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Recordando A Facundo Cabral

Me gusta el mar y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril
Recordando A Facundo Cabral]
Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad


Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad
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Facundo



SUS PALABRAS.....

Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda a Jesús: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todos los que te aman. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileiros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mahler, Mozart, Chopin, Bethoven, Caravaggio, Rembrant, Velásquez, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas….y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz.
Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimenta a la vida.

El Autor:

Facundo Cabral es argentino, nacido en 1937. Cantante, compositor, escritor y filósofo, cuyas presentaciones son noches de poesía y filosofía revestidas de música, anécdotas e historias.

Su padre abandonó a la familia cuando Facundo era muy pequeño, quedando su madre a cargo de él y sus dos hermanos. La infancia de Facundo transcurrió con muchas carencias y llegó a ser un marginal, a tal punto de ser encerrado en un reformatorio, de donde escapó más tarde.

En 1959 ya tocaba la guitarra y cantaba por las calles y los bares. Tiempo después, Facundo Cabral viaja de Tierra del Fuego a Mar del Plata, , empleándose en un hotel. El encargado del lugar le ofrece cantar, llamándose primero “El Indio Gasparino” y más adelante usando su nombre verdadero.

En 1970 se conoce la canción “No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá”, que le da fama mundial a Facundo Cabral.
Su vida toma un rumbo espiritual, transformándose y realizando, a través de sus canciones, críticas sociales.
Durante la última Dictadura Militar en Argentina, debió exiliarse en México, donde siguió trabajando incansablemente. En 1984 regresa a la República Argentina, habiendo recorrido muchos países donde llevó su arte y pensamiento.

En reconocimiento a su constante llamado a la paz y al amor, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo declaró “Mensajero Mundial de la Paz” (1996).

4 comentarios - Recordando A Facundo Cabral

HelterSkelter75 +1
Este hombre hizo el primer recital al que fui en mi vida, alguna noche de invierno de 1984. Toda una experiencia
HelterSkelter75
Te cuento. Yo tenía 9 años y Ferrocabral lo escuchaba todo el santo día. Un día visitando a mi abuela viene una tía y me dice "El loco Cabral va a estar el viernes en la Medalla Milagrosa (en Florencio Varela) para juntar plata para el gimnasio. Mis viejos me llevaron y esperaba (en mi inocencia) a una estrella. Nada que ver. Llegó con su guitarra en un Citroen medio hecho bosta. Era (para mi) altísimo. Arranqué una margarita del catero cerca de la Virgen y se la regalé a Facundo:
-¿Cuantos años tenés?
-9 y me divierten tus canciones
Me alzó me abrazó y me dio un beso. agarró la viola y entró. Entré y escuché Ferrocabral en vivo. ahi. Lo viví. Le doy las gracias a Dios por haberme cruzado con este gran Hombre. Y que Dios lo bendiga.