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Renacer (cuento)

Concebido en un principio para la televisión continental europea, finalmente, el film del aclamado director francés quedó paralizado a causa de la muerte de su máxima estrella en un confuso episodio en una supuesta riña callejera, en donde quedó en estado de coma al recibir un balazo de un arma calibre 22 mm en la cien, para encontrar la muerte camino al hospital. Lo que desató un caos y una incertidumbre general entre actores y productores de dicha película, sin mencionar al director, a quien la noticia de la muerte de su único hijo, lo derrumbó casi totalmente, obligándolo a atrincherarse en lo más profundo de su ser, donde todo se tornaba de un matiz cada vez más oscuro, donde no se visualizaba el mas mínimo haz de luz.

Ya no existía nada ni nadie que pueda devolverle aunque sea un centésimo de lo que le había sido despojado. Así fue que llegó un día, en que dejó de lado el mundo que lo rodeaba, y se decidió a emprender su último viaje, un viaje que podía llevarle días, tal vez semanas, pero que tenía un solo destino: su hijo. Sin valijas, ni medio de transporte alguno, ese mismo día inició su éxodo. Sabía que iba a ser un recorrido largo y complicado, tal vez hasta peligroso, pero el miedo ya no formaba parte de él. Siempre en una oscuridad casi absoluta, caminó por horas, en busca de alguna señal que le marcara un camino a seguir. Junto a él- no sabía si en busca del mismo objetivo o alguno similar-, había cientos de personas, tal vez miles, que marchaban en distintas direcciones, independientemente unas de otras, a tal punto que nadie notaba la presencia del resto. Así anduvo durante días, sin siquiera ingerir ningún tipo de alimento ni bebida, pero cada vez con más fuerzas, fuerzas que eran alimentadas por su único objetivo, más próximo a cada momento, que poco a poco iba llenando su ser y devolviéndole la vida a su alma. Debió atravesar las infinitas extensiones de los desiertos mas desolados, peligrosos océanos, profundos abismos, y los más tenebrosos bosques, plagados de extrañas criaturas que harían cualquier cosa por poder saborear un alma humana. Ya los sueños de llevar su nuevo proyecto a lo más alto de la cima del mundo cinematográfico habían quedado atrás, cuando, muy a lo lejos, pudo visualizar una silueta que le resultaba familiar. Los ojos se le humedecieron a causa de las lágrimas que comenzaban a brotar, pero trató de no ilusionarse demasiado, ya que en su largo recorrido, había aprendido que merodeando constantemente a su alrededor, había muchas criaturas que podían tomar la forma de sus seres queridos para engañarlo y así poder tomar su alma, pero esta era diferente, esta emanaba un aroma conocido para él, despedía una luz cegadora, que no hería sus ojos, y lo que más la diferenciaba del resto de las apariciones, es que esta llenaba completamente su alma de paz y de felicidad.

A pesar de todo, prosiguió su camino con cautela, no sabía que tan lejos podían llegar esas criaturas desconocidas. Cuando detuvo su marcha, se hallaba a solo medio metro de distancia, fue cuando creyó que ya no soportaría mas, que el corazón le explotaría de alegría- solo una vez había sentido lo mismo, y fue hace ya más de 30 años, cuando presenció el nacimiento de su único hijo- y en esta oportunidad era igual, solo que no era el nacimiento que todos conocen, este, era el nacimiento de un nuevo mundo, en el que solo ellos dos convivirían, sin temor a la muerte, ya que esta no podía alcanzarlos allí. Sonriendo, avanzaron unos centímetros más, y cuando por fin se reencontraron frente a frente, se fundieron en un abrazo único, que duraría para siempre, lejos del mundo terrenal, lejos de los peligros de la vida cotidiana, y lejos de la oscura habitación en la que se encontraba recluido. Habían vuelto a nacer.

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