epelpad

Me ayudas a darle de comer al gato?

Muy buenas tardes, queridos taringueros. Espero que la estén pasando bien y que estén cómodamente sentados.

En esta oportunidad preciso de su ayuda: tengo que darle de comer al gato.

Me ayudas a darle de comer al gato?


Y como soy un virgo pobre no tengo dinerín para comprarle el alimento.

Peero... sí tengo tiempo para escribir cosas. En esta oportunidad les traigo un ¿cuento? sobre fútbol y un eclipse particular.

Espero que lo disfruten:


san juan

Eclipse

Desprovisto de obstáculos y fulgurante en lo alto, irradiando su inagotable divinidad, un impecable sol de mediodía observaba un contragolpe del equipo que defendía el Camello Rodríguez.

La jugada, sin embargo, fue neutralizada por un certero cruce del 6 contrario -cuyo nombre siempre equivocaba el relator- que luego, aprovechando la multitud de compañeros que regresaba del córner, lanzó un centro quizás salvador desde la mitad de cancha.

Anterior a eso, incluso desde las horas y días previos, la afición, el periodismo y algunos dirigentes habían manifestado su disconformidad con el horario del partido. De todos los que opinaron el Camello había sido el más escueto. Cuando desde una radio le preguntaron sobre la influencia del calor matutino se limitó a aclarar que él consideraba que su desempeño se veía mellado, casi siempre, por otras variables que tenían que ver más con lo anímico, con las horas de sueño quitadas por el otro trabajo, con lo divino (alguna influencia ancestral o de un santo) o las inoportunas invitaciones nocturnas de algunas amistades que con el horario del partido. Aclaró, eso sí, que la posición del astro rey en la elíptica a esa altura del año (noviembre) podría modificar en algo su conducta deportiva, pero no tanto como para brindar una opinión elaborada al respecto. Y justo a él le venía a caer el centro.

Rodríguez no estaba bien posicionado para defender. Había quedado muy por delante de la línea de sus compañeros y ofrecía un hueco a sus espaldas que estaba, mala suerte para él, ocupado por tres rivales. La pelota de todas maneras apenas si había alcanzado la mitad de su elevación.

Desde la tribuna cientos de manos cubrían otros tantos ceños fruncidos y muchas remeras comenzaban a estorbar. En la platea Oeste se respiraba impaciencia. En la sur, ardores propios del verano comenzaban a extenderse por las frentes y brazos descubiertos. Apenas si iban 25 minutos del primer tiempo y ese caldero ya había enternecido algunos nervios.

Pero el Camello tenía otros problemas además del calor: uno de los tres rivales, creo que el 7, reaccionó a la incómoda posición de Rodríguez y se aprestó para recibir el centro. El segundo rival, definitivamente el 3, permaneció de espaldas al arco, más atento al Camello y a sus movimientos que a la pelota; y el tercero, defensor también, quedó a medio camino pero también en posición de gol.

El balón estaba llegando ya al cénit de la parábola. De atrás para adelante estaban: un fotógrafo del Cuyo, el arco, el arquero, creo que el 7, definitivamente el 3, el defensor rival y recién ahí el Camello, que con su cuerpo seguía a los contrarios pero con su cabeza vigilaba la pelota. El resto del equipo, naturalmente Trinidad, había sido pescado saliendo en contragolpe y no, no había otro para evitar el inminente cabezazo fatal que no sea el cinco veces citado Camello.

La tribuna local contuvo la respiración. Los visitantes estiraron los ojos.

Creo que el 7 llegó al punto de penal; definitivamente el 3 pisaba césped de área pero ya no estaba de espaldas al arco, sino de lado, y su brazo se estiraba buscando el torso de Rodríguez. El defensor también se aprestaba a cabecear, pero su angurria de gol lo inclinaba hacia la red alejándolo del Camello.

Este, por su parte, concentraba su esfuerzo en las alturas y dejaba a sus piernas correr solas, autómatas, al tiempo que sus brazos tanteaban el aire buscando rivales. Tal era su coordinación que logró eludir definitivamente al 3 y sus intentos por detenerlo; alcanzó creo que al 7 y controló por instinto al otro defensor ahora atacante. Todo eso mirando la pelota, que ya había alcanzado el punto más alto de su trayectoria... pero comenzó a bajar.

Y en su descenso cruzó por delante del sol en una hermosa sincronicidad.

Ambos cuerpos discurrían en planos totalmente ajenos entre sí, en trayectorias que sólo la casualidad llevó a cruzarlas. Ambas esferas, veneradas, deificadas y ocupando el centro de la vida de millones, estuvieron de golpe enfrentadas; y todo esto con un detalle particular: el eclipse sólo podía observarse desde la perspectiva del Camello Rodríguez. Desde otros sectores de la cancha, de las tribunas o del área misma que ahora se veía poblada el fenómeno no se apreció. Rodríguez fue el único ser que advirtió la silueta negra y redonda cubrir progresivamente el disco fulgurante en un evidentísimo acto de atrevimiento cósmico.

Cegado antes y obnubilado ahora, Rodríguez sintió una fuerza que lo empujaba hacia arriba. Notó que sus responsabilidades defensivas se quedaban abajo, en el césped, y que no había calor, sed ni preocupaciones en esa elevación súbita. Su espalda se arqueó y ofreció su pecho entero al acontecimiento celestial; sus pies, que ya no tocaban el césped, se les antojaban suaves y alados. Sacrificaba su alma el Camello Rodríguez, suspendido en el aire, entregado su corazón al sol, extendidas sus manos, reclinada su cabeza; inmóvil él ante una pelota aureolada, ante una medialuna de fuego que se consumió hasta ser ceniza. Luego, un destello. Lo gris volvió a ser negro y la pelota siguió.

Y el Camello finalmente cayó.

Derribado por un rival en su propia área, no fue difícil para el árbitro cobrar falta en ataque. El partido terminó 0 a 0 y la inmolación de Rodríguez jamás se conoció.



futbol


Como verán, que mi gato se alimente depende de su buena voluntad pero sobre todo de mi capacidad para escribir. Ja.

Pobre gato. Se va a cagar de hambre :S


tengo que darle de comer al gato


Si tienen ganas de leer algo más o de pasar por mi blog, es este: tengo que darle de comer al gato


¡Muchas gracia y espero que les haya gustado!



Atletico Trinidad

4 comentarios - Me ayudas a darle de comer al gato?

Opatricinho +1
Me ayudas a darle de comer al gato?
pablorr22 +1
Gracias, lince, pero mi gato ya está viejo y gordo
pocoserio
Muy bueno... pero aca se va cagar de hambre el gato xD
Funky_Dung
tas grande y como para alimentar al gato
JhonatanDuran2
y...pasa que son 2 gatos para alimentar y vos sos sarpado diamond , salu2