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OOS, la bestia de Tupolev y Antonov

OOS, la bestia de Tupolev y Antonov


En la astronáutica, un concepto que es muy recurrente pero casi nunca llevado a la práctica son los sistemas de lanzamiento aéreo. Desde la Alemania nazi se han proyectado vehículos que despeguen horizontalmente y alcancen el espacio. Apenas uno ha alcanzado el nivel operacional (el Pegasus). Pero si el sistema diseñado por Tupolev y Antonov hubiera sido construido, quién sabe dónde estaríamos ahora.


El OOS de Tupolev

La mayoría de los sistemas de lanzamiento aéreo tienen dos componentes: el lanzador y el vehículo espacial propiamente dicho. El lanzador es, como podrán suponer, un avión cuya función es llevar lo más alto al vehículo espacial y darle una aceleración inicial modesta, y sobre todo, quitarle la enorme penalización de combustible que significa el despegue desde el suelo, permitiéndole aumentar su carga útil (que sigue siendo modesta, en todo caso).
Los soviéticos proyectaron muchos de estos sistemas, pero el que dejó chicos a todos los demás fue el de Tupolev y Antonov, a finales de los 80. Llamado OOS (Odnostupenchati Orbitalni Samoliot, 'avión orbital de una etapa'), consistía en un orbitador con una masa de 675 toneladas, aunque la mayor parte de la misma consistiría en combustible (un problema común a todos los sistemas de lanzamiento espacial). Exteriormente, no se diferenciaba mucho del Shuttle o del Burán. Miren:





No particularmente impresionante, ¿cierto? Pero piensen un momento en lo que significa poner en el aire una carga de 675 toneladas, si el avión más pesado actualmente en servicio llega a las 640 toneladas con carga y todo… Ajá, necesitamos un avión realmente grande, de unos 120 metros de envergadura, con un peso cercano a las 1000 toneladas. Como eso nos acerca a una masa total de unas 1600 toneladas, vamos a necesitar mucha potencia, y muchos motores para suministrarla. ¿Cuántos? No muchos, unos 24 motores bastarán. ¿24? Sí, 24. Y ahí lo tienen: el Tupolev OOS acarreado por el Antonov AKS





Sí, es lo que parece. Un avión gigante de 1000 toneladas formado por dos fuselajes del tipo Antonov An-225 (todavía hoy el avión más grande del mundo) con nada más y nada menos que 24 motores a reacción, que podían llegar a 40 (!), situados tanto en el extradós como el intradós del ala. La masa conjunta del OOS y el avión alcanzaría las 1650 toneladas. Eso es pensar a lo grande y lo demás son tonterías.










Lamentablemente, el proyecto era demasiado alocado como para convertirse en realidad, aunque lo sorprendente no es que el sistema OOS no saliese adelante, lo alucinante es que semejante engendro de entre 24 y 40 motores fuese estudiado seriamente… Y que no fuera el único monstruo que idearon los rusos. Pero, ¿a quién no le hubiera gustado verlo, o volarlo?


Plano de tres vistas del sistema OOS-AKS. En la vista frontal pueden apreciarse los motores extras (!) que pudiera haber llevado el AKS (aparecen como círculos más claros).



Otros quiméricos modelos de lanzadores rusos

Eso es todo, espero que les haya gustado.

1 comentario - OOS, la bestia de Tupolev y Antonov

kosteleta +1
Los rusos no solo se van al carajo en sus proyectos, si no que a veces los llevan a cabo.
Como el caso del cohete energia que hasta hoy sigue siendo el cohete mas grande jamás construido. O el cohete lunar que tenia 32 motores.
Conclavista +1
El asunto es que el Energuiya sería totalmente útil hoy, ya que su capacidad de carga triplicaba la de los cohetes que en este momento se están proyectando. Y lo del cohete lunar fue por pura envidia: los contructores de cohetes no podían permitir que un fabricante de motores de aviones les ganara en su terreno, y por eso a Kusnetzov no le dieron los fondos para poder aumentar la potencia de su motor, y por eso el N1-L3 tuvo que llevar tantos motores.