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The Course of the Empire. Thomas Cole

Thomas Cole (1 de febrero de 1801 - 11 de febrero de 1848) fue un pintor estadounidense de origen británico nacido en Bolton, Lancashire (Inglaterra). Comenzó su carrera artística como xilógrafo. En 1819 emigró a Estados Unidos con sus padres y continuó trabajando como grabador. En 1823 comenzó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Pennsilvania (Filadelfia) y a pintar paisajes. Dos años después se trasladó a Catskill, en el estado de Nueva York, sobre el río Hudson. Pronto adquirió fama por sus paisajes de tono alegórico y romántico, que están considerados como las primeras pinturas paisajísticas importantes de su país.

A Thomas Cole se le considera el fundador de la Hudson River School (escuela del río Hudson), un importante grupo de paisajistas románticos norteamericanos. Una de sus obras más famosas es la serie “The Course of Empire”, compuesta por cinco lienzos que representan el nacimiento, auge y caída de una ciudad imaginaria. Pero estos cinco cuadros de Cole no son solo paisajes: nos cuentan la historia de una civilización y nos invitan a meditar sobre la condición del ser humano y su relación con la naturaleza, que no es poca cosa.

Para ambientar:





The Savage State
The Course of the Empire. Thomas Cole

Este de aquí es el primer cuadro de la serie, se titula “El estado salvaje” y representa un mundo bastante primitivo, en que el hombre es un simple cazador recolector que no aún domina la naturaleza, sino que se tiene que adaptar como buenamente puede a ella. Estos salvajes visten con pieles, navegan en canoas, viven en tipis (estilo indio americano) y hacen danzas rituales alrededor del fuego.

Los cinco estados de esta civilización están lógicamente ubicados en un mismo paisaje, en un valle fluvial, justo al lado de la desembocadura del río. Aunque los puntos de vista que utiliza Cole son diferentes, la montaña que vemos al fondo de esta escena aparece en todos ellos, como un elemento inmutable del paisaje. La escena que vemos en este cuadro transcurre al amanecer (el nacimiento del día simboliza el nacimiento de esta civilización), aunque los nubarrones de tormenta que llenan el cielo no nos auguran un buen final.

The Pastoral State
Roma

Este es el segundo cuadro de la serie “El curso del imperio” de Thomas Cole. El poblado de salvajes que veíamos en el cuadro anterior ha evolucionado hasta convertirse en una pequeña ciudad costera. Ya no tienen que recurrir a la caza para alimentarse, han aprendido a cultivar las tierras y a domesticar animales. Agudizando un poco la vista (y ampliando la imagen, claro está) podemos ver a un hombre arando con un buey y a un pastor con un rebaño de ovejas y cabras. Aunque sus casas son todavía bastante modestas, ya son capaces de levantar templos estilo Stonehenge para sus dioses. Gracias al resto de figuras que encontramos dispersas por el paisaje, sabemos que han inventado las matemáticas (el vejete de la derecha, que dibuja figuras geométricas en el suelo con un palo), la música y la danza (el grupo de chicos y chicas que están de fiesta loca a la izquierda), han aprendido a hilar (la mujer de blanco que está a punto de cruzar el puente) y también a decorar las calles con el noble arte del graffiti (el chavalín que está pintando un monigote en el suelo del puente).

El punto de vista escogido es el mismo que el del cuadro de ayer, con la montaña que tiene el pedrusco encima al fondo, pero el panorama es mucho más apacible, con buen tiempo y sin apenas nubes. Este estado de civilización representaría la Arcadia, la perfección máxima, un mundo ideal en el que el ser humano vive en total armonía con la naturaleza. A partir de aquí, todo cuesta abajo.

The Consummation of Empire
antiguedad

El tercer cuadro de la serie “El curso del imperio” de Thomas Cole es algo más grande que el resto, y también es el que más trabajo le costó pintar, por la gran cantidad de detalles que tiene. La pequeña ciudad costera que veíamos en el ultimo cuadro ha ido creciendo hasta convertirse en esta gigantesca mole de mármol, el colmo del lujo y la ostentación. Ha alcanzado el punto máximo de su esplendor, el paso previo a la inevitable decadencia. El artista ha variado el punto de vista, de forma que el mar lo tenemos ahora enfrente y la montaña del pedrusco, a la derecha. Si os habéis fijado, las dos escenas anteriores transcurrían al amanecer y a media mañana, mientras que la de hoy está ambientada al mediodía, el punto central del día (y de la serie). Los habitantes de la urbe aclaman a su gobernante, ese señor de capa roja que marcha en procesión por el puente, sentado en un recargado carro tirado por un elefante. En el cuadro anterior, los hombres vivían en armonía con la naturaleza, pero ahora la han domesticado del todo, llenando el valle de edificios (incluso la montaña del pedrusco está llena de construcciones). A excepción de los jardines y macetas, la vegetación brilla por su ausencia.

Destruction
civilizacion

Estaba visto que la opulencia de la ciudad que veíamos no podía durar mucho. En este cuarto lienzo de la serie “El curso del imperio”, Thomas Cole aleja un poco la perspectiva para ofrecernos una panorámica más amplia de la tragedia. El ejército enemigo está saqueando la ciudad, quemando los edificios y sembrando el suelo de cadáveres de hombres, mujeres, ancianos y niños. En el cielo, el humo del fuego se funde con las nubes de tormenta, como si la naturaleza estuviese también dispuesta a colaborar en la destrucción de esta urbe. Una escena apocalíptica, presidida por la estatua colosal de un guerrero (inspirado en el gladiador Borghese del Louvre, https://goo.gl/ZfKH4D) que avanza decidido hacia el enemigo, pero poco puede hacer, ya que ha perdido la mano derecha y la cabeza (vemos fragmentos de la misma en el suelo). Esta escultura es una bella metáfora de los últimos estertores de esta civilización, que sigue luchando para no ser destruida.

Desolation
arte

Rematamos la serie “El curso del imperio” de Thomas Cole con este precioso lienzo, titulado “Desolación”. Ha pasado mucho tiempo desde la batalla que veíamos en el cuadro de Destrucción. La ciudad ha desaparecido casi completamente y la naturaleza ha vuelto a recuperar el mando, cubriendo de color verde las ruinas. El día se acaba y asoma la luna en el horizonte, reflejándose en el río, mientras los últimos rayos de sol iluminan con fuerza la columna que tenemos en primer término, donde ahora vive una familia de aves. Una luz casi mágica para un mundo tranquilo y silencioso, sin humanos que lo estropeen. La montaña del pedrusco sigue ahí, como testigo inmutable de la ascensión y caída de una de las muchas civilizaciones creadas por el hombre. Aquí, en el desenlace de la serie, es donde vemos realmente al pintor romántico que era Cole, reclamando el verdadero poder de la naturaleza.

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Marga Fernández-Villaverde
Historiadora del arte - Gestora cultural

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Pintura

Comentarios Destacados

tovarischRodrii +10
Borro los comentarios sin sustento historico cientifico sacados de wikipedia, 4chan o de su panza de gordos taringos.
KENKOS1
yo tengo una pelusa en el ombligo
FerCerdenaCerden
yo no me afeite los webos hace 1 año...
MrBozz
denunciado por pretensioso de mierda, salu2

8 comentarios - The Course of the Empire. Thomas Cole

JParra20 +1
reco gordo, +10, SyS, tkm
machinga22 +2
te dejo 10 pero me re ofendio el primer comentario asique nada
tovarischRodrii
es para auyentar fachingas, no tengas miedo
Godofredo +1
no tengo más puntos, pero aprendí algo
naturaleza
chichidimo +1
Queda mejor esta musica

link: https://www.youtube.com/watch?v=HuBqE9xGtiQ

+10
Ferchokapo +1
Muy interesante. No se si alguno se dio cuenta, pero en el de "Destruction" aparece la firma del tipo y el año, como un graffiti en el pie de la estatua