de la Virgen de Guadalupe encontramos el cuadrado de la proporción dorada. A partir de éste aparecen más cuadriláteros y rectángulos en toda la figura, así como formas verticales y horizontales simétricas.

Justo en el vientre de la Virgen Morena se enmarca, con base en el teorema de Pitágoras y muchos otros símbolos derivados de la proporción áurea, el Nahui Ollín, la flor náhuatl de cuatro pétalos que, para las antiguas culturas mesoamericanas, representaba la presencia de Dios, el centro del espacio y del tiempo. Con el Nahui Ollín en su vientre, la Virgen de Guadalupe confirma a los indígenas que es la madre del Dios Verdadero, Jesucristo, que ella trae al Nuevo Mundo para darlo a conocer. Es, precisamente, la parte más importante del ayate de Juan Diego.

La Guadalupana es portadora de un mensaje cristocéntrico que los indígenas pudieron comprender inmediatamente; por eso se convierte en la primera y más importante evangelizadora de América.

(Con información tomada del libro: La Virgen de Guadalupe y la proporción dorada, Dr. Juan Homero Hernández Illescas, Centro de Estudios Guadalupanos.)
Las estrellas en el manto

El martes 12 de diciembre de 1531 ocurrió la aparición de la Santa Imagen de la Virgen de Guadalupe en el ayate de Juan Diego. La mañana de ese mismo día tuvo lugar el solsticio de invierno. Para los indígenas el solsticio de invierno era el día más importante en su calendario religioso: era el día en que el Sol vence a las tinieblas y surge victorioso. Por esto no es casual que, precisamente en ese día, la Virgen de Guadalupe haya presentado a su Hijo Jesús a los pueblos indígenas en esta fecha.

¿Qué hay en el Manto de la Virgen de Guadalupe?

De acuerdo con el doctor Juan Homero Hernández Illescas, se comprueba, con admirable exactitud, que en el manto de la Virgen de Guadalupe está reproducido el cielo del momento de la aparición: la mañana del solsticio de invierno de 1531.

En el manto están representadas las estrellas más brillantes de las principales constelaciones visibles desde el Valle del Anáhuac aquella madrugada del 12 de diciembre. Allí están las constelaciones completas.

Las constelaciones

En el lado izquierdo del manto de la Virgen (a nuestra derecha, porque la vemos de frente) se encuentran «comprimidas» las constelaciones del sur: Ofiuco, Escorpión e Hidra.

En el lado derecho del manto de la Virgen se muestran las constelaciones del norte.

En el hombro, un fragmento de las estrellas de la constelación del Boyero (Bootes); hacia abajo, a la izquierda, le sigue la constelación de la Osa Mayor (Ursa Maior), en forma de una sartén. La rodean, a la derecha, arriba, la cabellera de Berenice (Coma Berenices); a la derecha, abajo, Lebreles (Canes Venatici); a la izquierda Thuban, que es la estrella más brillante de la constelación de Dragón (Draco).

Por debajo de dos estrellas (que todavía forman parte de la Osa Mayor), se percibe otro par de estrellas de la constelación del Cochero (Auriga), y al oeste, hacia abajo, tres estrellas de Tauro (Taurus).

De esta manera quedan identificadas en su totalidad y en su sitio, un poco comprimidas, las 46 estrellas más brillantes que rodean el horizonte del Valle de México.

El cielo dibujado

La extraordinaria distribución de las estrellas en el manto de la Virgen no puede ser producto del azar, pues ninguna distribución aleatoria puede representar con exactitud y en su totalidad las constelaciones de estrellas de un momento determinado. Este es otro de los grandes misterios.

(Con información tomada del libro: La Virgen de Guadalupe y las estrellas, Dr. Juan Homero Hernández Illescas, Pbro. Mario Rojas, Mons. Enrique Salazar, Centro de Estudios Guadalupanos.)
Imágenes en las pupilas de la Virgen

En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo derecho de la Virgen.

En 1956 un famoso oculista, el Dr. Rafael Torrija Lavoignet, examinó los ojos de la imagen ya con mas detenimiento y con la utilización de un oftalmoscopio. El Dr. Lavoignet reporta la aparente figura humana en las córneas de ambos ojos, con la ubicación y distorsión propias de un ojo humano normal, notando, además, una inexplicable apariencia «viva» de los ojos al ser examinados.

Varias otras inspecciones de los ojos han sido realizadas por médicos oftalmólogos luego de estas iniciales. Con mayores o menores detalles, todas concuerdan en general con las dos primeras aquí expuestas.

Digitalizando la imagen

El Dr. José Aste Tonsmann, un graduado de la Universidad de Cornell, trabajando para IBM en procesamiento digital de imágenes, al digitalizar en alta resolución una muy buena fotografía de la cara de la Virgen tomada directamente de la tilma original, encontró detalles que nadie había notado.

Después de fotografiar la pupila de la Virgen de Guadalupe y ampliarla miles de veces, logró captar detalles imposibles de ser captados a simple vista. ¡Ha descubierto lo que la Virgen miraba en el momento de formarse la imagen en la tilma de Juan Diego!

Los detalles que aparecen en las fotografías de la pupila de la Virgen de Guadalupe son: un indio en el acto de desplegar su ruana (manta) ante un religioso; un franciscano en cuyo rostro se ve deslizarse una lágrima; un hombre con la mano sobre la barba en señal de admiración; otro indio en actitud de rezar; unos niños y varios religiosos franciscanos más. En otras palabras, todas las personas que, según la historia de la Virgen de Guadalupe, escrita hace varios siglos, estaban presentes en el momento en que apareció la sagrada imagen.

Lo que es radicalmente imposible es que en un espacio tan pequeño, como la córnea de un ojo situado en una imagen de tamaño natural, aún el más experto miniaturista lograra pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas advertir.

¿Mensajes en los ojos?

El Dr. Aste Tonsmann publicó sus últimos estudios efectuados sobre los ojos en la tilma con completos detalles y fotografías. Quizás uno de los aspectos mas fascinantes de su trabajo es su opinión de que la Virgen no sólo nos dejó su imagen impresa como prueba de su aparición, sino también ciertos mensajes que permanecieron escondidos en sus ojos para ser revelados cuando la tecnología permitiese descubrirlos y en el tiempo en que fueran más necesarios.

Este sería el caso de la imagen de una familia presente en el centro de los ojos de la Virgen, en momentos en que la Familia se encuentra precisamente ante serios ataques en nuestros días. La imagen de varias figuras humanas que parecen constituir una familia, incluyendo varios niños y un bebé llevado en la espalda por su madre como se acostumbraba en el siglo 16, aparece en el centro de la pupila de la Virgen, como centro de su mirada.

Luz para los católicos

Tras las apariciones de la Virgen de Guadalupe hay misterios aun no develados. Los científicos se acercan a la tilma de Juan Diego para entender la imagen que consolidó a una nación, para desentrañar los misterios del actuar de Dios. Esto no se contrapone con la fe de un pueblo que mira a la Guadalupana como su protectora y camino para llegar a Cristo.

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