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Berchieston : La Ciudad Criminal IV(propio)

Berchieston : La Ciudad Criminal IV

Como explicar tener semejante monstruo delante de los ojos, y que pese a que era un ser viejo, flaco y escuálido, tenía un ambiente nervudo en su nuevo físico, seguramente producto de aquella bebida que hacía un día recordaba en mi mente, un cuarto de hora que la leí en un libro que se encontró en mi poder, y solo cinco segundos que había visto posada en aquella pared.
Mi mente aturdida opto por la cobardía del ignorante, puesto que si aquella sustancia hacia las horribles cosas que había pensado, aquel viejo escuálido se me tiraría a asesinarme por la más mínima causa.
De esta forma espere a que él me hablara, y dos segundos después la espera, casi eterna, se había terminado, me había pedido que por favor me quedara en aquella biblioteca sin hacer mucho ruido, puesto que llevaba días sin dormir por algo que aparentemente él desconocía. Y me pidió , como última molestia, que no subiera a su habitación con una vela prendida, puesto que a su edad lo encandilaba la luz cuando se despertaba. A todo esto yo respondí con el "sí" mas convincente que nunca habría logrado decir.
Al marcharse aquel extraño personaje ,del cual tuve la errónea idea de que me iba a atacar como aquel paciente (Leonard), volví mi mirada y mi vela, ya que lamentablemente no se contaba con suministro de energía eléctrica en la biblioteca, y me encontré con que aquella pieza de humedad había desaparecido, mi conciencia estaba considerablemente sorprendida, puesto que la seguridad de haber visto a aquella humedad era insuperable. Sin un segundo para descansar mi razón en aquel lugar ,digno de hogar para las peores monstruosidades siniestras que pueda alvergar este mundo, me distrajo un extraño brillo en un zócalo caído , al alcanzarlo con mi mano, note que el resplandor provenía de una extraña gema debajo de éste, opaca, pero luminosa y redondeada, descubrí que, con la fluorescencia de aquella roca ,desconocida por mi delimitado intelecto, podía iluminar con mayor claridad el salón.
Inspeccionando la biblioteca descubrí que uno de los enormes estantes de libros se encontraba sobresalido de los demás, era el quinto de los ocho estantes enormes que estaban en la pared izquierda del salón. Al prestar atención al espacio que se encontraba detrás de dicho estante gigante, me encontré con una escalera. Sin dudarlo moví aquel estante, trabajo el cual resulto mejor de lo previsto puesto que moví a aquella estructura ,que sostenía varios kilos en libros, sin ningún problema, seguramente tendría algún sistema mecánico en su parte inferior que facilitaba dicho movimiento, y me lance a la aventura bajando por las escaleras , cuya oscuridad se aclaraba con mi insólito diamante.
En unos segundos de razonamiento comprendí porque aquella gran biblioteca no tendría suministro eléctrico, puesto que su enigma quedaría rebelado con facilidad por cualquier ojo , a simple vista. Descendiendo por la escalera , había llegado al fin de esta, calculo yo que a unos seis, quizás siente largos metros por debajo de aquella biblioteca.Accedí a un salón inmenso, grande como una cancha de tenis promedio, ancha y profunda, inundada de oscuridad y cuyas paredes, revestidas de piedras considerables, se encontraban corroídas por el paso del tiempo. Al fondo a la izquierda de aquel lugar , advertí que había una gran puerta, de roble oscuro.
El solo recordar de mi razonable y valiente, pero al mismo tiempo horrible decisión de atravesar esa puerta, esa puerta que me separaba de lo impensable. Al atravesar aquel paso me encontré un exceso de cosas, que si mi razón hubiera pensado con que me hallaría, simplemente me hubiera mudado de la ciudad y nunca mas hablado del tema.Había dado con un balcón, con una escalera a la izquierda de este que descendía hacia aquel cuarto inmenso debajo de la tierra que poseía el castillo, en lo mas oscuro de sus secretos.Había ollas enormes cocinando aquella sustancia, que en cantidades inferiores era la humedad que había notado mi no equivocada mente en aquella pared. Como podía alguien poseer semejante invernadero para esa sustancia, tenía que haber una razón.
Cuando me decidí a bajar, me dí cuenta que no era el único en aquel lugar, puesto que no solo mi vista fue atraída por una sombra fina con forma de algún ser que encasillaba este maldito y misterioso salon, sino que en el preciso momento en que decidí mi bajada por esa tenebrosa escalera, una sombra alzo mi mano, aquella mano que sostenía mi gema. Era Francis, esta vez no estaba equivocado, y me di cuenta que , al tenerlo tan cerca el brillo de sus ojos, mas presente ahora, era idéntico al de aquella roca.De alguna forma aquel anciano me golpeo e hizo que perdiera la conciencia.
Al despertarme me encontraba atado en una cama con seguridad suficiente para soportar los tirones de un orangután. Estaba en un cuarto iluminado , con ventanas que daban a aquel cuarto con ollas y luz tenue, que había observado desde aquel intento de balcón.
Al acomodar mi vista finalmente hacia delante, vi a Francis con aquella sombra que me observaba, era su ayudante, y si no escuche mal se llamaba Kleim o Kailm, algún nombre extraño, digno de aquel ser humano prominente y enjuto.Francis se acerco a mi y me dijo:
-lo siento pero esto lo hacemos para salvar vidas-
E inmediatamente de un estante colocado abajo de mi cama alcanzo una jeringa de gran volumen , que poseía mi peor pesadilla, aquel liquido marrón del cual me estaba cuidando,que ahora corría por mi sangre en cantidades enormes.


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La naturaleza tiene algo que te obliga a respirar mas profundo y te da energías, es simplemente hermosa tal cual es, quizás algún día nosotros aprendamos a ser como Ella.

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