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Era Bianchi

Era Bianchi

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Los dirigentes están disgustados con lo que muestra el equipo y ya no ocultan su malestar con el técnico. Lo fueron a buscar para repetir glorias pasadas, pero lo ven muy cambiado.

Si Carlos Bianchi no fuera Carlos Bianchi, ya lo habrían echado. O le habrían pedido la renuncia. O tal vez él mismo se habría ido, consciente de la pobreza de juego y de resultados de este Boca irreconocible para su historia. Pero Carlos Bianchi tiene conciencia de lo que significa Carlos Bianchi y de cuáles son sus límites. ¿Tiene límites? Algunos creen que sí.

Algunos que desde hace tiempo vienen percibiendo cuestiones extrañas en las que no reconocen al viejo (al joven) Carlos Bianchi. Lo susurran algunos empleados, lo saben algunos jugadores, lo confirman algunos dirigentes. Lo notan desencajado y desconcertado y creen que transmite ese desconcierto que después se percible clarito en la cancha cuando los jugadores se quedan a mitad de camino entre atacar y defender, cuando no se animan a achicar a espaldas de los volantes y dejan un campo o cuando sí se animan pero se olvidan de marcar al lanzador y entonces el campo queda a espaldas de los defensores y todo depende de Orion.

Ese desconcierto, entonces, también se traslada a los dirigentes. “Los jugadores se dieron cuenta de que no es el mismo, de que cambia y cambia porque no sabe qué hacer, y le perdieron el respeto”, es el diagnóstico de una persona cercana al plantel. Pero más allá de lo que (no) hacen los futbolistas, lo que preocupa -y hasta asusta- a algunos directivos son las cuestiones que no resuelve el propio DT.

Por empezar, la convivencia del grupo. Ellos tenían fe en que lograra la armonía necesaria para la convivencia. Si algo lo distinguió, incluso por encima de sus aciertos tácticos -nunca fue rebuscado y se enorgullece de esa sencillez-, fue su condición de líder. En los años en los que estuvo alejado, incluso, dio cantidad de charlas para empresarios sobre manejo de grupos. “Y ahora no sólo tenemos el quilombo adentro del vestuario sino que se le pelean dos veces en cuatro días adelante de todo el mundo. Un papelón”, describe con crudeza un miembro calificado de la CD.

Ahora bien: Boca ha sabido sacar resultados positivos aun en épocas de internas feroces. Pero éste no es el caso: el equipo deambula por la cancha sin cambiar de chip y el técnico se empeña en no admitir lo que pareció reconocer hace algunos días: que no todos tienen la capacidad de jugar en algunos sistemas tácticos. Los números hablan: 17 puntos sobre 45 entre los dos torneos. Y la realidad del juego es peor que la de las cifras. En ese sentido, varios insisten con que Boca debería darle importancia al torneo para no sufrir más adelante con el promedio: “¿Adónde vamos a llegar en la Copa con este equipo que se comió seis de los sanjuaninos y tres de Unión, que están descendiendo?”, reflexiona otro directivo. Y hay una alarma que tiene nombre: River. Bianchi parece decidido a poner suplentes en el superclásico de la Bombonera y jugarse todo a la Libertadores. Y los antecedentes del verano no lo ayudan, precisamente.

¿Cuánta culpa tienen los dirigentes en esto? Esta conducción consiguió lo que buscaron todos en los últimos ocho años: el regreso del técnico más ganador de la historia del club. El que la gente pidió a gritos. Pero... “Nadie puede estar ocho años sin laburar, menos en el fútbol de hoy”, opina alguien que supo transitar metro a metro el club y que hoy observa desde afuera.

Los dirigentes se ilusionaron con repetir el pasado. Algunos piensan hoy, apenas cuatro meses después, que es imposible siquiera acercarse. Lo fueron a buscar para revivir la Era Bianchi. Porque era Bianchi. ¿Era o es?

3 comentarios - Era Bianchi

FacundoFD
UN DIA AL PEDO EN GOOGLE... CUANDO FOTO SALVAJE APARESE Ole