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Todo sobre; Redes Inalámbricas.

Redes Inalámbricas para el desarrollo en el mundo.



Inalámbricas comunitarias en América y el Caribe) por sus aportes, ideas y comentarios para la construcción de este artículo.
la implementación de redes inalámbricas comunitarias en américa latina y
el caribe (alc) es un proceso que se ha llevado a cabo gracias a iniciativas
desarrolladas desde lo local pero que carece de consensos o políticas
nacionales o regionales que permitan ampliar su impacto positivo en el
desarrollo de la región.
en este documento se presentan conceptos que pretenden esclarecer aspectos
técnicos básicos que admiten la implementación de redes inalámbricas
comunitarias. asimismo, se hace un recorrido sobre la situación actual de los países
latinoamericanos en lo referente a la implementación de este tipo de redes tanto
en entornos rurales como urbanos; se hacen consideraciones sobre la regulación
existente, sobre todo en lo referente al uso del espectro y a la posibilidad de
proveer servicios a nivel local; y se revisan además otros aspectos que dificultan
su implementación y aprovechamiento por parte de las comunidades.
finalmente, se reflexiona sobre diferentes aspectos a considerar para
aprovechar mejor estas tecnologías, que requieren la atención, discusión y
toma de medidas no solo por parte de los gobiernos sino también del sector
privado, las organizaciones sociales y los grupos de investigación.

2 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
Es evidente la inequidad existente en el acceso e infraestructura
de tecnologías de información y comunicación
entre los países considerados como desarrollados y los
países de América Latina y el Caribe (ALC) considerados
como en vías de desarrollo. Los datos presentados en el
informe “Sociedad de la información global: una mirada
estadística” publicado por Naciones Unidas en abril de
20082
muestran que en los países de ALC por cada 100
habitantes hay 5 abonados/as a conexiones fijas a internet,
de las cuales solo 3 corresponden a conexiones con un
ancho de banda superior a 256 kbps.
Aún en el caso de las líneas telefónicas fijas, por cada 100
habitantes hay 18 líneas telefónicas, que en su mayoría se
encuentran ubicadas en las áreas urbanas. Aunque estas
cifras se han incrementado en comparación con los datos
suministrados en el mismo informe para el año 2000,
todavía la cobertura de estos servicios es insuficiente.
Cabe hacer el análisis no solo desde las cifras sino considerando
la realidad de los países de ALC y su proceso de
desarrollo visto como la formación de valores que aportan
a una mejor calidad de vida de las colectividades. La escasa
oferta tecnológica en zonas rurales y marginales ha
sido contemplada dentro de estrategias gubernamentales,
y en muy pocos casos comerciales, para dar acceso a
las comunidades, pero sin considerar sus necesidades y
características, lo cual ha con la falta de
apropiación de las redes y el posterior fracaso de las
iniciativas.

La tecnología, y como caso particular las redes, pueden
considerarse como herramientas para fortalecer los
vínculos internos y externos de las comunidades y facilitar
su acceso a herramientas e información, así como para
abrir espacios de trabajo e intercambio. Pero para esto
es necesario que la implementación de dichas redes no
esté limitada a las decisiones de las grandes compañías y
gobiernos sino que sea impulsada por las comunidades,
quienes además deberían encargarse de la adecuación
y mantenimiento de infraestructura que responda a sus
necesidades y características, permitiendo establecer sus
propios servicios y estrategias de comunicación.
Las redes inalámbricas, y en especial tecnologías como WiFi,
cuentan con características que facilitan esta posibilidad.
Sin embargo, se requiere que los gobiernos no pongan
trabas al uso de esta tecnología sino que generen mecanismos
de regulación que permitan su implementación,
manipulación y aprovechamiento por parte de las comunidades,
así como la adecuación de la normativa para que los
servicios de telecomunicaciones ofrecidos a través de esta
infraestructura puedan ser suministrados por prestadores
no tradicionales (cooperativas, consorcios comunitarios,
asociaciones civiles o grupos vecinales, etc.), allanando en
estos casos los requisitos legales necesarios.
Introducción

3 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
La gran mayoría de las redes inalámbricas comunitarias
utilizan tecnología Wi-Fi3
. Esta tecnología está definida
en la familia de estándares inalámbricos 802.11 del IEEE,
siendo las más representativas las enmiendas 802.11a,
802.11b, 802.11g, 802.11e y la 802.11n, que aún no ha
sido aprobada definitivamente pero de la cual ya existen
versiones comerciales.
Esta familia de estándares trabaja en las bandas de radiofrecuencia
de 2.4GHz y 5GHz asignadas por la UIT para
redes inalámbricas como uso secundario. En esta banda
trabajan también los hornos de microondas domésticos
y muchos otros dispositivos industriales que no requieren
de licencia por parte de los entes reguladores del espectro
en cada país; de aquí se deduce que el uso primario de
estas frecuencias es para aplicaciones distintas a las de
comunicación. Sin embargo, estas frecuencias también
han sido utilizadas para diferentes servicios de comunicaciones
como teléfonos inalámbricos, intercomunicadores,
transmisión de video y audio a corta distancia, etc. Por
este motivo se debe tomar en cuenta los otros usuarios de
esta porción del espectro en un espacio físico determinado
y establecer límites en los niveles de potencia máximos
utilizables, para evitar interferencias con otras redes.
La enmienda 802.11g usa la banda de frecuencias
de 2.4GHz mientras que la 802.11a usa la banda de
frecuencia de 5GHz. Esto hace que las redes que utilizan
una u otra tecnología no sean interoperables a pesar de
que utilizan las mismas técnicas de modulación y por
ende la misma tasa máxima de transmisión de 54Mbps.
La enmienda 802.11b tiene una tasa de transferencia
de 11 Mbps y opera también en la banda de 2.4GHz
por lo cual es compatible con la 802.11g, que hace
3 Tecnología de transmisión de datos a través de redes computacionales
utilizando ondas de radio en lugar de cables.
¿Qué son las redes inalámbricas comunitarias?
Las redes inalámbricas comunitarias son redes que permiten
el acceso inalámbrico a diferentes tipos de recursos y
servicios disponibles ya sea en internet o en una red local,
y que se caracterizan por ser diseñadas e implementadas
esperando contribuir al mejoramiento de la calidad de vida
de las comunidades. En este punto se puede entender
la importancia de que la comunidad sea parte activa
del proceso mismo de concepción, implementación y
mantenimiento de la red.
La tecnología
Las redes inalámbricas permiten la interconexión entre dos
o más puntos, nodos o estaciones, por medio de ondas
electromagnéticas que viajan a través del espacio llevando
información de un lugar a otro. Para lograr el intercambio
de información existen diferentes mecanismos de comunicación
o protocolos que establecen reglas que permiten el
flujo confiable de información entre nodos. Por ejemplo,
el conjunto de protocolos TCP/IP utilizado en redes de
computadoras como internet, permite que cualquier
computadora que los implemente pueda comunicarse con
otra que se encuentre conectada a la misma red.
Los estándares son una serie de normas que definen la
forma en que se deben realizar ciertos procesos para
garantizar la calidad y seguridad de su funcionamiento,
sin importar el tipo de dispositivo o las diferencias en
su construcción. Los estándares facilitan además la
interoperabilidad entre componentes aunque estos
tengan características diferentes. Existen diferentes
organismos internacionales que originan estándares;
en el área de telecomunicaciones se encuentran, por
ejemplo, el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos
(IEEE, por su sigla en inglés) y la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT).
Tabla 1: Resumen de las características técnicas de la familia de estándares 802.11
802.11b 802.11g 802.11a 802.11n versión
preliminar 2.0
Máxima tasa de
transferencia 11Mbps 54Mbps 54Mbps 300Mbps*
Banda de frecuencia de
operación 2.4GHz 2.4GHz 5GHz 2.4GHz y 5GHz
Canales sin
solapamiento 3 3 23 23
Fuentes de interferencia Bluetooth, monitores
de bebé, hornos microondas,
transmisores
de video
Bluetooth, monitores
de bebé, hornos microondas,
transmisores
de video
Teléfonos inalámbricos,
transmisores de video
Los mismos que 802,11b/g
a 2.4GHz. Los mismos que
802.11a a 5GHz
Estándar aprobado Si Si Si En proceso
* Suponiendo canal 40MHz y MIMO 2x2.

4 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
posible la interoperabilidad de dispositivos y redes que
los utilicen.
En la Tabla 1 se encuentran algunos valores característicos
de cada una de estas variantes.
Cada variante del estándar utiliza cierto número

canales dentro de la banda de frecuencia de trabajo. Los
canales están separados cada 5MHz, pero cada transmisión
ocupa unos 20MHz, por lo que no se pueden utilizar
canales contiguos sin causar interferencia.
Se están desarrollando otras enmiendas del estándar
802.11 que prometen muchas mejoras sobre las actuales
versiones. Entre ellas, una de las más importantes es la
802.11n que está definida para trabajar tanto en la banda
de 2.4GHz como en la de 5GHz y ofrece una velocidad
nominal de transmisión de hasta 600Mbps gracias a la
incorporación de la tecnología MIMO (Multiple Input,
Multiple Output). Ésta permite la utilización de varios
flujos de datos al mismo tiempo entre el mismo par de
estaciones, así como el uso de canales de 40MHz de ancho
y de técnicas de modulación más avanzadas. En agosto
de 2008 ya se encontraba disponible la versión preliminar
2.0 de esta variante. Algunas de sus características pueden
consultarse en la Tabla 1.
Una de las ventajas del uso de estándares para la
implementación de redes inalámbricas comunitarias es
la posibilidad de interconectar varias redes independientemente
del proveedor tecnológico de los dispositivos
que la conforman, pues todos deben cumplir con las
características definidas en el estándar. Así, es posible
implementar redes comunitarias que progresivamente
puedan conectarse con otras para compartir recursos y
servicios, facilitando el intercambio de información entre
comunidades.
Otro estándar que se presta para la construcción de
redes inalámbricas comunitarias es el IEEE 802.16, base
de WiMAX (Wireless Microwave Access). Desde el punto
de vista técnico, 802.16 presenta una serie de ventajas
con respecto a 802.11 pues es un estándar que ha sido
planeado desde el principio para redes de largo alcance y
para ofrecer garantías de tiempo máximo de transmisión
de paquetes que es lo que se conoce como “QoS (Quality
of Service)” en redes de telecomunicaciones. Existen dos
vertientes de este estándar que no son compatibles entre
sí, una enfocada a dar servicio a estaciones fijas, que es
la que más se presta para redes comunitarias, y otra que
admite la movilidad de los nodos y por tanto entra a competir
directamente con las redes de telefonía celular.
En este artículo no se trata el tema de la telefonía celular
porque esta tecnología no se presta para redes comunitarias
debido a que utiliza bandas de frecuencia sujetas a
otorgamiento de licencias. Estas licencias generalmente
tienen un costo muy elevado y que solamente están al
alcance de operadores de telecomunicaciones con amplia
experiencia y cuantioso capital de trabajo que pueden
esperar muchos años antes de recuperar su inversión.
IEEE 802.16 puede operar tanto en bandas sujetas a
licencia como en la banda libre de 5.8GHz, por lo que
constituye una opción viable para redes inalámbricas
comunitarias.
Varios operadores de telecomunicaciones han desplegado
redes basadas en 802.16 en Latinoamérica, pero a noviembre
de 2008 no tenemos conocimiento de ninguna
red comunitaria que se haya instalado utilizando esta
tecnología debido a que el costo de los equipos es aún
muy elevado.
No se descarta que en el futuro esta situación pueda
cambiar si las economías de escala permiten un abaratamiento
significativo de las estaciones base, pero al ser
una tecnología significativamente más compleja siempre
será más cara que 802.11.
En cambio, existen numerosas redes comunitarias que
se han implementado con tecnologías no estándar
específicas de un fabricante en particular, conocidas como
“tecnologías propietarias”.
Un ejemplo muy difundido lo constituyen las redes basadas
en la línea Canopy de la empresa Motorola. Aunque
no tiene ninguna relación con los estándares existentes,
Canopy puede operar tanto en frecuencias libres como
en frecuencias sujetas a licencia y ofrece soluciones punto
a punto y punto a multipunto con tasas de transmisión
que abarcan desde unos centenares de Kb/s a decenas
de Mb/s. El alcance puede extenderse a decenas de
kilómetros y su precio es intermedio entre las soluciones
basadas en Wi-Fi y las basadas en WiMAX y sistemas de
microondas tradicionales.
Mención aparte merecen las soluciones híbridas, que
ofrecen “extensiones” de la tecnología Wi-Fi adaptadas
para transmitir a grandes distancias. Éstas son muy
populares para las redes comunitarias y entre los varios
fabricantes que las ofrecen destaca Mikrotik.
Mikrotik es una empresa con sede en Letonia y distribuidores
en todo el mundo. Esta empresa empezó ofreciendo
un producto de software, el Mikrotik OS, que se hizo muy
popular porque puede ser utilizado en una gran variedad
de enrutadores inalámbricos. Aunque este producto
está protegido por varias licencias con diferentes precios
dependiendo del nivel de funcionalidad ofrecido, el costo
de las licencias es asequible. También ofrecen enrutadores
inalámbricos con el precio del software incluido en la
compra del hardware. Su producto más avanzado, el
software para enrutadores inalámbricos denominado
“nstreme dual”, permite transmitir a grandes distancias
y a velocidades bidireccionales mayores 40Mb/s, cosa que
se ha podido comprobar sobre un vano de 100 km4
.

5 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
También vale la pena mencionar a la empresa Ubiquiti que
en los últimos años ha estado ofreciendo toda una gama de
dispositivos inalámbricos de muy bajo costo y muy buenas
prestaciones. Estos dispositivos se caracterizan por operar
en una amplia gama de frecuencias y de potencias de transmisión
y pueden funcionar bajo software de fuente abierta,
así como con el software de Mikrotik. Ofrecen dispositivos
en cajas a prueba de intemperie que constituyen hoy en
día la alternativa más efectiva en la relación costo-beneficio
para redes en exteriores, tanto en aplicaciones punto a
punto como punto a multipunto. La experiencia con los
productos PowerStation y NanoStation ha sido positiva
y el recién anunciado “bullet” ofrece una solución muy
económica para enlaces de larga distancia5
.

El equipamiento
Una red inalámbrica está conformada por nodos interconectados
entre sí a través de ondas de radio frecuencia
que se desplazan en el espacio.
Cada nodo está compuesto por varios componentes entre
los que se pueden encontrar antenas para emitir y recibir
la señal transmitida; puntos de acceso o enrutadores
encargados, entre otras cosas, de codificar y decodificar
los datos transmitidos a través de la red; clientes inalámbricos,
es decir, equipos o dispositivos que le permiten a
una persona o a un sistema acceder a la red inalámbrica;
componentes eléctricos para proveer energía a los elementos
conectados a la red; torres y/o mástiles en los que se
ubican las antenas para captar eficientemente las señales;
y cables, conectores y adaptadores para interconectar los
elementos que componen un nodo.
Muchos de estos elementos se pueden encontrar en el
mercado de los países latinoamericanos a costos bastante
competitivos. El uso de estándares abiertos ha permitido que
exista una gran variedad de posibilidades, marcas y referencias
de componentes de red que pueden conectarse entre sí
evitando la dependencia de un solo proveedor tecnológico.
Además, está abierta la posibilidad de que personas u organizaciones
no vinculadas a productores de tecnología puedan
investigar, idear, adaptar y/o crear dispositivos que se acoplen
a los estándares utilizados pero que tengan en cuenta las
características y posibilidades locales. De esta manera se
encuentran, por ejemplo, grupos y personas trabajando en
la construcción de antenas, cajas para intemperie y mástiles
de bajo costo y utilizando recursos del lugar.
Algunas empresas que producen tecnología para redes
inalámbricas proveen equipos como puntos de acceso o
enrutadores cuyo firmware6
puede ser modificado para
mejorar sus características de rendimiento, potencia, etc.


6 El firmware es un programa de computador embebido en
un dispositivo de hardware.
Esto ha permitido desarrollar herramientas de software
libre que pueden ser adaptadas y/o utilizadas en la implementación
de redes inalámbricas comunitarias.
Los modestos requerimientos de potencia de los equipos
mencionados facilitan el uso de mecanismos alternativos
de alimentación (energía solar, eólica, etc.), lo que
constituye una gran ventaja en zonas rurales con escasa
cobertura de suministro de energía.
Estas características del equipamiento de redes inalámbricas
permiten disminuir notablemente los costos de implementación
y mantenimiento de redes de comunicaciones para
comunidades en las que los recursos económicos para el
acceso a tecnologías de comunicación son escasos.
La utilidad
Una red inalámbrica comunitaria puede responder a
diferentes necesidades pero, dadas las particularidades
de cada comunidad, es indispensable identificar las
características culturales y sociales, carencias, actores
clave y grupos vulnerables, entre otros aspectos, que
permitan idear soluciones adecuadas. Además, se debe
tener en cuenta que el compromiso y la vinculación de la
comunidad para la creación y administración de las redes
hacen que se aumente la creatividad y se den respuestas
eficientes a problemas locales.
Al identificar el papel que la red debe cumplir en la
comunidad se deben considerar aspectos técnicos como
la topología de la red, que corresponde a la disposición
de sus nodos y el camino que deben recorrer los datos a
través de dichos nodos para alcanzar su objetivo dentro
de la red. Existen diferentes topologías posibles para redes
inalámbricas y cada una de ellas puede adaptarse de mejor
manera a diferentes servicios y posibilidades.
Un enlace punto a punto corresponde a una topología en
línea y puede permitir la interconexión entre dos puntos
o lugares que se encuentren distantes varios kilómetros
(se han hecho pruebas con enlaces de hasta 380 km7
)
siempre que se hayan tenido en cuenta las consideraciones
técnicas necesarias para lograr el enlace. Este tipo
de topología permite, por ejemplo, que una comunidad
que no dispone de servicios de comunicaciones y que
se encuentra a gran distancia de estos recursos pueda
conectarse a una red (que puede ser internet o una
red local independiente) para acceder a sus servicios
o intercambiar información con otras comunidades.
También es posible interconectar varias redes locales
generando redes regionales con amplia cobertura para
la difusión de información.


6 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
Una topología de malla permite interconectar a varios
clientes y clientas de servicios inalámbricos facilitando el
intercambio de información, o la realización de trabajos en
forma mancomunada y con la posibilidad de cubrir un área
extensa. Esta topología es usada para la implementación
de redes libres en ciudades donde la densidad de población
es alta y existe la posibilidad de que varias personas
cuenten con clientes inalámbricos para conectarse a la red.
En zonas rurales también se aprovechan las características
de esta topología ya que facilita el acceso desde un punto
a información y servicios que se encuentran distantes a
través de nodos intermediarios, sin necesidad de que
exista una conexión directa.
La topología en estrella permite la conexión de varios
puntos con un nodo central que gestiona la información
que va desde y hasta los clientes. Este tipo de topología
es útil, por ejemplo, en la operación de pequeños proveedores
de servicios que administran los recursos de la
red y los distribuyen a organizaciones o personas de la
comunidad que los requieran.
A través de una red inalámbrica es posible acceder y
brindar diferentes servicios pero es vital que dichos
servicios cubran las necesidades reales de la comunidad
de manera que las personas hagan uso de ellos.
Servicios básicos como navegar por internet, acceder a
contenidos en línea, uso de correo electrónico, cuartos
de charlas virtuales, entre otros, podrían ser atractivos
para que las comunidades empiecen a usar los recursos
de la red.
Una red inalámbrica puede brindar servicios especializados
como comunicaciones de voz sobre internet (VoIP) que,
dadas las cifras de cobertura de telefonía fija8 y los
altos costos de comunicación impuestos por compañías
multinacionales, son una necesidad sentida en muchas
comunidades rurales y urbanas marginales. Lo interesante
de este servicio es que se adapta a habilidades que los
usuarios ya tienen o que pueden adquirir más fácilmente
como es hablar por teléfono, que para muchas personas
es más simple que manejar una computadora para acceder
8 De acuerdo con el Informe “The Global Information Society:
a Statistical View” en ALC hay en promedio 18 líneas
telefónicas fijas por cada 100 habitantes.
a internet. Una variante que ofrece interesantes posibilidades
para personas con capacidades auditivas limitadas
la constituye el Real-Time Text, que utiliza el mismo
protocolo SIP empleado para VoIP, para transmitir texto
en tiempo real, consumiendo muy poco ancho de banda
y facilitando también la comunicación entre personas con
diferentes acentos o con un dominio limitado del idioma
utilizado para la conversación9
.
A través de las redes también es posible acceder a
herramientas de educación a distancia que impulsen el
desarrollo de competencias locales para la generación de
soluciones y tecnologías apropiadas a las características de
las comunidades. Además se facilita el acceso a servicios
como los de intermediación financiera, que posibilitan
el intercambio de dinero con emigrantes que han salido
de las comunidades, o a redes de comercio justo que
permiten la comercialización de productos locales a
precios competitivos.
De acuerdo con los servicios que se deseen prestar es
necesario verificar que la red cumpla con criterios de
calidad y tasa de transmisión.
A través de la red es posible, por ejemplo, compartir
contenidos y conexiones a internet, contar con servidores
para publicar páginas web y recursos multimedia, hacer
uso de servicios de mensajería o de VoIP para comunicarse
con otros puntos dentro de la red o fuera de ella, transmitir
emisiones de radio o televisión en vivo, entre otros.
Los servicios provistos a través de la red pueden ser
variados y existen experiencias en las que las comunidades
se han capacitado y han logrado mantener una dinámica
de adaptación de los usos de su red de acuerdo con las
problemáticas y situaciones que van surgiendo.
Al usar tecnología estandarizada para la implantación de
redes inalámbricas, es posible encontrar personas calificadas
para realizar la implementación y mantenimiento
de las redes, y también es factible capacitar personal local
que se encargue de labores de mantenimiento debido a
la facilidad de implementación, uso y reparación.
9 Ver: RFC 5194.

7 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
En ALC el uso de redes inalámbricas comunitarias utilizando
tecnología Wi-Fi ha sido adoptado en proyectos
impulsados por comunidades organizadas, programas de
cooperación internacional, emprendimientos independientes
y, en algunos casos, por gobiernos locales.
La mayoría de los esfuerzos de los gobiernos nacionales
para brindar conectividad en zonas aisladas se ha encaminado
al uso de tecnologías satelitales que permiten la
conexión a sitios remotos. Sin embargo, los resultados
han sido limitados debido a los altos costos tanto de
instalación como de mantenimiento, a la baja tasa de
transmisión, y a la alta dependencia de las empresas
operadoras para el mantenimiento y ampliación de las
redes, entre otras razones.
Las tecnologías de redes inalámbricas (en especial Wi-Fi)
se presentan como una alternativa a estas dificultades,
pero la mayoría de los marcos regulatorios nacionales
aún no cuenta con normas claras para facilitar la implementación
de este tipo de redes y, en especial, para
permitir la distribución de la señal de internet a través de
las redes inalámbricas implementadas, manteniéndose
la dependencia de grandes operadores. La posibilidad
de interconexión a la red de telefonía pública mediante
pasarelas VoIP también está limitada en muchos países.
Algunos ejemplos
de redes inalámbricas
En zonas rurales
En la actualidad se encuentran casos de implementación
de redes inalámbricas comunitarias que han sido
impulsadas sobre todo por comunidades organizadas,
organizaciones sociales nacionales e internacionales y
organismos de cooperación internacional. Algunas de ellas
se han implementado en zonas rurales o de baja densidad
de población que contaban con escasa o ninguna infraestructura
para acceder a t ecnologías de comunicación.
En esas zonas, las comunidades adelantaban procesos
de cooperativismo o trabajo asociado que requerían el
acceso a sistemas de información u otros servicios de
comunicaciones, y encontraron en las redes inalámbricas
comunitarias una opción asequible y con posibilidades de
sostenibilidad para solventar sus necesidades.
Éste es el caso de la red inalámbrica del proyecto “Sistema
de información agraria” en Huaral, Perú (SIA-Huaral), que
permite que campesinos y pobladores del valle de Huaral
accedan a información sobre los productos que cultivan y
comercializan así como del sistema de distribución de riego
del valle, desde telecentros separados por grandes distancias
e interconectados a través de una red inalámbrica10. De
igual manera, en Ecuador, el Sistema de información y
comunicación Camari cuenta con redes inalámbricas para
conectar centros de acceso a internet a través de los cuales
comunidades campesinas y artesanas pueden acceder a
información sobre productos y servicios11.
Otras redes han sido implementadas para converger
con medios de comunicación comunitarios, como Radio
Latacunga en Ecuador, en donde una red inalámbrica
comunitaria facilita el flujo de información entre Centros
de comunicación comunitarios a través de una intranet y la
transmisión de audio en vivo. Asimismo, permite el acceso
a internet de comunidades indígenas y campesinas que
se benefician del acceso a información y conocimiento,
además de facilitar la comunicación con actores externos
o migrantes de las comunidades12.
También se encuentran redes inalámbricas comunitarias
enfocadas en proporcionar acceso a servicios de salud
y educación. Por ejemplo, las redes impulsadas por el
proyecto Enlace hispanoamericano de salud (EHAS) en
Colombia, Perú y Ecuador, permiten realizar consultas
remotas a especialistas desde centros de salud en zonas
rurales13. En Chile se ejecutan proyectos para conectar a
internet escuelas rurales ubicadas en zonas aisladas que
cuentan con computadores pero adolecen de falta de
medios de comunicación adecuados.
La mayoría de estos procesos cuenta con financiación
de cooperación internacional o alianzas entre organizaciones,
pero la integración de las comunidades ha sido
uno de los grandes retos para lograr la permanencia de
las redes, pues son éstas las impulsoras principales para
realizar actualizaciones y mantenimiento de equipos y
herramientas de software, además de proveer la estructura
organizativa que administra la red y la prestación
de servicios.
A la fecha en que se realiza este artículo el gobierno
chileno se encuentra a la cabeza de este proceso en ALC:
ha presentado una propuesta para llevar internet a zonas
rurales y así proporcionar a pequeños agricultores acceso
a sistemas de información y servicios de comunicación en
busca de mejorar la competitividad agrícola. En este país
ya se había implementado un proyecto exitoso de redes


8 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
inalámbricas rurales y comunitarias en la zona rural de la
Municipalidad de Catemu, en donde centros académicos,
el sector privado y organizaciones de base han trabajado
de manera conjunta en el desarrollo de infraestructura de
comunicaciones. A través de ella se permite el acceso a
una intranet en la que se encuentran aplicaciones para el
sector agropecuario, educación, salud, y se brinda además
acceso limitado a internet. Para su administración se creó
una Cooperativa de Infocomunicaciones que integra a
usuarios de la red, que a su vez son sus co-dueños, para
brindar conectividad rural y servicios de información y
comunicaciones de uso social y productivo, y permitir el
acceso a los recursos a costos muy reducidos14.
En centros urbanos
En centros urbanos las posibilidades de acceso son mayores
pero se limitan a las soluciones comerciales cuyos
costos o características no corresponden a las necesidades
y posibilidades de una parte de la población.
Como respuesta a este problema en las ciudades de
Latinoamérica han surgido grupos que promueven la
implementación de redes libres para facilitar el intercambio
de información y el trabajo colectivo a través de
herramientas en línea a las que se accede desde clientes
conectados a los nodos que integran la red. Sin embargo,
la falta de apoyo hace que muchas de estas redes no vayan
más allá de algunos pocos nodos mantenidos por personas
entusiastas, que no logran captar la atención de grupos o
instituciones q ue podrían proporcionar una buena oferta
de información y beneficiarse así con el intercambio y el
acceso a los servicios de la red.
Los nodos de una red libre pueden ser administrados por
personas independientes, organizaciones comunitarias
e incluso centros educativos que pueden acceder a los
recursos internos de las redes, aunque no necesariamente
tienen la posibilidad de acceder a recursos de internet.
El esquema de redes urbanas libres ha sido exitoso en
varias ciudades del mundo como Nueva York o Barcelona.
En Latinoamérica su desarrollo ha sido lento, entre otras
razones debido a los costos de implementación: aunque
no son muy altos, son asumidos generalmente por las
personas que promueven la implementación de los nodos
y que no cuentan con algún tipo de ayuda por parte de
los gobiernos locales. Además, el desconocimiento de
estas tecnologías y sus posibilidades por una buena parte
de los habitantes de las ciudades hace que la inversión,
tanto en tiempo como en dinero, no sea atractiva en
especial para personas que tienen necesidades básicas
más urgentes.
Sin embargo, las posibilidades siguen siendo enormes
dada la característica de acceso gratuito, no solo a los
recursos de la red sino a la publicación de servicios
contenidos que promueven el intercambio de información
y facilitan la interacción con diferentes instituciones y
personas, además de facilitar el acceso remoto a su propia
información o servicios.
Un ejemplo de este tipo de redes en ALC es la de Buenos
Aires Libre15, que cuenta con servicios de publicación de
contenidos con fines sociales, interconexión de centros
escolares, posibilidad de conectarse desde lugares remotos
con equipos de escritorio de la casa u oficina de las personas
que hacen parte de la red, y que ofrece, entre otras
ventajas, una mayor velocidad y la libertad de acceder a
los servicios disponibles en la red desde cualquier lugar en
el que ésta tenga cobertura sin pagar costo alguno.
Algunos gobiernos locales se han interesado en la implementación
de redes inalámbricas comunitarias urbanas
para facilitar el acceso de ciudadanos y ciudadanas a
servicios de internet, haciendo especial énfasis en servicios
de consultas, pagos, trámites de gobierno en línea, y en
la disminución de la brecha digital. Estas iniciativas han
sido impulsadas, sobre todo, desde las comunidades
u organizaciones sociales que, a través de convenios,
logran captar la atención de las entidades territoriales e
interesarlas en la implementación de este tipo de redes.
Sin embargo, en la mayoría de los países de ALC no
existen políticas claras que impulsen la implementación
de redes comunitarias urbanas, dejando en manos de las
comunidades y organizaciones una responsabilidad que
debería ser compartida con los gobiernos.
También se encuentran otros modelos de redes inalámbricas
comunitarias que, además de proporcionar servicios
a las comunidades, consideran modelos económicos que
permitan su sostenibilidad. Estos modelos pueden ir desde
hotspots, que controlan el tráfico y las conexiones de los
usuarios dando acceso limitado a recursos disponibles en
la red y filtrando los contenidos maliciosos, hasta redes
totalmente abiertas, que permiten que las personas que
instalan sus propios nodos tengan la oportunidad de
obtener beneficios económicos o publicitarios integrando
a la red de usuarios a anunciantes y patrocinadores, como
es el caso de Venezuela Wireless.
Problemas encontrados
La implementación de redes inalámbricas comunitarias
ha tenido que superar diversas barreras, entre las que
se incluyen el monopolio de grandes operadores de
telecomunicaciones que las consideran competidoras
desleales por proveer servicios a costos mas bajos; marcos
regulatorios que se limitan a especificar restricciones
técnicas y no definen políticas que impulsen la creación
de redes comunitarias; escaso o nulo conocimiento del
tema dentro de las comunidades que, al no contar con
las bases para proponer e implementar este tipo de redes,
queda a la espera de las soluciones impuestas desde fuera


9 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
que no se adaptan a sus características y necesidades. En
lo concerniente a los marcos regulatorios cada país ha
establecido sus propias condiciones.
Acceso al espectro y restricciones
en la regulación
La tecnología Wi-Fi utiliza frecuencias que hacen parte
de las bandas ISM y UNII16. De acuerdo con el Instructivo
Marco Regulatorio para el despliegue de redes inalámbricas
comunitarias en ALC17, en 8 de los 15 países para los
que se hizo la revisión se permite el uso libre de la banda
de 2.4GHz. Al referirnos a bandas libres se considera
que no se requiere realizar ningún tipo de registro o
adquisición de licencia o concesión para operar redes en
las frecuencias correspondientes a la banda. Por tanto,
tampoco se debe realizar ningún pago para tener derechos
sobre el uso de esas frecuencias.
En todos los países analizados se definen limitaciones
a la potencia de transmisión de un nodo, que puede ir
desde 250mW hasta 1W, y se plantean además otras
restricciones, por ejemplo, a la ganancia de las antenas
y al tipo de modulación permitido. Estas limitaciones se
establecen para evitar, o al menos disminuir, la interferencia
entre redes que operen en un mismo espacio físico.
Con algunas pocas excepciones, como en el caso de
Perú, se realizan consideraciones particulares para zonas
rurales en donde hay menor posibilidad de interferencia,
pero existe la necesidad de establecer enlaces de larga
distancia que son difíciles de lograr con las limitaciones
técnicas impuestas. En algunos países se restringe también
el uso de antenas omnidireccionales, lo que dificulta el
uso de la red inalámbrica para compartir la señal entre
varios usuarios.
En el caso de la banda de 5GHz, en particular para el
rango comprendido entre 5725-5850 MHz, solo 6 de los
15 países revisados en el mismo documento permiten su
uso libre. Se definen también restricciones de potencia,
modulación y ganancia de antenas, entre otras.
En Argentina, Chile, Panamá y Honduras se requiere algún
tipo de licencia o concesión para la operación de redes en
la banda de 2.4GHz, y aunque no es evidente el requisito
16 Las bandas ISM (Industrial, Scientific and Medical) son
bandas definidas por la UIT como reservadas internacionalmente
para uso no comercial de radiofrecuencia
electromagnética en áreas industrial, científica y médica:
es.wikipedia.org/wiki/Banda_ISM. Las bandas UNII (Unlicensed
National Information Infrastructure) fueron definidas
por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos
en el espectro de frecuencias cercano a 5GHz para la
implementación de redes inalámbricas de área local.
17 Documento desarrollado por Sylvia Cadena (WiALC) en el
marco del proyecto Tejiendo redes inalámbricas comunitarias
en América Latina y el Caribe (Tricalcar). Los países
para los que se realizó la revisión son: Venezuela, Colombia,
Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay,
México, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá y
República Dominicana.
de pago, la autorización se somete a aprobación de los
entes reguladores. Países como República Dominicana,
Paraguay y Uruguay exigen claramente el pago de una
suma que puede ser periódica y/o relativa al número de
estaciones transmisoras instaladas.
El problema principal de las redes que usan las bandas
de frecuencia no licenciadas es la interferencia con otros
dispositivos que utilizan las mismas frecuencias. En países
como Venezuela y Argentina, entre otros, si esta interferencia
se hace entre una red no licenciada y una licenciada
se obliga a la red no licenciada a salir inmediatamente de
servicio. También es grave la interferencia causada por
otros usuarios de equipos Wi-Fi en la misma zona, ya que
no existen mecanismos eficaces para controlar el uso del
espectro en bandas libres. Para disminuir la posibilidad
de interferencia se definen restricciones de potencia (por
lo general de 1W) que ayudan a la coexistencia de varios
servicios en áreas contiguas.
Se plantean dos posibles soluciones a esta situación.
La primera consiste en otorgarle a las organizaciones
que establezcan redes comunitarias el uso prioritario
del espectro dentro de las bandas libres existentes, con
protección respecto a otros usuarios de ese mismo espectro.
La segunda solución es reservar bandas espectrales
específicas exclusivamente para redes comunitarias. Esta
solución garantiza la viabilidad y sostenibilidad a largo
plazo de las redes comunitarias y hoy en día es tecnológicamente
más atractiva gracias a la disponibilidad de
radios de bajo costo diseñadas para las bandas Wi-Fi, pero
con la posibilidad de modificar por software la frecuencia
de operación a fin de trabajar en bandas de frecuencia
cercana, que podrían ser asignadas exclusivamente para
las redes comunitarias.
Capítulo aparte merece la posibilidad de utilizar
porciones del espectro electromagnético asignado a la
radiodifusión de televisión para el uso de redes comunitarias.
La asignación de espectro en la banda UHF se
ha hecho en bloque en la mayoría de los países y, como
resultado, existen grandes porciones de esta banda
asignadas a canales de televisión que no están siendo
utilizadas. Estos espacios en blanco pueden ser utilizados
para operación de redes inalámbricas comunitarias sin
menoscabar los servicios de televisión existentes en los
canales realmente ocupados.
Esta idea está siendo debatida en estos momentos en
Estados Unidos donde hay intereses comerciales que se
oponen a su implementación, aunque cuenta también
con el apoyo de empresas como Google, cuyo modelo
de negocios está orientado más hacia los contenidos que
hacia la prestación del servicio.
Se han diseñado además radios inteligentes que detectan,
dentro de esta amplia gama de frecuencias, qué canales
están vacíos en un momento dado para poder utilizarlos
a fin de transmitir datos bidireccionales. El espectro
se monitorea continuamente y en cuanto un canal de
televisión empieza a transmitir en una frecuencia ocupada
para la transmisión de datos, automáticamente se inhibe

10 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
la transmisión en ese canal y se cambia a otro que esté
desocupado.
Durante 2008 la Comisión Federal de Comunicaciones
(FCC, por su sigla en inglés) de Estados Unidos aprobó
el uso de estos espacios en blanco en una decisión
trascendental que abre camino para que los fabricantes
empiecen a producir equipos económicos que operen en
estas bandas y para que otros países sigan este encomiable
ejemplo.
Independientemente de la posición de la FCC en Estados
Unidos, es claro que en los países de ALC se debería
impulsar el aprovechamiento de este espectro baldío
para su utilización en redes sociales comunitarias, con la
ventaja de que la banda de frecuencia involucrada (700
MHz) presenta condiciones de propagación óptimas en
cuanto a alcance y cobertura, que la hacen muy atractiva
para prestar servicio tanto en áreas urbanas como rurales.
De hecho, algunos proveedores de tecnología WiMAX ya
están ofreciendo productos que funcionan en esta banda
de frecuencia.
Esta solución se puede implementar de una vez, mediante
disposiciones regulatorias que permitan el uso de los
canales baldíos, con la especificación de que se respeten
los canales asignados a televisión y que se garantice no
causar interferencia para evitar el rechazo de los operadores
establecidos.
Es clara la necesidad de establecer reglas para mantener
organizado el uso del espectro y las posibilidades de
interconexión. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los
marcos regulatorios privilegian a las redes comerciales, por
las que las compañías pagan una licencia, sin considerar
a las redes comunitarias que prestan servicios básicos de
comunicaciones a comunidades menos favorecidas que
de otra manera no tendrían acceso a estos servicios.
La adquisición de licencias o registros exigida en algunos
países requiere la realización de trámites que implican
largos tiempos de espera y que exigen, en general, la
presentación de estudios técnicos realizados por personal
experto. Esto representa una traba para las comunidades
que, en muchos casos, realizan la implementación de sus
redes a través de procesos experimentales y de autoaprendizaje,
ya que no cuentan con los recursos para la
realización de estudios técnicos complejos.
Otro de los problemas a enfrentar al solicitar algún tipo de
licencia es la aprobación de los equipos que se utilizarán
en la red. Por lo general, cada gobierno tiene un listado
de equipos homologados que pueden ser utilizados en
el país. Al implementar una red se debe verificar que
los equipos a utilizar hagan parte de este listado; de lo
contrario, es necesario realizar complejos procesos de
aprobación de los equipos que pueden requerir de una
inversión de recursos humanos y tiempo a menudo no
disponibles para las comunidades.
Los proveedores de telecomunicaciones que acceden
a las licencias tardan en dar cobertura a las zonas
rurales o urbano marginales debido a que sus planes
de provisión del servicio se concentran inicialmente en
los centros poblados que generen mayores ganancias.
Cuando finalmente llegan a las zonas alejadas, sucede
que las tarifas asignadas a los servicios no consideran
las dificultades económicas de las comunidades sino los
costos en que se incurre para llevar el servicio hasta la
zona y las ganancias exigidas para mantener el servicio
funcionando. Es así que prevalece el interés económico
sobre el derecho de las comunidades al acceso a servicios
básicos de comunicaciones.
Los gobiernos no han considerado las necesidades y
características diferenciales de las zonas rurales y alejadas
en las cuales puede haber requerimientos especiales. Estos
se refieren no solo al nivel técnico, en cuanto a la potencia
de transmisión y ganancia permitida de las antenas, donde
debería darse mayor flexibilidad considerando la menor
densidad de redes implementadas, sino a la necesidad
de facilitar la distribución de la señal que permita, por
ejemplo, compartir los costos de conexión entre varias
organizaciones o crear proveedores comunitarios de
servicios o microtelcos que se encarguen de administrar
los recursos según las necesidades de su comunidad.
Las normas que restringen o prohíben la distribución de la
señal de banda ancha o la interconexión a la red de telefonía
pública, hacen que las organizaciones comunitarias
no puedan administrar estos recursos. En cambio, facilitan
el surgimiento de proveedores ilegales, que cobran altas
tarifas por la prestación de servicios deficientes, pero
que se convierten en la única alternativa para acceder a
internet, a menos que las comunidades implementen sus
redes al margen de la normatividad.
Limitantes para la prestación de servicios
La prestación de servicios es otra de las grandes dificultades
a las que se enfrentan quienes promueven la
implementación de redes inalámbricas pues algunos
servicios, como el de VoIP, no tienen una regulación
clara en algunos países o su prestación está limitada a
operadores con permisos especiales. Este problema fue
enfrentado por la junta de regantes de Huaral (proyecto
SIA-Huaral) que se vio obligada a dejar de prestar el
servicio de VoIP sobre su red inalámbrica debido a que no
contaba con los permisos requeridos para la prestación
de servicios de voz.
Muchas zonas rurales, que tienen conectividad a través de
redes inalámbricas, no cuentan con acceso a telefonía a
costos asequibles para la población y tienen que recurrir
al uso de teléfonos móviles que implican el pago de altos
costos. A esta situación algunos gobiernos responden
dando prioridad a normas que no consideran las nuevas
posibilidades tecnológicas que facilitan la prestación de
servicios básicos a través de redes inalámbricas; al mismo
tiempo, condicionan la prestación de estos servicios a
licencias otorgadas a compañías prestadoras de servicios
que no tienen la capacidad o la voluntad de dar una
cobertura total.

11 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
En general, la prestación de servicios de telecomunicaciones
en una comunidad requiere de la adquisición de
licencias y permisos para los cuales se establecen condiciones
que no pueden ser cumplidas por organizaciones
comunitarias. Es así que el acceso al licenciamiento está
limitado a los grandes operadores. En muchos casos,
las características de esas licencias no se corresponden
con las necesidades que se desean cubrir con las redes
comunitarias, sino que se adaptan a redes privadas o de
explotación comercial, restringiendo así las posibilidades
de brindar algunos servicios o compartir los costos de
conexión.
Intereses de grandes operadores
Las compañías operadoras defienden sus propios intereses
y al no haber generado esquemas de negocio que contemplen
a las redes inalámbricas comunitarias como una
alternativa que genere ganancias, procuran mantener su
dominio a través de políticas que impiden compartir la
señal y proveer servicios básicos de comunicaciones utilizando
las nuevas tecnologías. La adquisición de licencias
les da prioridad para el establecimiento de sus redes y los
intereses privados prevalecen sobre las necesidades de las
comunidades haciendo que éstas pierdan relevancia. Es
así que, entre sus recomendaciones sobre políticas nacionales
de banda ancha, se pueden encontrar solicitudes
para que las licencias para operar con tecnologías como
Wi-MAX sean adjudicadas exclusivamente a operadores
que ya tienen concesión sobre servicios móviles para así
“respetar las condiciones del mercado y las condiciones
en que fueron otorgadas dichas concesiones”.
Estas grandes compañías también llaman la atención sobre
el uso de bandas de frecuencia abierta, aduciendo el alto
riesgo de interferencia que disminuye su posibilidad de
brindar servicios de alta calidad, generalmente dirigidos
a usos comerciales más que de carácter comunitario. Por
otro lado, en sus recomendaciones pretenden condicionar
la concesión de licencias a compañías constituidas y de
larga trayectoria, excluyendo de antemano la participación
de grupos organizados o cooperativas.
Organización comunitaria
Pero los problemas en la implementación de redes
inalámbricas comunitarias no solo provienen de marcos
regulatorios restrictivos y desenfocados o imposiciones
de grandes operadores. También el desconocimiento
de las posibilidades de las redes inalámbricas y la falta
de apropiación por parte de las comunidades pueden
impedir que proyectos de redes inalámbricas beneficien
efectivamente a las comunidades.
Los proyectos de redes inalámbricas comunitarias en los
que las comunidades han jugado un papel principal han
logrado mayor permanencia y efectos positivos en cuanto
a alfabetización digital y aporte a las labores cotidianas
de las comunidades. El esquema de organización de la
comunidad y su vinculación con las labores de diseño,
implementación y mantenimiento, la definición de sus
necesidades y, de acuerdo con ellas, de los servicios que
brinda la red son aspectos que, de no ser contemplados,
pueden hacer que los proyectos fracasen.
De ahí la importancia de impulsar mecanismos locales
de apropiación social de tecnologías, que deben incluir
desde procesos de capacitación en los aspectos técnicos
de implementación y mantenimiento de la red, hasta la
sensibilización sobre el potencial de estas tecnologías
para el desarrollo.
Falta de recursos
Las dificultades de acceso a recursos de financiación por
parte de las comunidades hacen que la implementación
de infraestructura de telecomunicaciones dependa de las
grandes empresas. Y aunque éstas tienen la capacidad
económica o facilidades de acceso a fondos de financiación,
no tienen interés en trabajar con comunidades
remotas. Se limitan a la provisión de servicios de baja
calidad y altos costos o simplemente, debido al desconocimiento
de la realidad local, no generan alternativas
viables y apropiadas para las comunidades.
A pesar de que los costos de instalación y mantenimiento
de redes inalámbricas utilizando tecnologías como Wi-Fi
son menores que con otras tecnologías, la inversión
inicial puede ser considerable y muchas comunidades no
tienen la capacidad para asumirla. Aunque la cooperación
internacional ha jugado un papel importante a la hora
de financiar la implementación de redes comunitarias, es
importante que, desde el principio, se definan estrategias
de sostenibilidad que permitan que las comunidades
puedan mantener el funcionamiento de las redes cuando
los recursos de cooperación ya no estén disponibles.

12 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
La tecnología para la implementación de redes inalámbricas
comunitarias continúa avanzando y cada vez son más
las empresas comerciales que lanzan al mercado productos
para ser utilizados en enlaces de larga y corta distancia a
precios competitivos.
Los grupos de desarrolladores continúan trabajando
en mejorar los protocolos, como es el caso de redes en
malla o mesh, en las que se observa un gran potencial al
mantener varios nodos conectados entre sí para intercambiar
información. También se amplían las alternativas de
software libre para cambiar el firmware de enrutadores, lo
que permite modificar y mejorar sus características.
Se realizan investigaciones en hardware abierto y de bajo
costo, fuentes alternativas de energía para alimentar los
equipos y construcción de antenas con materiales a la
mano.
La idea de espectro abierto (Open Spectrum), referente,
entre otros aspectos, al uso libre de frecuencias de radio,
ha ido ganando terreno desde la definición y aceptación
de bandas ISM, y se espera que otras bandas también
sean liberadas por parte de los gobiernos.
Sin embargo, los marcos regulatorios dificultan el
aprovechamiento de las nuevas ofertas tecnológicas
al presentar limitaciones para que las comunidades
organizadas puedan asumir el reto de implementar y
mantener sus propias redes o proveer servicios básicos de
comunicación a sus pobladores. Además, las necesidades
de comunicación insatisfechas de los habitantes de zonas
rurales o inhóspitas hacen que sea vital considerar las
características particulares de estas poblaciones para
establecer una reglamentación que incentive la implementación
de redes comunitarias. Esta reglamentación
debe ir dirigida tanto a promover la utilización del
espectro para este tipo de redes como la prestación de
servicios básicos de voz y datos.
En este sentido se identifican algunos temas en los que gobiernos,
organizaciones de la sociedad civil, la Academia
y el sector empresarial deben trabajar para aprovechar el
potencial de las redes inalámbricas comunitarias.
Uso del espectro
En el caso del espectro, los gobiernos deberían considerar
la asignación de una porción de la banda de frecuencias
entre 2,3 y 2,4GHz o entre 5,3 y 5,7GHz para uso comunitario
exclusivo; es decir, que solo pueda ser utilizada para
brindar servicios a comunidades organizadas, instituciones
educativas y de salud. Esto permitiría evitar problemas de
interferencia con otras redes y asegurar la provisión de los
servicios básicos prestados a las comunidades.
También se debe tener en cuenta la definición de bandas
abiertas o libres dentro de los marcos regulatorios, que
dan la posibilidad de utilizar esas porciones del espectro
electromagnético para la implementación de redes
comunitarias sin que se deban adquirir y pagar licencias
o concesiones – por lo general, de acceso restringido a
grandes operadores – no solo por los altos costos sino
también por los requisitos legales y de estados financieros
exigidos. La definición de bandas libres brinda a las
comunidades la oportunidad de crear sus propias redes
a costos asequibles y con la opción de generar ingresos
para la misma comunidad a través de la prestación de
servicios adecuados a sus necesidades.
La apertura de la banda de 5GHz en los países que aún
solicitan licencias para su uso ampliaría e incentivaría la
posibilidad de implementación de redes inalámbricas
utilizando nuevos estándares como 802.11n o WiMAX,
de manera que no se sature la banda de 2.4GHz que es
hasta ahora la más utilizada.
Se deben considerar modelos innovadores para la gestión
del espectro electromagnético, como el modelo de
espectro abierto que promueve el no licenciamiento de
bandas de frecuencias18.
Avances tecnológicos con los que se ha logrado, por ejemplo,
disminuir el consumo de potencia de los dispositivos;
aparatos más sensibles, compactos e inteligentes; formas
de onda diseñadas especialmente que proporcionan menor
interferencia en las redes o mejor tolerancia a ella; todo
ello amplía la posibilidad de que varias redes compartan el
espectro y se haga así un mejor uso de las frecuencias.
Aunque por ahora la banda ISM en la que trabaja la
tecnología Wi-Fi puede considerarse un modelo para el
espectro abierto, eso no significa que el mismo solo pueda
aplicarse a esta banda. Otras bandas, como la que utiliza
la tecnología WiMAX, e incluso bandas de transmisión de
televisión, podrían adaptarse a este esquema si se definen
las características de las redes y dispositivos que permiten
compartir el espectro.
El modelo de espectro abierto presenta además otras posibilidades,
como el uso de bandas licenciadas con dispositivos
que no alteren la calidad de las redes existentes, y no descarta
la posibilidad de que la industria del hardware se acople a
este nuevo modelo de manejo del espectro presentando
dispositivos con menores requerimientos de potencia y
capaces de detectar frecuencias libres en las que operar.
Para lograr la apertura de bandas no se debe considerar
únicamente el cabildeo ante los entes regulatorios que se
La perspectiva de las redes inalámbricas

13 / Temas emergentes
asociación para el progreso de las comunicaciones
encargan de definir normas sobre el uso del espectro electromagnético
sino también con los grandes operadores
que reclaman derechos sobre el mismo. Argumentos a
utilizar en esta búsqueda son la defensa del derecho a
la comunicación, la disminución de la brecha digital y la
posibilidad de mejorar la productividad de las comunidades
en su propio beneficio y el de la región, todo esto sin
perjudicar a los actuales concesionarios del espectro.
Prestación de servicios
Por otro lado, servicios de comunicación básicos como
los de voz, mensajería y comunicación de emergencia
deberían ser asegurados, fortalecidos y apoyados como
un derecho que debe ser más importante que cualquier
interés económico.
La prestación del servicio de VoIP no debe requerir
permisos para iniciativas comunitarias. Por el contrario, se
debe incentivar su uso a través de regulación que asegure
la calidad del hardware, software y niveles de servicio
ofrecido por los proveedores, con el objeto de reducir al
mínimo posible los niveles de latencia y de garantizar una
mejor calidad en la conectividad a internet.
Se deben definir estrategias para estimular el uso de
VoIP en zonas rurales que no cuentan con servicios de
telecomunicaciones básicos o cuya única alternativa es
el uso de servicios costosos como el de telefonía celular.
Esto incluye abrir el espacio para modelos de negocio
innovadores en los que pequeños operadores locales
puedan proveer el servicio y mantenerlo.
El entorno regulatorio debe además ofrecer transparencia
y garantía del servicio a los usuarios por parte de los
proveedores de servicios de comunicaciones, que deben
dar a conocer las especificaciones de las conexiones y servicios
provistos, de manera que los usuarios conozcan de
antemano las ventajas y limitaciones de sus conexiones.
Redes abiertas
El acceso a redes de telecomunicaciones debería ser
considerado por los gobiernos locales como un servicio
público que contribuya a fortalecer el desarrollo económico
de las poblaciones, por lo que se debería patrocinar la
implementación de redes inalámbricas de acceso gratuito
o a muy bajo costo.
En los marcos normativos se deben tener en cuenta
también las necesidades de los entornos urbanos, en
los que compartir información se convierte en un factor
integrador de grupos sociales con posibilidades de generar
conocimiento y trabajo colectivo.
Las redes abiertas permiten la prestación de nuevos
servicios y el intercambio de información para promover
la interacción e integración de los actores locales facilitando,
por ejemplo, la realización y solicitud de trámites y
servicios, tanto públicos como privados, que no se llevan a
cabo debido a dificultades para trasladarse o comunicarse.
En particular, todos los trámites de la ciudadanía con
gobiernos locales y nacionales deberían poder realizarse
en línea a través de redes comunitarias, eliminando las
colas y los costos de traslado.
Otros servicios prestados a través de redes inalámbricas
públicas tales como intranets, mensajería instantánea, correo
electrónico, intercambio de archivos, sitios web, podrían
brindar facilidades para el desarrollo empresarial, cultural,
académico y comercial. Contar con una red inalámbrica
gratuita incentiva la creación de servicios novedosos y funcionalidades
acordes a las necesidades que surjan dentro de las
comunidades y que sean de interés para las personas.
Para lograr este objetivo hay que rebatir los argumentos
de los operadores, que aducen competencia desleal, mostrando
los beneficios colectivos y buscando alternativas
para lograr establecer estrategias de trabajo conjunto.
Estandarización y homologación
de equipos
Otro punto a tratar dentro del entorno regulatorio es la
estandarización y homologación de equipos que facilite la
importación y utilización de nuevas tecnologías que pueden
conseguirse en mercados internacionales pero que, por no
estar adscritas a los listados de homologaciones nacionales,
requieren largos trámites de importación y aprobación que
encarecen los costos de implementación de las redes.
Las políticas gubernamentales a este respecto deberían
incluir disminución o exención de impuestos para la importación
de equipos que se utilicen en redes comunitarias de
manera que se abaraten los costos de implementación y
mantenimiento. Además, se deben agilizar los mecanismos
de aprobación de nuevos equipos considerando el rápido
avance tecnológico y la expansión de los mercados, que
permite adquirir nuevos y mejores equipos más apropiados
para la implementación de redes comunitarias.
Microtelcos e impulso
a estrategias locales
Las iniciativas de redes comunitarias deben tener el reconocimiento
de los gobiernos a través de normas que les
permitan contar con posibilidades de negociación con los
operadores que administran el acceso a internet, siendo
posible la existencia de microoperadores o microtelcos
que se ocupen de la prestación de servicios básicos de
telecomunicaciones como voz, internet y datos19.

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