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Aulharia: novela de fantasía (Capítulo 9)



Sinopsis:

Año 2056. Aulharia es un famoso videojuego creado por la hasta entonces deconocida empresa ISTG (Innovative Software and Technology for Games), que ha logrado alcanzar las más altas cotas
de realidad virtual pensadas hasta la fecha. El hardware conocido como LifeDream permite conectarse a los servidores universales y disfrutar de las mayor experiencia en cuanto a
los videojuegos se refiere. Dolwyn es el nombre de usuario empleado por uno de los mejores jugadores de Aulharia. Recientemente, este famoso jugador ha recibido el correo electrónico
de uno de los desarrolladores del juego, en el que se la ha dado la oportunidad de experimentar de una forma "diferente" el mundo de Aulharia. Sin pensárselo dos veces, acepta la oferta
de la empresa y viaja hasta las instalaciones, sin saber que en realidad lo que está haciendo es aceptar ser el sujeto de un experimento sin precedentes hasta la fecha.

¿Esta es la primera vez que entras en mis posts?

¡Visita el primer capítulo para entenderlo todo!

https://www.taringa.net/posts/manga-anime/19963091/Empezando-mi-novela-ligera.html

Lee el capítulo anterior si aún no lo has hecho:

https://www.taringa.net/posts/manga-anime/20002606/Aulharia-novela-de-fantasia-Capitulo-8.html


Capítulo 9


Ya son seis mil. Es increíble. Pensó Dolwyn mientras observaba desde el confort de La Esfera la pequeña ciudad que estaba siendo construida incluso en aquellos momentos. Galdar había llevado a cabo un buen trabajo, ya que el flujo de ciudadanos no dejaba de disminuir con el paso de los días, y ello permitía movilizar una cantidad de mano de obra cada vez mayor para los trabajos. Sin embargo, incluso contando con tres mil quinientas personas a su disposición, el Gran Señor tuvo que crear doscientos nuevos seres de maná para agilizar el trabajo y satisfacer así la demanda constante de viviendas que permitiesen alojar a una gran cantidad de familias. Ya no tenía sentido seguir construyendo barracones, aunque fueran más sencillos y rápidos de producir, pues en cuanto comenzaran a colocar las primeras piedras de las escuelas, universidades y otros edificios públicos, todos ellos serían derribados por ser comunas atestadas que tan solo harían disminuir la calidad de vida en Elendhar. Sí, ese era un buen nombre para la ciudad capital del imperio. Significaba majestuosidad en la antigua lengua que en días de un remoto pasado fue usada por los habitantes de Aulharia. Al menos eso es lo que dijeron los desarrolladores del juego en uno de los diccionarios que sacaron a la venta…

Sea como fuere, lo que importaba ahora era que los bloques de edificios estaban a punto de ser terminados, y quedaban ya disponibles tres de ellos para los siguientes pobladores que cruzaran el portal de Galdar más temprano que tarde, por lo que al día siguiente se pondría en marcha la segunda fase de construcción de la ciudad, que conllevaría la edificación de la infraestructura básica. Probablemente ello mantendría ocupados durante unos cuantos días a los constructores, pero una vez terminada la tarea, Elendhar se hallaría muy cerca de la finalización, y los ciudadanos podrían por fin sentirse orgullosos al afirmar que vivían en el mejor lugar del mundo. El joven abandonó la sala desde la que observaba el panorama para dirigirse hacia sus aposentos. Debía concentrarse para dar vida a un nuevo sirviente. Aunque en esta ocasión sería en todo caso una sirvienta: había llegado la hora de hacer más diverso su séquito, y una mujer bella y elegante, además de astuta y un tanto fría, haría mucho bien por los alrededores. Durante una hora moldeó el cuerpo de la silueta que poco a poco fue tornándose humana, y al mismo volcó su magia sobre ella para hacerla poderosa. Dolwyn quería que ella fuese la más fuerte de los sirvientes que había creado hasta la fecha.

Finalmente, cuando la tarea hubo llegado a su fin, el cuerpo desnudo de una mujer de estatura media se encontraba de pie ante el Gran Señor. Debería dar vida a mujeres así de guapas con más frecuencia, y dejarme de tanto hombre. Se dijo el joven mientras se perfilaba en su rostro una sonrisa y examinaba el cuerpo carente de imperfecciones de ella. Sin problemas. Bien. Dolwyn puso las palmas de sus manos muy cerca de la piel de su nueva creación, que descansaba aún con los ojos cerrados, y al instante se materializó un vestido rojo que cubrió toda la figura de la mujer. Luego chasqueó los dedos y sus ojos se abrieron.

Verdes como la esmeralda. El Gran Señor había optado por un color de ojos un tanto inusual, pues realzaba aún más la belleza de la joven. Incluso sabiendo lo que le esperaba, Dolwyn no podía evitar maravillarse al encontrarse frente a frente con aquellos dos espejos del alma.

— Deseo agradecerle por la oportunidad que me acaba de dar amo —comentó ella mientras realizaba una reverencia.
— Oh, dios, casi se me había olvidado —el joven estaba molesto. Todos los individuos recién creados mantenían el mismo patrón de sumisión. Si bien no era algo malo, resultaba excesivamente estresante—. Escucha, Enyd, nada de amo. Llámame Dolwyn y ya está. Que no se te olvide.
— Siento haberlo ofendido—contestó ella visiblemente arrepentida.
— Y déjate de formalidades.
— ¿Disculpe? —la actitud de su creador la desconcertaba.
— No, disculpe no. Deja de tratarme de usted.
— Como de… —Enyd iba a terminar empleando el usted, pero se detuvo antes de acabar— prefieras.
— Así está mejor —el Gran Señor esbozó una amplia sonrisa.
El silencio se apoderó de la estancia durante unos instantes.
— ¿Puedo… preguntarte cuál es mi cometido? —quiso saber la sirvienta.
— Es muy sencillo —dijo él—. Lo único que debes hacer de ahora en adelante es servir como mi guardaespaldas personal.


La construcción del puente marchaba a buen ritmo. Por ello, ese día la reina había optado por acercarse al abismo que dividía sus tierras de las del Yermo –aunque debían empezar a plantearse el buscarle otro nombre a los territorios, pues ya nada tenía que ver con lo que era hasta hacía apenas una semana.
— En una semana estará listo el puente, siempre y cuando no haya imprevistos —comentó su leal consejero, que no abandonaba en ningún momento el puesto a su lado.
— Recemos a todos los dioses para que no surjan.
Hemez asintió, y continuó contemplando junto a su majestad la inmensa estructura, que ya alcanzaba los cien metros de largo.
— ¿Cómo ha conseguido reunir el marqués en tan poco tiempo a tantos trabajadores?
— Por lo poco que conozco sobre la actualidad en las tierras de vuestro aliado, mi señora, el desempleo ha alcanzado niveles nunca antes vistos, por lo que no debe de haber resultado difícil el conseguir esta cantidad.

Hanya esbozó una mueca de desagrado: no se trataba de un problema que afectara únicamente a una pequeña parte de Solden, sino que por el contrario, se expandía como la peor de las enfermedades, y estaba debilitando de una forma alarmante la economía y el poder de la nación. Con un poco de suerte y de organización, lograrían que las nuevas tierras prosperasen, para así dar con la solución a este grave problema.

— Avisadme de inmediato en caso de que se produzca alguna novedad —advirtió al consejero real mientras abandonaba la zona para regresar al castillo.
— La mantendré informada, majestad.
Aquella noche, Hanya pudo volver a disfrutar de una copiosa cena junto al marqués. Este parecía aún afectado por los recientes sucesos, aunque se hallaba más calmado. Incluso se atrevió a conversar durante un rato.
—En una semana estará completado. Lo único que temo es que la estructura no resista por falta de apoyo.
— Estoy segura de que nuestros ingenieros serán capaces de desarrollar algo para enfrentarse a ello. Yo no me preocuparía tanto.
— Puede que tenga razón —el noble hizo una pausa—. Desde que se dividió la tierra en esta región, parece que no se ha vuelto a producir un suceso similar. Probablemente La Esfera se encuentre inactiva ahora. Puede incluso que consigamos observarla de cerca una vez hayamos cruzado.
— Sí —dijo la reina mientras asentía—. Sería interesante examinar la mayor de las reliquias de este mundo con nuestros propios ojos. Piénselo, Maldurr, seríamos los primeros seres humanos en alcanzar tal hazaña.
El hombre esbozó una sonrisa. Sin duda la idea lo complacía. No obstante, la velada se vio interrumpida por la llegada al comedor de Hemez. Este resoplaba. Había llegado con noticias desde la frontera. A Hanya no le cabía la menor duda.
— Marqués —saludó con una inclinación de cabeza—. Mi reina —repitió el gesto de respeto—. Debo informaros de un suceso extraordinario.
El miembro de la familia Sakhtar tragó saliva, y la mujer le indicó con la mano a su subalterno que prosiguiera.
— Hemos detectado luces provenientes del otro lado del abismo.


NOTA IMPORTANTE:

Para todos aquellos que han seguido la obra desde sus inicios, en especial a ti, @Hellfoll, debo deciros que Aulharia quedará de ahora en adelante en pausa hasta nuevo aviso. Esto se debe a que he llegado un acuerdo con la persona con la que pretendía desarrollar un proyecto similar pero a la vez distinto. Si todo va bien, es posible que sobre marzo de 2018 sepáis vosotros mismos y sin que yo tenga que comentarlo por aquí (que también lo haré, pero a su debido tiempo) qué es ese proyecto tan misterioso en el que he estado involucrado.

No creáis que dejo Aulharia y sus personajes para siempre, ¡qué va! Cómo voy a olvidarme de Galdar, Dolwyn, Ashreg o Hanya. ¡No podría ni aunque quisiera! Simplemente se me ha presentado la oportunidad de formar parte y de crear algo MÁS GRANDE. Algo de un tamaño con el que nunca antes había soñado, y quiero realizarlo. ¡Os mantendré informados por shouts de mi cuenta, estad atentos! ¡Muchas gracias y disculpad las molestias! ¡Adiós!

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