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Chile-Unión Soviética: a 43 años de un partido para recordar

Por la dictadura de Pinochet, Unión Soviética decidió no jugar la revancha en el Nacional de Santiago, en donde había gente secuestrada. Chile salió a la cancha, metió un gol en el arco vacío y se clasificó al Mundial 1974.

Yo cumpliré mi mandato. Tendrán que acribillarme a balazos para que deje de actuar”. El autor de esa frase fue Salvador Allende. El pueblo chileno la escuchó y lo ovacionó, en 1971, cuando el presidente socialista demostraba que no se correría tan fácil de la Casa de la Moneda a pesar de la presión militar en complicidad con el Gobierno de los Estados Unidos, que veía desde la Casa Blanca cómo se ejecutaba a la perfección el Plan Cóndor para instalar dictaduras en toda América Latina.

Dos años después, el 11 de septiembre de 1973, un disparo en la frente ponía fin al mandato de Allende en Chile, pisoteado por Augusto Pinochet, que daría inicio a la dictadura más sangrienta en la historia del país. Ese día, los aviones militares bombardearon la Casa de la Moneda con el presidente Allende adentro de su despacho. No solo querían asesinarlo, también esperaban que desapareciera aplastado por los techos del mítico edificio gubernamental ubicado en Santiago de Chile.

En este contexto, Chile le había ganado en tres partidos a Perú por las Eliminatorias para la Copa del Mundo de 1974 de Alemania, casi treinta años después de que la voz del dictador Adolf Hitler se apagara para siempre. El reglamento marcaba que Chile debía enfrentarse con Rusia, ganador del Grupo 9 de Europa tras una victoria sorpresiva por 2-0 contra Francia. El primer objetivo del plantel chileno era poder salir de su propio país, porque la dictadura había resuelto que nadie podía abandonar las tierras chilenas para que no se corriera la voz en el mundo exterior de que allí mataban al que pensaba diferente.

El doctor Jacobo Helo, que tenía llegada al Jefe de la Fuerza Aérea, lo persuadió para convencerlo de que jugar contra la Unión Soviética en Moscú era conveniente para la imagen de Chile en el exterior. De esa forma accedieron a dejarlos viajar y la Selección de Chile volvió con un valioso empate 0-0 en el Estadio Lenin.

Chile-Unión Soviética: a 43 años de un partido para recordar
En Moscú, Unión Soviética y Chile empataron 0-0.

Mientras la pelota rodaba en Moscú, a los dictadores no se les ocurría mejor idea que transformar al Estadio Nacional de Santiago en un centro clandestino de detención en donde encarcelaban a los secuestrados, los torturaban y asesinaban. Lo único que había que hacer para terminar en una celda bajo la tribuna del estadio era pensar distinto, defender la constitución chilena y la libertad de expresión.

La revancha estaba pautada para el 21 de noviembre. Los inspectores de la FIFA, el brasileño Abilio D’Almeida y el suizo Helmuth Kaeser visitaron el Estadio Nacional con siete mil detenidos y aún así dieron el visto bueno para que el partido se juegue ahí porque lo encontraron “en excelentes condiciones”. Mientras ellos recorrían las instalaciones, los prisioneros estaban apretujados en los vestuarios. Porque ir al Mundial, en aquel entonces, era más importante para los dirigentes que miles de personas secuestradas por un gobierno tirano y sangriento.

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El Estadio Nacional funcionó como centro de detención clandestino durante la dictadura

Los soviéticos consideraban muy peligroso el viaje a Chile por la situación que allí se vivía y porque el Kremlin había decidido romper sus relaciones con el gobierno militar chileno debido al apoyo de Estados Unidos en el Golpe de Estado que había derrocado a Allende. En plena Guerra Fría, el gobierno soviético apoyó la decisión de los jugadores y la Selección de la Unión Soviética no viajó para disputar la revancha el 21 de noviembre. Ese día, Chile hizo el gol más triste de su historia: ante 18 mil personas, los chilenos sacaron del medio y corrieron hacia el arco vacío pasándose la pelota hasta que Francisco Valdés metió el gol de la vergüenza. Lo paradójico del caso es que varios integrantes de plantel chileno eran socialistas y sabían que solo podían gritar goles, porque de lo contrario, sus familias corrían el riesgo de ir al estadio, pero no a la tribuna.

El 5 de enero de 1974 la FIFA oficializaría la clasificación de La Roja al Mundial de Alemania. Pero como el fútbol es justo, Chile quedó eliminado en primera ronda y sin ganar. Aunque el infierno más terrible recién había comenzado y era mucho más importante que un partido de fútbol.

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