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Cigarrillos electrónicos.

¿Son los cigarrillos electrónicos realmente seguros?

Cigarrillos electrónicos.

En los últimos años, las ventas de los llamados e-cigarette se han disparado. Estudios señalan que en Estados Unidos su uso subió de 50.000 en 2008 a 3,5 millones en 2012. En Europa ocurre lo mismo y actualmente la cifra supera los 10 millones.

Ese aumento en la cantidad de adeptos ha generado preocupación sobre el tema, por considerarlo una nueva fuente de adicción a la nicotina. También ha abierto el debate sobre su regulación. En la actualidad, los cigarrillos electrónicos están en una especie de limbo legal en la mayoría de los países.

En el Reino Unido, están estudiando su prohibición en espacios públicos, dándole el mismo tratamiento que a un cigarrillo convencional.

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Son dispositivos electrónicos que básicamente imitan en forma a los cigarrillos convencionales. Tienen dos partes: un extremo con nicotina líquida, y en el otro hay una batería recargable con un atomizador.

Cuando el usuario inhala por la boquilla, el líquido de la nicotina se vaporiza. Lo que parece humo es en realidad vapor de agua.

La persona absorbe el ingrediente que crea la adicción al cigarrillo, la nicotina, pero sin las toxinas dañinas provenientes de la combustión de la hoja del tabaco que ocurre en las versiones reales.

¿Son seguros?

La respuesta de la Asociación Médica Británica es sencilla: todavía no se sabe.

Es un producto relativamente nuevo. Para evaluar y determinar sus posibles riesgos, se requieren de estudios a largo plazo. Existe la preocupación de que los cigarrillos electrónicos disponibles en el mercado no cumplen con los estándares adecuados de seguridad, eficacia y calidad.

En Estados Unidos, sólo los e-cigarettes para usos terapéuticos están regulados por la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, ese organismo busca promulgar restricciones a los “productos novedosos de tabaco”, entre los que están el e-cigarette de uso común, geles de nicotina y algunos productos de tabaco soluble. Piensan que más bien aumentarían la adicción a la nicotina en lugar de reducir la cesación, especialmente entre los jóvenes.

Por otro lado, algunos expertos aseguran que han encontrado niveles de contaminación en algunos e-cigarettes disponibles en el mercado que no cumplen con los estándares de fabricación.

A pesar de todo lo dicho, existe un consenso generalizado que los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que fumar tabaco, cuyo hábito es responsable de más de 5 millones de muertes al año, según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

¿Sirven para dejar de fumar?

Aunque organismos oficiales, como el sistema de seguridad social británico, no los recomiendan para dejar de fumar, existe evidencias de que los cigarrillos electrónicos pueden ayudar.

Un equipo de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelandia, publicó un estudio en el que comparaban los e-cigarettes con los parches de nicotina.

Los resultados mostraron que el 7,3% de las personas que usaron e-cigarettes dejaron el cigarrillo a los seis meses, mientras que el 5,8% lo hicieron usando los parches. Otro dato es que tras ese período, el 57% de los usuarios del dispositivo electrónico redujeron a la mitad el número de cigarrillos convencionales que fumaban al día, comparado con el 41% de quienes usaron parches.

El futuro

Como se ve, todavía no se tienen conclusiones suficientemente claras sobre este invento. A toda esa incertidumbre hay que agregar otro dato: varias asociaciones gubernamentales han mostrado su preocupación por la forma en que este producto se promociona en las redes sociales. Las versiones de sabores a frutas, menta y chocolate que existen pueden ser atractivos para los niños, lo que no es para nada bueno.

1 comentario - Cigarrillos electrónicos.

ultracrix +2
yo no fumo, mis fotos lo prueban