epespad

El "Turco" cambió al equipo como si hubiese asu

Terminó una semana muy positiva desde la cosecha de resultados y de las producciones futbolísticas. Si se mantiene la senda del éxito, no sería descabellado pensar en un final entre los 6 o 7 primeros.

Por Enrique Cruz (h) - Enviado Especial a Tucumán

Tengo la impresión —y toco madera— que el Turco Mohamed es uno de los técnicos más interesantes que existen en el fútbol argentino. Y lo digo aún a sabiendas y corriendo el riesgo —¡tantas veces lo hemos corrido en Santa Fe!— de que se termine yendo de Colón como tantos técnicos que luego triunfaron, como por ejemplo el Tata Martino, si sólo nos referimos a entrenadores jóvenes y con proyección de futuro. Habrá que admitir que a Mohamed le cabe las generales de la ley de todos los técnicos del fútbol argentino (y mundial). Depende de los resultados. Por eso, esta racha en la que se cosecharon 7 puntos sobre 9 le otorga al Turco una tranquilidad que, aunque relativa, es necesaria para poder trabajar. Hoy, Mohamed puede descansar en esa liberación de presiones urgentes que llegaron de la mano de estos buenos resultados que se lograron en la semana transcurrida. Pero el Turco supo manejar con mucha inteligencia y decisión el momento crítico de hace 15 días atrás, cuando la derrota como local ante Independiente comenzaba a instalar sombras y fantasmas, para muchos menos para la dirigencia, que en los momentos de mayores dudas siempre quiso, inclusive, renovarle el contrato al Turco para alargar su estadía en Santa Fe.

¿Por qué digo que Mohamed es un técnico interesante?, porque supo revertir una situación que, en cualquier otro caso, era propiedad de otro técnico en el típico cambio de mando del fútbol argentino. Para ser más claro: lo que le pasó a Colón contra Vélez, Argentinos Juniors y San Martín de Tucumán, es lo que se puede esperar que ocurra cuando se cambia un técnico y llega otro con la famosa “varita mágica” para dar vuelta al equipo. El propio Mohamed lo vivió en Colón (su segundo partido fue una demostración de fútbol, ante Independiente, en el cilindro de Avellaneda, con un 3-1 incuestionable), como antes lo había vivido Astrada y sus recordados cinco triunfos en seis partidos cuando tomó la conducción de un equipo sabalero con riesgo de descenso, como también lo era cuando asumió Mohamed.

Esta vez, el Turco sólo tiró una frase: “Hay que volver a las fuentes”. Y a partir de allí elaboró su propio esquema de trabajo para jugar un partido ultra complicado en Liniers ante Vélez. Volvió a la línea de tres y con Garcé (pieza clave, como él mismo se encargó de decirlo varias veces), metió frescura en el equipo con Lucas Acosta y Alfredo Ramírez, se encontró con un buen nivel de Falcón y también de Oyola, más lo que aportan dos delanteros que arman una excelente dupla, como el Bichi Fuertes y Tito Ramírez.

Este Mohamed propenso a los cambios, hizo seis (o siete si se suma el de esquema) de Independiente a Vélez y lo arregló al equipo. Ya hoy sabe el técnico que hay que marcar con línea de tres, que hay que darle continuidad a Lucas Acosta para que sea el enganche (y si no puede estar, que juegue Sciorilli), que Fuertes-Ramírez es una dupla de ataque temible, que con Falcón y Oyola tiene despliegue y equilibrio por los costados, y que ahora su objetivo es encontrar la dupla de volantes centrales que mejor se complemente.

Para esa posición, cuenta con cuatro candidatos. Hay uno que más allá de que no está jugando bien en este pasaje del torneo, tiene el aval del Turco y está bien que así sea: Alejandro Capurro. Después, la cuestión pasa por elegir alguien de marca como Prediger, o bien cambiar el ángulo del análisis e inclinarse por alguno de más juego y llegada, como Alfredo Ramírez o Pirulo Rivarola, jugadores que son bastante parecidos en sus características, ya que no se quedan contenidos esperando algún rebote sino que van a buscar al área de enfrente. Por eso, Ramírez estuvo a punto de convertir contra Vélez y lo hizo con Argentinos; y a Pirulo le quedó para la derecha el otro día en Tucumán, con un Gutiérrez vencido y desde una posición inmejorable.

A tiro del objetivo

En el análisis de Mohamed no podrán estar ausentes esos siete partidos sin victorias con actuaciones, algunas de ellas, desconcertantes. Se fue enojado el Turco de la cancha de Arsenal. Dijo que notaba al equipo “cómodo”, “relajado”, “conformándose con andar en la mitad de la tabla”.

Ya se dijo antes: esa reacción del Turco hubiese generado, quizás, un shock negativo en cualquier otro plantel y con otro entrenador. No pasó en Colón porque, se nota, existe una relación muy buena entre el conductor y sus dirigidos. Inclusive, los propios dirigentes concurrieron al predio el lunes posterior a la derrota con Independiente, para que los jugadores “vean” que algo pasaba.

Salió bien el cimbronazo del técnico si eso fue lo que se buscaba. Pues convengamos que cuando se dicen estas cosas, el efecto es doble: por un lado, traslucir la bronca por lo que se vio y, por el otro, generar una reacción positiva y de cambio para el futuro. Colón no jugó bien el partido con Independiente, pero la entrega del equipo estuvo fuera de discusión. Y a partir de allí, con la mano del técnico, llegaron las producciones y los resultados esperados para que ahora, con 18 puntos en la tabla y con 18 puntos por jugarse, el objetivo de llegar a los 25 sea totalmente realizable.

Fuente

2 comentarios - El "Turco" cambió al equipo como si hubiese asu

elpibdelbarrio
uno de los dts mas inflados de los ultimos tiempos mohamed
Saitou
Groso el Turco.. de los mejores DT que hay...