epespad

Psicopata: Resolucion capitulo 5

Capitulo Numero 5 de esta novela que he empezado ya hace 7 años, esperemos terminarla algun dia jeje

Capitulo 5: Resolucion



-Estoy muy decepcionada de usted, Sanchez- me dijo la anciana directora y por un momento me sentí culpable de traicionar su confianza.

-No va a volver a suceder, señora- le dije tratando de sonar lo más arrepentido posible- fue un pequeño desliz, no lo voy a cometer nuevamente.

-Eso espero.

En cuanto termino mi encuentro con la directora salí disparado hacia los pasillos del colegio. A primera hora de aquella mañana, antes incluso de la formación, había sido citado a ver a la anciana. El corazón me dio un salto cuando me lo dijeron e inmediatamente mi cabeza se puso en modo paranoide, y me imaginaba que la anciana me interrogaría por la muerte del profesor Chavez. Sin embargo la anciana me regaño por escaparme de clases, y aproveche para decirle que me había escapado junto con una chica (tal como le había dicho a Jimena). La anciana me miro decepcionada pero comento que era inevitable que los jóvenes tuvieran alguna salida hormonal como ella les llamaba.

Romina por otra parte había tenido menos problemas. Si bien no hablaba con ella desde el día del incidente, me habían llegado rumores de que había estado enferma y por tanto asumí que había logrado hacerse con un certificado de enfermedad de algún colega de su padre, que al parecer era un médico reconocido. Si había convencido a algún médico para hacerle dicho certificado o si bien directamente lo había robado de alguna oficina y falsificado era algo que estaba fuera de mi conocimiento.

Llegue al curso donde ya había pasado tres cuartos de la clase de matemática y los alumnos se encontraban en grupos resolviendo los ejercicios. La distribución no había cambiado desde que hube llegado allí, y por un lado se veía a los usuales flojos de la clase, y por el otro al grupo de fans de Ariel García que casi a regañadientes explicaba a sus admiradoras los misterios de la matemática. Como hacía para explicar algo que a primera impresión parecía no comprender era un misterio para mí.
Jimena y su pequeño grupo de amigas me esperaban en ronda dispuestas a que yo también haga el papel de profesor, pero antes de ello la mirada inquisidora de la muchacha me dio a entender que primero debía relatarle mi audiencia con la directora.

-¿Qué te dijo?- me dijo sin siquiera saludar.
-Nada…solo que estaba decepcionada de mi.
-Tenes suerte, a Ariel le encargaron que haga tareas después de la escuela- dijo y note un tono enojado en su voz pero lo ignore.
-¿Repasamos?- dije para cambiar de repente de conversación.
-¿vos decís?- dijo Verónica Rojas- en una semana empieza el receso… ¿les parece si hoy descansamos?

Al parecer la propuesta de Verónica fue bien recibida porque inmediatamente inicio una conversación de la que busque no ser parte. Mientras las chicas desvariaban sobre algo llamado el
“Baile de Invierno” yo observe la clase detenidamente. Todos estaban risueños, y alborotados, parecía que nada en sus vidas había cambiado en lo absoluto y daba por seguro que ningún miembro de la escuela se mostraba afectado por el deceso del profesor. Ni siquiera se había declarado días de luto por el difunto, y es que al parecer no era hombre muy querido en la institución. Me enteraría después, pero al parecer ese hombre ya había tenido problemas con otras estudiantes por supuestas situaciones de abuso que nunca se habían comprobado. Nadie en absoluto parecía extrañarlo o estar consternado por su ausencia, bueno salvo yo mismo y la chica que, como siempre, se sentaba dos sillas por delante mío con su vista clavada al suelo y sin hablar absolutamente con nadie. Me divertía un poco la idea de cómo tenía que poner su menor esfuerzo en interactuar con los otros, mientras que yo me veía atraído sin quererlo a aquellas conversaciones con el grupo de Jimena, aunque tal vez , a diferencia mia, aquella chica anhelaba secretamente formar parte, conversar, hacer amigos… ¿no?

De repente capte un fragmento de la conversación que se había desviado hacia el asesinato de Chavez.

-Fue un robo Vero, estás loca- dijo Jimena- lo dijeron en la policía y hay pruebas de que fue un robo.
-Eso dicen, pero por ahí lo encubrieron- replico la otra con aire misterioso- En una de esas alguien le guardaba rencor al profe y lo mataron, vos viste que no lo quería mucha gente.
-¿Vos qué opinas primo?- dijo Paola Sanchez que había tomado el frustrante habito de llamarme de aquella manera.
- Si dice la policía que fue robo es porque fue un robo- dije y no pude evitar una risa nerviosa que inmediatamente trate de disimular- pero si fue alguien que le tenía rencor, por ahí un alumno que alla sacado mala nota… no se Ariel o….
-¿Ariel?- dijo Jimena- pero si el tiene notas excelentes.
-¿En serio?- trate de no sonar sorprendido.
-Si … es brillante el chico sino fuera por su mal comportamiento seria abanderado.
-Eso le decís porque te gusta Jime- dijeron las otras dos al unísono y compartieron una risita.
-No sean tontas chicas…- respondió la aludida sonrojándose.
-¿Y a vos Javi? ¿Te gusta alguien? – pregunto Verónica.
- Mmmm el otro día lo vi hablando con Romí- dijo Paola.
- No… no nada que ver- dije yo y empecé a ponerme nervioso.
-¿No habrá sido a ella a quien fuiste a ver el otro día?- dijo Jimena tratando de salir del tema de Ariel García.
-No… no fui a ver a alguien mas- respondí- aparte Romina estaba enferma ese día ¿no?
- Y por ahí le fuiste a cuidar a la enfermita- dijo Jime y me miro con una sonrisa pícara, las otras respondieron con más risita.
- ¡Chicos!- dijo Verónica Rojas de repente, haciendo que sobresaltemos-¿y si fue Romina?
-¿Si fue qué?
- La que mato a Chavez
- Ay, no seas tonta Vero, de vuelta con lo mismo.

La semana restante pasó con apuro. Las notas habían terminado de cerrarse para aquel semestre y los alumnos se limitaban a ir y venir por los pasillos buscando compañeros de juego o de conversación. El tema de Chávez había muerto tan rápido como apareció, y ni siquiera las teorías conspiracionistas de Verónica Rojas lograban mantener viva la chispa de aquel chisme. Pronto el deceso del profesor fue reemplazado por el expectante “Baile de Invierno”, evento que era organizado por los chicos de 5to año antes del receso invernal.

Si bien los alumnos de cursos inferiores se pasaban las mañanas descansando o jugando por el colegio, los de 5to no la tenían fácil y se los veía ir y venir con cajas llenas de guirnaldas decorativas o recaudando el dinero de las entradas en los otros cursos, muchos entraban y salían del despacho de la directora donde consultaban acerca del presupuesto que suponía organizar el baile. Era tanto el agite y el peso de la organización en los alumnos que incluso yo me vi empujado a colaborar.

-Dale Javi- me decía Jimena unos días antes del Baile- vos sos el único que puede hacer esto.

-Es que no se Jime- dije tratando de resistirme a darle luz verde a mi amiga- ya les dijo que no.

-Si pero… es un evento de todos los chicos de 5to- me dijo ella poniendo una de esas caras que sabían cómo escapar a mi negativa- y ella siempre esta tan sola y nunca participa. Yo sé que si le hablas la vas a convencer ¿sí?

-Bueno, voy a ver qué puedo hacer.

La chica en cuestión se había pasado la semana entera en total silencio, cosa que ya era costumbre para ella, sin embargo por primera vez pude notar la soledad que la envolvía como si aquel silencio suyo fuera una señal de alarma. Solía preguntarme si aquello tan solo sería algún pensamiento mío o si realmente había alguna suerte de conexión que me hacía comprender a aquella muchacha. Sea cual fuese la respuesta, creo que nunca pude responderla del todo.

Terminado el horario de clases me tarde adrede recogiendo mis cosas mientras el aula se iba vaciando y, tal como había pensado, quedamos únicamente yo y Romina en el lugar. Despacio camine hacia el asiento frente a ella y, tras sentarme, me quede mirándola fijo. Ella no mostro signos de notar mi presencia, siguió con la mirada gacha. Empecé a impacientarme, no sabia como empezar la conversación, y realmente ni siquiera sabia si ella quisiera hablar conmigo. Cuando el pensamiento de retirarme de allí cruzo mi cabeza, escuche el leve murmullo que salio de sus labios.

-Perdon.

- ¿Cómo?

- Por lo que dije el otro dia – un leve sollozo atravesó su garganta y luego continuo- cuando estábamos en mi casa… después de… ….

- Tranquila- le dije e instintivamente coloque una mano en su hombro – no pasa nada, es algo que uno puede pensar. Incluso no se si estabas enteramente equivocada… pero bueno.

Ella finalmente levanto la mirada, pese a haber estado llorando en su rostro podía verse el atisbo de una sonrisa.

-Hay que relajarse- le dije – estamos en quinto año, el último de la secundaria ¿Qué te parece ayudar con este baile de invierno que viene pronto? Todos están colaborando.

-¿Vos tambien?- me dijo un tanto extrañada por mi reciente entusiasmo por las actividades escolares.

- Y si… siempre hay que probar algo nuevo – dije un poco extrañado de mi mismo tambien- Hoy nos juntamos con Jimena y sus amigas para arreglar las cosas en el salón, ¿venis con nosotros?

Otra de aquellas sonrisas sinceras atravesó su rostro, sus ojos brillaban expectantes y por un momento pensé que tal vez eso era lo que ella necesitaba, algo de vida normal de estudiante junto a los compañeros. Incluso tal vez… era algo que yo también necesitaba.

(…)

El viento gélido de la tarde cortaba como cuchillo, y allí donde se erigía el salón del baile era más notable aun debido a la falta de edificios altos que impidieran su paso. El lugar se emplazaba en un barrio bastante alejado de la pequeña ciudad, donde incluso las casas eran escasas y la mayor parte del territorio lo ocupaban los locales bailables y uno que otro motel donde se perdían las parejas. Romina ya esperaba allí, llevaba puesto unos jeans negros y botas, acompañados con una camiseta roja y campera de cuero, su cabeza era coronada por un gorro de lana; realmente se veía hermosa.
Alrededor de media hora después llego Jimena quien a diferencia de la otra chica llevaba prendas mucho más coloridas, unos jeans de azul variopinto y una remera amarilla todo recubierto con un gran tapado de color rosa. Inmediatamente tras ella llego Ariel Garcia con su habitual mirada de indiferencia y aspecto desgarbado.

Nuestro deber aquella tarde era simplemente el de colgar las guirnaldas y demás adornos que se usarían para aquel Baile de Invierno. Mientras las chicas trabajaban sobre el escenario donde tocaría la banda elegida la noche siguiente, junto a Ariel Garcia colocábamos cables de luces (al estilo navideño) sobre los barandales de la planta alta de la pista. Ariel de vez en cuando pegaba miradas furtivas hacia el escenario donde se veía la figura de Jimena colocaba guirnaldas en el arco de metal que sostenía las luces del escenario, mientras Romina sostenía la escalera de mano, que amenazaba tambaleante a caerse, con evidente esfuerzo. Dejándome encargado de los ultimos arreglos, Ariel bajo hacia donde estaba el par de muchachcas y se dispuso a ayudarlas. Tras contemplar la escena por unos momentos termine mi tarea y camine lentamente por aquel lugar.

Un pequeño balcón daba hacia la calle por una de las puertas donde terminaba la escalera que llevaba a la parte superior. Estaba adornado con plantas que parecían ser de plástico y un par de sillones donde seguramente las parejas irían a tener algún momento de intimidad. Me asome a la barandilla y vislumbre la calle solitaria. Un chico caminaba tranquilamente al otro lado de la avenida, iba tarareando la música que escuchaba a través de los grandes auriculares que llevaba puestos. Tan perdido en su mundo iba que ni siquiera se percató cuando el grupo de hombres le rodeo, todos armados. Pude ver el miedo asomarse en su rostro cuando uno de los cuchillos rozaba su garganta.
Rápidamente el joven cedió sus auriculares, teléfono celular y billetera a los ladrones, que tan rápido como aparecieron se esfumaron en la naciente oscuridad.

Alguien tomo mi brazo y al darme vuelta me encontré a Romina

-¿Está todo bien?- dijo la muchacha y su razón de preguntarlo debía ser mi cara de espanto y mi agitada respiración

- Tenes razón- fue lo único que alcance a decir, con una resolución que iba creciendo de a poco en mi cabeza- hay que hacer algo… hay que hacer algo.

La muchacha permaneció callada con ojos en duda, hasta que finalmente comprendió lo que quería decir tras observar al otro lado de la calle.

-Y ya sé por dónde vamos a empezar- dije con decisión reemplazando el miedo con determinación y algo de furia. Mire nuevamente al otro lado de la calle donde el muchacho aún estaba de bruces en el suelo, tratando de contener un grito de auxilio y aun observando el lugar donde Alejandro Vargas y su grupo habían desparecido.


Proximamente Capitulo 6 Gracias por pasar!



Click en la imagen para ir a mi callejon en la comunidad "La Casa del Gato Negro"






0 comentarios - Psicopata: Resolucion capitulo 5