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Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia

Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia




Estados Unidos es el único país que ha lanzado bombas atómicas sobre poblaciones humanas

Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia



En agosto de 1939, el sabio Albert Einstein había escrito al presidente de Estados Unidos, advirtiéndole de que la desintegración nuclear en cadena podía producir una bomba atómica más devastadora que cualquiera de las armas hasta entonces conocidas.En un esfuerzo secreto con Canadá y Gran Bretaña, Roosvelt dió curso a un trabajo de investigación que cinco años más tarde culminaría con el lanzamiento de la bomba atómica sobre la población civil de Hiroshima.En realidad, una primera bomba atómica fue lanzada como prueba en el desierto de Nuevo México.
El 26 de julio de 1945, el presidente norteamericano Harry Truman lanzó una proclama al pueblo japonés, conocida luego como la Declaración de Potsdam, pidiendo la rendición incondicional del Japón so pena de sufrir una devastadora destrucción aunque sin hacer referencia a la bomba atómica.Según la proclama, Japón sería desposeído de sus conquistas y su soberanía quedaría reducida a las islas niponas.Además los dirigentes militares del Japón serían procesados y condenados restableciéndose la libertad de expresión, de cultos y de pensamientos.


El instante de la explosión en Hiroshima


nunca mas



bombas


El Japón quedaba sujeto a pagar indemnizaciones, sus ejércitos serían desmantelados y el país tendría que soportar la ocupación aliada.Conociendo la mentalidad de los japoneses, es evidente que Truman buscaba el efecto contrario al que manifestaba públicamente.Los japoneses, humillados en su orgullo, no se rendirían y entonces Truman podría lanzar su anhelada bomba atómica, más como un mensaje intimidatorio hacia Stalin que pensando en la derrota japonesa que ya era casi un hecho.El 29 de julio el premier japonés Suzuki como era previsible rechazó la propuesta de Truman.El 3 de agosto, Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki.El objetivo le era indistinto y la suerte de cientos de miles de almas inocentes parecieron no importarle demasiado.El 6 de agosto despegaba rumbo a Hiroshima la primera formación de bombarderos B-29.Uno de ellos, el Enola Gay, piloteado por el coronel Paul Tibbets, llevaba la bomba atómica; otros dos aviones lo acompañaban en calidad de observadores.Súbitamente apareció sobre el cielo de Hiroshima el resplandor de una luz blanquecina rosada, acompañado de una trepidación monstruosa que fue seguida inmediatamente por un viento abrasador que barría cuanto hallaba a su paso.Las personas quedaban calcinadas por una ola de calor abrazador.Muchas personas murieron en el acto, otras yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras.Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma.Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad.Unas cien mil personas murieron en el acto y un número no determinado de víctimas se fue sumando con el paso de los días y de los años por los efectos duraderos de la radiactividad.


Hiroshima y Nagasaki


Una mujer calcinada por la bomba

A pesar de la magnitud del desastre, los japoneses decidieron seguir luchando hasta el final en una prueba de su valor como pueblo guerrero. El 9 de agosto otra bomba, esta vez de plutonio, caía sobre la población de Nagasaki.Los efectos fueron menos devastadores por la topografía del terreno pero 73.000 personas perdieron la vida y 60.000 resultaron heridas. Contra todos los pronósticos, el ministro de guerra japonés Korechika Anami comunicó inmediatamente que el Japón seguiría peleando hasta perder a su último hombre. Por esas horas dramáticas, los oficiales del Ejército y la Armada se enfrentaban al pesimismo del emperador Hirohito que se mostraba dispuesto a firmar la rendición incondicional. Un intento de golpe de estado causó la muerte de soldados leales al emperador y de algunos oficiales rebeldes, lo cual demuestra que aún después del devastador efecto de las bombas atómicas, los japoneses seguían debatiéndose entre pelear y rendirse sin amedrentarse ante el peligro de una tercera bomba. Numerosos oficiales incluyendo al propio Anami se suicidaron por medio del harakiri(ritual milenario) antes de rendirse al enemigo. La misma actitud siguieron muchos soldados y civiles en el campo de batalla que se mataban entre ellos frente a los captores que no podían dar crédito a semejante fanatismo. Recién el 15 de agosto, casi una semana después de Nagasaki, el pueblo japonés escuchaba por primera vez la voz de su emperador que había tenido que descender de su condición divina para convencer a su pueblo de que debía rendirse.Sin pronunciar la palabra "rendición" dijo que la guerra había terminado. Contra la creencia de muchos, Japón decidió rendirse no tanto por el efecto de las bombas atómicas sino por el ataque artero de la Unión Soviética desde Manchuria el día 8 de agosto de 1945. Cuando un millón y medio de rusos con sus fuerzas blindadas se lanzaron en el interior de Manchuria, los japoneses comprendieron que era inútil seguir resistiendo. Este hecho desmiente el típico cinismo de los historiadores occidentales que aún hoy sostienen que las bombas atómicas fueron necesarias para acortar la guerra y, por ende, para "ahorrar" la vida de miles de soldados que los aliados habrían perdido en su intento por invadir el Japón. Aún si esto fuera cierto, nada justifica haberle provocado la muerte instantánea a por lo menos 180.000 civiles inocentes que no eran soldados ni formaban parte de un objetivo militar.

Elección de los objetivos



65 años después de la tragedia



Los días 10 y 11 de mayo el Comité para la elección de los objetivos en el Laboratorio Nacional Los Álamos, con Robert Oppenheimer como miembro principal, recomendó Kioto, Hiroshima, Yokohama, así como el arsenal en Kokura como los objetivos posibles. La selección de dichas ubicaciones se basó en los criterios siguientes:
Eran mayores de 3 millas de diámetro y con blancos importantes en grandes áreas urbanas.
La explosión causaría daño efectivo.
Era improbable que fueran atacadas en agosto de 1945. "Cualquier objetivo militar pequeño y estrictamente militar debía estar ubicado en un área mucho mayor que fuera susceptible al daño por la explosión para evitar riesgos innecesarios de que el arma se perdiera debido a una mala colocación de la bomba".
Dichas ciudades se mantuvieron prácticamente intactas durante los bombardeos nocturnos llevados a cabo por las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos. Hiroshima fue descrita como "un importante depósito de armas y un puerto de embarque en el centro de un área urbana industrial. Es un buen objetivo en el radar y tiene el tamaño suficiente para que gran parte de la ciudad pueda ser exhaustivamente dañada. Existen colinas adyacentes que muy probablemente producirán el efecto de enfocar, lo que seguramente incrementará considerablemente el daño causado por la explosión. Debido a los ríos no es un buen blanco incendiario". El objetivo de lanzar la bomba era obligar a Japón a rendirse incondicionalmente conforme a los términos de la Declaración de Potsdam. El comité aseguró que los factores psicológicos en la selección del objetivo eran de gran importancia, especificando como prioridades:

1. Obtener el mayor efecto psicológico en contra de Japón.
2. Hacer suficientemente espectacular el uso inicial del arma de tal forma que fuera reconocida internacionalmente en términos publicitarios cuando fuera arrojada. Hiroshima tenía la ventaja de tener un mayor tamaño y con las montañas cercanas enfocando la explosión la mayor parte de la ciudad sería destruida. El palacio del Emperador en Tokio tenía una mayor fama que cualquier otro objetivo pero tenía un valor estratégico menor.

Durante la Segunda Guerra, Edwin O. Reischauer era el experto para el Cuerpo de Inteligencia Militar, por lo que erróneamente se le atribuyó la decisión de no lanzar la bomba sobre Kioto. En su autobiografía, Reischauer refutó dicha aseveración y aseguró que quien merecía el crédito de haber salvado dicha ciudad era en realidad Henry L. Stimson, Secretario de Guerra, de quien se dice que admiraba Kioto por haber pasado allí su luna de miel, varias décadas atrás.


Hiroshima y Nagasaki El genocidio nuclear




link: http://www.youtube.com/watch?v=cAR3Fab-zYM



Japón no olvida



link: http://www.youtube.com/watch?v=JVi-t-agT8g


Los videos reales




link: http://www.youtube.com/watch?v=fWoNDxjOksM&feature=related





Relatos de Sobrevivientes:



las bombas atómicas




Eiji Nakanishi

"Estaba en el salón de mi casa, con mis padres y mi hermana mayor, cuando estalló la bomba. Mi padre salió despedido al patio y el edificio se derrumbó por completo. Mi hermana me sacó de entre los escombros; aparecí llorando y cubierto de polvo. Tuvimos suerte porque todos salimos ilesos. En la casa de al lado vivían mis tíos y mi primo, que tenía mi edad. Mi tío quedó sepultado al destruirse su casa mientras gritaba a mi tía: ‘¡Sálvame! ¿Por qué no puedes salvarme?’. Pero ella ya no pudo hacer nada. Mi primo sobrevivió pero murió poco después, lo que dejó a mi tía un terrible sentimiento de culpa que la afectó durante toda su vida.
A todos los supervivientes nos dijeron que tarde o temprano íbamos a morir. Crecí pensando que no iba a hacerme mayor. Mis compañeros de colegio que no habían nacido cuando estalló la bomba querían ser deportistas, empresarios... Mientras que yo sólo soñaba con cumplir los 20 años. A los niños, la bomba nos robó nuestros sueños y nuestras esperanzas en la vida.
Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha, se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente...
Ahora he venido a España, invitado por Greenpeace, como un paso más para ver cumplido mi sueño de morir con la alegría de que mi vida ha merecido la pena porque se ha conseguido la eliminación total de las armas nucleares. Porque los hibakusha sólo vivimos para eso, para pedir que no haya más Hiroshimas, más Nagasakis, no más bombas nucleares, no mas hibakushas...".

Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia


Etsuko Kanemitsu

"‘¿Por qué han parado la alarma si todavía puedo ver el avión que nos ataca en el cielo?’, me pregunté cuando las sirenas dejaron de sonar sobre Hiroshima y el Enola Gay volaba sobre nosotros. Miré hacia arriba una vez más y una luz cegadora me quemó el rostro. Una gran fuerza me empujó varios metros y caí al suelo del patio del instituto donde estudiaba. Caí de frente y al levantarme pude comprobar que mi pecho y la parte delantera de mi cuerpo, salvo el rostro, estaban intactos. Pero toda la ropa había desaparecido de la parte trasera de mi cuerpo y la piel de mi espalda ya no estaba. Miré a mi alrededor y todo lo que hacía unos segundos estaba allí había desaparecido, incluidas las compañeras que formaban en el patio.
Me llevé las manos a la cabeza y no tenía cabello, sólo carne quemada. ¿Dónde estoy?, me pregunté. Sólo sobrevivimos cuatro de las 50 estudiantes que estábamos fuera de las aulas en el momento de la tremenda explosión. No recuerdo cómo llegué a casa.
Mi madre consiguió un médico, pero él dijo que no tenía muchas posibilidades de salir adelante con vida y que era mejor que se esforzara en otros heridos menos graves. Mi madre no quiso escucharle y le suplicó: ‘Póngale aceite en el rostro, es una chica y necesita que se la pueda mirar a la cara o no tendrá ningún futuro’. El dolor que sentía era insoportable y tardé varios meses en recuperarme. A mi hermana nunca la encontramos y fue dada por muerta.
Cuando tenía 27 años me casé con un hombre que también había sobrevivido a la bomba. Los dos hemos pasado estos 60 años con graves enfermedades, pero no somos fáciles de liquidar. Hemos desafiado a la muerte".

nunca mas


Hideko Murota

"Yo estaba en la escuela cuando una luz cegadora se coló por la ventana y todo saltó por los aires. Tras pasar varios días en un refugio, y después de que algunas personas trataran en vano de encontrar a alguien de mi familia con vida, los otros supervivientes se reunieron para decidir qué hacían conmigo. Mi padre había muerto años antes del ataque, mi madre falleció en casa cuando nuestra vivienda se derrumbó tras la bomba, a mi abuelo nunca lo hallaron —se encontraba a sólo 800 metros del epicentro— y mi única hermana seguía oficialmente en paradero desconocido.
Me enviaron a un orfanato para los niños que habían perdido a sus familias. Lloré mucho porque pensé que me había quedado sola en el mundo. Algunas semanas después, una familia me adoptó y me fui a vivir con ellos. No fue hasta un año después que mi hermana, la única persona de mi familia que había sobrevivido, logró encontrarme y llevarme con ella. El Secreto de Zara. Se convirtió en mi madre y mi amiga, trabajó para que pudiera seguir estudiando y vivimos juntas hasta que cumplió 53 años y un cáncer de pecho acabó con su vida.
Desde entonces he estado completamente sola. Nunca me casé: vivimos para cuidarnos la una a la otra porque no teníamos a nadie más. Hace dos años también me detectaron un cáncer de mama. Mi hora tenía que haber llegado ya. ¿Es éste el final? Todavía hoy las imágenes del 6 de agosto de 1945 me despiertan por las noches. Puedo ver el momento en el que una bola de fuego cayó sobre la escuela, puedo escuchar los gritos y ver los muertos como si el tiempo no hubiera pasado. Es como si una bomba atómica cayera cada día de mi vida".

bombas


Hiroko Hatakeyama

"Durante muchos años traté de ocultar que era una víctima del ataque nuclear; supongo que tenía miedo a ser rechazada. Ni siquiera mi hija lo supo hasta que la aparición de un cáncer y mis posteriores problemas de salud hicieron imposible esconder la verdad por más tiempo. Me casé y tuve una hija que nació completamente sana a pesar de mis temores. Nunca imaginé que el problema vendría más tarde, cuando nació mi primer nieto. Sufrió graves deformaciones y me sentí culpable. Después vino el segundo, también con problemas, y el mundo se derrumbó para mí. Los problemas psicológicos que sufrí provocaron mi divorcio.
El día que cayó la bomba me encontraba en el colegio de primaria Nagatsuka, situado en una zona relativamente poco afectada. Nuestra casa estaba situada en la autopista de salida de la ciudad y una muchedumbre trataba de huir por la carretera con el cuerpo abrasado, muchos de ellos completamente desnudos y sedientos. ‘Agua, agua’, pedían. Nuestra casa se llenó de heridos y muchos murieron en el salón. Por el día tratábamos a los afectados con aceite, intentando calmar sus quemaduras, y por la noche quemábamos los cadáveres de los muertos junto al río. Mi hermano llegó moribundo tres días después. Tenía la boca negra y la piel quemada. El dolor era tan intenso que no podíamos siquiera tocarle. Murió en brazos de mi madre y marchamos a enterrarlo cuando empezó a llover. No sabíamos que era lluvia radiactiva y durante días dejamos que nos mojara. El barrio no había sido golpeado directamente por la bomba, pero por alguna razón fue el más afectado por la ‘lluvia negra’ posterior. Y así fue como empezamos a enfermar".

Hiroshima y Nagasaki


Teruko Suga

"Era un día luminoso y había ido caminando a la Oficina de Correos, cerca del Ayuntamiento. Mi jornada acababa de empezar y me encontraba arreglando algunos papeles cuando de repente el edificio empezó a temblar. Los cristales saltaron por los aires y cuando miré hacia la calle por una ventana una luz muy brillante me cegó completamente. El resplandor se apagó enseguida y de repente todo era oscuridad. Eran las 8.15 de la mañana de un día soleado, pero estábamos envueltos en una noche cerrada. Pensé: ‘El Sol ha caído sobre nosotros’. Sólo se oían los gritos de auxilio. Nuestro edificio era el más resistente en el barrio y al salir a la calle comprobé que era el único que seguía en pie. Todo a mi alrededor había desaparecido y en mitad de las ruinas la gente caminaba con partes del cuerpo colgando y horribles quemaduras en sus cuerpos. A muchos no les quedaba un centímetro de piel. Parecían zombis.
La ciudad ardía a mi alrededor. Mis heridas eran leves. Llevaba cristales clavados en la espalda y magulladuras por todo el cuerpo. Fui de las pocas personas que, estando a tan escasa distancia del epicentro, logró salvarse. Encontré un refugio después de caminar varios kilómetros hacia el oeste. Avanzaba pisando cadáveres.
Durante todos estos años he sufrido de fatiga, pero ningún cáncer, afortunadamente. La bomba destrozó mi vida de una forma que nunca pude imaginar. El Gobierno me reconoció como un hibakusha (superviviente que se encontraba en la zona de máxima radiación) y me ayudó, pero jamás pude formar una familia. Pensaron que enfermaría y moriría pronto. Otros temían que pudiera tener hijos con deformaciones. Para mí, la bomba ha significado la soledad".

65 años después de la tragedia


Atsumu Kubo

"En tiempo de guerra, todo el mundo, incluidos los estudiantes, teníamos que trabajar en las fábricas estatales para ayudar en el tremendo esfuerzo bélico. A mí me destinaron en una planta de fabricación de armas. Había empezado a trabajar a las siete de la mañana y en el momento de la detonación estaba destapando la maquinaria que teníamos en el patio. La fábrica se derrumbó y quedé atrapado. Había sufrido quemaduras y no podía mover las extremidades. Vi unos puntos de luz entre los escombros y me arrastré hasta que pude encontrar una salida. La oscuridad no me permitía ver nada a mi alrededor, sólo escuchar los gritos de personas que se movían como fantasmas.
Empecé a caminar junto a otros dos supervivientes hacia la montaña Ogon, en las afueras de la ciudad, en un intento de alejarnos de los lugares más afectados por la radiactividad. Encontramos refugio en un cuartel que todavía mantenía uno de sus edificios en pie. Los heridos llegaban pero no había nadie para atenderlos ni medicinas y gritaban de dolor hasta que morían. Alguien trató de quitarme la camisa quemada, pero al hacerlo la piel se pegó a ella y mi brazo quedó en carne viva. Me pusieron aceite —era lo único que había— y hasta dos días más tarde no me pudo ver ningún médico.
Cuando llegaron los soldados norteamericanos, instalaron hospitales de campaña, pero muy pronto descubrimos que no habían venido a tratar nuestras heridas, sino a estudiarlas. Querían saber qué efectos habían provocado con su bomba nuclear y nos convertimos en sus cobayas humanas. Recuerdo la humillación de aquella situación como si el tiempo se hubiera detenido, todavía puedo sentirla".

las bombas atómicas


Yasuhiko Taketa

"Estaba esperando la llegada del tren en el andén de la estación de Yano cuando sentí que mis órganos internos empezaban a temblar y estaban a punto de explotar. El cielo pasó del color azul al amarillo y después al rojo. Una inmensa columna de fuego atravesaba el horizonte envuelta en una gigantesca nube en forma de hongo. Era una imagen terrible, pero a la vez de una belleza indescriptible. Desde entonces he pintado mil veces esa escena (muestra mientras habla una de las pinturas que acaba de presentar en una exposición en Nueva York) porque no puedo quitármela de la cabeza.
Un soldado me prestó unos prismáticos y fue entonces cuando me di cuenta de que bajo ese monstruo de fuego Hiroshima ardía con toda su población. No sabíamos lo que había pasado, pero minutos después empezaron a llegar personas completamente quemadas y desfiguradas que se protegían el rostro con las manos para que los ojos no se les salieran de las órbitas. Una de ellas se paró frente a mí y me llamó por mi nombre, pidiéndome agua a gritos, pero su cabeza se había hinchado y tenía tres veces el tamaño normal. Estaba irreconocible. Sólo supe que era mi mejor amiga cuando me dijo su nombre.
Pensé en volver a casa cuanto antes para comprobar si mi familia seguía bien. El tren nunca llegó a la estación. Caminé hasta llegar a casa y me encontré a mi madre entre las ruinas de lo que fue nuestro hogar. Mi hermano yacía en la cama, completamente quemado. Gritaba: ‘Mamá, ayúdame’. Mi madre empezó a quitarle la ropa entre lágrimas y la piel se desprendía como un adhesivo, dejando su cuerpo en carne viva. Murió después de tres días de agonía".

Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia


Kazuko Tarui

"El día que cayó la bomba nuclear me encontraba feliz. Días antes había encontrado un trabajo como enfermera en la consulta de un dentista y había empezado a realizarle una limpieza dental al primer cliente de la mañana. Escuché un gran estruendo y bajé rápidamente las escaleras. Abrí la puerta del portal y no recuerdo nada de lo que pasó en los siguientes 20 minutos. Cuando recuperé la consciencia sólo veía gente desfigurada y con partes del cuerpo desgarradas, caminando sin rumbo por la calle.
Me presenté en el Hospital de la Prefectura, donde había estudiado Enfermería, y empecé a asistir a los heridos. No teníamos suficiente sitio para poner a los muertos que llegaban en los camiones del Ejército y mi cometido durante los primeros 10 días se limitó a rociar los cuerpos con gasolina y quemarlos para evitar enfermedades y la propagación de epidemias. La inhalación de los humos me ha provocado desde entonces molestos problemas respiratorios. Los pocos ratos libres los aprovechábamos para ir a buscar agua. Dos meses después, exhausta, caí enferma y me dejaron marchar a mi pueblo natal, a 70 kilómetros de Hiroshima.
Un año después me volvieron a llamar y me reincorporé al hospital para ayudar a las víctimas. He vivido, día a día, hasta mi jubilación, el horror de lo que ocurrió, atendiendo a quienes iban enfermando con cánceres terribles, viendo nacer a niños con malformaciones y reviviéndolo todo como una pesadilla sin fin. Mi vida ha sido la bomba nuclear. Tuve pretendientes, pero siempre temí darles hijos que no fueran sanos. Quiero que la gente sepa que la bomba sólo fue el comienzo de la desgracia para miles de japoneses y que después vino una larga agonía".

nunca mas


Toyohiko Kuwabara

"Los días empezaban en la fábrica con un discurso del director para alentarnos a trabajar sin descanso por la patria y la empresa. Nos acabábamos de incorporar a nuestros puestos cuando el edificio saltó por los aires. Yo me encontraba tras una cadena de coches que me protegieron, pero casi todos mis compañeros murieron en el acto. En las prácticas de emergencia nos habían entrenado para ir al refugio más próximo, que se encontraba a 50 metros. La destrucción total y la oscuridad hacían imposible encontrarlo, así que comencé a gatear para tratar de buscar la entrada. Mientras me escurría por el suelo sentí que avanzaba sobre un terreno lleno de obstáculos: eran los cuerpos de los fallecidos que cubrían la calle.
Cuando llegué al refugio había tanta gente que no podía entrar, así que escapé por la carretera con un grupo de personas que también huía. Todos aseguraban que iba a caer otra bomba y tenía mucho miedo. Mi padre se encontraba cerca del edificio del Ayuntamiento y nunca volvimos a verlo, a pesar de que mi madre y yo lo buscamos por todos los hospitales y los refugios de la ciudad. Un año después se presentaron en casa dos señores del Gobierno con una urna que tenía en su interior algunos huesos. Dijeron: ‘Éste es tu padre’.
Los primeros años de la posguerra fueron de mera supervivencia. Faltaba comida y agua y todos los días morían muchas personas. Empezamos a construir casas sencillas con escombros y poco a poco las fuimos mejorando. Sabíamos que había que empezar de cero y trabajamos juntos para reconstruir la ciudad. Nadie pensó en sí mismo, sino en Hiroshima. Por eso hoy tenemos una ciudad mucho mejor".



Otra de estas



bombas


NUNCA MAS!!!



Hiroshima y Nagasaki





DEDICADO A LAS MAS DE 120000 VICTIMAS INOCENTES





65 años después de la tragedia



Fuentes:
http://www.ajzanier.com.ar http://foroanime.com
http://elsecretodezara.blogspot.com
www.youtube.com
www.photobucket.com

Otros de mis post:

Para los fumadores:
http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/5796963/%C2%BFFumas,-ve-esto_.html

Daño al medio ambiente
http://www.taringa.net/posts/ecologia/5784746/Da%C3%B1o-al-medio-ambiente-y-ayuda-al-planeta.html

El gran aporte segregado:
http://www.taringa.net/posts/solidaridad/5863083/El-gran-aporte-segregado-(lo-que-le-debemos-a-los-negros).html

26 comentarios - Hiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia

lukaz_24
muy bueno
t dejo mis 10 de hoy!!
_Sub_Zero_
Te dejo +1 para que lo hagas circular por todo T
He0701
q hdps los causantes de todo eso buen post.
Fedex_14
te dejo 10 muy buen post
Skapista77
un desastre y una inpunidad terrible
te dejo 10 por interesarte en hacer un post asi
david852456
gringos reconcha de su malparida madre...en fin...alguien se atreve a buscarle guerra en contra de lo que sucedio en el pasado? para los que no sepan y crean que usa es ahora un pais de paz, esta en lo incorrecto, que en sus hangares militares guardan no mas de miles de cabezas nucleares... normales claro...bombas de hidrogeno, solo tendran una docena...para cada pais
lukaz_24
no puedo perdonar a albert einstein por haber ayudado a matar a tanta gente
valentin32
y a Hitler sí lo perdonarías por el Holocausto nazi, e intentar dominar el mundo bajo un régimen nazi? Además, Einstein era un científico (no un armamentista); si los conocimientos para fabricar la bomba no los desarrollaba él, ya lo haría otro. Él hacía ciencia, no bombas; por eso toda su vida fue pacifista (como Ghandi), y siempre condenó el ataque a Hiroshima y Nagasaki.
ioi32
david852456 dijo:gringos reconcha de su malparida madre...en fin...alguien se atreve a buscarle guerra en contra de lo que sucedio en el pasado? para los que no sepan y crean que usa es ahora un pais de paz, esta en lo incorrecto, que en sus hangares militares guardan no mas de miles de cabezas nucleares... normales claro...bombas de hidrogeno, solo tendran una docena...para cada pais
richardfda
Te dejo +1 para que te sigas esforzando
SebaKamelot
Muy buen Post, lei toda la 1ra parte y gracias a eso me puse a leer sobre la batalla de Manchuria. Te dejo 5
soysocial
Buen post, +5
Ahora ELije.
las bombas atómicasHiroshima Y Nagasaki, 65 años después de la tragedia
ahuaman2002 +2
Van +10 muy bueno....NUNCA MAS!!
Jorchking +1
Malditros gringos, se creen los mejores y son la bosta del mundo.
valentin32
Gracias a Dios que los yanquis eran, y siempre han sido, más animales que las bestias nazis (y la segunda guerra mundial era una competencia de haber quién era más animal), pues de no haber tirado la bomba (que sin embargo no se animaron a tirar sobre Alemania, pero sí sobre un poblado de pobres pescadores japoneses, que ya llevaban más de 3 mil años de explotación por parte de sus propios gobernantes), pues los nazis lo hubieran hecho, y hoy, todos hablaríamos alemán (de estar vivos). Ahora lo que falta, es que China tire una bomba atómica sobre Estados Unidos, y entonces habrá justicia en el mundo y en la historia de nuestra civilización. Amen
favorable_
Si China tira una bomba sobre usa no va a revivir a los muertos de Japón, y me encanta la cultura japonesa y creo se perdieron muchas personas con talento como los que hoy dia construyen robots y hacen tv's
valentin32
@favorable_ Mmm... no sé si te diste de en cuenta que Japón "corta el bacalao" en estos días. Así que no sé exactamente cuanto habran perdido, pero esta a la vista todo lo que han ganado (casi sin tirar ninguna bomba, hoy si todos no hablamos japones, es de pura casualidad).