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El fútbol se pone en manos de Dios

sí, hay situaciones que desbordan la capacidad humana y ameritan encomendarse a Dios. Ahí donde no llega el intelecto o la fuerza de voluntad para enderezar lo que viene torcido, hace falta la decisión del Todopoderoso, que él disponga lo que crea necesario. El fútbol del próximo fin de semana, tanto el de la B Nacional como el de Primera División, se puso en manos de Dios. La mayoría ve que la definición que se avecina por campeonatos, ascensos y descensos es como tirar los dados.

Es sabido que la desgracia aumenta la feligresía de Dios. En la buenaventura, muchos se permiten ser ateos. Distinto es cuando la fatalidad pisa los talones y amenaza con atraparte. Dos personas a las que les gusta ir por el fútbol con aires de autosuficiencia se rindieron. Caruso Lombardi tomó por un atajo, dejó de hacer cálculos con los promedios y suspendió los análisis futbolísticos: "Hay que pedirle a Dios una vida más". Passarella, luego de visitar ayer al plantel, puso rostro grave para encuadrar su misticismo de tablón: "Dios nos ha dado otra oportunidad, hay que aprovecharla".

No son dos personajes cualesquiera los que Dios suma a su rebaño. Cuando la vida les sonríe y aciertan más de lo que se equivocan, a Caruso Lombardi y Passarella les sobra orgullo y vanidad para creer que si Dios necesitó seis días para crear al Universo, ellos lo hubieran hecho en 48 horas. Y sin muchas de las imperfecciones e injusticias que hay que andar soportando.

En Boca esperan que sea cierto eso de que Dios aprieta, pero no ahorca. Con buenas intenciones y seguro de sus fuerzas, quiere desafiar límites humanos (sobre todo los físicos y mentales) que hasta aquí nadie pudo sobrepasar en la historia del profesionalismo: conquistar en un mismo semestre la Copa Libertadores y el torneo local. No sólo eso, también gestiona patente de Ironteam al postularse a la triple corona que incluye la Copa Argentina. El duro 3-0 que le propinó Arsenal lo obligará a revisar la hoja de ruta y a medir las energías que le consumen cada paso que le queda por dar.

Dios no sólo deberá atender en las canchas, sino que también se lo requerirá urgentemente en los escritorios para organizar la programación del fin semana y los operativos de seguridad. Con tantos partidos a la misma hora, en las comisarías no quedará ni el oficial escribiente y Fútbol para Todos hasta podría tomar la pantalla de Cartoon Network.

Que se olvide Dios de la Eurocopa porque el fútbol argentino no le dará ni un minuto de descanso o tregua. Ya sabe que todo lo que salga mal será culpa de Él. Y lo que pueda salir satisfactoriamente le servirá para cuantificar la tasa de desagradecidos de sus buenos oficios..

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