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Cuentos y pensamientos esotéricos

EL VIAJE


"Se dirigían unos camelleros a la ciudad de Damasco. Transportaban sedas, especias, óleos, vino y trigo.

Durante el viaje temían ser asaltados por los bandidos, por lo cual habían establecido turnos de vigilancia nocturna.

Al tercer día de camino invitaron a unirse a la caravana a varios camelleros mas, que aunque su destino no era Damasco, al menos se protegerían mutuamente durante unos cuantos días.

Al cabo de una semana divisaron un oasis y pensaron que era un buen lugar para acampar un par de días, puesto que lo que trasportaban no era perecedero.

Llegaron al oasis y después de saciar la sed pudieron descansar y hablar.

Yo -dijo uno-, soy mahometano porque el profeta me hizo conocer la palabra de Alá y sólo pienso en alcanzar el paraíso prometido.

Yo -dijo otro-, soy judío de religión y desciendo de la estirpe de Josué.

Yo -dijo otro-, soy cristiano, porque mis padres me enseñaron que Jesús era el Hijo de Dios y que sus palabras y su evangelio nos llevarían a la derecha del Padre.

Así hablaron todos, menos uno, que sólo oía y callaba.

De pronto, uno le preguntó: ¿Y tú, de qué religión eres?

De ninguna -respondió-, mis creencias se refieren a mí mismo y a lo que yo sea capaz de hacer por mí y por los demás.

En ese momento los demás empezaron a tratar de convencerle de que la religión de cada uno era la mejor y que debía profesarla, Así, se entabló una violenta discusión acerca de lo buenas que eran unas religiones y lo malas que eran otras. Cada uno defendía la suya y atacaba las demás.

El que no tenía religión se levantó en un momento dado y alzando la voz dijo:

-¡Ay de aquél que sólo ve en mí un motivo de discordia porque yo soy la unidad, dice el Señor vuestro Dios!

Todos callaron y se volvieron a mirarle, entonces le preguntaron:

¿Quieres profesar una de nuestras religiones para que se acabe la discusión?

Él les dijo:

Elegiré aquella cuyo Dios sea el más poderoso. Para ello, cada uno caminará solo, alejado de los demás varios kilómetros, y de aquél que llegue sano y salvo sera la religión que adoptaré.

Se miraron unos a otros y agacharon la cabeza porque habían descubierto que sólo lo que fueran capaces de hacer por sí mismos y por los demás sería su mayor fortaleza.

Cuando llegaron a su destino, todos se hicieron de la religión única, llamada así porque su objetivo es la Unidad".




LA PIEDRA Y EL RÍO


Una piedra pequeña cayo a un río y orgullosa observaba, desde el fondo, las ondas que había formado.

La corriente deshizo inmediatamente las ondas y la piedra pensó:

"Nada es inmutable, ni siquiera la belleza, como ha ocurrido con mis ondas. El agua al correr arrastra los sueños y las realidades en una forma ciega, sin separar lo bello de lo feo"

Siguió pensando la piedra que, no obstante, el discurrir del agua creaba remansos y figuras muy alegres, y que por tanto, se podía disculpar la poca sensibilidad del río en otras facetas como la destrucción de ondas creadas por las piedras que caen en él.

De pronto una gran roca cayó y taponó el curso del río, y la pequeña piedra pensó:

"Efectivamente nada permanece, todo es efímero, hasta el discurrir de un río puede ser parado en cuanto se le opone una fuerza superior y ciega, como es esa burda piedra que no tiene sensibilidad. ¡Vedla ahí tapando el río! ¡Tan grande y tan sin gracia!".

Porque era una piedra realmente fea.

Se formó un lago y cayó otra pequeña piedra y, esta vez, las ondas que formó no se rompieron sino que suavemente fueron llegando a las orillas llevando reflejos dorados del sol crepuscular.

(Esta segunda historia tiene que ver con la trayectoria del grupo Aztlán, que se puede traspolar a la historia de muchos grupos)
Esta segunda historia de "La piedra y el río" viene a significar que el discurrir del río convierte todo en efímero y sin trascendencia aparente, y que los miembros del grupo son las pequeñas piedras en dos momentos distintos de su vida, antes y después del grupo. Y que cuando el grupo aparece (gran roca) la trayectoria de los miembros del grupo se detiene y adopta otra perspectiva donde las acciones de los miembros del grupo (caídas al agua) tienen una mayor trascendencia y llegan a su final de una forma brillante, porque reflejan una energía superior por lo que aporta cada individuo a la formación del grupo.




Una última frase para reflexionar:
"No conocen las nubes su trayectoria ni su final cuando son creadas. No conoce el trigo su importancia para el sustento del hombre. No conoce el perro la importancia de su sentido de fidelidad al hombre. Sin embargo, todos cumplen su papel sin pararse a cambiar ni un átomo de él.
El hombre pasa su vida o como la nube, el trigo y el perro, o tratando de encontrarse a sí mismo. ¿Lo hace para cambiar su papel? ¿Lo hace para realizar bien su papel? En realidad, el hombre es el único que busca la forma de saber quién escribió el papel.



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