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El gran almirante Zheng He

La flota del gran almirante Zheng He se anticipó al menos 70 años a las carabelas hispanas que llegaron a las Antillas en 1492. Se trataba de una escuadra de cientos de enormes barcos, con una tripulación de 30 mil hombres. La teoría, basada en un libro de Gavin Menzies, da para películas y series de TV.

La documentación reunida por Menzies durante 15 años en museos, archivos, puertos y costas de los siete mares, hunde cada vez más esa vieja historia de que un tal Cristóforo Colombo fue el primer explorador extracontinental en llegar a nuestras tierras... Aparte de los “desmentidos” de navegantes fenicios, romanos, vikingos, polinesios, australianos y japoneses, que habrían alcanzado la misma meta desde épocas remotas.
























La evidencia china es abrumadora: mapamundis de hace seis siglos, diarios de viajes, informes al emperador, instrumentos y técnicas de navegación y astronomía válidos hasta hoy; inmigrantes y objetos varios repartidos por el mundo. La posesión de navíos transoceánicos hasta cinco veces más largos y anchos que los españoles o portugueses, en un número tal que “cubrían el mar y semejaban una ciudad flotante”.


La tripulación de la Armada china avanzando en alta mar “superaba en conjunto a la población de cualquier ciudad europea, menos una, a comienzos del siglo XV”, según Menzies. China era entonces la potencia más poblada, avanzada y poderosa del globo.




Punteros absolutos


En enero de 2006, los argumentos del investigador inglés tuvieron un nuevo impulso al descubrirse en Shanghai un bicentenario mapa chino, copia de un original de 1418. Figuran en él los dos hemisferios –prueba de que sus autores conocían la redondez de la Tierra– y el contorno de las Américas, Australia, la Antártica, África, India, Europa y el Ártico, cuyas costas serían circunnavegadas por los europeos sólo siglos más tarde.





































Para Menzies, la colosal flota china que zarpó de Nanking el 5 de marzo de 1421, al mando del gran almirante Zheng He (también llamado Cheng Ho), un eunuco que medía casi dos metros, de religión musulmana, se adelantó no sólo a Colón, sino también a Hernando de Magallanes, Vasco da Gama, al almirante Cook y al corsario sir Francis Drake en sus exploraciones.


Aunque no está determinada con exactitud la fecha precisa (pudo ser después del 12 de octubre, pero 70 años antes), todo ocurrió durante el reinado del Emperador Yongle (1403-1424), segundo de la dinastía Ming y quizás el estadista chino más notable con anterioridad al Presidente Mao Tse-tung.


Los inmensos juncos chinos lanzados a conquistar los océanos por el Emperador Yongle, y a cargo de Zheng He, su principal consejero, dieron la vuelta completa al mundo 100 años antes que la expedición magallánica, que concluyó su periplo a las órdenes de Juan Sebastián Elcano. Llegaron a la punta sur africana –llamada después cabo de Buena Esperanza–, 66 años antes que los portugueses; descubrieron América 71 años antes que Colón; estuvieron en Australia y Nueva Zelanda tres siglos y medio antes que Cook, y bordearon los dos polos, por lo menos, con cuatro siglos de anticipación a los europeos.



Biografia


Zheng He (chino tradicional: 鄭和, chino simplificado: 郑和, pinyin: Zhèng Hé, Wade-Giles: Cheng Ho) (1371 - 1433) fue un militar, marino y explorador chino, especialmente conocido por sus expediciones navales, realizadas entre 1405 y 1433.


Durante sus viajes, todos los cuales comenzaron en Nankín, Zheng He exploró el Sudeste asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el Golfo Pérsico, la Península Arábiga y el este de África hasta el canal de Mozambique.


El número de sus viajes varía dependiendo del método de división, pero generalmente se considera que navegó y exploró siete veces "el océano occidental". Sus escuadras resultan impresionantes si se comparan con sus contemporáneas europeas: alrededor de 30.000 hombres y un número variable de naves, entre cincuenta y trescientas.

Sus viajes produjeron un importante intercambio diplomático, comercial y cultural con el extranjero. A pesar de contribuir a demostrar la capacidad organizativa y poder tecnológico chinos, no produjeron anexiones territoriales debido a la falta de tradición de colonialismo e imperialismo en China.

Tras su muerte, los confucionistas impusieron de nuevo su visión del mundo, por lo que en los siglos siguientes se impulsó el aislacionismo. No obstante Zheng He dejó una profunda huella en la sociedad china y, en general, en todo el sureste asiático.



La Flota del Tesoro


Las expediciones de Zheng He contaron con muchos más barcos y de mayor tamaño que las europeas de la época. Para cada viaje se utilizaron decenas de buques y en cada uno de sus viajes embarcaron aproximadamente unas 30.000 personas. Dado que el número de barcos varió mucho de una expedición a otra pero el de personas se mantuvo esencialmente constante, se supone que en las expediciones con más naves éstas eran más pequeñas. La Flota se organizaba en escuadras, que a veces viajaban por separado.








































Los tipos de nave con los que contaba eran:


Barco del tesoro: (Bao suchuan) Eran los buques más grandes de la Flota, con nueve palos. No se sabe exactamente cuántos barcos del tesoro se construyeron ni cuántos iban en cada flota. Durante el reinado de Yongle hubo unos 250 barcos del tesoro y 62 fueron del tamaño más grande, aunque el novelista Lou Maotang sugirió que sólo fueron cuatro. Su tamaño exacto es también objeto de debate ya que no se ha conservado ninguno. Los datos con los que se cuenta son los siguientes: Las descripciones de la época (como el Ming Shi), que hablan de un tamaño de "44 zhang y 4 chi de longitud, 18 zhang de ancho". No se sabe a qué sistema métrico se referían, anteriormente se interpretaba que la longitud era de unos 137-150 metros, actualmente se toma como más probable que se empleara el sistema métrico de Fujian, que arroja un tamaño de 119-124 metros de largo y 49-51 de ancho.El hecho de que en algunas descripciones se utilizaran caracteres complejos en vez de simplificados lleva a pensar que se trataba de barcos excepcionalmente grandes.























El hallazgo de un timón, a partir del cual se ha deducido una eslora de 164-183 metros.


El tamaño de las atarazanas. Generalmente tenían entre 27 y 37 metros de ancho, pero había dos que alcanzaban los 64 metros.


En cuanto a su longitud, ésta no sería problema ya que superaban los 450 metros de largo.



Barcos caballo: (马船, Machuan) De ocho mástiles, 102 metros de largo y 41 metros de ancho. Se llamaban así porque transportaban caballos (y otros bienes) para, según la tradición china, mantener relaciones diplomáticas a través del intercambio de regalos o tributos. También llevaban suministros para la flota.







Cargueros: De siete mástiles, 77 metros de largo y 35 de ancho. Transportaban los víveres para la flota.





Tanques de agua: como su nombre lo indica eran tanqueros.

Transportes de tropas: De seis mástiles, 66 metros de largo y 25 metros de ancho.

Barco de guerra: (Fuchuan) De cinco mástiles y 50 metros de largo.





Patrullera: Buque de combate de ocho pares de remos y hasta 36 metros de largo.



Primer viaje



La primera expedición zarpó en otoño de 1405 con 317 barcos. Recalaron en la desembocadura del río Min, en Fujian, donde efectuaron reparaciones y esperaron a una tormenta. La primera visita la efectuaron en Champa, posteriormente se dirigieron a Palenbang (Sumatra). Con el riesgo que suponía la abundante presencia de piratas en el Estrecho de Malaca.

Visitaron también Java y Prosiguieron hasta Sri Lanka, donde fueron recibidos -según fuentes chinas- de forma fría y arrogante. Finalmente llegaron a su destino: Calicut, ciudad estado de la India cuyo gobernante la había declarado puerto libre y que causó en los chinos buena impresión. En Calicut los chinos escucharon por primera vez la existencia de "Mouxia" (Moisés), que ubicaron erróneamente en la ciudad y creyeron formaba parte de la religión hinduista.

Tras intercambiar mercancías, la flota inició el regreso a China en abril de 1407. En el estrecho de Malaca se enfrentó al pirata Chen Zuyi y lo capturó. Ya de nuevo en el Mar de China la flota se vio en medio de un tifón. La tripulación, espantada, solicitó ayuda a la diosa Tianfei. Apareció una "linterna mágica" en el mástil (probablemente un Fuego de San Telmo) y, poco después, el mar se calmó. Para Zheng He el fenómeno fue un milagro de la diosa. Poco después llegaron a China.














Segundo viaje


Tras el retorno de la Flota, Yongle ordenó que se volviera a organizar una expedición, cuyo objetivo principal sería devolver a los embajadores extranjeros a sus lugares de origen. No está claro si Zheng He participó en este segundo viaje o si, por el contrario, permaneció en China, tal vez reparando el templo de Tianfei en Meizhou.


De no haber viajado en la expedición, ésta habría sido comandada por los eunucos Wang Jinghong y Hou Xian. Comenzó a finales de 1407 o comienzos de 1408. Contaba con 68 barcos, menor número que el anterior viaje ya que -entre otros motivos- no se consideró necesario llevar tantos barcos de guerra. Repitió básicamente los mismos pasos que el anterior, visitando Siam, Java, Deli, Ahceh, Cochin y Calicut. Esta expedición estuvo marcada por su carácter político ya que los chinos intervinieron en las disputas entre siameses y khemeres, además de participar en la elección del nuevo rey (zamurin) de Calicut: Mana Vikranam













Tercer viaje


El tercer viaje comenzó en 1409 con 48 barcos. Los principales oficiales de la Flota (además de Zheng He) fueron Wang Jinghong y Hou Xian. A bordo viaja el cronista Fei Xin (que también lo hará en el quinto y el séptimo viaje.

Hicieron una breve parada en Taiping y luego siguieron hasta Champa (actual Vietnam) y Temasek (actual Singapur).

Posteriormente llegaron a Malaka. Los chinos, que deseaban mantener un equilibrio de poder entre Malaka, Siam y Java que garantizara la estabilidad en la región, entregaron un nuevo sello al rey Parameswara de Malaka, que simbolizaba el reconocimiento chino de su soberanía (el anterior había sido robado por siameses).

Prosiguieron hasta Semudera (Sumatra) y llegaron después hasta Sri Lanka. La Flota llevaba una lápida conmemorativa de Buda, Alá y una deidad hindú, que querían erigir en la isla como muestra de respeto a las costumbres locales. Además, ofrecieron cuantiosos donativos a las tres religiones (en partes iguales).

La isla estaba dividida en cuatro facciones: al norte los tamiles hindúes, un usurpador musulmán y el legítimo gobernante cingalés de Kotte, Vijaya Bahu VI. En esa época convulsa los cingaleses desconfiaban de los extranjeros y uno de sus líderes locales, Nissanka Alagakkonara (o Alakeswara), al encontrarse con los enviados chinos rehusó aceptar la soberanía china en la isla y erigir la lápida conmemorativa. Alakeswara, que anhelaba además hacerse con el trono de Vijaya Bahu VI, luchó contra ellos y, tras una breve escaramuza, los obligó a volver a sus barcos.

La Flota prosiguió su viaje hasta Quilon, Cochin y Calicut. Al volver decidieron vengar el agravio cometido por los cingaleses.

Lo que sucedió a continuación es objeto de discusión:

Según las fuentes chinas Alakeswara solicitó a Zheng He el pago de un tributo, a lo que éste se negó. Alakeswara envió entonces un ejército de 50.000 soldados a cortar la comunicación de Zheng He -y el ejército de 2.000 soldados que le acompañaba- con la Flota. Zheng He, dándose cuenta de que casi todas las fuerzas cingalesas le cortaban el paso, dio media vuelta y marchó contra la capital. Tras tomar la ciudad y capturar a Alakeswara, Zheng He consiguió marchar sin problemas a la costa. Alakeswara fue llevado a Nankín, donde se le perdonó por su "ignorancia" y se ordenó que "uno de sus sabios seguidores" gobernara en su lugar. Las fuentes chinas no dan más detalles y parecen confundidas sobre la estructura de poder en la isla, hasta el punto de que no queda del todo claro si fue Alakeswara, Vijaya Bahu VI o ambos quienes estuvieron en Nankín.
Los cingaleses explican que Zheng He llegó con la intención de deponer al rey Vijaya Bahu VI e instalarse él mismo como soberano de Kotte. Alakeswara estableció una alianza con Zheng He para derrocar al rey y fue este quien viajó a China. Cuando Vihaya Bahu VI volvió a Sri Lanka fue asesinado en secreto por Alakeswara, que se convirtió así soberano de la isla.

Sin embargo ambas fuentes concuerdan en que el sagrado diente de Buda que se conservaba en Sri Lanka fue llevado a China. Las fuentes chinas no explican cómo ni por qué llegó allí. Los cingaleses indican que los chinos deseaban hacerse con la reliquia, pero eso no concuerda con el respeto que habían mostrado los chinos con las religiones de la isla. Es posible que fuera el rey Vijaya Bahu VI quien llevara voluntariamente el diente hasta China para convencer al emperador de que era el legítimo soberano o para impedir que cayera en manos de Alakeswara. En todo caso, cuando el rey volvió a la isla, el diente retornó con él.

Como clara constancia del viaje se conserva la lápida china, erigida finalmente cerca de la ciudad de Galle.

En 1412, con el dinero obtenido del comercio, se inició la construcción de la Torre de porcelana en Nankín, de casi 80 metros de alto. Además de la torre en sí, los jardines que la rodeaban contaban con plantas y animales obtenidos gracias a las expediciones de Zheng He. La torre fue destruida durante la rebelión Taiping en 1856.




















Cuarto viaje



Hasta ese momento las Flotas habían cumplido sus objetivos de mejorar las relaciones comerciales con el sureste asiático. A partir de este momento Yongle ordena la exploración de Arabia y África, lugares que, si bien no eran desconocidos para los chinos, no habían sido nunca explorados sistemáticamente. Para muchos, es el carácter megalomaníaco de Yongle el que promueve este nuevo y ambicioso objetivo.

Aunque la orden de zarpar se dio en diciembre de 1412, Zheng He no partió de Nankín hasta enero de 1414. La flota constó de 63 buques y entre sus tripulantes contó por primera vez con el cronista y traductor de árabe Ma Huan.

La Flota mantuvo su rumbo habitual hasta la India, recalando en Champa, Java, Sumatra, Malasia, Maldivas, Sri Lanka y la India. Parte de la Flota, comandada por el eunuco Yang Min, se separó de la principal y se dirigió hacia el reino de Bengala.

En la ciudad de Semudera (llamada por los chinos Liuqiu) en Sumatra el caos interno provocó la intervención de Zheng He. El rey del momento debía afrontar un aspirante. El emperador Yongle decidió que lo mejor era dejar en el trono al rey y le envió a él los regalos; eso enfadó al aspirante Sekander, que atacó a Zheng He. En esta ocasión el marino chino tenía una buena excusa para combatir y capturó a Sekander, que fue enviado a China.

Desde las Maldivas, la flota principal de Zheng He zarpó hacia Ormuz, ciudad que impresionó a los chinos por sus riquezas. Allí encontró embajadores de África, a los que convenció para que se unieran a su flota y presentaran sus respetos a Yongle.

Mientras tanto la flota secundaria de Yang Min había vuelto a China en 1414 llevando como invitado al rey de Bengala, Saifu'd-Din. El rey llevó consigo un curioso presente al emperador chino. Se trataba de una jirafa, que los chinos creyeron que se trataba de un qilin, animal mitológico que aparecía sólo cuando existía un buen gobierno, por otra parte, fue un qilin el ser que anunció a una mujer virgen que tendría un hijo, el cual según la mitología china corresponde a Confucio, por lo que el emperador al ver éste animal considero que definitivamente el cielo y los dioses favorecían su reinado. En la corte muchos, incluido Yang Min, felicitaron a Yongle por ese buen augurio pero este, aunque complacido, rehusó las felicitaciones y manifestó que el mérito era del anterior emperador. Además del qilin aparecieron otros animales fabulosos como caballos celestiales (cebras) y ciervos celestiales (antílopes).

En verano de 1415 Zheng He volvió a China con la flota principal. El rebelde Sekander fue presentado al emperador, que ordenó su ejecución. Los embajadores de Malindi también trajeron una jirafa, lo que produjo una nueva solicitud del Ministro de Ritos para hacer un acto ceremonial de felicitación por la aparición de un nuevo qilin, pero Yongle tampoco aceptó esta vez.











Quinto viaje



El 28 de diciembre de 1416 Yongle ordenó a Zheng He preparar un nuevo viaje. Los objetivos del mismo serían devolver los embajadores a sus países de origen y proseguir hasta África para establecer relaciones comerciales. Además, llevaba un sello de reconocimiento para el rey de Cochin y así mantener un equilibrio de poder con la otra ciudad india de la costa malabar, Calicut.

La Flota se detuvo en Quanzhou para cargar porcelana y, después, en 1417 comenzó su viaje. Se repitió aproximadamente la misma ruta: Champa; Java; Palembang, Semudera y Atjeh en Sumatra; Pahang y Malacca en Malasia; Maldivas; Sri Lanka; Cochin y Calicut en India. Volvieron a Ormuz y después visitaron por primera vez Adén, cuyo reino abarcaba el sur de la Península Arábiga hasta La Meca. La Flota fue bien recibida por el sultán de Adén, que posiblemente vio a los chinos como unos deseables aliados frente al expansionismo de los mamelucos de Egipto.Parece ser que parte de la Flota se separó de la principal para efectuar una visita a la ciudad santa de La Meca.

Tras zarpar de Adén, la Flota se encaminó al sur, visitando por primera vez las costas africanas. Devolvió a los embajadores de Mogadiscio, Brawa (en Somalia) y Malindi. En esas costas habita una población hablante de suajili, producto de la mezcla de mercaderes con la población autóctona. Dichos mercaderes eran africanos, árabes, persas e indios pero los nativos, desconfiados porque sufrían frecuentes incursiones, no recibieron de buen grado a Zheng He y su flota. De hecho Fei Xin los calificó de "revoltosos".

En la ciudad de La-sa (Somalia) se produjo uno de los momentos más controvertidos de los viajes de Zheng He. Según el novelista Luo Maodeng, Zheng He ordenó atacar la ciudad con armas de fuego hasta que obtuvo su rendición.Sin embargo esta afirmación no goza de credibilidad para la mayor parte de los historiadores pues aunque la obra de Maodeng se basa en los escritos de un oficial de Zheng He (Gong Zhen) cabe recordar que se trata de una novela, se aparta de la política de Zheng He y, además, las ciudades-estado africanas de aquella época carecían de defensas.

La Flota volvió a China el 15 de julio de 1419. Los embajadores extranjeros causaron sensación en la corte por su extrañeza. Además, llevaron un nuevo qilin.










Sexto viaje


Menzies sostiene que en 1421, más de un centenar de barcos chinos alcanzaron las islas de Cabo Verde, entre África y Sudamérica, y de allí se dividieron en tres expediciones mayores que luego se volvieron a reencontrar en China, tras recorrer miles y miles de millas náuticas y descubrir nuevas tierras hacia los cuatro puntos cardinales.

La flota expedicionaria I, del almirante Zhou Wen, llegó a las Antillas, y de allí bordeó toda la costa atlántica norteamericana siguiendo hasta el océano Ártico, para retornar a aguas chinas por el norte de Groenlandia, de Islandia y de Asia. Se desplazó entre los icebergs del legendario “Paso del Norte”, que buscaron infructuosamente europeos y norteamericanos durante gran parte del siglo XIX.

El almirante Zhou Man, entretanto, al mando de la expedición II, bordeó Sudamérica desde las Guayanas hasta las islas Malvinas, pasando por Brasil y el río de la Plata. En el extremo sur, Zhou Man dio la vuelta por el estrecho que Magallanes, “descubriría” un siglo después, para remontar enseguida por la corriente de Humboldt, a lo largo de Chile y la costa pacífica sudamericana.

Avanzó al norte de Perú, donde hasta hoy son hallados objetos arqueológicos de manufactura o inspiración china, y de allí siguió al sur-oeste a Nueva Zelanda y la costa oriental de Australia, para luego retornar a América. La recorrería esta vez desde California –a la que imaginó como una isla– hasta el Ecuador. Desde allí emprendió el regreso a China, a través del archipiélago filipino.

Finalmente, la expedición III, a cargo de Hong Bao, otro almirante eunuco, como los anteriores y todos los más altos oficiales de la Marina Imperial china de esos años, protegidos del Emperador Yongle, hizo el trayecto de las islas de Cabo Verde hasta la Antártica, descendiendo en vertical, para luego bordear las costas más australes del mundo, cubiertas de nieve, de regreso hacia el Este.

Así, Hong Bao llegó a las islas Kerguelen, al sur de la India, donde hoy funciona una base atómica francesa cercana al círculo polar. Desde allí enfiló sus naves hacia el Norte, rumbo a China, con escala en la costa occidental de Australia, antes de completar la hazaña colectiva que ahora asombra al mundo, tardíamente enterado de esta proeza sin parangón en los anales de los grandes descubrimientos y navegaciones de la humanidad










Séptimo viaje


Hongxi murió apenas nueve meses después de haber subido al trono y cedió el trono a su hijo mayor Zhu Zhanji, que adoptó el nombre de Xuande. El estilo de gobierno del nuevo emperador combinó el de su padre y el de su abuelo. Aunque mantuvo los consejeros confucionistas, repuso en su cargo a muchos eunucos. Al igual que su padre, intentó mantener los impuestos bajos y evitó las aventuras militaristas, pero también deseó mantener intensas relaciones diplomáticas y comerciales.

Hongxi estaba preocupado porque el comercio tributario había declinado desde el sexto viaje y la pérdida de influencia en el exterior.Así el 29 de junio de 1430, al poco tiempo de la muerte de Xia Yuanji, uno de los más firmes detractores de los viajes, ordenó iniciar los preparativos de una nueva expedición.

Los preparativos llevaron más tiempo que en anteriores ocasiones debido al parón de seis años. Se trató de la mayor de todas las expediciones, con más de 300 barcos.

El objetivo principal de la expedición eran restaurar la tranquilidad en los mares. Los nombres de los barcos son una buena muestra de ello: Pura Armonía, Tranquilidad Duradera o Amable Descanso.

Antes de zarpar Zheng He erigió dos tablas (una en la desembocadura del Yangtsé y la otra en la desembocadura del Min) en las que se relataban los logros de sus viajes.

La Flota zarpó de Nankín el 19 de enero de 1431, pero se detuvo en Jiangsu y Fujian para repostar y reclutar tripulantes. Finalmente salió de China el 12 de enero del año siguiente y se detuvo en Qui Nhon (Vietnam), Surabaja (Java), Palembang (Sumatra), Malaka, Semudera (Sumatra) y Sri Lanka. Finalmente llegaron a Calicut (India) el 10 de diciembre de 1432.

De allí se dividieron en dos grupos. Hong Bao llevó una flota a África, llegando tan hacia el sur como Kenia y Mozambique. Dos barcos intentaron descargar mercancías en Adén, pero fueron mal recibidos por tensiones políticas locales. Se dirigieron entonces a Jidda y Dhurfar, desde donde Ma Huan asegura haber ido a La Meca y Medina aunque, dado que sus descripciones contienen diversos errores, se duda de que realmente estuviera allí. Una vez hecho esto se reunieron con el resto de la Flota en Calicut y emprendieron el regreso a China.

Parece ser que Zheng He no visitó Arabia ya que eso, como musulmán, hubiera sido escrito en las crónicas. En su lugar es probable que motivos de salud hicieran que se quedara en Calicut y que Ma Huan le acompañara. Sí que parece claro que murió en el viaje de regreso a China y su cuerpo arrojado al mar, ya que eso es lo que asegura su familia y, además, en esas fechas se celebró un funeral de cuerpo ausente en Semarang. Sin embargo, sus zapatos y una brizna de sus cabellos fueron llevados a Nankín para ser enterrados en una cueva budista. En Nankín (colina de Niushou) se erigió una lápida funeraria musulmana, pero no se ha encontrado en ella ningún resto humano u objeto. La tumba fue restaurada en 1985.

La Flota llegó a China en julio de 1433 y los embajadores fueron presentados al emperador en septiembre, portando regalos (entre ellos cinco nuevos qilin). Hongxi pudo contemplar con satisfacción cómo se restauraba el comercio tributario, pero murió en 1435 tras una breve enfermedad.





Un mito flotante

Zheng He estuvo al mando de todas las flotas chinas durante casi tres décadas, desde 1405 hasta 1433. Él mismo dirigió la construcción de los enormes barcos que las integraban, en astilleros que hizo erigir en Nanking hace seis siglos. Aún hoy se encuentran en plena producción.

Calificado de “explorador, conquistador, diplomático y promotor del comercio global” por la revista norteamericana “Time”, el eunuco Zheng He fue proclamado por la misma publicación como el número 14 entre las 100 personalidades que más han influido en la historia de la humanidad, por sus viajes, descubrimientos y mapas que agentes secretos llevaron a Italia, primeramente, para luego ser vendidos a los reyes de Portugal, España e Inglaterra. Décadas después, es cierto, pero que habrían permitido enviar a los navegantes europeos siguiendo rutas ya comprobadas.
















¡Leven anclas!

Contra lo que se cree habitualmente, China ha tenido desde siempre una vieja tradición marinera. Los barcos chinos habían navegado durante siglos a la India, ya desde principios de la dinastía Han, 200 años antes de Cristo, y sus marineros conocían y empleaban la brújula, denominada en aquellas latitudes “la cuchara que marca el sur”.

Pero fue durante la dinastía Song (960-1279) que se logró un gran desarrollo económico y cultural en el Celeste Imperio que benefició a la marina. Los chinos inventaron entonces el papel, la imprenta (anticipándose a Gutenberg), el reloj, el compás, el timón, el acero, la pólvora, bancos y billetes, la astronomía. Hicieron canales y desviaron ríos, dando alas a un gran desarrollo económico, científico, marítimo y militar, que se manifestaría posteriormente en tiempos de Zheng He y su flota de las maravillas.

Los constructores navales chinos también desarrollaron las velas de proa y popa, el “timón fenestrado” (una plancha de madera o metal bajo el agua con hoyitos, que alivianaba considerablemente los movimientos hacia babor o estribor). Este invento chino se empezó a aplicar en Europa recién en 1901.












Las grandes expediciones

La flota china de Zheng He tenía, en su mejor momento, 317 barcos enormes, transoceánicos, comparables a los cruceros de turismo que recorren en estos tiempos el Caribe, y muy superiores a los galeones españoles de fines del siglo XVIII. Tenían los orientales triple casco de madera de teca, y hasta 10 pisos desde bodega a cubierta; 130 metros de largo y 60 de ancho. Eran veleros con nueve palos (los buques-escuela de hoy dia, en comparación, habitualmente tienen cuatro palos, 115 metros de eslora largo y siete pisos desde la quilla al puente superior).


El tamaño de los veleros chinos transoceánicos era cinco veces mayor que las carabelas españolas de Colón que llegaron a Guanahani, o las portuguesas que alcanzaron el Cabo de Buena Esperanza, al mando de Vasco da Gama. Se necesitó tanta madera para las construcciones navales chinas del siglo XV, que hasta se produjo una guerra con Vietnam cuando el “hermano mayor” chino procedió a talar los bosques de grandes árboles milenarios del país más pequeño.



Con esos y otros recursos, la flota china de los descubridores tenía una diferencia aplastante con sus competidores en cuanto al número de marineros: entre 27.550 y 30 mil tripulantes, incluyendo astrólogos y astrónomos, médicos, contadores, comerciantes, escribas, policía naval, personal de los barcos mensajeros interflota, de los barcos de carga y de guerra que acompañaban a los dedicados exclusivamente a la exploración.


Frente a ellos aparecen mínimas las dotaciones de Hernando de Magallanes, cinco barcos y 270 marineros; Colón, el mejor situado, entre 104 y 1.200 hombres, distribuidos entre 3 y 17 embarcaciones, dependiendo del viaje; Francis Drake, con una flotilla que osciló entre 2 y 30 buques piratas, y una tripulación máxima de 166.

















“Supermercados” y tormentas


Como alimentar a una población “flotante” tan enorme era un problema de abastecimiento mayor, la escuadra china mantenía durante los viajes verdaderas granjas sobre las olas, en que se criaban animales y plantas durante la travesía, especialmente cultivos de soja, que además servían para desalinizar el agua de mar, y centenares de patos, pollos y cerdos.


Sin embargo, fue una catástrofe humana la que se abatió sobre la gran Armada china de hace 600 años. Una monarquía reaccionaria había sucedido al gran Emperador Yongle. Las ideas conservadoras del confucianismo, que detesta el caos y los cambios, proclama la inmutabilidad de los conocimientos tradicionales, y otros dogmas semejantes habían penetrado en la elite china, llamando a “no alterar el orden del universo” ni “el curso natural de las cosas”.






Se urdió una conspiración contra la casta de los eunucos, que tenían influencia directa sobre las decisiones de los emperadores, y hubo una rebelión provinciana contra los inmensos gastos e impuestos que significaba el mantenimiento de una flota tan considerable como la que comandó Zheng He.

La burocracia reaccionó contra la clase de los mercaderes, celosos de los poderes de la marina y de los eunucos, que fueron igualmente relegados de los puestos de decisión imperial. China suspendió la construcción de sus gigantescas naves y toda exploración y expedición.

Para fines del 1400, cuando entra Colón a escena, los chinos tenían prohibido construir naves con más de dos palos. La edad epopéyica de su armada había terminado. Los transoceánicos juncos fueron desguazados para usar su madera en construir o barcos más chicos o mesas y sillas. El aislacionismo triunfó tras la muerte del almirante musulmán, que llevó a la gloria a la Armada china.





















6 comentarios - El gran almirante Zheng He

CZEELTPA +3
almirante

Un muy buen post¡¡¡¡¡
jaco7
zarpado post. +10
gpatera +1
Te podras imaginar que en ninguna web española o portuguesa, dicen esto!!! jajajjj!
GoyitaLuna +1
buen post sobre la historia
gpatera +1
Estas son las cosas que jamas te van a enseñar en la escuela. Ahí te enseñan la historia oficial y no la verdadera!!! Gracias por pasar!