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21 Cerdos [texto propio]

Bueno muchachos, hoy vengo a publicar un texto que escribí hace unos meses.
Hace ya algunos años que escribo, pero no lo hago frecuentemente, y tampoco suelo publicar nada de esto en ningún lado.


Les dejo un link a una página donde tienen subidos tres textos más. Son un poco viejos, pero quizás quieran verlos.


https://enelcaminodelosperros.wordpress.com/2015/09/11/marco-rodriguez/



La sangre caía una vez más desde la tabla al suelo. Nosotros creemos que eran dos litros, aproximadamente.
Hugo soltó el mango del machete y lo dejó en su lugar, pensando en afilarlo mañana. Quizás pasado. Quiso comentar con alguien el estado del tiempo ¿No es propio de él quejarse de la lluvia? Hugo recordó que era el último en irse del matadero, pero decidió igualmente comentarlo al aire. Se cambió la ropa, y ya abrigado con un sobretodo marrón, quiso enfrentar el exterior. La lluvia lo empapó apenas cruzó la puerta, se dio cuenta de que se le mojaron los cigarros cuando intentó sacar uno.
Hugo vivía a dos cuadras y media del matadero, al fondo de un pasillo, atrás de un portón robusto de madera que se tambaleaba con el viento. Lo abrió con un empujón y lo cerró pensando en afeitarse un día de estos mientras unas gotas se refugiaban en su gris y desprolija barba.
-¡Bueno! - Exclamó de forma vagamente alentadora al entrar a su casa, sacándose el abrigo y luego frotándose las manos. O al menos eso pensamos.
Le dio de comer a los perros pero los dejó afuera. Al lado de la improvisada estufa solo había lugar para un favorecido, y definitivamente sería él.
Acomodó unas pocas maderas, y luego con el fuego encendido se dispuso a prender la tv justo a la hora del informativo.
Hablaban de las inundaciones. De dos, cinco, diez, o veinte muertos y un desaparecido. De que la exportación de cereales ya no era lo mejor para el país, y de que Orlando Briano ya no pateaba tan bien como en sus épocas de gloria.
Quizás porque se aburrió, o quizás porque siempre se aburría, le prestó atención al curioso ruido que emitía la tubería de la cocina. Se levantó curioso y se dirigió hacia la pileta.
La canilla ¿Qué ruido es ese? Creyó que era por la lluvia y esas cosas. Apagó la tele, pero con el sonido de las gotas contra el techo era imposible escuchar bien.
Pegó la oreja contra el metal frío de la canilla. Su rostro pálido al instante describió su inmensa sorpresa.
Eran chillidos de cerdos saliendo de adentro de la canilla. Imposible. Decenas, cientos, quizás miles de cerdos quejándose de dolor y agonía, haciendo eco en los caños deteriorados por el tiempo.
Hugo se alejó de la pileta mientras no sabía qué hacer. Tropezó con una silla y lanzó mil insultos encadenados. Los ruidos cesaron.
Pensó que quizás era efecto del alcohol, pero luego recordó que no había tomado nada desde la mañana, así que era imposible. Eran cerdos, definitivamente eran cerdos, y agonizantes ¿Era su mente jugándole una mala pasada o efectivamente había oído eso? Nosotros creíamos que Hugo jamás lo tendría que saber.

Luego de un par de horas de actividades rutinarias, Hugo apagó el fuego y se acostó. Se durmió con el sonido de la lluvia y el olor a leña quemada.
Amaneció y ya era hora de comenzar la rutina.
El principal motivo de Hugo para levantarse fue un par de tiras de asado del día anterior, y media botella de vino suelto. Desayunó y se aprontó para ir al matadero. Recordó haberse prometido afeitarse el día anterior, pero no le importó.
Llegó en hora y predispuesto a hacer lo de siempre.
El primer rato se le fue rápido afilando el machete y las hojas de las máquinas. Luego de un pequeño descanso empuñó su herramienta y fue hacia el pasillo.
Los cerdos lo esperaban haciendo una fila involuntaria pero prolija. Hugo dio el primer golpe. El cuerpo se tumbó en el suelo y la cabeza aplastó la paja que ni siquiera pudo amortiguarla. El siguiente. Hugo repitió su exitoso método, obteniendo los mismos excelentes resultados.

Este es el momento en el que creemos conveniente explicar la especial habilidad de Hugo para matar cerdos. Se tomaba tres minutos para acomodar el machete de forma que pudiera degollar al animal de un solo golpe y sin manchar todo de sangre. Su jefe lo respetaba por eso y por tener once años en el mismo puesto sin faltar ni un solo día.
Hugo tomaba el mango del machete con cierto cariño y seguridad, entonces ahí estaba el golpe certero que luego le daría de comer, y que haría el trabajo por él.
Después de una hora dio por finalizado su trabajo. Siguió los procedimientos para sacar la sangre de las tablas, y dejó su machete todavía afilado bajo una de ellas.
Se largó a su casa, y cuando iba a mitad de camino unas gotas le avisaron de la inminente lluvia. Llegó y se acercó al calor de la estufa, débil pero todavía perceptible. Lo avivó y allí se quedó por media hora. De pronto un grito lo obligó a levantarse de golpe. Otra vez la cocina, otra vez la canilla, otra vez los chillidos. Imposible. Ahora ya había descartado la posibilidad de estar alucinando.
Quiso creer que vio mal, pero lo que estaba sucediendo le confirmó lo contrario, y lo sabemos. Un cerdo del tamaño de una cucaracha estaba saliendo de la canilla, como si fuera expulsado de la misma.
Como si esto no fuera suficiente, mientras este cerdo agonizaba y gritaba, otros dos iban asomándose.
Hugo miró fijamente la escena con los ojos fijos en el primer cerdo. Definitivamente se estaba volviendo loco, pensó. Otros cinco cerdos asomaron chorreando desde la canilla, mientras se iban acumulando en la pileta y llenándola de sangre. Cuatro cerdos más.
Tres cerdos más. Otros cuatro, y un último cerdo que parecía no terminar de salir.
Hugo sintió un escalofrío en toda su espalda. Creyó que el ruido de la lluvia era más fuerte y nublaba su mente.
Hugo se despertó repentinamente con el sudor frío recorriendo su cuerpo, había sido un mal sueño. Se dio cuenta de que se había dormido sentado en el sillón, así que procedió a acostarse. Luego de apagar el fuego y afeitarse, se tumbó en la cama con la luz apagada.
La luz de la luna le permitía ver parte del baño y de la cocina, y un libro que su hermano había olvidado en la mesa.
Hugo se estaba por dormir cuando sintió un temblor en su casa. No podía ser, estaba en una zona segura completamente fuera del alcance de cualquier terremoto o fenómeno que lo pudiera afectar así, pero nosotros sabemos que no.
Un relámpago iluminó el cuarto y el baño, entonces recordó que no había limpiado los restos de barba de la pileta.
Al segundo de observar la habitación iluminada, logró distinguir algo en la pileta además de su barba. Algo se movía.
Quiso ver mejor pero fue imposible, su vista no era tan buena y estaba algo oscuro. Se intentó levantar pero solo para quedar paralizado al ver que los restos de su barba se estaban transformando en pequeños cerdos rosa bañados en sangre. Otra vez los chillidos.
Se despabiló rápidamente, y vio que estos animales estaban creciendo de una forma impresionante. El primer cerdo que apareció ya medía poco menos de un metro. En unos pocos segundos ocupaban ya el baño y una parte del dormitorio.
Hugo se sintió dentro de una pesadilla, pero esta vez no despertó.
Los cerdos siguieron creciendo. Estaban amontonados en toda la habitación, dejando espacio solo para Hugo, que ya se sentía acorralado.
Uno de los cerdos lo tocó y siguió creciendo junto al resto. Hugo apenas podía respirar en ese espacio, y menos con el pánico que lo atormentaba.
El único cerdo que tenía la mitad de la cola, comenzó a chillar todavía más junto al pecho de Hugo. Creció tanto que comenzó a deformarse. Todos los cerdos empezaron a quedar deformes y a llenar cada mínimo espacio vacío, hasta que dos de ellos explotaron, derramando sangre y fluídos de todo tipo.
Hugo entró en estado de shock. Siete cerdos explotaron prácticamente al unísono, dejándolo bañado en tripas, estómagos, y piel con sangre y pelos. El resto seguía creciendo, hasta que luego explotaron incluso con mayor fuerza. Todos los cerdos habían explotado, pero aun así los chillidos y gritos eran más fuertes que nunca.
Hugo quiso huir saliendo hacia la puerta, pero solo consiguió darse la frente contra ella y desmayarse, cayendo como plomo contra la pared.

Se despertó sintiendo el frío recorrer su cuerpo semidesnudo. Estaba planchado en el suelo, mirando hacia arriba ante la imposibilidad de moverse debido al dolor.
El sol brillaba fuertemente sobre su cabeza. Se dio cuenta de que tenía las manos clavadas a la tierra con dos estacas dobladas en las puntas, aunque no sentía dolor.
La desesperación se apoderó de él y logró moverse un poco a pesar de estar herido. No pudo observar nada en las cercanías, excepto un rancho de paja a unos veinte metros.
Ya no veía muy bien. Se notó un ojo hinchado, y la sangre comenzando a taparle el otro.
No sabía cómo había llegado a esto ni cómo había sucedido, pero nosotros sí.
Alguien se acercó a él, no supo si era hombre o mujer. La puerta del rancho se abrió y comenzaron a salir veinte cerdos deformes de un par de metros de altura. Pronto se encontró rodeado de estos animales, mirándolo con unos ojos irreconocibles que en algún momento pertenecieron a cerdos normales. La figura humana sacó una navaja rápidamente, y los animales empezaron a gritar y a chillar de manera apabullante.
Hugo le suplicó que no le hiciera daño, pero se dio cuenta de que solo él se entendía.
La garganta de Hugo estaba derramando burbujas de sangre y un chorro salió por su boca.
El tinte rojo oleaba lentamente en el cielo del mediodía junto al brillo afilado de la navaja. Unos instantes y las gotas volvían hacia el rostro que ya palidecía ante la muerte.
Sus ojos cristalinos y resignados reflejaban el sol, que para él ya había dejado de ser sol mientras tomaba presencia como una gran mancha blanca divina. El suelo lo acunó y logró escuchar:
-No te preocupes, ya está muerto.

4 comentarios - 21 Cerdos [texto propio]

Hansom +1
Excelente relato, muy bien escrito..!!
Te dejo 10, te dejo...
M49full
Muchísimas gracias, señor.
Deanlej +1
La creatividad es la respuesta a todos los males de esta vida, te felicito y te dejo +10 pa lo q sirven.
M49full +1
Muchísimas gracias por los puntos y por pasar
Nuehal +1
Bua. Muchísima tensión y te absorbe leerlo.
M49full +1
Gracias master.
Nuehal +1
@M49full Está tremendo el relato como para un corto
MantecaLight +1
solo leí la frase final
-No te preoucpes ya esta muerto
M49full +1
Imaginate el resto.