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El genial Bobby Fischer 1943-2008

El tablero de ajedrez es un completo laberinto matemático y psicológico que ha alumbrado mentes prodigiosas, capaces de procesar cientos de combinaciones en unos pocos segundos bajo una presión insoportable, pero también ha descubierto la delgada línea que separa la razón de la obsesión, la cordura de la locura, cuando el intelecto es llevado al extremo. Bobby Fischer ejemplifica ese estallido, el del mejor ajedrecista de la historia devorado por la imposibilidad de conjugar su altísimo talento con sus contradicciones vitales, con sus propias miserias, falleció en Reikiavik el 17 de enero de 2008 a los 64 años.




(Robert James Fischer; Chicago, 1943 - Reykjavík, 2008) Ajedrecista estadounidense que fue Campeón del Mundo de 1972 a 1975. A los seis años, Fischer ya sabía mover las piezas en el tablero. Al año siguiente ganó sin dificultad a todos los socios de su club de Brooklyn. En el colegio, los profesores quedaron asombrados al comprobar que su coeficiente intelectual superaba al de Einstein. También fueron ellos quienes, al obligarle a guardar el tablero bajo el pupitre, promovieron su capacidad para jugar partidas a ciegas.

Tras obtener a los 14 años el título de Gran Maestro Internacional, por haber ganado el Campeonato de Estados Unidos, Fischer decidió dedicarse profesionalmente al ajedrez a partir de los 16. En 1958 compite por primera vez a nivel internacional. Además de un juego brillante, Fischer emplea tácticas psicológicas poco convencionales. Sus victorias se deben más a ataques sorpresa que a contraataques o a la acumulación de pequeñas ventajas. De 1958 a 1966 gana ocho veces el Campeonato de Estados Unidos y consigue que el público del país se interese por este deporte. Entre sus victorias destacan Mar de Plata (1960), Estocolmo (1962), Skopje (1967), Zagreb (1970) y Palma de Mallorca (1970).



Entre 1970 y 1971 Fischer gana 20 partidas seguidas antes de perder una y empatar tres contra el antiguo campeón soviético Tigran Petrosian. De este modo puede clasificarse como aspirante al título de campeón del mundo y retar al soviético Boris Spassky, que mantiene el título desde 1969. Aunque personalmente no le interesa la política, Fischer se ha convertido en una pieza importante a favor de Estados Unidos en el contexto de la guerra fría con la Unión Soviética.

El 1 de setiembre de 1972, y con tan sólo 29 años, el estadounidense Bobby Fischer se convierte en el primer estadounidense que consigue el título de campeón mundial de ajedrez, al vencer al soviético Boris Spassky en Reykjavik, durante el Campeonato que se desarrolla en la capital de Islandia desde el 2 de julio. Fischer, considerado por muchos como el más brillante jugador de ajedrez de todos los tiempos, vence por 12,5 a 8,5 puntos. La enorme apuesta financiera y la gran expectación con que son seguidas las 21 partidas jugadas dan a este duelo de prestigio una repercusión internacional. El campeón conservará su título hasta 1975.



A partir de 1975 Fischer decide no presentarse a defender el título ante Anatoly Karpov, declina lucrativas ofertas y se recluye en el sur de California. Apenas ve a nadie, ni sale a la calle; se dedica a estudiar partidas y aperturas. No volverá a jugar en público hasta 1992, en un duelo de exhibición, otra vez contra Spassky, entonces 991 en la clasificación mundial. El enfrentamiento tuvo lugar en Serbia, país sancionado por la ONU debido al conflicto balcánico. Fischer, acusado de violar las sanciones de Estados Unidos, tuvo que hacer frente a un proceso. Su situación se agravó por problemas con la Hacienda, motivo por el que se instaló en Hungría. Desde 2004 residió en Islandia, país que le había concedido asilo político.

El gran mérito de Fischer fue romper la hegemonía de los jugadores soviéticos en las luchas por el campeonato del mundo. Contribuyó, quizás más que nadie, a que el ajedrez fuese un deporte popular en Occidente, pero fue ayudado por las tensiones de la Guerra Fría tan propias de la época. Su estilo era posicional, parecido al de Capablanca, pero mucho más activo, con más ansia de vencer. Su repertorio de aperturas no era muy extenso, pero lo conocía a la perfección, con una gran memoria para memorizar cientos de variantes.





Fischer aprendió a jugar al ajedrez, junto a su hermana, a la edad de 6 años. Ambos lo aprendieron de una forma simple: leyendo el folleto que venía junto al juego y que explicaba como mover las piezas. A partir de ahí no prestó atención a otra cosa que no estuviera relacionada con un tablero de 64 casillas, una pasión que por momentos llegó a ser enfermiza. A los 12 años se negó a ir a la escuela, los argumentos que dio a su madre fueron los siguientes: "Prefiero ser el mejor del mundo en ajedrez que uno más entre muchos con cualquier carrera".



Bobby era un niño prodigio con un cociente intelectual de 184 (más que Einstein), pero sus comienzos en el mundo del ajedrez no fueron demasiado brillantes, al contrario que otros niños geniales como Morphy, Reshevsky o Capablanca. De todas formas, los éxitos no tardaron demasiado en llegar: con 15 años y 6 meses obtuvo el título de Gran Maestro, siendo el jugador más joven de la historia en lograrlo hasta ese momento. Hoy en día, con la ayuda de las computadoras, que ejercen de entrenadores, y con la multitud de torneos que se juegan al mes, se puede lograr dicho título a edades más tempranas; por ejemplo Sergei Karjakin lo ha conseguido con 12 años y 7 meses.


Fuerza de juego


A partir de 1970, la Federación Internacional de Ajedrez adoptó la fórmula del científico húngaro Árpád Élő para estimar la fuerza de juego en el ajedrez. Robert Fischer, a la luz de este sistema, vigente en nuestros días, alcanzó la marca de 2785 puntos, registro que durante mucho tiempo se consideró el mejor rendimiento conseguido por un ajedrecista. Con el tiempo, varios jugadores notables han ido superando la barrera de los 2800 puntos, entre ellos, cinco campeones del mundo, Gari Kaspárov, Veselin Topálov, Vladímir Krámnik, Viswanathan Anand y Magnus Carlsen, así como los grandes maestros Levon Aronian, Alexander Grischuk y Fabiano Caruana. Este hecho por sí solo, sin embargo, no significa que su desempeño haya sido superior al logrado por Fischer años atrás, al menos desde el punto de vista estadístico. Esto se debe al fenómeno conocido como «inflación del Elo».​ Los ratings de los jugadores han ido aumentando de manera imperceptible pero sostenida a través de los años, y aunque excede el propósito de este artículo referir las causas del fenómeno en cita, al que constantemente se le busca solución,​ es cosa establecida que la evaluación Elo no resulta un criterio fiable para comparar el nivel de ajedrecistas pertenecientes a diferentes épocas. No obstante hay que reconocer, siendo justos, que el nivel general de los maestros de ajedrez en los tiempos modernos ha aumentado considerablemente, lo que hace más difícil ascender en el «escalafón».



Con independencia de cómo pueda medirse la potencia de un ajedrecista, Fischer fue, sin duda, un jugador excepcional. Su estilo no es fácil de definir, pero, según sus propios rivales, se basaba en una combinación de energía y ambición de victoria, precisión táctica, preparación teórica, firmeza estratégica y confianza en sí mismo.


El eclipse


Tras proclamarse campeón del mundo, Fischer no volvería a participar en ningún torneo más. Sus desavenencias con la FIDE eran totales y se negó a defender su título en 1975 ante Anatoly Karpov, que pasó a ser el nuevo campeón del mundo sin haber movido una sola ficha. Karpov negoció con Fischer en varias ocasiones para que el match se pudiese celebrar, pero al final las conversaciones siempre se rompieron por el lado del norteamericano. Es una verdadera lastima no haber podido disfrutar del juego de Fischer durante unos años más y haber comprobado que hubiese ocurrido si se hubiese enfrentado a Karpov y Kasparov, lo que habría dado una idea más clara de su verdadero potencial.

Y para desgracia del ajedrez, Fischer desapareció sin que nadie supiese nada de él, por lo que renunciaba a participar en el ajedrez de competición. A partir de ese momento sólo volvió a dar señales de vida por algún escándalo poco claro. En la primavera de 1977 Fischer volvió a sentarse ante un tablero para enfrentarse a la computadora MacHack en un match secreto a 3 partidas que se disputó en Cambridge. El acuerdo estipulaba que las partidas no se harían públicas, pero alguien las filtró y fueron publicadas en revistas de todo el mundo. Fischer barrió literalmente a la máquina en las 3 partidas, lo que demostraba que las computadoras aun se encontraban muy lejos de poder derrotar al ser humano.


El final


En julio de 2004 fue detenido en el aeropuerto de Narita, en Tokio (Japón) por utilizar un pasaporte no válido, pues Estados Unidos lo había anulado. Bobby, permaneció ocho meses detenido hasta que en marzo de 2005, finalmente, Islandia le concedió la ciudadanía islandesa, con lo que las autoridades japonesas le autorizaron a que viajase a ese país. Islandia hizo este gesto por razones sentimentales, pues el encuentro de 1972 hizo famosa su capital, Reikiavik, en todo el mundo. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, expresaron su malestar por la concesión de dicha nacionalidad, pues reclamaban que el ajedrecista fuese extraditado a Estados Unidos para ser juzgado.

Tres años más tarde, el 18 de enero de 2008, Fischer falleció a los 64 años en Reikiavik (Islandia) a causa de una enfermedad renal y fue enterrado en una tumba sencilla en un cementerio cercano a Selfoss, pequeña localidad costera al sudoeste del país.

En junio de 2010 la Corte Suprema de Islandia determinó que el cuerpo de Fischer fuese exhumado para obtener una muestra de su ADN y poder así establecer si había sido el padre de Jinky Young, una niña filipina de nueve años cuya madre aseguraba haber tenido una relación con el excampeón. En julio de 2010 el cuerpo fue exhumado y, tras tomar muestra de su ADN, inhumado de nuevo. Magnus Skulason, íntimo amigo de Fischer, sostenía que el ajedrecista no era el padre de la niña. En agosto de 2010 se informó de que la prueba de ADN había revelado que Jinky Young no era hija del excampeón del mundo.





Lo mejor que podemos hacer es recordarle por su desbordante talento y por su inquebrantable fe en la búsqueda de la victoria. Su estilo era agresivo, buscaba atacar y atacar hasta el abandono del rival. Siempre comentaba que los que no jugaban 1.e4 en la apertura eran unos cobardes. Debido a esto su repertorio de aperturas no era muy amplio, algo que compensaba con una comprensión del juego sólo a su alcance.

También opinaba que la teoría de aperturas mataba la creatividad, lo que le llevó a crear una nueva forma de jugar al ajedrez: el sistema Random. Dicha modalidad consistía en una colocación diferente de las piezas: los peones se colocaban igual, pero la posición de las otras piezas se decidía por sorteo antes del comienzo de la partida. Esto daba lugar a una posición inicial distinta, con lo que el conocimiento de las aperturas pasaba a tener una relevancia nula.



5 jugadas espectaculares



link: https://www.youtube.com/watch?v=SFAnIIrzP2M



Algunas de sus frases



"No creo en la psicología, creo en las buenas jugadas."

"Lo importante en el ajedrez son los buenos movimientos."

"El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario."

"La táctica fluye a partir de posiciones superiores."

"Genio. Es una palabra. ¿Qué significa realmente? Si gano soy un genio. Si no, no lo soy."

"El ajedrez es ciertamente un arte, pero yo no pensaba en ello. Sólo el juego preciso y fuerte puede ser bonito... La precisión, en primer lugar. En última instancia, todo se decide por la clase. Luego podemos aspirar a una partida preciosa. Pero para jugar con elegancia y precisión hay que saber mucho y ser capaz de utilizarlo."

"No soy un genio del ajedrez, soy un genio que juega al ajedrez."

"El ajedrez es vida."

"Todo lo que quiero en la vida es jugar al ajedrez."

"El ajedrez es mejor que el sexo."

"Existen los jugadores duros y los buenos chicos, yo soy un jugador duro."

"Yo doy el 98% de mi energía mental al ajedrez. Otros dan apenas el 2%."

"Juego honestamente y juego para ganar. Si pierdo, tomo mi medicina."

"Sólo se puede llegar a ser bueno en ajedrez si se ama el juego."

"El ajedrez demanda concentración total y amor por el juego."

"Psicológicamente, debes confiar en ti mismo, y esa confianza debe estar basada en los hechos."

"El cuerpo debe estar en perfectas condiciones. Si se deteriora el cuerpo, se deteriora el ajedrez. No se puede separar el cuerpo y la mente."

"No tengo amigos cercanos y no guardo ningún secreto. No necesito amigos. Sólo le digo todo lo que pienso a todo el mundo."

"Hay demasiados judíos en el ajedrez. Parecen haberlo tomado por asalto. Le han quitado toda su clase al juego. Eso no me gusta (...) ¿Si yo soy judío? Sólo por parte de mi madre."

"Todas las mujeres son débiles. Son estúpidas comparadas con los hombres. Nunca deberían jugar al ajedrez."

"Puedo dar un caballo de ventaja a cualquier mujer del mundo y aún así ganarla."

"Odio a la prensa. ¿Va contra la ley asesinar a un periodista?"

"Soy un individuo detestable. Mis ideales son el ajedrez y el dinero. Quiero ser riquísimo. Todos quieren serlo, pero ninguno lo dice. ¿Es pecado?"

"Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kaspárov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota."

"La gente ha estado jugando contra mí por debajo de su nivel durante 15 años."

"Se trata simplemente de ti y tu oponente en el tablero, y estás tratando de probar algo."

"Tienes que tener espíritu de lucha. Tienes que forzar jugadas y asumir riesgos."

"Me gusta hacerlos retorcerse (de sufrimiento)."

"Me gusta el momento en que rompo el ego de un hombre."

"No hay nadie vivo a quien yo no pueda vencer."

"Doy estatus a cualquier torneo al que asisto."

"Cuando tenía 11 años, simplemente me volví bueno."

"El punto de inflexión en mi carrera llegó al darme cuenta de que las negras deberían jugar a ganar, en lugar de sólo buscar igualar."

"Si gano un torneo, lo hago por mí mismo. Yo juego. Nadie me ayuda."

"Si no ganas, no es una gran tragedia. Lo peor que sucede es que pierdes una partida."

"Ni siquiera me mencione la palabra perder. No soporto pensar en ello."

"El ajedrez es asunto de juicio delicado, saber cuándo golpear y cómo esquivar."

"Una poderosa memoria, concentración, imaginación y una fuerte voluntad."
"Nota: sobre qué hace falta para ser un jugador fuerte."

"Conozco a gente que tiene toda la fuerza de voluntad del mundo y aún así no es capaz de jugar buen ajedrez."

"Me encanta la oscuridad de la noche. Me ayuda a concentrarme."

"Es bastante duro debido a toda la tensión y toda la concentración, sentado allí hora tras hora. Es... agotador."

"Es como hacer un examen final de cinco horas."

"Los rusos han amañado el ajedrez mundial."

"Desprecio a los medios (de comunicación)."

"Les gusta escribir sólo cosas malas sobre mí."

"No soy una persona tan blanda y generosa como sería si el mundo no me hubiera cambiado."

"Creo que está casi claro que el juego son unas tablas teóricas."




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