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St. Pauli: un club con linaje de rebelde

St. Pauli: un club con linaje de rebelde

St. Pauli: un club con linaje de rebelde

En Hamburgo hay un club que entra a la cancha con AC/DC, que prohíbe cualquier actividad neofascista, que fomenta el activismo social de diversas corrientes, que es reivindicado por decenas de bandas punk y que en el banderín del corner tiene una bandera pirata. En sus 100 años de existencia jamás ganó nada. Pero eso no hace más que reforzar la convicción que sus aficionados de todo el mundo sienten por su cultura.

El St. Pauli se encuentra en el barrio Sankt Pauli de Hamburgo, cuya vida ha estado marcada por la historia portuaria. El puerto ha sido el combustible de una zona roja tan antigua como los muelles, que ha resguardado a varias minorías sociales de esa ciudad. Hoy en día es el centro nocturno y bohemio de la ciudad.

Hasta aquí, tan solo la descripción de lo que rodea a una institución. Estos podrían ser datos anecdóticos, meramente descriptivos del entorno para un turista casual. Pero, en este caso, esas características de la zona han incidido en la cultura del club y la de sus hinchas.

El St. Pauli nació en 1910, pero hasta mediados de los ochenta era tan solo un club más que deambulaba por las diferentes categorías del fútbol alemán profesional, con poco más que un par de miles de aficionados. Por aquellos años, las tribunas de Europa vivieron un resurgimiento de grupos de hinchas neo-fascistas. Eso alejó a muchos aficionados del club grande de la ciudad, el Hamburgo SV, y acercó a muchos amantes del fútbol al pequeño y rebelde St. Pauli, que tomó partido y se opuso abiertamente a cualquier tipo de discriminación.

Las tradiciones del St Pauli

Buena parte de las tradiciones que identifican al club en la actualidad provienen de aquellos años fermentales. La mística pirata que puede reconocerse en banderas y graffitis de la ciudad, encuentra su anclaje en la actividad portuaria de la zona. Su estadio, el Millerntor-Stadion, se encuentra a pocas cuadras de los muelles sobre el Río Elba.


link: https://www.youtube.com/watch?v=jORLprUsgnU

Una anécdota sobre el nombre del estadio es ejemplo del espíritu antifascista de sus hinchas. Durante un par de décadas el recinto se llamó “Wilhelm Koch”. Sin embargo, a fines de los noventa los aficionados protestaron, ya que descubrieron que Koch había estado afiliado al Partido Nazi. Fue entonces que volvió a su nombre original.

En cada partido como local, el Millerntor es testigo de dos costumbres que se cumplen a rajatabla. Cuando ingresa el St. Pauli a la cancha, lo hace con una banda sonora muy particular: la canción “Hells Bells” de AC/DC (ver arriba). La otra práctica viene cada vez que el equipo anota un gol. En ese momento del partido los parlantes hacen sonar la canción “Song 2” de Blur (ver abajo).


link: https://www.youtube.com/watch?v=80UFd3eStto

La filosofía del club apunta a ayudar a quienes están en posición poco privilegiada. Sus hinchas suelen promover actividades para colaborar con diversas causas sociales, tengan o no que ver con el deporte.

En 2006 el St Pauli puso su estadio como escenario de una competición de la Federación Internacional de Fútbol Independiente (FIFI). Ese espíritu de solidaridad con naciones no reconocidas le valió la oposición de la FIFA. En aquel momento compitieron Gibraltar, Groenlandia, la República Turca del Norte de Chipre, Tíbet, Zanzíbar y -con un nombre ad hoc- la “República de Sankt Pauli”. Además de los obstáculos que puso la FIFA, China intentó que no se realizara para no dar cabida a la presentación internacional de Tíbet.

rebelde

En cuanto a rivalidades, el St. Pauli tiene como enemigo al Hamburgo SV, el equipo grande de la ciudad. Pero como no se han encontrado tantas veces en la misma categoría, el duelo ha perdido un poco de furor. También guarda enemistad con el Hansa Rostock, ya que en ese club había un ala de hinchas neofascistas y es conocido por tener una afición conservadora. Pero también tiene amigos. Una de las relaciones de más largo aliento es la que mantiene con el Celtic de Escocia.

futbol

En lo estrictamente deportivo, el St Pauli nunca tuvo grandes pasajes por la Bundesliga. Jugó por primera vez en esa división en 1977, pero nunca logró consolidarse. El período de 2001-02 por la Bundesliga, incluso, terminó con una gran crisis financiera del club. Pero la institución se recuperó de la mano de acciones colectivas de sus hinchas y de la presidencia de Corny Littmann, un empresario del universo teatral, que al ser investido como mandamás del club alemán, se convirtió en el primer presidente abiertamente gay de un club de fútbol.

Pero eso parece no importarles a sus simpatizantes, quienes más allá de derrotas y victorias, son cada vez más en los lugares más remotos del planeta, en busca -quizás- de ese romanticismo que el fútbol moderno tiene cada vez más relegado.

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